Equilibrio, flexibilidad y agilidad. ¿Quién no quisiera tenerlos? Puers investigadores encotnraron una forma sencilla que alcanzarlos o reafirmarlos. Sí, eso sugiere un estudio publicado en Plos One, que además encontró que no requiere mucho tiempo al día.
Vamos por partes:
Una buena postura y equilibrio dependen de que la cabeza, el pecho y las caderas estén correctamente alineados. La otra mitad del cuerpo, incluidas las piernas, también juegan un papel fundamental para mantener esta alineación al estar de pie o movernos.
Entonces investigadores de la Universidad de Agricultura y Tecnología de Tokio quisieron diseñar una serie de ejercicios que entrenaran el tronco y las piernas para que trabajaran de modo conjunto, lo que puede ayudar a moverse mejor y mantener el equilibrio.
Así, una rutina sencilla de 10 minutos, de baja intensidad, realizada por completo tumbado boca arriba, que incluye una suave activación abdominal, pequeñas extensiones de cadera y pelvis, y estiramientos controlados de piernas y tobillos, mostró resultados prometedores.
¿Qué se logró?
Los participantes continuaron con estos sencillos ejercicios una vez al día durante dos semanas y notaron una mayor estabilidad al estar de pie, en especial con los pies juntos, y pudieron moverse de lado (lateral) con mayor rapidez.No se observaron cambios significativos en la fuerza muscular ni en la potencia explosiva, pero la rutina pareció ayudar al sistema nervioso a mejorar la coordinación entre el tronco y las piernas.
Miremos que el centro de gravedad del cuerpo humano no se encuentra en su centro, sino relativamente alto, alrededor del tórax, sobre una estrecha base de apoyo formada por los pies. Esta estructura así genera inestabilidad. Por ende, cuando el tronco y las piernas no se coordinan de manera adecuada para mantener el cuerpo alineado, pueden surgir problemas como el dolor de espalda o lesiones articulares.
Los investigadores hicieron dos pruebas. La rutina de ejercicios en ambas, con grupos distintos de personas, consistió en contraer los músculos abdominales durante cinco segundos mientras se presionaban las yemas de los dedos en diferentes puntos del abdomen. A continuación, se realizó un movimiento de cadera en el que la pelvis se inclinó y se elevó ligeramente del suelo durante cinco segundos para formar un pequeño puente. El tercer ejercicio consistió en deslizar los talones por el suelo para estirar la pierna manteniendo el tobillo flexionado, seguido de movimientos de los dedos del pie siguiendo un patrón de piedra, papel o tijera.
Los ejercicios permitieron reportar una reducción en los indicadores de inestabilidad corporal. También mejoraron la estabilidad de las personas al estar de pie con los pies juntos.En la prueba de pasos laterales para evaluar la agilidad lateral, los participantes del grupo de ejercicio mostraron un aumento significativo en el número de pasos que podían realizar en comparación con el grupo de control.































