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miércoles, 7 de agosto de 2024

Hallan sustancia que hace que nos decidamos a hacer ejercicio

Una joven en calentamiento para trotar. En la decisión sobre hacer ejercicio o no, hay sustancias involucradas en nuestro cerebro. Foto Public Domain Pictures 


La situación es bien común. Creo que a casi todos nos ha sucedido: ¿hacemos ejercicio o... mejor no y nos comemos un postre y tomamos un café? Sí o no, la disyuntiva que tiene lugar en el cerebro cuando se trata de tomar una decisión sobre este caso.

De hecho, es uno de los propósitos de cada año que más fracasan: este año sí hago ejercicio. Y científicos en ETH Zurich parecen haber hallado al responsable de que se decida por el ejercicio o no.

Les explico: Descifraron qué químico y cuáles neuronas median en la decisión.

Y hay más:

Pero respondamos de una la inquietud: los responsables son la sustancia mensajera orexina y las neuronas que la producen.

Se sostenía que en esta decisión estaban implicadas otras sustancias como la serotonina y la dopamina, que fueron halladas hace mucho tiempo. La orexina es de hallazgo reciente.

"En neurociencias, la dopamina es una explicación popular de porqué elegimos hacer unas cosas y evitamos otras", explicó Denis Burdakov, profesor en aquella institución, pero "Nuestro conocimiento actual acerca de la dopamina no explica con facilidad porqué decidimos ejercitarnos en vez de comer", y eso se debe a que "Nuestro cerebro libera dopamina tanto cuando comemos como cuando nos ejercitamos, lo que no explica porqué elegimos una sobre la otra".

Para averiguar qué sustancia estaba implicada, los investigadores ingeniaron un experimento con ratones, que tenían para elegir una entre ocho opciones en pruebas de diez minutos, opciones entre las que estaba una rueda donde podían correr y una barra de dulce que también les gusta (como a nosotros porque contiene mucho azúcar, grasa y sabe bien).

Prosigo:

Había ratones normales y un grupo al que se le había bloqueado la orexina. Si se les ofrecía solo una opción de aquellas, no había diferencia. Pero cuando se les daban las dos al tiempo el asunto cambiaba.

El científico Burdakov comentó que "Esto significa que el rol primario del sistema orexina no es controlar cuánto se mueven o comen los ratones". ¿Entonces? Agregó que "Más bien, parece que es central a hacer una decisión entre una y otra (opción), cuando ambas están disponibles".

Es que cuando no tenían intacto el sistema orexina la decisión se inclinaba hacia comer la barra con el dulce.

¿Qué seguirá?

Esperen les cuento:

Se trata de validar en humanos los hallazgos, que pueden ser similares pues las funciones cerebrales son prácticamente las mismas en ambas especies. Para eso a las personas se les suministraría una droga que bloquea la orexina, que está autorizada para el insomnio, o examinar pacientes que sufren de narcolepsia, uno en  2000, que por razones genéticas tienen el sistema restringido.

De confirmarse, ¿Qué sigue?

No sería descabellado pensar en ofrecer una solución, para que hagan ejercicio, a quienes tienen alterada la orexina. 

El estudio fue publicado en Nature Neuroscience.


jueves, 11 de abril de 2024

Estudio demuestra cómo olvidar los insultos

Cuando se escribe la reacción negativa por una discusión o un insulto, la rabia pasa pronto. Foto Flickr/P. Strahm


Si discute con alguien y queda con rabia, si lo insultan, para no quedarse con ese sentimiento negativo que arruina horas y hasta días, científicos japoneses encontraron una manera de hacerle frente y evitar que la rabia lo consuma.

La receta no incluye fórmulas matemáticas ni extensas consideraciones teóricas. Es más bien algo sencillo cuyo experimento superó las expectativas de los investigadores, que no creían en un principio que pudiera generarse tal alivio, tal grado de reducción de la ira, como dijo el investigador Nobuyuki Kawai.

El hallazgo es útil para toda clase de ambientes, como el laboral y el hogar, reduciendo consecuencias negativas que afectan la vida.

Los resultados de este estudio, publicados en Scientific Reports, son la culminación de años de investigaciones sobre la materia.

