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lunes, 5 de octubre de 2026

Así era la cara de un americano hace 3000 años

La reconstrucción de la carta de este antiguo hombre americano permitió ver que su origen es nativo americano, un Homo sapiens moderno. Foto Chris Rynn


Un grupo de científicos reconstruyó el rostro de un hombre que vivió hace 3000años en lo que hoy es Ecuador. La base, un cráneo hallado en los años 1970 cerca del pueblo Punín en la región del Chimborazo.

En esa misma zona en 1923 se había hallado otro cráneo, denominado Punín-1 y los científicos dijeron que se trataba de quizás alguien arcaico de ancestro de Oceanía, debido a ciertos rasgos. Tal vez un Neandertal o un Homo erectus.

Pero Punín-2, cuyo rostro fue reconstruido,indica que nada de eso, que se trata de un hombre moderno de ancestría americana.

Nota: con información de Live Science

sábado, 5 de septiembre de 2026

¿Qué hacía ese hombre montado en un leopardo?

Estatua del hombre sobre un leopardo, exaltación de la virilidad de un pueblo de hace 11 000 años, de acuerdo con los investigadores. Foto Ministerio de Cultura de Turquía

Arqueólogos que trabajan en un yacimiento de la Edad de Piedra en Turquía descubrieron una singular representación de una persona sentada sobre el lomo de un leopardo. La estatua, de 11.000 años de antigüedad, podría reflejar la fascinación de la cultura por la virilidad y la masculinidad, según los expertos.

La estatua fue desenterrada este verano en Karahan Tepe (también escrito Karahantepe), un yacimiento neolítico en el sur de Turquía, según un comunicado del Ministerio de Cultura y Turismo turco, traducido al 25 de agosto.

La singular estatua, que mide unos 70 centímetros de altura, fue realizada en "un estilo nunca antes visto", declaró Mehmet Nuri Ersoy, ministro de Cultura y Turismo de Turquía, en el comunicado.

Los arqueólogos encontraron la estatua sobre una plataforma que recorría el muro de una estructura circular de unos 3 metros de diámetro, según el comunicado.

Karahan Tepe es uno de los pueblos más antiguos conocidos del mundo. Fue construido alrededor del año 9750 a. C. En la provincia turca de Urfa (también conocida como Şanlıurfa), donde se establecieron otros asentamientos primitivos, como Göbekli Tepe, se crearon enigmáticas obras de arte que representan hombres y bestias salvajes.

En 2023, arqueólogos desenterraron en Karahan Tepe una enorme estatua de 11.000 años de antigüedad que representa a un hombre sujetándose el pene, posiblemente un ancestro importante. Otra escultura de tamaño natural de un hombre sosteniendo su pene, conocida como el Hombre de Urfa, fue encontrada cerca de Göbekli Tepe en 1993. Y en 2022, arqueólogos que trabajaban en el yacimiento de Sayburç, en la región de Urfa, hallaron una escena tallada que representa a dos leopardos, un toro y un hombre agarrándose el pene.

sábado, 25 de abril de 2026

África se partirá antes de lo pensado

Ilustración de cómo podría partirse África de acuerdo con el proceso geológico activo en la región oriental. Foto Facebook


Tarde que temprano, pero más temprano que tarde habrá dos Áfricas. No por una división geopolítica ni por guerras civiles. No, Esta vez se debe a la geología, al movimiento natural de las placas del planeta. 

Desde hace años se sabe que ese continente se está partiendo y no hay nada que lo impida. Pero ahora un estudio en Nature Communications sugiere que la corteza terrestre en el Rift de Turkana, al oriente del continente, se ha adelgazado mucho más de lo que se estimaba.

Claro, nos e partirá en unos pocos años, pero es que la naturaleza, el planeta, no se gastan afanes. Ese Rift se extiende por unos 500 kilómetros por Kenia y Etiopía y forma parte del Sistema del Rift del Oriente de África, un sistema que se extiende desde la depresión Afar en el nordeste de Etiopía hasta Mozambique, separando la placa tectónica Africana de las placas somalí y arábiga. Estas dos se están apartando 4.7 milímetros por año.

