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miércoles, 9 de septiembre de 2026

Estudio en Colombia mostró cuándo chocaron Centro y Sudamérica

La unión de Centro y Sudamérica se produjo hace más de 10 millones de años, sugiere estudio centrado en Colombia. Imagen Internet

Fue una enorme colisión que ayudó a configurar lo que es hoy el continente americano. Sucedió, además, antes de lo creído hasta ahora.

Es que un nuevo estudio publicado en Earth and Planetary Physics parece transformar la comprensión científica sobre cuándo tuvo lugar ese enorme choque tectónico que involucró a América Central y América del Sur.

Esto se logró al analizar las propiedades magnéticas de rocas volcánicas en los Andes del norte de Colombia, los investigadores hallaron pruebas de que las fases principales de la colisión ocurrieron antes de lo que se creía, hace más de 10 millones de años.

Fue una investigación dirigida por Victor Piedrahita (autor principal) y J. Li (autor de correspondencia), en colaboración con un grupo internacional de geocientíficos. Su trabajo se centró en rocas volcánicas del Mioceno tardío (con una antigüedad aproximada de entre 12 y 6 millones de años) procedentes de la Provincia Volcánica de Combia, en el centro de Colombia. Estas rocas se formaron durante un periodo clave en el que la placa Sudamericana interactuaba con la porción continental de América Central.

Para reconstruir la dinámica tectónica de aquella época, los investigadores emplearon el análisis de la fábrica magnética. Esta técnica estudia la orientación de los minerales magnéticos en el interior de las rocas y permite determinar si su estructura interna refleja procesos volcánicos originales o una deformación posterior causada por fuerzas tectónicas.

El Doctor Piedrahíta explicó que "Las rocas volcánicas pueden conservar un registro extraordinariamente detallado de los procesos geológicos". Y agregó que "Sus fábricas magnéticas nos ayudan a determinar si la deformación se produjo antes, durante o después de la formación y emplazamiento de las rocas".

El equipo descubrió que muchas de las rocas volcánicas aún conservan fábricas magnéticas primarias, generadas por el movimiento del magma o por flujos de escombros volcánicos. Esto sugiere que dichas rocas experimentaron poca o ninguna deformación tectónica significativa durante el Mioceno tardío. Si bien en algunos lugares se observaron indicios de deformación, estos efectos fueron relativamente limitados tanto en intensidad como en extensión geográfica.

Las pruebas indican que la fase de mayor acortamiento cortical y deformación asociada a la colisión en los Andes del norte había concluido en gran medida antes del Mioceno tardío. En otras palabras, para cuando se formaron estas rocas volcánicas, la etapa más intensa de compresión tectónica ya había pasado.

Piedrahíta y Li dijeron que "Nuestros datos indican que los eventos de colisión más significativos entre América Central y América del Sur ocurrieron antes de lo que pensábamos, principalmente durante el intervalo entre el Oligoceno y el Mioceno medio". Además, "Para cuando se formaron estas rocas volcánicas, la deformación tectónica ya se había atenuado y localizado más".

viernes, 29 de julio de 2022

Estos son los pozos de la muerte en el mar

Una de las piscinas de salmuera donde no sobreviven los animales que caen allí. Foto Wikipedia


En el mar hay sitios donde nada que entre vivo sale con vida, sitios que semejan en parte la antigua química donde surgió la vida en la Tierra. Y solo se conoce de la existencia de esos sitios en tres mares: en el Golfo de México, en el Mediterráneo y en el Mar Rojo.

¿De qué se trata estas trampas mortales donde solo se encuentran microbios extremófilos? Son las piscinas de salmuera, de las cuales se han identificado una docena, que van desde unas pocas cientos de metros hasta 2,6 kilómetros.

Son piscinas o estanques que se forman en el suelo marino, extraordinariamente hipersalinos, uno de los ambientes más extremos en la Tierra con una química exótica y ausencia de oxígeno.

En el Mar Rojo se encuentran a unos 25 kilómetros de la costa, pero ahora científicos hallaron unos a solo dos kilómetros en el golfo de Aqaba a unos 1770 metros bajo la superficie. En la exploración hallaron pozos de 10 000 metros cuadrados hasta solo 10 metros.

En ese mar estas piscinas se formaron en el Mioceno, hace unos 23 millones de años a 5,3 millones.

A aquella profundidad no hay demasiada vida. En las piscinas hay mucho microbio, que soportan una diversidad de animales. Allí se acercan algunos a cazar. Se alimentan de los infortunados peces o crustáceos que llegaron hasta el pozo y murieron.

Dada la cercanía con la costa, debieron recibir escorrentía desde la superficie terrestre, incorporando minerales terrestres a su composición química. Así, pueden contener un archivo de pasados tsunamis, inundaciones y terremotos a lo largo de miles de años.

Pero muchos animales los evitan, de acuerdo con registros de huellas en el fondo marino, como moluscos, camarones y gusanos.

Misterios de las profundidades marinas.

El hallazgo fue publicado en el journal CommunicationsEarth and Environment.

Nota: con aportes del portal Live Science.


martes, 7 de septiembre de 2021

Nos acercamos a niveles de CO2 no vividos en 15 millones de años

Las emisiones de gases de invernadero no cesan de aumentar, principalmente por la extracción y uso de combustibles fósiles. Foto Pixabay


Lo que no había vivido la Tierra en 15 millones de años, lo lograron los humanos en tan solo 200 años: la concentración de dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera alcanzará niveles no tenidos en todos esos millones de años y que no había experimentado homínido alguno.