Pero ¿cuál es la fórmula propuesta? Se trata de escribir en un papel las reacciones al incidente desafortunado, como un insulto. Luego botar el papel. Los resultados fueron sorprendentes.

En la investigación los participantes escribían sobre algún problema social. Luego se les dijo que  estudiantes de doctorado evaluarían sus escritos. Peor no había tales estudiantes. Independiente del texto de cada uno, se escribió como evaluación que carecían de inteligencia, interés, lógica y otras calificaciones que demeritaban el trabajo.

Luego se les dijo a los participantes escribir sus emociones sobre las respuestas recibidas. A unos se les dijo que guardaran lo escrito, a otros que lo botaran en la caneca. Aquellos que lo botaron calificaron después su rabia con menor valor, frente a los que se les pidió que guardaran el escrito.

 

domingo, 28 de enero de 2024

¿Qué prefiere: dormir o tener sexo?

El pequeño marsupial sacrifica parte del sueño para aparearse todo lo que más pueda. Foto Wikipedia Commons


El sexo es importante en la vida animal y dormir también, pero ¿qué es mejor? Si se trata de reproducirse, tal vez lo mejor sea el sexo. Esto a la luz de un pequeño marsupial, el antechinus, que tiene un ciclo de vida corto y una historia vital especial.

Cada agosto, temporada de apareamiento, el macho entra en un frenético afán por aparearse y sacrifica el sueño. Algunos mueren tras ese ritmo de vida.

Erika Zaid, de La Trobe University en Australia y colegas querían ver qué es lo que le sucede a este animal. El macho solo vive un año, la hembra alcanza dos y puede tener más de una camada.

Atraparon 10 machos Antechinus swainsonii y cinco hembras y los mantuvieron aislados. Notaron que en la temporada de apareamiento los machos se mantenían más inquietos y dormían en promedio un 20 % menos, aunque uno de los machos dormía menos del 50 %. Al final dos machos murieron y los otros quedaron estériles.

Para ver si la pérdida de sueño se daba en el medio natural atraparon 38 de la especie A. agilis, el antechinus ágil y antes y durante la temporada de apareamiento midieron midieron el ácido oxálico, cuyos niveles se reducen cuando se duerme menos.

En comparación con las captivas, las hembras también dormían menos sugiriendo qu elos machos las mantenían despiertas en su actividad de apareamiento.

Los dos machos que murieron en el primer experimento no eran los que menos dormían. Se sabe que los machos mueren tras la frenética temporada de apareamiento, así que los investigadores no saben qué los mata, podría ser el hambre, pero eso será objeto de más estudios.

El caso es que sí sacrifican sueño por sexo.

El estudio fue publicado en Current Biology.

martes, 28 de enero de 2020

Científicos no lograron contradecir a Galileo ni a Eisntein


Satélite Microscope donde metieron los dos cilindros para el experimento. CNES


Hay que ver para creer y aunque lo veas… no lo creas. En eso parecen insistir científicos que tratan de encontrar algún error en un viejo experimento de Galileo y en la teoría de la relatividad de Albert Einstein. Y en la última prueba… fracasaron.
Sí, tanto Galileo como Einstein, el primero de modo diferente, demostraron que los objetos caen a la misma tasa, independiente del tamaño.
Se afirma que el célebre italiano se subió a la torre de Pisa y desde allí lanzó dos balas de cañón de distinto tamaño.
Einstein lo demostró en su teoría de la relatividad varios siglos después.
Para encontrar algún error, científicos pasaron dos años dejando caer libremente dos objetos de masa distinta en un satélite: dos objetos cilíndricos, uno de titanio, otro de platino, uno dentro de otro y los pusieron en un satélite. Este comenzó a caer naturalmente al no tener fuerzas sobre él. Suspendieron los objetos en un campo electromagnético y los dejaron caer 100 y 200 veces a la vez.
 ¿Qué concluyeron? Que Galileo y Einstein tenían razón. Los dos objetos cayeron prácticamente iguales: con una diferencia de dos trillonésimas de un porcentaje uno de otro.
Pero no quedaron satisfechos y piensan hacer otro experimento a escala pequeña; con átomos distintos, como rubidio y potasio, dijo Peter Wolf, uno de los científicos, del French National Center por Scientific Research del Observatorio de París.