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martes, 27 de junio de 2023

Tripulantes del Titán murieron como en un horno crematorio

La muerte de los tripulantes fue instantánea y de ellos no quedó nada. 


A varios días de conocerse la muerte de los tripulantes del sumergible Titán subsisten preguntas sobre temas básicos como porqué no se rescataron los cuerpos de los cinco infortunados viajeros en las profundidades del Atlántico Norte.

Lo que se puede decir es que fue una muerte rápida y que probablemente no haya quedado rastro de ninguno de ellos.

Un artículo en el portal Medium, por JP Brown, emprendedor, describe la física de la presión y qué fue lo que les pasó a los tripulantes, las fuerzas que experimentaron en el fatal desenlace.

Primero, la explicación general:

"En términos cotidianos, la presión es una fuerza ejercida sobre un área. En nuestro entorno normal, esa es la presión del aire. Pero a medida que desciende bajo el agua, esa presión aumenta debido al peso del agua arriba. Aproximadamente, por cada 10 metros que desciende, la presión aumenta en 1 atmósfera (atm) o aproximadamente 14.7 libras por pulgada cuadrada (psi).

Los restos del Titanic se encuentran a una profundidad de unos 3800 metros (12 500 pies). A esa profundidad, la presión es de unas asombrosas 380 atmósferas, o alrededor de 5600 psi. Esto es equivalente a tener un gran elefante parado en cada centímetro de tu cuerpo".

Pero, para resumir, ¿qué les pasaría a los pasajeros del Titán? Unos milisegundos de terror. Sí, milisegundos.

"En el mismo momentoen que el casco se rompe, hay una igualación inmediata de la presión. El aire interior del sumergible, que antes estaba en una cómoda atmósfera, ahora debe lidiar con 380 atmósferas del exterior. Los resultados son explosivos, literalmente.

Los pascales son una unidad de presión. A esa profundidad, la presión en todos los lados de la burbuja de aire que contiene a estos cinco hombres es de 38 503 500 pascales. Esta es la misma cantidad de presión liberada por 292 kilogramos de explosivo C4".

Eso es solo el comienzo del final:

"La burbuja de implosión del sumergible genera un intenso calor debido a la comprensión adiabática".

Así, a entre 11 y 50 milisegundos hay un infierno ardiente. Brown explica que la compresión adiabática es un proceso de compresión rápido que genera calor y ocurre en gases bajo presión extrema. A medida que colapsa el Titán, las bolsas de gas que se comprimen en el interior se calientan r´rapido, llegando a temperaturas de varios miles de grados Celsius por un momento.

¿Entonces qué?  El calor vaporiza la carne y los huesos, continúa. Y eso, agrega "palidece en comparación con los rápidos cambios de presión que ya están causando estragos en todo el cuerpo. Los pasajeros ya estarían muertos debido al traumatismo corporal masivo, para uando llegue la ola de calor".

Entre 50 milisegundos y 1 segundo: 

Brown explica que la reacción al dolor depende de la transmisión de señales del sistema nervioso periférico al cerebro. Cuando llegan a él, se siente el dolor. En condiciones normales, tarda 0.1 segundos en sentirse dolor tras un evento, pues las señales viajan a una velocidad de 2 metros por segundo por los nervios. El dolor agudo se percibe más rápido, a los 0.01 segundos pues participan unos nervios de conducción más rápida.

El colapso completo del sumergible ocurre en unos 50 milisegundos (0.05 segundos), o sea de 2 a 10 veces más rápido de lo que el cuerpo humano puede registrar dolor.

Como conclusión; los cinco pasajeros seguramente no sintieron dolor. Tampoco quedó un solo pedacito de ellos. Como en un horno crematorio.

sábado, 6 de julio de 2019

Enviarán dron a buscar vida en una luna muy extraña


Llegó la hora de que los drones salgan.
¿Conoce Saturno? Sí, claro el planeta con los anillos más llamativos del Sistema Solar.
¿Y Titán? Sí, la mayor luna de que gira alrededor de ese planeta y la segunda más grande de nuestro Sistema.

Dibujo de cómo luciría Dragonfly sobre Titán. Imagen John Hopkins APL

¿Sabe de drones? Es un tema que cada día se conoce más, esos aparaticos que vuelan y sirven para mil cosas.
Bueno, la Nasa enviará un dron a explorar en Saturno. No propiamente el planeta, sino un sitio en el cual sí podrá aterrizar: la enorme luna Titán.
Será un dron tipo cuadricóptero dual al que ya bautizó Dragonfly y espera que vaya de salto en salto hurgando en esa luna, conocida por tener mares de metano líquido.
Si todo sale como se programó, aunque en temas espaciales los retrasos son tan frecuentes como en las obras públicas, debe partir en 2026 y llegar a su destino en 2034.
“Dragonfly sera un dron del tamaño de uno de los robots en Marte que volará de un lugar a otro en Titán”, explicó Elizabeth Turtle, científica planetaria del Johns Hopkins University Applied Physics Laboratory en Laurel, Maryland, quien dirige la misión.
Será movido con energía nuclear y podrá volar decenas de kilómetros en una hora, cubriendo mucho más terreno del que un vehículo robótico puede. Así que en los 2 años proyectados para la misión, recorrerá cientos de kilómetros.
En Titán, que tiene una atmósfera rica en nubes de hidrocarburos, llueve metano y etano, líquido que va a los lagos y mares como mostró la nave Cassini entre 2009 y 2017. Lagos que crecen o se encogen según sea la estación.
Dragonfly estudiará la atmósfera y tocará las áreas sólidas, analizará las zonas donde se secaron lagos de metano y etano, donde podría haber condiciones propicias para la existencia de residuos orgánicos como aquellos que hubo en la Tierra antes de que la vida surgiera.
“Titán tiene todos los ingredientes claves necesarios para la vida”, resumió Lori Glaze, directora de la división de Ciencias Planetarias de la Nasa.
El dron será espectacular, pero hay que recordar que en 2005 la sonda europea Huygens, que iba a bordo de Cassini, fue el primer artefacto en aterrizar en ese mundo, habiendo medido temperatura, presión y densidad durante su descenso, retornando imágenes del paisaje rugoso y rocoso durante 72 minutos tras tocar superficie.
Cassini fue una misión a Saturno lanzada en 1997 y finalizó en 2017, habiéndose insertado en órbita en 2004.
¿Detectará señales de vida?