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domingo, 3 de mayo de 2026

¿Cuándo aprendieron a caminar de lado los cangrejos?

Los cangrejos verdaderos son los que se mueven de lado, un rasgo que les permitió ser exitosos y colonizar amplia variedad de hábitats. Foto Public Domain


Un estudio, publicado como preimpresión revisada en eLife, reúne el mayor conjunto de datos hasta la fecha sobre la movilidad de los cangrejos. Al comparar numerosas especies, los investigadores rastrearon este peculiar estilo de locomoción hasta un ancestro común que vivió hace aproximadamente 200 millones de años. Los editores de eLife describen los hallazgos como valiosos y respaldados por evidencia en gran medida convincente, con amplia relevancia para los científicos que estudian la movilidad animal.

La locomoción lateral es una característica distintiva de los "cangrejos verdaderos" (Brachyura), el grupo más numeroso entre los decápodos cangrejo. Esta inusual forma de moverse podría ofrecer importantes ventajas. Por ejemplo, puede ayudar a los cangrejos a escapar de los depredadores al dificultar la predicción de su dirección.

Yuuki Kawabata, profesor de la Universidad de Nagasaki en Japón, explicó que "La locomoción lateral podría haber contribuido significativamente al éxito ecológico de los cangrejos verdaderos". Existen cerca de 7.904 especies de cangrejos verdaderos, superando con creces a las de su grupo hermano, los Anomura, o a sus parientes más cercanos, los Astacidea; han colonizado diversos hábitats en todo el mundo, incluidos entornos terrestres, de agua dulce y de aguas profundas; y su forma corporal similar a la de un cangrejo ha evolucionado repetidamente a lo largo del tiempo en un fenómeno conocido como carcinización.

El estudio mostró que caminar de lado evolucionó solo una vez, originándose en un ancestro que se movía hacia adelante en la base de los Eubrachyura, un grupo que incluye cangrejos más avanzados. Luego de ese punto, este rasgo permaneció prácticamente sin modificaciones a través de los cangrejos verdaderos.

Esa evolución les permitió tener éxito: les permite desplazarse más rápido en cualquier dirección y así evaden más fácil los depredadores. Es, de todas maneras, una característica no común en el mundo animal, porque puede interferir con otras actividades importantes como cavar cuevas, aparearse y alimentarse.


domingo, 15 de junio de 2025

Tic, tac, tic, tac: la acidez amenaza los océanos

Los corales son uno de los organismos marinos que más sufre por la acidez de las aguas. La situación empeora cada vez más. Foto Wikipedia Commons


Es una reacción en cadena y cada vez será peor. Un nuevo estudio reveló que los océanos de todo el mundo están más ácidos de lo que se pensaba. La razón es una sola: las emisiones de dióxido de carbono de origen antropogénico.

¿Por qué importa? Porque la acidificación de los océanos daña ecosistemas marinos y afecta a las comunidades costeras, que dependen de aguas sanas para su supervivencia.

La investigación, publicada en Global Change Biology, determinó que la situación es peor de lo que se había visto antes. Los océanos entraron en una zona de peligro en 2020. Cada año, lógico, empeora. Y si bien son cambios que se van dando de manera progresiva, los sienten muchas especies marinas y quienes dependen de ellas.

Steve Widdicombe, director científico y subdirector ejecutivo del Laboratorio Marino de Plymouth, organización involucrada en el estudio, dijo que "La acidificación de los océanos no es solo una crisis ambiental, sino una bomba de tiempo para los ecosistemas marinos y las economías costeras". El investigador agregó que "A medida que la acidez de nuestros mares aumenta, presenciamos la pérdida de hábitats críticos de los que dependen innumerables especies marinas, lo que, a su vez, tiene importantes implicaciones sociales y económicas".