No todas las fallas geológicas parten continentes, pero en este caso la de Turkana sí lo hará.

El nuevo estudio encontró que la corteza en el centro de la falla tiene un grosor de solo 13 kilómetros, que son 35 hacia otro sector, un proceso de formación de un cuello.

Un dato de interés es que esa región puede ser la cuna de la humanidad. Allí se han hallado más de 1200 fósiles de homíninos de los últimos cuatro millones de años, casi un tercio de todo lo que se ha encontrado de fósiles allí. El centro de la evolución humana para muchos antropólogos y científicos.

jueves, 9 de abril de 2026

Lo que faltaba: se armó una guerra civil entre chimpancés

Chimpancés en un lugar del Parque Nacional Kibale en Uganda, donde se produjo la partición de una amplia comunidad de la especie. Foto Parque Nacional Kibale


Vivieron juntos durante muchos años, pero algo pasó. El grupo más grande de chimpancés conocido por la ciencia se dividió. Eran muy unidos, pero comenzaron a atacarse entre sí. Parece una especie de guerra civil, allá en las entrañas del Parque Nacional KIbale en Uganda.

Científicos de la Universidad de Texas en Austin y otras instituciones documentaron en Science la primera fisión permanente claramente documentada en chimpancés silvestres y la violencia intergrupal sostenida que le siguió.

Son hallazgos con base en tres décadas de observaciones de campo de los chimpancés Ngogo de Kibale, la misma población que fue documentada en la serie de Netflix Chimp Empire.

El caso es que la comunidad se mantuvo cohesionada durante las dos primeras décadas de la investigación. Los chimpancés individuales se movían entre subgrupos flexibles o clústeres, y mantenían lazos sociales en toda la comunidad: una dinámica de fisión-fusión típica de la especie, en la que los individuos se separan y reúnen temporalmente.

Pero algo grave sucedió. El equipo observó en 2015 que había signos de polarización, con los clústeres occidental y central evitándose cada vez más. El cambio coincidió con una modificación en la jerarquía de dominancia masculina y se produjo un año después de la muerte de varios machos adultos que podrían haber actuado como nexo de unión para la comunidad.

Para 2018, la escisión se había consumado. Los chimpancés pertenecían ahora a dos grupos distintos -Occidental y Central- con territorios separados. A continuación, se produjo una serie de ataques letales del grupo Occidental contra miembros del grupo Central. Entre 2018 y 2024, los investigadores observaron o infirieron con alta probabilidad siete ataques contra machos adultos y 17 contra crías.

Aaron Sandel, profesor de Antropología en esa universidad y autor principal, dijo que "Lo más llamativo es que los chimpancés están matando a antiguos miembros del grupo". Precisó que "Las nuevas identidades grupales están anulando las relaciones de cooperación que habían existido durante años".

domingo, 15 de marzo de 2026

Este cocodrilo se comía a nuestros ancestros

Ilustración de la especie de cocodrilo identificada en un museo de la capital de Etiopía, Addis Ababa, y la manera como cazaba sus presas. Imagen Tyler Stone/U. Iowa


Hace más de tres millones de años coincidieron en una regio´n de lo que hoy es Etiopía -África- dos especies. Una, quien posiblemente fue nuestro ancestro, llamada por sus descubridores Australopithecus afarensis, de la cual hay una hembra muy bien preservada que dio nombre a la especie, bautizada Lucy, y un enorme cocodrilo que debió ser el terror de Lucy y sus congéneres.

Este animal gigante de río acaba de ser nombrado como Crocodylus lucivenator -por Lucy- y vivió entre hace 3.4 millones de años y 3 millones de años. Era un animal de hasta cinco metros de longitud, que debió pesar entre 600 y 1300 libras.

Este cocodrilo era la criatura dominante en el área. No había otro cocodrilo. Cazaba muy probablemente sumergido en el agua a la espera de que algún animal llegara a tomar gua, o alguno de la familia de Lucy. 

