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martes, 30 de junio de 2026

Estrella que pasó cerca del Sol envió lluvia de cometas

Ilustración de un cometa llegado de la nube de Oort, capturado por el telescopio espacial Hubble. ¿Otro de los empujados por la estrella que nos visitó? Imagen Public Domain


Se puede creer que nuestro Sol con el Sistema Solar está aislado, en un brazo de nuestra galaxia espiral Vía Läntea. Y que cada sol tiene su propio lugar en el espacio. Pero no es así. Las estrellas se mueven, algunas van, otras vienen (desde nuestro punto de vista). ¿Qué pasaría si una de ellas pasara cerca del Sistema Solar? Si se metiera muy adentro, sería el desbarajuste total, pero eso no está previsto, no al menos durante la existencia de la humanidad. Pero...

Pero no siempre fue así. Astrónomos detectaron, con base en datos de la misión Gaia que rastreó y catalogó 2000 millones de estrellas, que hubo un sol que se entrometió en nuestro Sistema.

¿Cuándo, cómo fue eso? La estrella HD 7977, que hoy se encuentra hacia la constelación Casiopea, pasó cerca de nuestro sistema no hace mucho, hace solo 2.5 millones de años, una época cuando en la Tierra comenzaban a aparecer las primeras especies del género Homo, nuestros ancestros.

El roce de esa estrella empujó a muchos cometas que residen en la fría nube de Oort, el extremo más lejano del Sistema, donde viven cometas que tardan entre 200 y decenas de millones de años en dar la vuelta al Sol, los empujó hacia el Sistema Solar interior. Desde eso ha habido, por llamarlo así, una lluvia de esos cometas en nuestras cercanías. Hoy, creen los astrónomos se mantiene ese flujo.

Los cometas fueron desestabilizados  por la acción gravitatoria de la citada estrella. Los astrónomos establecieron que HD 7977 se acercó hasta entre 4000 y 25 000 unidades astronómicas del Sol. Una unidad es la distancia Sol-Tierra, unos 150 millones de kilómetros. Y el borde interior de la nube de Oort se encuentra entre 2000 y 5000 unidades, mientras el externo se extiende entre 10 000 y 1000 unidades astronómicas del Sol.

martes, 2 de diciembre de 2025

Voyager 1 lleva 48 años viajando y apenas está a un 'día luz'

Foto del punto azul pálido, la Tierra, vista desde 6000 millones de kilómetros por la Voyager 1 el 14 de febrero de 1990. Foto NASA


Las distancias en el espacio, en nuestra galaxia, en todas las galaxias, entre ellas, las distancias en el universo son tan enormes que la inmensa mayoría de los humanos no alcanzan a comprender y hay un dato increíble que l muestra.

En 1977 la nave Voyager 1 partió a una misión para pasar cerca a planetas externos de nuestro Sistema Solar. Viaja hoy a más de 61 100 kilómetros por hora y, de acuerdo con cálculos de un experto en NASA, el 13 de noviembre de 2026 se habrá alejado de la Tierra ¡un día luz! Solo un día luz, mientras que la estrella más cercana a nosotros, el sistema de Alfa Centauri se encuentra a 4.2 años luz.

Cuando llegue a esa distancia dentro de un año, estará a 25 900 millones de kilómetros.

La nave vuela ya en el espacio interestelar desde 2012 y prosigue su curso. En los primeros años de la próxima década se quedará sin combustible. No será posible que envíe información ni darle instrucciones. Se perderá para siempre en el espacio.

En su trayectoria debe pasar primero por la nube de Oort, región que debe comenzar a unas 1000 Unidades Astronómicas (una unidad astronómica es la distancia Tierra-Sol, 150 millones de kilómetros, así que calculen y a la cual le faltan unos 'pocos' siglos, tal vez tes. Al llegar, permanecerá en ella, cruzándola, por unos 30 000 años.