La acidificación se debe más que todo a la absorción de CO2por parte del océano. El océano absorbe alrededor del 30 % del CO2 de la atmósfera, por lo que, a medida que las actividades humanas liberan CO2, se libera una mayor cantidad en los océanos. El CO2 se disuelve en el océano, creando ácido carbónico y liberando iones de hidrógeno. Los niveles de acidez se basan en la cantidad de iones de hidrógeno disueltos en el agua; así que los mares se van volviendo más ácidos.

Peor hay más: los iones de hidrógeno se unen a los iones de carbonato en el océano para formar bicarbonato, y eso reduce el carbonato disponible para la vida marina, como los corales, las almejas y el plancton. EStos animales necesitan carbonato para sus huesos, conchas y otras estructuras naturales, que fabrican a partir de carbonato de calcio. Los investigadores miden la aragonita, una de las formas solubles del carbonato de calcio, para medir los niveles de acidez.


lunes, 6 de mayo de 2019

Tenemos 1 millón de especies al borde de la extinción


-Se extinguieron ya 680 especies de vertebrados
- 20 % se ha reducido abundancia de especies
- 75 % de los ambientes terrestres y 66 % de los marinos alterados por los humanos
-Revelador informe del IPBES sobre el estado de la biodiversidad mundial


(Imagen: basuras en Bali. Foto Shutterstock)

Estamos acabando con la naturaleza: más de 1 millón de especies de animales y de plantas tienen hoy amenaza de extinción. A no pocas les quedan pocas décadas de existencia. Un declive más fuerte que antes de que existieran los humanos.
No es un invento. Es el reporte más grande de evaluación de la biodiversidad global hecho hasta hoy, entregado por la Plataforma de Ciencia y Política sobre Biodiversidad y Servicios de Ecosistemas (Ipbes), informe aprobado en la plenaria de la sesión 7 que se cumplió hasta e sábado en París.
La situación es en realidad dramática. La abundancia promedio de las especies nativas en la mayor parte de los hábitats terrestres ha caído 20 %, sobre todo desde 1900. Más del 40 % de las especies de anfibios, casi 33 % de los corales de arrecifes y más de 1/3 de todos los mamíferos marinos están amenazados.
No son tan claros los datos en cuanto a insectos, pero se cree que al menos 10 % está bajo amenaza.
Desde el siglo 16, al menos 680 especies de vertebrados se han extinguido y más del 9 % de las razas de mamíferos domésticos usados para alimentación y agricultura estaban extintas a 2016, con al menos 1.000 razas más amenazadas de extinción.
“La contundente evidencia de la Evaluación Global del Ipbes, desde un amplio rango de diferentes campos de conocimiento, presenta un cuadro ominoso” opinó Sir Robert Watson, director del Ipbes. “La salud de los ecosistemas de los cuales nosotros y otras especies dependemos se está deteriorando más rápido que nunca. Estamos erosionando los cimientos de nuestras economías, modo de vida, seguridad alimentaria, salud y calidad de vida globalmente”.
“El reporte también nos dice que no es demasiado tarde para hacer diferencia, pero solo si comenzamos ahora en cada nivel, de lo local a lo global”, dijo. “A través de un cambio transformador, la naturaleza se puede conservar aún, restaurar y usar sosteniblemente, esto es clave para obtener toda las metas globales”. (80 % de los objetivos de desarrollo sostenible están camino a no ser cumplidos por el deterioro de la naturaleza).
El reporte no es un informe más, es lo más serio que se ha hecho. Fue compilado por 145 autores expertos de 50 países en los últimos tres años, con colaboraciones de otros 310 autores, y evalúa cambios observados en las últimas 5 décadas, suministrando una imagen integral de la relación entre los caminos del desarrollo económico y sus impactos en la naturaleza. También ofrece un rango de posibles escenarios para las próximas décadas.
Este informe, basado en la revisión sistemática de unas 15.000 fuentes científicas y gubernamentales, también ilustra sobre el conocimiento indígena y local, en particular en asuntos relevantes a los indígenas y comunidades locales.
“Las contribuciones de la biodiversidad y la naturaleza a la gente es nuestra herencia común y la red de soporte de la vida más importante para la humanidad. Pero nuestra malla de seguridad se ha estirado casi al punto de rotura”, expresó la profesora Sandra Díaz de Argentina, quien codirigió el reporte con el profesor Josef Settele de Alemania y Eduardo S. Brondizío de Brasil y Estados Unidos.
“La diversidad entre dentro de las especies, entre ellas y  los ecosistemas, así como las contribuciones fundamentales que obtenemos de la naturaleza, se están reduciendo rápido, aunque todavía tenemos medios para asegurar un futuro sostenible para la gente y el planeta”.


