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martes, 20 de enero de 2026

Tal como los buitres, humanos fuimos carroñeros

Buscar animales muertos para extraer su carne y otros productos pudo ser una actividad común a lo largo de la evolución humana. Foto Wikipedia Commons


No fue por azar, tampoco una actividad ocasional. No. Un nuevo estudio sugiere que hubo otro elemento clave para que los humanos evolucionaron: comer carroña. Sí, tal como los buitres (gallinazos y otros animales.

En el estudio, publicado en el Journal of Human Evolution, los autores argumentan que la carroña no fue un recurso ocasional, sino un estrategia fundamental de supervivencia que se repitió a lo largo de la evolución humana.

La carroña, plantearon, ofreció beneficios a los primeros humanos. Hay razones obvias. Encontrar y explotar cadáveres de animales requería mucha menos energía que cazarlos y brindaba alimentación en momentos de escasez. Es que durante las hambrunas, la carroña podía ser una de las fuentes de alimentación confiables y disponible.

Explicaron que "El pH ácido del estómago humano puede actuar como defensa contra patógenos y toxinas, y el riesgo de infección disminuyó considerablemente cuando comenzamos a utilizar fuego para cocinar. Además, nuestra capacidad para viajar largas distancias con bajo gasto energético fue clave para encontrar alimento".

Esto, más la tecnología temprana, entregaron a los humanos claras ventajas. El lenguaje y las herramientas de piedra, incluso las más simples, ayudaron a coordinar esfuerzos grupales, localizar cadáveres y extraer recursos valiosos como carne, grasa y médula ósea. Así, la actividad carroñera funcionó junto con la caza y la recolección de plantas como parte de una estrategia alimentaria flexible y eficiente.

Para los autores, la recolección de alimento de la carroña nunca fue solo un paso en el camino hacia la caza.. En cambio,, fue una parte constante y esencial de la supervivencia humana que complementó otros métodos de recolección de alimentos. De tal modo, comer carroña, lejos de una conducta marginal jugó un papel central en la configuración de la evolución humana y, en última instancia, ayudó a hacernos humanos.

El estudio lo desarrollaron investigadores de universidades españolas.

martes, 8 de agosto de 2023

Encuentran nuevo y extraño linaje humano

El cráneo del nuevo homínino chino reconstruido. Foto  Wu Liu et al, Proceedings of the National Academy of Sciences


No era nada de lo que se conoce hoy. Tal vez un híbrido, un homínino como ninguno hasta ahora. Es que paleontólogos publicaron en el Journal of Human Evolution el hallazgo de un humano que perteneció a un linaje no conocido.

Los fósiles fueron excavados en un sitio en Hualongdong, parte de China oriental. Encontraron una quijada, parte de un cráneo y algunos huesos de la pierna de alguien que vivió hace unos 300 000 años.

Fueron evaluados morfológica y geométricamente, con un foco inicial en la mandíbula, que presenta rasgos únicos, como un borde inferior triangular y una curva.

El grupo de investigadores sugiere que esos rasgos exclusivos parecen de humanos modernos de homínidos del Pleistoceno tardío (hace126 000 a 11 700 años). Pero también encontraron que no tiene barbilla, lo que sugiere una relación con especies más viejas. También hallaron rasgos que parecen de homínidos del Pleistoceno Medio (hace 700 000 a 130 000 años), todo lo cual reunido sugiere que el individuo se parece más a un Homo erectus, indicando que se trataría de un híbrido de humano moderno con un homínido antiguo.

Los investigadores advierten quela combinación de esos rasgos nunca se ha observado en homínidos de Asia Oriental, sugiriendo que los rasgos que se encuentran en humanos modernos comenzaron a aparecer hace tanto como 300 000 años.

El grupo de paleontólogos que analizó los restos pertenecen a la Academia China de Ciencias, Xi'an Jiaotong University, University of York, la Universidad de la Academia China de ciencias y el National Research Center on Human Evolution.

En cuanto al cráneo, que otro grupo previamente había determinado que se trataba del primer cráneo humano del Pleistoceno Medio hallado en el Sureste de China, el nuevo grupo encontró que los huesos en su cara eran más similares a los de los humanos modernos de lo que era la mandíbula.

El grupo descartó que se tratara de un denisovano. Eso los dejó con la probabilidad de que los fósiles representen un tercer linaje, uno que no es denisovano ni Homo erectus y es más cercano al Homo sapiens. Y si este es el caso, la especie seguramente compartió algunas relaciones evolutivas con homíninos del Pleistoceno Medio o Tardío, derivando en características compartidas.