Christopher Brochu, profesor en el Department of Earth and Environmental Sciences en University of Iowa y autor principal, explicó que "Era el depredador más grande en ese ecosistema, más que los leones y las hienas, y la mayor amenaza para nuestros ancestros que vivieron durante ese tiempo". El profesor opinó que "Es casi una certeza que este cocodrilo habría cazado a los de la especie de Lucy. Si algún cocodrilo en particular trató de agarrar a Lucy, nunca lo sabremos, pero habría visto a Lucy como una buena cena".

Entre los rasgos físicos peculiares de C. lucivenator destacaba la gran joroba, similar a la del cocodrilo americano pero ausente en el cocodrilo del Nilo africano. Los investigadores creen que los machos utilizaban esta joroba para atraer a una hembra.

Brochu dijo que "Esto se observa en algunos cocodrilos modernos. El macho baja un poco la cabeza para exhibirla ante la hembra".

El cocodrilo que cazaba a Lucy también tenía un hocico más sobresaliente que el de otros cocodrilos de la época, y que se asemeja más al hocico alargado de los cocodrilos modernos, de acuerdo con los investigadores, que publicaorn el hallazgo en el Journal of Systematic Palaentology.

domingo, 1 de marzo de 2026

Hembras humanas y machos neandertales se atrajeron y...

 

La mayor frecuencia del apareamiento de las hembras humanas con los machos neandertales explica la composición de nuestro ADN. Foto Public Domain


Casi todos los humanos ten emos genes heredados de los neandertales, pues nuestros ancestros se aparearon con individuos de esa especie. Tenemos genes en casi todo nuestro genoma, menos en el cromosoma X y no se sabía por qué.

Ahora, un estudio del laboratorio de Sarah Tishkoff en la Universidad de Pensilvania revela que las preferencias de apareamiento prehistóricas entre humanos y neandertales podrían explicar ese enigma.

Llamados desiertos neandertales se pensaba que no estaban allí porque eran tóxicos para los humanos. Alexander Plattt, investigador, dijo que “Durante años, simplemente asumimos que estos desiertos existían porque ciertos genes neandertales eran biológicamente ‘tóxicos’ para los humanos, como suele ocurrir cuando las especies divergen, por lo que pensamos que los genes podrían haber causado problemas de salud y probablemente fueron eliminados por la selección natural”.

Ese no parece ser el caos según los hallazgos, publicados en Science. El análisis de los genomas neandertal y humano moderno sugiere que las preferencias de apareamiento de larga data, más que la incompatibilidad genética, determinaron qué secuencias de ADN neandertal persistieron en los humanos modernos y cuáles se perdieron gradualmente. Sus hallazgos revelan el papel de las interacciones sociales en la configuración del genoma humano, cuestionando la idea de que la evolución humana se basó únicamente en la supervivencia del más apto.

Platt informó que "Encontramos un patrón que indica un sesgo sexual: el flujo genético se produjo predominantemente entre hombres neandertales y mujeres humanas anatómicamente modernas". Esto resultó en la pérdida de los cromosomas X del ADN neandertal de los humanos modernos.

Hace cerca de 600.000 años, los ancestros de los humanos anatómicamente modernos y su especie más emparentada, los neandertales, divergieron, formando dos grupos distintos, afirma Tishkoff, profesor de Genética y Biología de la Universidad David y Lyn Silfen en la Facultad de Medicina y Artes y Ciencias Perelman. Dijo que “Nuestros ancestros evolucionaron en África, mientras que los ancestros de los neandertales evolucionaron y se adaptaron a la vida en Eurasia. Pero esa separación no fue ni mucho menos permanente”. A lo largo de cientos de milenios, añade, las poblaciones humanas migraron a territorios neandertales y regresaron, y cuando estos grupos se encontraron, se aparearon, intercambiando segmentos de ADN.

El estudio fue este: para determinar si los cromosomas X neandertales contienen alelos de humanos, el equipo identificó ADN humano moderno preservado en tres neandertales (Altai, Chagyrskaya y Vindija) y comparó este conjunto de datos con uno de diversos genomas africanos, un grupo de control que históricamente nunca se había encontrado con un neandertal.

