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lunes, 24 de junio de 2024

Este animal castiga a sus crías para que colaboren

Individuo N, savoryi, una especie que castiga las crías para que colaboren con el cuidado de la crianza. Foto CCO


Aunque hoy crece el consenso acerca de que el castigo físico a los niños hace más mal que bien, hay quienes disienten: los peces de la especie Neolamprologus savoryi. Científicos acaban de reportar que castigan a sus descendientes para que colaboren con el cuidado.

Es la primera vez que se demuestra tal conducta por fuera de los vertebrados grandes y que el castigo para promover la cooperación existe por fuera de las sociedades humanas, resaltando la inteligencia de los animales.

Los resultados del estudio fueron publicados en Animal Behaviour. En él un equipo de investigadores de la Escuela de Ciencias en Osaka Metropolitan University se centraron en esa especie, un pez cíclido, pez que se reproduce en cooperación. Hasta ahora había poca evidencia de que usaba el castigo para promover cooperación en las crías, explicó Satoshi Awata, profesor y cabeza de la investigación.

Al observar la conducta de N. savoryi en ambiente controlado en laboratorio, pudieron manipular y medir los efectos del castigo en una conducta de cooperación.

Los resultados mostraron que los criadores dominantes atacaban físicamente a los ayudantes inactivos, incluidos sus propios descendientes, para promover la participación de estos últimos en actividades cooperativas. De hecho, quienes experimentaron tal agresión aumentaron posteriormente sus esfuerzos por adoptar conductas de ayuda.

En contraste, los ayudantes que se involucraban proactivamente en conductas de ayuda evitaban la agresión por parte de los dominantes.

"Nuestro estudio demostró que animales no humanos también utilizan el castigo para generar un comportamiento cooperativo en miembros del grupo", dijo Awata.


sábado, 7 de octubre de 2023

Cuando los humanos se comían a sus muertos

Restos humanos canibalizados. En parte de los cráneos, como a la izquierda, se creaban recipientes de uso común. Foto QSR


Lo común hoy es que a los muertos se les entierre o se les creme, pero hace 15 000 años en un sitio al sudeste de lo que es hoy Inglaterra (y otros de Europa), no era así: mejor se los comían.

Canibalismo, que no era solo por necesidad alimentaria sino que era una parte de la cultura, de acuerdo con una investigación publicada en Quaternary Science Reviews.

El estudio se hizo en caverna Gough, un sitio conocido del Paleolítico, conocida por el descubrimiento de cráneos humanos, pedazos y huesos que fueron roídos por otros humanos.

¿Es un caso aislado? Parece que no. Restos humanos de la misma época en el norte y occidente de Europa, también de la cultura conocida como Magdaleniense, muestran que fueron objeto de canibalismo. Esto sugiere que comerse los muertos era una conducta compartida en distintos lugares durante finales del Paleolítico superior.

Silvia Bello, Ph.D,, del Natural History Museum, explicó que "en vez de enterrar a sus muertos, esta gente se los comía. Interpretamos la evidencia de que el canibalismo era practicado en múltiples ocasiones en Europa del norte y del oeste durante un corto periodo de tiempo, y esta práctica fue parte de un difuso comportamiento funerario entre grupos del Magdaleniense".

"Esto en sí es interesante, porque es la evidencia más antigua de canibalismo como práctica funeraria".

Aunque la práctica fue común en esas regiones no duró mucho, cambió luego hacia el entierro de los muertos, una conducta vista con amplitud en la zona sur central de Europa y atribuida a una cultura distinta, la Epigravettiana.

Esto conduce a una inquietud: las gentes que canibalizaban a sus muertos cambiaron luego a enterrarlos o fue que otros grupos los remplazaron. No se sabe.

En el Paleolítico Superior en Europa, entre hace23 000 y 14 000 años, había dos culturas, distinguidas por las herramientas de piedra y hueso que hacían. La Epigravettiana al sur y este europeo enterraban sus muertos con algunos bienes. En la Magdaleniense procesaban los cuerpos de sus muertos, removiendo la carne del cuerpo, comiéndola y en algunos casos modificando los huesos para crear nuevos objetos.

William Marsh, del mismo Museo, e investigador,  encontró 59 sitios en Europa que contenían restos humanos y en 13había evidencias de canibalismo, una práctica muy localizada en Europa central y occidental y hasta en Inglaterra.



lunes, 21 de octubre de 2019

Ojo: el ejercicio SÍ reduce riesgo de cáncer


No se ha establecido cuánto ejercicio ayuda, el caso es hacerlo varias veces a la semana. Foto Pixabay

Un consejo que salva vidas: haga ejercicio, que salva vidas.
De hace tiempo se sabe que el ejercicio mejora la salud, fortalece los músculos y huesos, mejora el metabolismo, el semblante y la memoria.
Ahora un panel de expertos concluyó, tras revisar la evidencia existente, que la actividad física ayuda a reducir las chances de desarrollar siete tipos de cáncer: colon, seno, riñón, endometrio, vejiga, estómago y adenocarcinoma faríngeo.
Es más: encontraron que el ejercicio, antes y después de un diagnóstico de cáncer, está relacionado con una mayor supervivencia en personas con cáncer de seno, colorrectal o de próstata.
Un informe de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH) recordó que hace una década, el American College of Sports Medicine (ACSM) reunió el primer panel de expertos para revisar el papel del ejercicio en el cáncer, pero para ese entonces no existían tantos estudios y era limitada la evidencia que sugería el beneficio sobre los cánceres de colon, señor y tal vez algo más. Y también había señales de que podría mejorar la supervivencia de personas diagnosticadas con ese mal.
Hoy la evidencia es sólida y se fortalece cada vez más.
Por eso la ACSM reunió un grupo de 40 expertos para que hicieran una revisión de literatura científica y resumieran el nivel de evidencia.
Esto fue lo que encontraron, según publicaron en tres artículos en Medicine & Science in Sports & Exercise y en CA: A Cancer Journal for Clinicians.
Hallazgos:
-Hay evidencia moderada que respalda una asociación entre el ejercicio y otros cánceres, como de pulmón e hígado.
-No está claro aún cuánto ejercicio se requiere para disminuir el riesgo de desarrollar cáncer, pero estar físicamente activos es uno de los pasos más importantes en general que personas de todas las edades y capacidades pueden hacer.
-Reducir el tiempo de permanecer sentados también puede ayudar a bajar el riesgo de ciertos cánceres, como de endometrio, colon y pulmón. Pero las conclusiones todavía no son muy firmes.
-Cada superviviente de cáncer debería evitar la inactividad. Hay muchas evidencia de que los ejercicios aeróbicos y de resistencia mejoran los resultados de un cáncer, reduciendo la ansiedad, la depresión y la fatiga mientras se mejora el funcionamiento físico y la calidad de vida.
-La actividad física antes y después de un diagnóstico de cáncer también puede mejorar la supervivencia en ciertos cánceres, con los mayores beneficios por el ejercicio durante y después del tratamiento por el cáncer.
-Con base en las evidencias, el panel recomienda que los supervivientes de cáncer hagan ejercicio de moderado a intenso al menos dos a tres veces a la semana en sesiones de unos 30 minutos.
-El ejercicio, en general, es seguro para los supervivientes por este mal. En algunos casos ayuda a la supervivencia misma.
-Se recomienda a los equipos de tratamiento y a los profesionales del ejercicio, incorporar el ejercicio dentro de las prescripciones para el cuidado del cáncer.