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martes, 3 de enero de 2023

Hallan otro primate comemocos

El aye-aye tiene unas características bien peculiares. Foto Wikipedia Commons


Tiene ojos grandes y una cola ondulante, además un dedo largo, como su nariz, y dientes de roedor. Es el aye-aye, un primate de Madagascar, Daubentonia magadacasriensis. Es nocturno y es una especie amenazada. 

Usa ese gran dedo para escarbar en la madera hueca y obtener larvas de las que se alimenta. Y un video captado en su medio, encontró que lo usa además para otra actividad, en la que se parece mucho a algunos humanos: hurgarse la nariz y comerse los mocos.

Los autores de un artículo publicado en Zoology, describen cómo lo hace. El video fue grabado en 2015 mientras observaban ayes ayes en cautiverio en el centro lemur Duke.

El dedo del medio tiene unos ocho centímetros de longitud y los científicos se asombraron cuando por primera vez vieron que se perdía dentro de la nariz, sin saber con qué fin.

Entonces, crearon un modelo 3D con escáneres CT de la cabeza y la mano del primate para entender hasta dónde llegaba ese dedo del medio de la mano. Hallaron que se extiende bien adentro de la cabeza.

"Este dedo básicamente termina en la garganta", dijo Anne ClaireFabre, profesora asistente en la Universidad de Berna.

Es la primera vez que se observa en él y se piensa que también puede tener esa práctica en su medio natural, pero no es el único animal que se hurga la nariz. Se ha identificado en humanos, capuchinos, macacos, chimpancés y orangutanes. Algunas usando algún objeto para esa práctica.

No se sabe por qué lo hacen, tal vez, se especula, como medida de aseo nasal. Otros han sugerido que dada la textura de los mocos y su sabor salado, tal vez previenen que se adhiera bacteria a los dientes y fortalecen su sistema inmunitario.

Nadie sabe.

martes, 10 de noviembre de 2020

Hay mucho que agradecer a los mocos

La mucosidad por un resfriado es más gruesa y puede indicar infección. Foto Wikipedia Commons


Así como lee: los mocos que tienen esa fama mala y son vistos como desagradables son su defensa contra infinidad de bacterias y un lubricante que mantiene húmedos varios tejidos. Ayudan a que el cuerpo esté sano.

Están no solo en la nariz sino en la boca, los pulmones, el estómago, los intestinos y los senos paranasales, indica un informe de los Institutos de Salud de Estados Unidos.

Es que aunque uno no lo note ni sepa, cada hora miles de bacterias son inhaladas y llegan a la superficie cubierta de mucosidad en los pulmones, donde quedan atrapadas. Luego los cilios, pequeños pelos, comienzan lentamente a sacarlas, empujando la mucosidad hacia arriba con bacterias, virus y polvo. Los llevan a la garganta. "Y si es una persona normal y saludable, nunca lo sentirá y solo lo tragará", dice Richard Boucher, experto en pulmones de la Universidad de Carolina del Norte. Luego van al estómago y luego finalmente son expulsadas.

Pero ¿qué son los mocos? Básicamente agua, pero también contiene proteínas, azúcares y moléculas que ayudan al cuerpo a combatir los gérmenes nocivos.

Todo esto ocurre sin que se note, a no ser que se produzca mucha mucosidad o cambie de consistencia, por ejemplo con una infección que hace que se vuelva más áspera y pegajosa. Como las infecciones provocan inflamación de las membranas mucosas que recubren nariz y el resto de las vías respiratorias puede conducir a que se produzca más mucosidad, que puede volverse espesa por las bacterias y las células que llegan a combatir la infección, situación que puede estimular mayor producción de mucosidad.

También puede producirse más por las alergias: el sistema inmunitario reacciona de manera exagerada a sustancias inofensivas como el polen o la caspa de los animales, liberando histamina las células de las vías respiratorias. Esta puede llevar a estornudos, haciendo que se produzca más mucosidad.

Las alergias, los alimentos picantes y el frío producen un fluido más acuoso, pero es más denso cuando hay resfriado producido por un virus o una infección sinusal por bacterias.

Aunque también varía de color por diferentes condiciones, del transparente al amarillo o verdoso, depende de cada caso y persona.

Pese a su mala fama y a que suscitan expresiones de desagrado, los mocos y la mucosidad son una capa de protección entre el mundo exterior y usted.

"Es un material maravilloso", según Boucher. Y aunque tal vez pocos lo vean así, hay mucho que agradecerles a los mocos y las secreciones de las mucosas.