Daniel Harris, otro de los investigadores del laboratorio, explicó que “Lo que encontramos fue un desequilibrio sorprendente". Además, dijo, "Si bien los humanos modernos carecen de cromosomas X neandertales, los neandertales tenían un exceso del 62 % de ADN humano moderno en sus cromosomas X en comparación con sus otros cromosomas". Esta inversión especular fue su respuesta. Si las dos especies fueran biológicamente incompatibles, el ADN humano moderno también debería haber faltado en los cromosomas X neandertales. Pero debido a que el equipo encontró una abundancia de ADN humano en los cromosomas X neandertales, pudieron descartar la incompatibilidad reproductiva o las interacciones genéticas tóxicas como la barrera.

La explicación restante, argumenta el equipo, radica en el mestizaje con sesgo sexual.

Dado que las hembras portan dos cromosomas X y los machos solo uno, la dirección del apareamiento es importante. Si los machos neandertales se aparearan con mayor frecuencia con hembras humanas modernas, menos cromosomas X neandertales entrarían en el acervo genético humano y más cromosomas X humanos entrarían en las poblaciones neandertales.

viernes, 13 de febrero de 2026

Solo los humanos tenemos este rasgo

El mentón es una característica única humana. Su tamaño ha sido objeto para las cirugías plásticas , bien sea recortándolo o aumentándolo. Foto Public Domain


Bueno, ¿y qué tal que no lo tuviéramos? ¿Cómo nos veríamos? ¿De dónde cogernos el rostro? Pues resulta que los humanos somos los únicos primates que tenemos mentón. No lo tienen los chimpancés, tampoco los neandertales ni los denisovanos ni ninguna otra otra especie humana extinta. Entonces, ¿por qué?

El mentón, barbilla o cumbamba según los colombianos, es un accidente evolutivo, un subproducto de otras transformaciones.Los humanos tenemos una capacidad única para recibir golpes en el mentón, porque poseemos esa característica física de forma única y por eso les resulta fácil a los científicos identificar fósiles de Homo sapiens.

Pero bien, no he respondido la pregunta inicial. ¿Por qué tenemos barbilla? En términos simpl,es, es una proyección ósea de la mandíbula inferior. Sí, ¿pero por qué evolucionó?

La respuesta, parte de un estudio publicado en la revista científica Plos One por un equipo dirigido por un antropólogo biológico de la Universidad de Buffalo amplía la comprensión holística del cuerpo humano como una amalgama de adaptaciones y subproductos aleatorios de la evolución.

La Doctora Noreen von Cramon Taubadel, profesora y directora del Departamento de Antropología en esa universidad, explicó que "El mentón evolucionó en gran medida por accidente y no por selección directa, sino como un subproducto evolutivo resultante de la selección directa en otras partes del cráneo".

Es un rasgo que surge como un subproducto imprevisto de la evolución, al igual que el espacio bajo una escalera no existe como propósito arquitectónico, sino como resultado de la construcción de un acceso cómodo entre pisos.

La Doctora especificó que "El hecho de que tengamos una característica única, como el mentón, no significa que haya sido moldeada por la selección natural para mejorar la supervivencia de un animal; por ejemplo, un contrafuerte para la mandíbula inferior que ayude a disipar las fuerzas de la masticación".

Explicó además que "Solo estudiando el conjunto podemos comprender mejor qué aspectos de un animal tienen un propósito funcional y cuáles son los efectos secundarios de ese propósito.

martes, 20 de enero de 2026

Tal como los buitres, humanos fuimos carroñeros

Buscar animales muertos para extraer su carne y otros productos pudo ser una actividad común a lo largo de la evolución humana. Foto Wikipedia Commons


No fue por azar, tampoco una actividad ocasional. No. Un nuevo estudio sugiere que hubo otro elemento clave para que los humanos evolucionaron: comer carroña. Sí, tal como los buitres (gallinazos y otros animales.

