domingo, 1 de noviembre de 2026

Beneficios extras en los niños que aprenden a nadar

El aprendizaje de la natación a temprana edad puede ayudar en la socialización de los pequeños, de acuerdo con el estudio. Foto PickPik


Un estudio de cuatro años que abarcó a cerca de 7000 encuestados y 177 niños evaluados individualmente, sugiere que los niños que aprenden a nadar a una edad temprana no solo adquieren mayor seguridad en el agua y una mejor condición física, sino que también logran un mayor éxito académico y una mayor sociabilidad en comparación con sus pares.

Este estudio ha sido analizado, explorado y ampliado por la investigadora Robyn Jorgensen, profesora emérita de la Universidad de Canberra (Australia), en su nuevo libro: Why Young Children Should Learn to Swim (Por qué los niños pequeños deberían aprender a nadar).

El proyecto surgió a partir de una conversación entre Jorgensen y Laurie Lawrence, entrenador olímpico de natación e integrante de los Salones de la Fama de la Natación tanto de Australia como de Estados Unidos. Lawrence sostenía que los niños que aprendían a nadar desde pequeños solían estar mejor preparados para el entorno escolar.

"No existía evidencia formal que respaldara esta observación, pero era algo que Laurie -al igual que muchas otras personas en el ámbito de la natación- había notado", explica Jorgensen.

Jorgensen y su equipo decidieron verificar esta «intuición del sector» mediante una investigación académica rigurosa, utilizando herramientas de evaluación reconocidas internacionalmente: las Escalas de Desarrollo Motor de Peabody (Peabody Developmental Motor Scales) y las pruebas Woodcock-Johnson III, cuyos resultados se compararon con datos censales nacionales.

Los resultados sorprendieron incluso a la propia Jorgensen, quien comentó: "Mis primeras observaciones sobre los niños que aprendían a nadar despertaron mi interés, aunque al mismo tiempo mantenía cierto escepticismo sobre lo que realmente se podía lograr. Como no provengo del mundo de la natación, no tenía ningún interés personal en demostrar -o refutar- la intuición de Laurie. Mi único interés en la natación estaba relacionado con mi rol de abuela, con la seguridad en el agua para mis hijos y nietos, y con la natación como actividad recreativa".

El estudio reveló que los niños menores de 5 años que practicaban natación -independientemente de su nivel socioeconómico- podían aventajar entre 5 y 18 meses a la población general de su misma edad en hitos relacionados con la alfabetización, las habilidades numéricas y la capacidad para seguir instrucciones.

Jorgensen subraya que esto no significa que los niños que aprenden a nadar sean más inteligentes por naturaleza; más bien, sostiene que las clases de natación fomentan el desarrollo de habilidades y disposiciones que pueden transferirse a otros ámbitos. Por ejemplo, cuando un niño cuenta sus patadas del uno al 10 junto a un instructor, asimila la secuencia numérica y la correspondencia uno a uno: habilidades que resultan directamente valiosas en el entorno escolar.

Si bien muchos padres inscriben a sus hijos en clases de natación por motivos de seguridad, el estudio detallado de Jorgensen sugiere que los participantes obtienen ventajas medibles en el desarrollo cognitivo, las habilidades lingüísticas y la regulación emocional.

"Es razonable afirmar que la natación prepara a los niños para su etapa escolar, especialmente durante los primeros años y en la transición hacia la escolarización", explica Jorgensen.