En 40 000 años pasará a 1,7 años luz de la estrella AC + 79 3888 (Gliese 445), una estrella con un tercio la masa del Sol, que como dato llamativo está hoy a 17 000 años luz de la Tierra, pero para cuando Voyager 1 pase cerca la estrella estará a 3.5 años luz de nosotros. Bueno, nosotros es un decir: de los humanos de entonces, si es que la especie sobrevive

Y así seguirá pasando cerca de otras estrellas cada 50 o más años. Y se encontrará cerca de la estrella TYC 3135-52-1 en unos 330 000 años.

La Voyager 1 es la autora de la icónica foto del punto azul pálido: la foto más lejana de la Tierra tomada por un artefacto humano. 

Sí, somos poca cosa en la inmensidad del cosmos.



martes, 30 de septiembre de 2025

Ahora, astrónomos andan en búsqueda del planeta Y

Ilustración sobre el planeta 9. Además de este, la búsqueda ahora incluye al planeta Y. Ambos sugeridos, pero no detectados. Imagen Wikipedia Commons


No conocemos nuestro entorno. Hasta 1930 se proponía la existencia del planeta 9 y apareció al fin Plutón, hoy rebajado de categoría, y volvimos a quedar con 8 en el Sistema Solar. Luego en 2016, astrónomos de Caltech sugirieron la presencia del planeta 9, de 10 veces la masa terrestre, escondido en los confines del sistema, que se extiende hasta la nube de Oort, a más de un año luz.

Ese no se ha encontrado. Ahora, otro grupo de astrónomos, de Princeton, encabezado por Amir Siraj, sugiere que existe un planeta, el Y, que sería menor que el 9 y un poco más cerca. 

El problema es que ninguno de esos se ha podido detectar pese a la persecución montada, pues luego de la detección de Plutón se siguió hablando de otro planeta oculto.

Más allá de Neptuno está una región conocida como el cinturón de Kuiper, en la que reside Plutón y otro conjunto de planetas menores, región que va desde unas 30 unidades astronómicas hasta las 1000. Una unidad astronómica es la distancia Tierra-Sol, 150 millones de kilómetros, así que multipliquen.

Más lejos sigue la nube de Oort, que se extiende desde unas 2000 unidades hasta las 200 000, una región esférica en la cual residen numerosos cometas, algunos de los cuales de tanto en tanto llevan hasta nuestro vecindario más cercano y hasta al mismo Sol.

El planta 9, dicen, podría estar a unas 600 unidades, mientras el Y a entre 80 y 200.

No hay señales todavía, pero la búsqueda continua.

El estudio sobre el planeta Y fue publicado en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society.

sábado, 6 de septiembre de 2025

Hallan otro planeta menor en la lejanía del Sistema Solar

En el recuadro, el nuevo planeta menor. Aparece en el gráfico junto a varios de los planetas menores conocidos hoy, todos en órbita transneptuniana. Imagen NASA/JPL-Caltech/Cheng et al


Está más lejos que lo más lejos. Vive en una región del espacio que parece vacía, una región que pertenece a nuestro Sistema Solar, en área lejana del cinturón de Kuiper, esa que está más allá del externo de nuestros planetas, Neptuno, y donde también reside el famoso Plutón.

Peor, ¿qué es? Astrónomos reportaron el hallazgo de otro planeta menor, tan lejos anda que su órbita es de 25 000 años, unas 1600 veces la de la Tierra.

Su tamaño es similar a la de otros planetas menores, como el mismo Plutón, y también Makemake, Haumea y Eris, objetos transneptunianos en Kuiper.

El hallazgo lo reportó un pequeño grupo, conducido por Sihao Cheng, Jiaxuan Li y Eritas Yang de Princeton University. Por ahora se denomina 2017 OF201.

Cheng explicó que "Su perihelio -el punto más cercano al Sol en su órbita- es 44.5 veces la de la órbita terrestre, similar a la de Plutón".