En el estudio, publicado en el Journal of Human Evolution, los autores argumentan que la carroña no fue un recurso ocasional, sino un estrategia fundamental de supervivencia que se repitió a lo largo de la evolución humana.

La carroña, plantearon, ofreció beneficios a los primeros humanos. Hay razones obvias. Encontrar y explotar cadáveres de animales requería mucha menos energía que cazarlos y brindaba alimentación en momentos de escasez. Es que durante las hambrunas, la carroña podía ser una de las fuentes de alimentación confiables y disponible.

Explicaron que "El pH ácido del estómago humano puede actuar como defensa contra patógenos y toxinas, y el riesgo de infección disminuyó considerablemente cuando comenzamos a utilizar fuego para cocinar. Además, nuestra capacidad para viajar largas distancias con bajo gasto energético fue clave para encontrar alimento".

Esto, más la tecnología temprana, entregaron a los humanos claras ventajas. El lenguaje y las herramientas de piedra, incluso las más simples, ayudaron a coordinar esfuerzos grupales, localizar cadáveres y extraer recursos valiosos como carne, grasa y médula ósea. Así, la actividad carroñera funcionó junto con la caza y la recolección de plantas como parte de una estrategia alimentaria flexible y eficiente.

Para los autores, la recolección de alimento de la carroña nunca fue solo un paso en el camino hacia la caza.. En cambio,, fue una parte constante y esencial de la supervivencia humana que complementó otros métodos de recolección de alimentos. De tal modo, comer carroña, lejos de una conducta marginal jugó un papel central en la configuración de la evolución humana y, en última instancia, ayudó a hacernos humanos.

El estudio lo desarrollaron investigadores de universidades españolas.

viernes, 16 de enero de 2026

Parece que hace 7 millones de años ya andaban en dos patas

Cráneo, ulna y fémur de chimpancé, S. tchadensis y Australopithecus. Con el análisis puede derivarse la postura que tenía el individuo Imagen Scott Williams/Jason Heaton   


En 2002 se anunció un gran descubrimiento que aportaba al conocimiento de la evolución de los primates y los homínidos: fue denominado Sahelanthropus tchadensis, hallado en lo que es Chad, una especie que vivió hace unos 7 millones de años.

Desde el comienzo hubo disc usiones sobre si er un primate más relacionado con los grandes simios o un homínino, de los que derivaron los Homo sapiens millones de años después.

La discusión puede mantenerse, pero hay nuevos hallazgos: un estudio publicado en Science Advances, en el cual se reexaminaron huesos del individuo, sugiere que era bípedo, así pasara, seguramente, buena parte del tiempo en los árboles.

Scott Williams, profesor en New York University y su Departamento de Antropología, expresó que "A pesar de su apariencia superficial, Sahelanthropus estaba adaptado para usar una postura bípeda y un movimiento sobre el piso".

Tres rasgos en la estructura ósea sugieren que era apto para caminar en dos patas. El profesor Williams concluyó que "Nuestro análisis de esos fósiles ofrece evidencia directa de que Sahelanthropus tchadensis podía caminar end s patas, demostrando que el bipedalismo´evolucionó temprano en nuestro linaje y de un ancestro que era más parecido a los chimpancés y bonobos actuales".

La discusión,, sin embargo, continuará acerca de si el S. tchadensis era un homínino ancestro real de los Homos y si más un homínido del lado de los grandes simios. Lo que parece cierto es que la postura bípeda es más antigua de lo que se creía.

sábado, 25 de octubre de 2025

Estos bichos ayudaron a derrotar a Napoleón


Botón imperial hallado durante la excavación en Vilna. Foto Universidad de Marsella/CNRS/EFS

La famosa campaña de Napoleón en Rusia en 1812, llamada la Guerra Patriótica terminó con el repliegue de las tropas francesas. Fue uno de los grandes reveses de la historia. El hambre, el gran frío del invierno y la carencia de salubridad hicieron de las suyas. Pero se sumó otro factor, que apenas acaba de ser descubierto.

Científicos del Instituto Pasteur analizaron los restos de 13 soldados de Napoleón, exhumados en Vilna, Lituania, en 2002, a los que extrajeron ADN.

