La famosa campaña de Napoleón en Rusia en 1812, llamada la Guerra Patriótica terminó con el repliegue de las tropas francesas. Fue uno de los grandes reveses de la historia. El hambre, el gran frío del invierno y la carencia de salubridad hicieron de las suyas. Pero se sumó otro factor, que apenas acaba de ser descubierto.
Científicos del Instituto Pasteur analizaron los restos de 13 soldados de Napoleón, exhumados en Vilna, Lituania, en 2002, a los que extrajeron ADN.
La investigación reveló la presencia de dos agentes infecciosos: Salmonella enterica subsp enterica (serovar Paratyphi C.), responsable de la fiebre paratifoidea, y Borrelia recurrentis, responsable de la fiebre recurrente, una enfermedad transmitida por piojos y caracterizada por episodios de fiebre seguidos de periodos de remisión. Son dos enfermedades diferentes que pueden causar síntomas parecidos, como fiebre alta, fatiga y problemas digestivos, y su presencia simultánea podría haber contribuido al empeoramiento del estado de los soldados, ya bastante maltrechos.
De los 13 soldados napoleónicos exhumados, los dientes de cuatro fueron positivos para S. enterica y dos para B. recurrentis. Su rol en el alto número de muertes no está claro, pero el hallazgo llega después de que otro estudio había identificado ya la presencia del agente del tifo, Rickettsia prowazekii, y del agente de la fiebre de las trincheras, Bartonella qintana, patógenos que durante mucho tiempo se creyó que estaban asociados con la retirada según relatos históricos.
El número de muestras es bajo, 13, frente a los más de 3000 cuerpos desenterrados en Vilna y los más de 300 000 que fallecieron durante la retirada.
La naturaleza no estaba con Napoleón.
El estudio se publicó en Current Bology.

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