Al estar tan lejos, hay una hipótesis de porqué su órbita. Cheng agregó que "Debe haber experimentado encuentros cercanos con un planeta gigante, que lo expulsó hacia una órbita más amplia". Y Yang complementó diciendo que "Puede haber habido más de una etapa en su migración. Es posible que primero haya sido eyectado a la nube de Oort, la región más distante de nuestro Sistema Solar, hogar de muchos cometas, y luego enviado de vuelta atrás".

Pero hay análisis mucho más interesante. Cheng afirmó que "2017 OF201 pasa solo 1% de su órbita tan cerca a nosotros para ser detectado. La presencia de este solo objeto sugiere que podría haber cientos de otros con similar órbita y tamaño; solo que están tan lejos para ser detectados hoy".

Todavía, entocnes, falta mucho por descubrir en nuestro Sistema Solar. Este hallazgo podría alentar la búsqueda del a hoy propuesto pero esquivo planeta 9.

viernes, 4 de julio de 2025

Otro objeto interestelar entró a nuestro Sistema Solar

Tayectoria que sigue el objeto interestelar que se acerca. Imagen NASA/JPL-Caltech


Desde el primer día de julio, el sistema Atlas (Asteroid Terrestrial-Impact Last Alert System) en Río Hurtado, Chile, reportó la presencia de un cometa que viene hacia el interior del Sistema Solar y que hoy está a más de 600 millones de kilómetros.

Pero que se detecte un cometa no es una noticia extraordinaria, porque de manera regular aparecen esos que vienen del cinturón de Kuiper o incluso de la más lejana nube de Oort, componentes de nuestro Sistema Solar.

Lo que llamó la atención a los astrónomos y expertos es que se trata de un objeto interestelar. Sí, un cuerpo que en algún momento fue expulsado de la estrella de origen por el paso de alguna otra estrella o algún impulso gravitacional desconocido y vaga por el espacio, llegando ahora hasta nuestro sistema, del cual saldrá en un futuro.

De hecho, es el tercer objeto interestelar detectado en nuestras proximidades. El primero fue el alargado (con forma de tabaco) Oumuamua en 2017 y después el cometa Borisov en 2019.

¿Cómo se descubrió que es un objeto interestelar? Por la velocidad alta que trae y la órbita que sigue, calculada con un rápido seguimiento por más de 100 telescopios.

¿Pasará cerca de la Tierra? No. La trayectoria indica que llegará a 240 millones de kilómetros de nosotros. Su mayor acercamiento al Sol lo tendrá el 30 de octubre, del cual pasará a unos 210 millones de kilómetros.

Este aparente cometa, cuyas características se irán conociendo a medida que se acerque más, dará la vuelta y seguirá de largo para continuar su viaje interestelar.

Hoy se denomina 3I/ATLAS.

sábado, 15 de marzo de 2025

En nuestro sistema solar hay una 'réplica' de la galaxia

Imagen que recrea la estructura espiral con miles de millones de cometas en la región externa del Sistema Solar, la nube de Oort. Imagen R. Lea


La nube de Oort es una región que está muy lejos de nosotros, pero se considera parte del Sistema Solar. Es la región más externa, más allá de donde llega la influencia del Sol. Está tan extensa como 99 000 veces la distancia Sol-Tierra que es de 150 millones de kilómetros. Y allí un supercomputador de la NASA, el Pleiades, acaba de mostrar algo muy interesante.

Nuestra galaxia, la Vía Láctea, semeja una hélice, es una galaxia espiral, con varios brazos. Y eso fue lo que se detectó, pero en Oort: a entre 1000 y 10 000 unidades astronómicas (una unidad es la distancia Sol-Tierra) se encontró que infinidad de cometas andan en una estructura similar, en espiral.

La Nube de Oort es una región a casi un año luz desde nuestra estrella, en el espacio interestelar, llena de cuerpos helados, de cometas, algunos de los cuales a veces se acercan hasta nuestro Sol, impulsados por un empuje gravitacional de alguna estrella, en un viaje que les toma miles de años. Se calcula que puede haber billones de cuerpos congelados, cometas y asteroides.