A las tasas previas a la cuarentena, en 2025 la concentración pasará las 427 partes por millón, posiblemente sobrepasando el pico del Plioceno medio hace 3,3 millones de años, cuando la temperatura era 3 a 4° C más caliente que hoy y el nivel del mar 20 metros más elevado.

Mas parece que hay que ir al menos hasta hace al menos 15 millones de años, en el Óptimo Climático del Mioceno Medio, cuando nuestros ancestros apenas divergían de los orangutanes en la nueva rama de los hominoides, para encontrar una concentración tan alta al ritmo actual.

Eso sugiere un estudio publicado en Nature Scientific Reports, en el que científicos de la University of Southampton construyeron un nuevo registro de alta resolución del CO2 atmosférico, para lo cual analizaron fósiles del tamaño de una cabeza de alfiler recogidos del fondo marino en el mar Caribe. Se estudiaron los niveles de boro.

Así se confirmó lo observado antes en núcleos de hielo, pero lográndose una mayor precisión cronológica. 

Hallaron que la parte más caliente del Plioceno tuvo entre380 y 420 partes por millón de CO2 en la atmósfera, similar al valor de hoy de 415 ppm.

Los niveles actuales de CO2 aumentan 2,5 ppm por año, y así en 2025 se excederá el nivel de hace 3,3 millones de años. Con eso será difícil mantener la temperatura por debajo de, o máximo, 1,5° C sobre la era preindustrial para evitar mayores catástrofes climáticas.


miércoles, 28 de abril de 2021

Fue el cambio climático el que transformó La Tatacoa

Del paisaje verde que tuvo La Tatacoa poco queda. Foto Wikipedia Commons


De manera natural la Tierra ha tenido sus largos periodos de cambio climático. Y fue uno de ellos el que acabó con el húmedo bosque de La Tatacoa (Huila, Colombia) para convertirlo en un desierto.

La variabilidad climática en la distribución de la precipitación y la humedad de la zona, más la evolución de la Cordillera Oriental que al levantarse ayudó a modificar el régimen de lluvias reduciendo la humedad.

La zona, dice José Luis Sotelo Buitrago, magíster de Ciencias-Geología de la Universidad Nacional, tuvo temperaturas de 16 a 22 ° Celsius y había una gran interacción de las aguas superficiales y profundas durante buena parte del año.

Fue hace unos 17 millones de años cuando se presentó ese cambio climático, que luego fue seguido por un periodo de enfriamiento.

¿Cómo se supo? En su estudio, Sotelo Buitrago, analizó suelos de varios puntos, aplicando técnicas de micromorfología en las que se consideran la estructura del suelo, el color, el moteado, el desarrollo de nódulos de hierro y manganeso entre otros, que sugieren que en el Mioceno la región sufrió una variación en el régimen de humedad del suelo entre los períodos cálido-húmedo y frío-seco.

El desierto de La Tatacoa, considerado así de manera amplia, es un bosque seco tropical, una región semiárida, la segunda más seca de Colombia. Albergó una rica fauna y flora, la más importante de su tipo en Suramérica durante el Mioceno, en la llamada formación de La Venta, incluyendo grandes animales como caimanes gigantes, metaterios, megaterios, monos, armadillos, Purusaurs (enorme cocordrilo) y muchos más.

El Mioceno comenzó hace unos 23 millones de años y terminó hace unos 5 millones.

La misma Universidad Nacional identificó hace unos años seis zonas ricas en fósiles.

Un paisaje que no soportó los fuertes cambios de clima.


martes, 16 de julio de 2019

Datos del pasado alertan sobre el duro clima del futuro


El pasado nos recuerda lo que puede suceder en ese futuro cercano al que cada vez se le tema más: los efectos del calentamiento global.

Rocas del Eoceno en río japonés en Taku. Foto Wikipedia

Hoy la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera está en 415 partes por millón y sigue subiendo a año, una concentración no tenida en los últimos dos millones de años.
¿Qué indica ese frío número? Gracias a la paleoclimatología se ha logrado conocer las diferentes concentraciones de CO2 en lejanas épocas de la historia terrestre.
Bloques de material extraídos del suelo brindan esa información.
Así, se ha determinado que durante el Mioceno (hace 23,5 millones a 5 millones de años) los niveles estuvieron entre 400 y 500 partes por millón; en el Oligoceno (hace 33,5 millones a 23,5 millones de años) la concentración estuvo en un rango de 500 a 1000 ppm.
Y durante el Eoceno medio a tardío (hace 55 millones a 33,5 millones de años el rango fluctuó entre 1000 y 1600.
Los niveles descendieron entonces lentamente desde el Eoceno hasta la era preindustrial (alrededor de los años 1800 de nuestra era), una reducción en la que la lluvia tuvo su rol al depositar CO2 en las rocas, donde se almacenó y mediante reacciones llegó a los océanos.
Esos climas más cálidos del pasado no han sido experimentados nunca por humanos. En el Eoceno había cocodrilos cerca al círculo Ártico y palmas en latitudes altas. Esas regiones polares eran más calientes, no había entonces grandes masas de hielo y el nivel del mar era 60 metros más alto que hoy.
Es decir, el CO2 atmosférico es un gran formador del clima en la Tierra. En el Máximo Térmico Paleoceno-Eoceno hace 55,6 millones de años la actividad volcánica inyectó grandes cantidades de carbono a la atmósfera y la temperatura subió 5° C a 6° C. Esa liberación de carbono duró unos 10 000 años y el clima caliente perduró cerca de 120 000 años.
¿Qué pasará a medida que la concentración de ese gas siga acumulándose en la atmósfera año a año como hoy?
 El pasado tiene la respuesta.
(Con información de Yale)