La investigación reveló la presencia de dos agentes infecciosos: Salmonella enterica subsp enterica (serovar Paratyphi C.), responsable de la fiebre paratifoidea, y Borrelia recurrentis, responsable de la fiebre recurrente, una enfermedad transmitida por piojos y caracterizada por episodios de fiebre seguidos de periodos de remisión. Son dos enfermedades diferentes que pueden causar síntomas parecidos, como fiebre alta, fatiga y problemas digestivos, y su presencia simultánea podría haber contribuido al empeoramiento del estado de los soldados, ya bastante maltrechos.

De los 13 soldados napoleónicos exhumados, los dientes de cuatro fueron positivos para S. enterica y dos para B. recurrentis. Su rol en el alto número de muertes no está claro, pero el hallazgo llega después de que otro estudio había identificado ya la presencia del agente del tifo, Rickettsia prowazekii, y del agente de la fiebre de las trincheras, Bartonella qintana, patógenos que durante mucho tiempo se creyó que estaban asociados con la retirada según relatos históricos.

El número de muestras es bajo, 13, frente a los más de 3000 cuerpos desenterrados en Vilna y los más de 300 000 que fallecieron durante la retirada.

La naturaleza no estaba con Napoleón. 

El estudio se publicó en Current Bology.

sábado, 23 de agosto de 2025

Latinoamericanos tenemos genes denisovanos

Los primeros pobladores americanos tenían y traspasaron genes denisovanos, que hoy están en los pobladores de ascendencia indígena. Imagen NPS


De ellos se supo por unos pocos huesos hallados en una cueva en la región de Altái en Siberia (Rusia). Poco a poco los análisis han mostrado que se reprodujeron con humanos y Neandertales, transmitiéndoles sus genes, algunos por ejemplo que ayudan a resistir las alturas. Eran los denisovanos.

Pero hay más. Un nuevo estudio muestra cómo los latinoamericanos actuales con ancestros indígenas tienen genes denisovanos. Por ejemplo el gen MUC19, que se relaciona con la producción de proteínas que forman la saliva y las mucosas barreras en los tractos respiratorio y digestivo.

El hallazgo se hizo con ADN recogido de individuos excavados en sitios arqueológicos en Norte y Sudamérica.

La frecuencia con la cual el gen aparece en las poblaciones humanas actuales sugiere que estuvo bajo una significativa selección natural, es decir que proveyó una ventaja para la supervivencia o la reproducción para aquellos que lo portan.

Como el gen está relacionado con los procesos inmunológicos, se cree que la ventaja que significó fue ayudar a esos antiguos pobladores a combatir los patógenos nuevos que encontraban  en su migración por el continente americano hace miles de años.

El estudio reveló que el gen probablemente fue pasado a través del apareamiento de los denisovanos a otra población arcaica, los Neandertales, que luego se aparearon con humanos.

Emilia Huerta Sánchez, profesora en Brown University, explicó que "Desde un punto de vista evolutivo, este hallazgo muestra cómo un cruzamiento antiguo puede tener efectos que vemos todavía". Y agregó que "Desde un punto de vista biológico identificamos un gen que parece ser adaptativo, pero cuya función no ha sido caracterizada todavía. Esperamos que conduzca a un estudio adicional sobre qué está haciendo en realidad este gen".

El estudio fue presentado en Science.

viernes, 15 de agosto de 2025

Especie extraña también nos pasó sus genes a los humanos

Se reafirma que los humanos también tenemos herencia de los denisovanos, esa extraña especie de la que poco se conoce. Foto Public Domain


Fue en 2010 cuando se publicó el primer borrador del genoma de los Neandertales y su comparación con el ADN humano reveló que ambas especies se habían mezclado y compartieron genes. Pocos meses después, el análisis de un hueso de dedo encontrado en la cueva de Denisova en Altai, Siberia, reveló que provenía de un grupo que se desconocía. Fueron llamados los denisovanos.