Esa estructura espiral, dijo Luke Dones, investigador de NASA, es de unas 15 000 unidades astronómicas, y se mueve a 90 grados con respecto al plano de la galaxia.

Es increíble lo que se mueve allí. El mismo Dones explicó que "Solo una pequeña fracción de los cometas de la Nube están en esa espiral", pero agregó que "De todas maneras son billones".

Son vestigios de cuando se formaron los planetas de nuestro sistema hace unos 4500 millones de años.

Lo que allí existe y cómo, se determina mediante simulaciones y con el rastro de los cometas que se aventuran hasta más acá de Neptuno (el último de los planetas con respecto al Sol), pues no hay hoy telescopio que pueda visibilizar los pequeños cometas

jueves, 2 de mayo de 2024

¿Otra prueba de la existencia del planeta 9?

Ilustración del posible y lejano planeta 9 en la región más externa del Sistema Solar. Imagen Wikipedia Commons



¿Existe en realidad el planeta 9? Diversos estudios y astrónomos lo sugieren, aunque no hay pruebas irrefutables de su existencia.

El planeta nueve era Plutón, pero hace 18 años fue reclasificado como planeta menor, enano según algunos. Por eso el planeta que buscan algunos con febril actividad se denomina 9 y no se sabe dónde está. O mejor, sí: para ser de nuestro Sistema Solar debe andar escondido en la nube de Oort, la zona más externa del sistema, a más de 1 año luz. Escondido, si es que existe.

Ahora un pequeño grupo de científicos planetarios del California Institute of Technology, Université Cote d'Azur y el Southwest Research Institute reportaron una posible nueva evidencia del esquivo planeta.

En 2015 un par de astrónomos del Caltech encontraron varios objetos juntos más allá de la órbita de Neptuno y sugirieron que ese agrupamiento se debía a la fuerza de gravedad de un planeta desconocido.

Desde entonces, varios han agregado posibles evidencias de ese cuerpo planetario. En el nuevo estudio el grupo rastreó movimientos de largo periodo de objetos que cruzan la órbita de Neptuno (el más exterior de los planetas reconocidos del Sistema Solar) y que exhiben movimientos irregulares durante su recorrido.

Usaron entonces múltiples simulaciones de computador para tratar de explicar lo visto, estudiando distintas variables, como las fuerzas de la misma Vía Láctea, nuestra galaxia.

Se encontró que la más plausible explicación para el comportamiento de los objetos es la interferencia de la gravedad ejercida por un grande y distante planeta.

El estudio será publicado en The Astrophysical Journal Letters.

lunes, 9 de enero de 2023

Se acerca a la Tierra una reliquia del Sistema Solar y podría verse

Foto del C/2022 E3, publicada por Nasa el 22 de diciembre. Tomada del sitio de la agencia espacial.

Si las cosas funcionan bien, podría verse a simple vista en febrero, pero los cometas son como los gatos: impredecibles.

Hacia la Tierra se dirige un cometa que nunca había venido por estos lares, habiendo viajado más de 50 000 años desde la más remota región del Sistema Solar; la nube de Oort, una fría región llena de cometas y asteroides a entre 20 000 y al menos 100 000 veces la distancia Tierra-Sol, que es de 150 millones de kilómetros.

El cometa, denominado técnicamente C/2022 E3 (ZTF) fue visto por primera vez en marzo de 2022. Desde eso se ha ido acercando al Sol, del cual estará más cerca el 12 de enero y continuará su camino para pasar por la Tierra a solo 42 millones de kilómetros el 2 de febrero próximo.

Astrónomos predicen que después del 12 podría verse con binoculares. Hacia los últimos días de enero y comienzos de febrero podría, en el mejor de los casos verse a simple vista. Esto sin considerar que hay varios factores desconocidos en este (y muchísimos cometas) que pueden incidir en su brillo.

