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domingo, 24 de mayo de 2026

Increíbles herramientas de hace 430 000 años

 

Mucho antes de lo que se sabía, humanos arcaicos producían herramientas de madera, una acción sofisticada que habla de su capacidad. Imagen de referencia NHM


Científicos descubrieron las herramientas de madera manuales más antiguas conocidas jamás utilizadas por humanos, con una antigüedad de 430.000 años. Enterrados durante cientos de miles de años en un antiguo yacimiento lacustre en Grecia, estos objetos de madera cuidadosamente tallados revelan que los primeros humanos eran mucho más hábiles e ingeniosos de lo que se creía.

Se trata de un equipo internacional liderado por científicos de la Universidad de Reading, la Universidad de Tubinga y la Sociedad Senckenberg de Investigación de la Naturaleza, que identificó los artefactos en el yacimiento arqueológico Marathousa 1, en la región del Peloponeso, en el centro de Grecia. Los hallazgos datan de hace aproximadamente 430.000 años.

El estudio fue publicado en la revista PNAS -Proceedings of the National Academy of Sciences- y describe dos objetos de madera meticulosamente trabajados que fueron moldeados y utilizados por humanos. Uno estaba hecho de madera de aliso, mientras que el otro provenía de sauce o álamo. Los investigadores afirman que este descubrimiento retrasa la evidencia del uso de este tipo de herramientas de madera en al menos 40.000 años.

El yacimiento también contenía herramientas de piedra, junto con restos de elefantes y otros animales, y esto sugiere que la zona se utilizaba para descuartizar presas cerca de la orilla de un antiguo lago. Los primeros humanos habitaron el lugar durante el Pleistoceno Medio, un período que abarca aproximadamente desde hace 774.000 hasta hace 129.000 años.

viernes, 22 de mayo de 2026

Ya se sabe hace cuántos las palomas conviven con los humanos

Las palomas llevan milenios junto a los humanos, de los que reciben alimento o se aprovechan de esa cercanía. Foto Public Domain Pictures


Son parte del paisaje urbano, de parques, bulevares y avenidas. Las palomas. Para muchos, una peste moderna, para otros son diversión y alegría. Y llevan mucho tiempo junto a los humanos.

Se estimaba que estaban domesticadas desde el tercer siglo antes de nuestra era, pero hay noticias. Un estudio nuvo indica que esa relación estrecha tiene al menos 3400 años.

Es que el estudio de huesos de paloma de Hala Sultan Tekke en Chipre, de la Edad de Bronce, sugiere que desde los años 1400 antes de nuestra era estaban semidomesticadas. 

Las palomas comunes, Columba livia, tiene una larga historia de coexistencia con los humanos. El análisis encontró restos de comida en las palomas similares a los de humanos de entonces y esto indica que les daban alimento o que  vivían en proximidad a las personas.

El profesor Canan Cakirlar, autor senior, dijo que "Sea lo uno o lo otro, esto probablemente significa que estaban domesticadas o en vías de serlo".

Hay más datos. Anderson Carter, de la Universidad de Groningen y primer autor del estudio publicado en Antiquity aclaró que "Sabíamos que las palomas deben haber sido domesticadas en algún lugar en el Medio Oriente o el Mediterráneo oriental, basados más que todo en registros de Egipto, pero no teníamos idea de cuándo o como". Eso fue lo que precisó su investigación.

Hasta ahora la evidencia más temprana que se tenía de la domesticación de las palomas provenía de la Grecia Helena, datando de hace 323 a265 años antes de nuestra era.

sábado, 8 de noviembre de 2025

Más de 100 000 arañas construyeron telaraña de 100 m2

Parte de la enorme telaraña construida en la caverna por dos especies diferentes de arañas, que desarrollan un modo de vida colonial. Imagen Subterranean Biology


En una caverna en los límites entre Albania y Grecia, más de 100 000 arañas de dos especies tejieron una telaraña de más de 100 metros cuadrados, la más grande registrada hasta ahora, que se encuentra sobre la pared cerca de la entrada de este habitáculo subterráneo.

Una telaraña tejida por unas 69 000 arañas de la especie Tegenaria domestica y cerca de 42 000 de Prinerigone vagans. El primer caso documentado de formación de una red colonial por ambas especies.

Están en una caverna de azufre, parte de un trabajo de diferentes instit5uciones, como la Sociedad Espeleológica Checa. Allí encontraron la sorprendente megaciudad arácnida y se determinó que eran dos especies las constructoras mediante análisis de ADN y el estudio de su morfología. Las dos son solitarias así que hallarlas juntas coexistiendo fue una sorpresa, como detallaron en el artículo publicado en Subterranean Biology.

El sondeo en las cavernas busca detallar las especies animales subterráneas.

Para estimar el tamaño de la colonia, contaron telarañas individuales en secciones al azar y extrapolaron su densidad. Luego de medir la longitud y la anchura de la pared donde están ubicadas todas pegadas, calcularon que el área es de 106 metros cuadrados.

También estudiaron cómo vivían las arañas y qué impulsa su comportamiento colonial. Las cuevas de azufre son entornos únicos y hostiles debido a la ausencia de luz solar y los altos niveles de sulfuro de hidrógeno, un gas tóxico.

Con análisis de isótopos estables, herramienta común en ecología para mapear las redes tróficas, el equipo descubrió que los arácnidos no se alimentaban de insectos que entraban volando desde el exterior de la cueva. En cambio, toda la cadena alimentaria se sustenta en microbios oxidantes de azufre que  prosperan en el sistema de cuevas y son consumidos por diminutos quironómidos (mosquitos no picadores) que eclosionan del agua. Estos pequeños insectos quedan atrapados con facilidad en la telaraña, proporcionando una fuente de alimento abundante y continua.

Hubo otro descubrimiento interesante: las arañas que viven en la cueva son genéticamente distintas de las de la misma especie que habitan en las inmediaciones. Sugiere esto que se están aislando a medida que se adaptan el singular entorno de la cueva.

El equipo concluyó que la combinación de este aislamiento genético y su fuente de alimento es la principal razón por la  que estas arañas, generalmente solitarias, han desarrollado un comportamiento colonial.