(Imagen: mina de cobre en España, transformando el paisaje. Foto Shutterstock)


“Los ecosistemas, las especies y poblaciones silvestres, las variedades locales de plantas domesticadas y de animales se están encogiendo, deteriorando o esfumándose. La esencial e interconectada red de vida en la Tierra se está haciendo más pequeña y cada vez más deshecha”, según el profesor Settele. “Esta pérdida es un resultado director de la actividad humana y constituye una amenaza directa al bienestar humano en toda las regiones del mundo”.
El informe estableció los culpables de este gran desastre, en orden descendente:
1.    Cambios en el uso de la tierra y el mar;
2.    Explotación directa de organismos;
3.    Cambio climático;
4.    Contaminación y;
5.    Especies invasoras.

Se advirtió que desde 1980 las emisiones de gases de invernadero se duplicaron, la temperatura global subió al menos 0,7° Celsius –con el cambio climático impactando la naturaleza a nivel de ecosistemas y en su genética, impactos que se cree aumentarán en las próximas décadas.
Entre los factores indirectos que han incidido en este declive de nuestros recursos, figuran el aumento de la población, el mayor consumo per cápita, y la innovación tecnológica que en algunos casos ha disminuido el daño a la naturaleza pero en otros lo ha aumentado, resumió el profesor Brondízio.

Más datos negativos
Otros hallazgos notables del reporte son:

• ¾ de todo el ambiente terrestre y 66 % del marino han sido alterados por acción humana. En promedio esas tendencias han sido menos severa so no se han dado en áreas manejadas por pueblos indígenas y comunidades locales.


(Imagen: tortugas Hawksbill, en Maldivas. Foto Shutterstock)

• Más de un tercio de la superficie de tierra y casi 75 % de los recursos de agua dulce están ahora destinados a producción de cultivos y ganado.
• El valor de la producción de la cosecha agrícola ha aumentado por 300 % desde 1970, la obtención de madera ha subido 45 % y cerca de 60.000 millones de toneladas de recursos naturales renovables y no renovables son extraídos cada año globalmente, habiéndose duplicado desde 1980.
• La degradación de la tierra ha reducido 23 % la productividad de la superficie terrestre, más de US$ 577.000 millones en cosechas anuales están en riesgo por la pérdida de polinizadores y de 100 a 300 millones de personas están en riesgo mayor de inundaciones y huracanes por la pérdida de hábitats y protección costeros.
• En 2015, 33 % de los stocks de peces marinos estaban siendo recogidos en niveles insostenibles, con solo 7 % pescado a niveles más bajos de los que pueden ser sostenibles.
• Las áreas urbanas se han más que duplicado desde 1992.
• La contaminación por plástico ha aumentado por 10 veces desde 1980, 300 a 400 millones de toneladas de metales pesados, solventes, residuos tóxicos y otros desperdicios de las industrias son vaciadas a los océanos, mientras que los fertilizantes que llegan a los ecosistemas costeros han producido más de 400 zonas muertas marinas, sumando más de 245 000 kilómetros cuadrados, un área combinada más grande que el Reino Unido.
• Las tendencias negativas en la naturaleza continuarán a 2050 y más allá en todos los escenarios explorados por el informe, excepto aquellos que incluyen cambios transformadores, debido a los impactos proyectados en cambios de usos del suelo, explotación de organismos y cambio climático, con diferencias significativas entre regiones.