Los cometas de periodo largo pueden tardar decenas o cientos de miles de años en regresar. El C/2013, por ejemplo, que pasó cerca de Marte en 2014, no volverá en unos 740 000 años.

El C/2022 E3 no volverá en más de 50 000 años, aunque no se ha podido precisar bien su trayectoria. Existe la posibilidad de que siga su viaje de largo y nunca más regrese por estos lados.

Los cometas son cuerpos sólidos que se subliman al acercarse al Sol. Cuando están a 5 a 10 veces la distancia Tierra-Sol, desarrollan una atmósfera que envuelve al núcleo, la conocida coma o cola, compuesta de gas y polvo.

Están compuestos más que todo de hielo cubierto con material orgánico en reposo, dice la Nasa y son restos de la formación de nuestro Sistema Solar hace unos 4600 millones de años.

En una región más allá de Neptuno, el cinturón de Kuiper, abundan. Algunos, por algún empujón gravitacional se acercan al Sol. Les toma menos de 200 años y conocen como cometas de periodo corto.

Los de periodo largo de la nube de Oort pueden demorar cientos de miles de años o incluso millones, según la agencia espacial (elñ tamaño de esta nos e ha podido determinar y se cree que contiene hasta al menos 100 000 millones de objetos que podrían sumar una masa cinco veces la terrestre).

Por eso, si usted logra ver el E3 será un afortunado de ver una reliquia del Sistema Solar y de los confines de este.

viernes, 15 de julio de 2022

Este podría ser otro duro final para la Tierra

Neptuno es el planeta del Sistema Solar más alejado y ha sido poco visitado. Tiene17 veces más masa que la Tierra y un volumen 57 veces el terrestre. Foto Wikipedia 


Damos por sentado que la Tierra y los demás planetas del Sistema Solar estarán en la posición en la que e encuentran. Pero no.. No necesariamente tiene que ser así (independiente de la fase final de nuestro Sol).

Los cuentos que de tanto en tanto circulan en la web y las redes sociales, como aquel que dice que Marte se iba a ver en el cielo tan grande como la Luna, muchos los creen, pero de ser ciertos, mal que nos iría a los humanos.

En nuestra galaxia hay planetas solitarios. Cada vez se detectan más. Y no, no es que nacieron en soledad. No. Por alguna razón fueron expulsados de su sistema estelar por interacción gravitacional con otra estrella que se entrometió o por alguna razón parecida.

¿Y si sucediera en nuestro Sistema Solar? Bueno, científicos modelaron qué sucedería si Neptuno, el más externo de los planetas del Sistema, un mundo lejano que anda a 30 veces la distancia Tierra-Sol que es de 150 millones de kilómetros. Es decir a más de 4500 millones de kilómetros.

Es un mundo frío, con una atmósfera de hidrógeno, helio y metano. Este le da una tonalidad azul    . Posee seis anillos. Su día dura 16 horas y su año165 años terrestres. 

La única manera en que se desvaneciera sería que una estrella pasara cerca de nuestro Sistema Solar. Sería el acabose. No, no para Neptuno, ¡para nosotros!

Con solo un desplazamiento de 0,1 % en su órbita. Ese movimiento mínimo desestabilizaría el equilibrio de nuestro sistema y se iniciaría el caos que conduciría al choque de varios planetas o a que algunos fueran expulsados y vagaran como los citados arriba.

Cada 50 000 años o algo así una estrella se acerca a nuestro Sistema. La última fue la llamada estrella de Scholz hace unos 70 000 años, pero solo rozó la parte más externa, la nube de Oort, causando un efecto mínimo al ser muy rápido su paso, solo enviando hacia el Sol algunos cometas de esa fría y alejada región.

Se cree que una veintena de estrellas solitarias que podrían pasar a dos años del Sol cada millón de años, no tan cerca para desestabilizar. Algunas podrían llegar mucho más cerca y sacudir nuestro Sistema.