De han encontrado otros pocos huesos: una mandíbula, dientes y fragmentos de cráneo. Todo lo que se conoce de esa especie. Ahora, un estudio que fue publicado en Nature Genetics reveló de manera certera que también se aparearon con los humanos y que tenemos genes que nos aportaron, genes que en algunas situaciones han significado una ventaja evolutiva.

Se han encontrado evidencias de al menos tres eventos pasados en los que los genes de distintas poblaciones denisovanas se incorporaron a las firmas genéticas de los humanos modernos.

Esos eventos muestran diversos grados de similitud genética con los restos denisovanos de la región de Altai, hecho que sugiere una relación compleja entre estos grupos con estrecha relación.

El estudio, encabezado por Linda Ongaro, del Trinity College Dublín, con la profesora Emilia Huerta Sánchez muestra que los dneisovanos vivieron en un gran territorio, desde Siberia hasta el Sudeste Asiático y desde Oceanía hasta Sudamérica. Diferentes grupos parecen haberse adaptado a sus entornos específicos.

Varios genes derivados de los denisovanos otorgaron a los humanos ventajas de supervivencia en diferentes partes del mundo. Ongaro señaló que "Entre estos se encuentra un locus genético que confiere tolerancia a la hipoxia, o condiciones de bajo oxígeno, lo cual tiene mucho sentido, ya que se observa en las poblaciones tibetanas; múltiples genes que confieren una mayor inmunidad; y uno que afecta el metabolismo de los lípidos, proporcionando calor cuando es estimulado por el frío, lo que confiere una ventaja a las poblaciones inuit en el Ártico".    

jueves, 14 de agosto de 2025

Hallan especie relacionada con los humanos

Búsqueda de más fósiles en Ledi-Geraru, Etiopía. A la derecha, el profesor Vimoare. Etiopía ha sido cuna de improtantes descubrimientos sobre nuestra evolución.


Nuestra evolución fue algo más complicada de lo que a veces se estima, no fue lineal como se pensó en un principio. Se encontraron fósiles de una especie nueva de Australophitecus en un sito de Etiopía, restos que sugieren que entre hace 2.8 millones y 2.6 millones de años coexistió con los más antiguos especímenes del género Homo, en lo que hoy es Etiopía.

¿Cómo así? Los antropólogos encontraron 13 dientes en el sitio Ledi-Geraru y determinaron que aunque algunos pertenecían al Homo, un conjunto de dientes inferiores y superiores son de una nueva especie, diferente a la famosa Australopithecus afarensis, representada en la vieja conocida Lucy, que apareció hace unos 2.95 millones de años y fue encontrada en un sitio cercano, Hadar.

Brian Vilmoare, profesor de Antropología en la University of Nevada Las Vegas y director del nuevo estudio, explicó que "Acostumbramos a pensar la evolución humana como linear, con un transcurso directo de un ancestro tipo simio hasta el moderno Homo sapiens. En vez de eso, los humanos se han diversificado varias veces en diferentes nichos. Nuestro patrón de evolución no es particularmente inusual, y lo que les ha pasado a los humanos ha sucedido con las otras ramas del árbol de la vida".

Agregó que "Esto es lo que deberíamos estar encontrando en el registro fósil humano. La naturaleza experimentó de distintas maneras ser un humano mientras el clima en África se tornaba más seco y especies más tempranas tipo simios se extinguían".

El sitio Ledi-Geraru es el mismo donde un equipo de investigadores descubrió una mandíbula del Homo más temprano, de hace 2.8 millones de años.

Precisó que "El nuevo hallazgo de los dientes de Homo en sedimentos de hace 2.8 a 2.6 millones de años confirma la antigüedad de nuestro linaje".

La nueva especie de Australopithecus no ha sido nombrada todavía , pues se necesitan más estudios.

Este trabajo fue publicado en Nature.

jueves, 7 de agosto de 2025

Este era el rostro de dos hermanas de la Edad de Piedra

Así debieron lucir las dos hermanas que vivieron en la Edad de Piedra en lo que hoy es República Checa. Imagen Vanisková et al 2025


Sí, fue en Moravia, en Moravia del Sur, región de lo que hoy es la República Checa. Allí vivieron las hermanas, que tuvieron una vida dura: trabajaron en una mina de sílex extrayendo rocas pesadas para herramientas y armas.