 En 2016 mediciones revelaron que la estrella Gliese 710, más grande que la de Scholz, podría pasar en 1,36 millones de años por el borde externo de la nube de Oort y causar conmoción allí, desestabilizando cometas y asteroides, algunos de los cuales podrían dirigirse hacia la Tierra, un recorrido que tomaría millones de años.

Si alguna otra estrella se acercara más, sucedería lo que modeló el estudio sobre Neptuno. Por ahora no se ha detectado ninguna. De hallarse, sería dentro de varios millones de años.

Seguros por ahora.

lunes, 28 de junio de 2021

Se acerca el cometa más grande jamás visto

Trayectoria del megacometa que viene hacia nosotros. Imagen Nasa


Es un monstruo, para lo que estamos a acostumbrados a ver. Y a recibir. Eso revelan los primeros datos. Se dirige hacia nosotros, pero girará bien lejos.

Cuando dos astrónomos de la University of Pennsylvania analziaban imágenes tomadas entre 2014 y 2018 por el programa de rastreo Dark Energy Survey, detectó algo llamativo: un cometa que salió de la aparente tranquilidad de la región donde vive, a medio año luz del Sol, y se dirige adentro de nuestro Sistema Solar.

Este objeto fue denominado 2014 UN271, pero ahora se llama cometa Bernardelli/Berstein por sus dos descubridores.

Las imágenes sugieren que su núcleo tiene un diámetro de entre 100 y 370 kilómetros. Un impresionante cuerpo.

Su máximo acercamiento será en 2031, tan  lejos anda. Pero no dará la vuelta al Sol ni estará cerca de la Tierra. El análisis de su trayectoria sugiere que pasará por fuera de la órbita del sexto planeta, Saturno. Salvados.

Fue descubierto cuando se movía entre 29 y 23 Unidades Astronómicas. Una unidad es la distancia Tierra-Sol, 150 millones de kilómetros. Y se aproximará hasta 10 unidades.

No es el único objeto descubierto por ese rastreo. De hecho, se detectaron cerca de 800. Proviene de la nube de Oort, la última región del Sistema Solar, habitadas por cientos de millones de residuos de la formación del Sol y los planetas, muchos de ellos enviados allí en la infancia del sistema por la interacción con los grandes planetas.

El borde más cercano de la Nube se encuentra a entre 2000y 5000 Unidades Astronómicas y el externo a entre 10 000 y 100 000. Algunas veces cometas residentes allí son enviados hacia el Sistema Solar por la interacción con otros cuerpos, llegando incluso hasta las barbas del Sol.

De confirmarse su tamaño cuando se acerque más, sería el objeto de Oort más grande visto. En 1729 se acercó el cometa Sabarat, que tenía un núcleo de 100 kilómetros.

El Bernardelli/Berstein tiene una órbita de de cientos de miles de años, que se confirmará cuando esté más próximo.

Un ilustre visitante de los confines del Sistema Solar donde el frío y el hielo son reyes.


Nota: con información de EarthSky-Big Think


lunes, 9 de noviembre de 2020

Nasa se comunica con la tercera nave más lejana

Concepto artístico de la Voyager, que sigue recibiendo señales desde la Tierra. Vía Nasa/JPL-Caltech


Tras siete meses de silenció, la Nasa volvió a comunicarse con la nave Voyager 2, el tercer aparato humano más lejano y el segundo con el cual se mantiene contacto.

La nave anda a unos 18 800 millones de kilómetros. Fue lanzada en septiembre de 1977, unos días antes que su gemela, la Voyager 1, que es el objeto que más lejos va.

Las comunicaciones estuvieron interrumpidas por reparaciones en la única antena que puede mantener el contacto, la Estación del Espacio Profundo en Canberra, Australia. La nave recibió las señales, confirmó la Nasa.

Voyager 2 se encuentra navegando en el medio interestelar, salió en noviembre de 2018 de la heliosfera, una capa protectora de partículas y campos magnéticos creada por el Sol y que rodea los planetas y a cinturón de Kuiper, región del Sistema Soalr donde se hallan millones de cuerpos congelados y varios planetas menores, como Plutón.

Sin embargo ni ella ni su similar han salido todavía del Sistema Solar, pues no han llegado a la nube de Oort, última frontera cuyo borde interno comienza a unas 1000 unidades astronómica (una unidad equivale a la distancia Tierra-Sol o 150 millones de kilómetros) y que se extiende hasta las 100 000 unidades. Plutón, en comparación, se halla a unas 40.

A la Voyager 2 le faltan unos 300 años para llegar al borde interno y unos 30 000 para cruzar la nube. Se calcula que en unos 40 000 años pasará a 1,7 años luz de la estrella Ross 248 y si nada lo impide en 296 000 años estará a 4,3 años luz de Sirio.

En la nube de Oort habitan también millones de rocas frías y cometas de largo aliento, alguno de los cuales de tanto en tanto recibe un empujón gravitacional que lo envía hacia el Sol pasando cerca de la Tierra, un viaje de miles de años.

La segunda nave más lejana es la Pioneer 10, lanzada en 1972, pero con ella ya perdió el contacto hace años, mientras la Voyager 1 se halla a 150 unidades astronómicas del Sol.

La comunicación con la Voyager 2 tarda 17 horas 25 minutos en un solo sentido.



jueves, 13 de febrero de 2020

Otra estrella se entrometió en nuestro Sistema Solar


Dibujo que ilustra el paso de la estrella Scholz. Imagen José Peña-Sinc

Hace 70 000 años cuando los humanos y homíninos apenas salían decididamente de África, hubo dos fenómenos, el uno geológico, el otro astronómico, que dejaron una huella descifrada por los científicos.
Se sabe que en esos años más o menos el supervolcán Toba erupcionó, arrojando unos 2800 kilómetros cúbicos de roca vaporizada y otros elementos al aire. La vida para aquellos primitivos se hizo difícil. Se cree que la población se redujo hasta tener solo unos 1000 adultos reproductivos.
En 2015, un estudio explicó en parte el otro fenómeno. En el cielo esos ancestros podían observar una estrella rojiza que se había acercado a solo un año luz del Sol (hoy la más cercana está a 4,2 años luz) y atravesó la nube de Oort, la más lejana región del sistema solar llena de asteroides helados y cometas de largo aliento que cada miles de años visitan los alrededores de nuestra estrella.
Antes los astrónomos creían que esa estrella errante, la estrella Scholz, había pasado tranquilamente por Oort sin haber causado mayores afectaciones a la cantidad de objetos que habitan esa lejana región.
En un estudio de este mes en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society: Letters, científicos analizaron la evolución orbital de 339 objetos conocidos allí con órbitas hiperbólicas que eventualmente los expulsarán de nuestro Sistema Solar. Al correr simulaciones hacia atrás, a unos 100 000 años, pudieron determinar de cuál punto del espacio parecían haber llegado.
Encontraron que cerca del 10 %, 36 objetos, se originaron hacia la constelación Géminis. Un lugar del cielo que parece ser exactamente el lugar de donde los astrónomos esperarían que esos objetos hubieran llegado si hubieran sido ‘empujados’ por la estrella Scholz durante su paso por nuestro sistema.
Además de determinar una interacción con la nube de Oort, el grupo precisó que ocho de esos objetos estudiados, incluido el asteroide-cometa Oumuamua que hace dos años pasó cerca del Sol, proveniente de otro sistema estelar, se desplazan tan rápido que probablemente se originaron fuera de nuestro sistema solar.
Dos de ellos, C/2012 SI (ISON) y C/2008 J4 (McNaught), tienen velocidades extremas de unos 14 500 kilómetros por hora, lo que indica que provienen de afuera y solo están de paso.
Una historia contada 70 000 años después.