No fue hace uno ni dos siglos. No. Vivieron hace 6000 años, en lo que hoy se denomina la Edad de Piedra. Y lo curioso no es que hayan sido enterradas una encima de otra, con diferencia de metros, pues una, la más joven, fue encontrada a seis metros de profundidad, la otra a solo uno, en un pozo minero. Tal vez como allí trabajaron, allí las dejaron.

Los esqueletos no tenían señales de muerte violenta o enfermedad, pero no es descabellado pensar que fueron sacrificadas o muertas cuando ya no podían rendir más en su pesada vida.

Los entierros tienen detalles extraños. Junto a la de más arriba se halló la cabeza de un perro, pero los otros huesos estaban junto a la de más abajo. Más extraño todavía que se hallaron los restos de un bebé encima del pecho de la mayor, aunque no tenía relación alguna con ella.

Debieron vivir entre 4050 y 4340 años antes de nuestra era. Análisis revelaron que las hermanas estaban bien nutridas en la edad adulta, pero de niñas sufrieron desnutrición, debilidad y enfermedades. Los esqueletos también mostraban signos de tensión intensa, incluyendo vértebras dañadas y lesiones poco curadas. El antebrazo de la hermana mayor presentaba una fractura que solo se recuperó parcialmente, con evidencia que sugiere que la obligaron a trabajar a pesar de la lesión.

La f3echa de los esqueletos coincide con el surgimiento de un nuevo orden social, donde los más vulnerables eran explotados. Las labores más duras las desarrollaban quienes eran obligados a ellas.

El estudio mostró que la más joven debía tener de 30 a 35 años a su muerte, la mayor cerca de los 40. Ambas medían unos 1.50 metros.

El análisis genético reveló que la más joven tenía ojos verdes y cabello oscuro, mientras su hermana ojos azules y cabello rubio.

Los científicos reconstruyeron de manera hiperrealísta el rostro de estas hermanas, que tuvieron una dura vida en la Edad de Piedra.

El estudio fue publicado en Archaeologicaland Anthropological Sciences.   

lunes, 29 de julio de 2019

Energía que gasta el cerebro, clave para no engordar


No es poca cosa: en un niño de 5 años el cerebro consume casi la mitad de la energía de su cuerpo. La variación de ese gasto en las distintas edades de los niños, puede influir en los patrones de gasto de energía y ganancia de peso.

Cerebro de niños pequeños consume mucha energía. Foto US Air Force

Es decir, se debe conocer ese gasto para lograr que el menor no adquiera sobrepeso.
En un artículo en el journal Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), los coautores Christopher Kuzawa de Northwestern University y Clancy Blair de New York University School of Medicine, proponen que la variación en las necesidades de energía para el desarrollo del cerebro en los niños, en cuanto a tiempo, intensidad y duración del uso de energía, podría influir en ese gasto de energía y ganancia de peso.
“Todos sabemos que cuánta energía quemen nuestros cuerpos es un factor importante para la ganancia de peso”, dijo Kuzawa.
Aunque se sabe que en un niño de 5 años el cerebro consume casi 50 % de la energía, no se sabe cómo varía ese consumo en distintas edades.
Si se mide ese gasto, se podría prevenir mejor el riesgo de ganar peso y tener obesidad.
Tampoco se sabe cómo los programas enriquecidos para estimular el cerebro de los niños, puede influenciar el patrón cerebral de uso energético.
“Vemos plausible que un mayor gasto de energía por el cerebro podría ser un beneficio anticipado para los programas de desarrollo en edad temprana, que también tienen lógicamente otros beneficios”, agregó Kuzawa.
El hallazgo ayudó a confirmar una hipótesis largamente sostenida en antropología de que los niños evolucionaron a una tasa mucho menor de crecimiento en comparación con otros mamíferos y primates, en parte porque requieren más energía para su desarrollo.