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sábado, 2 de marzo de 2024

Unos 3000 asteroides peligrosos no han sido detectados

A veces la Tierra es sorprendida por asteroides no detectados que llegan hasta la superficie. Hasta ahora no han sido enormes, pero... Foto ESA


Estamos rodeados, sin escapatoria. Solo nos queda una buena defensa. El último informe de la Nasa genera algo de preocupación, así no haya un peligro inminente hoy. En los últimos 30 días 9 asteroides cercanos pasaron más cerca que la distancia de la Luna. En los últimos 365 fueron 116.

¿Choque? No todavía. El 21 de enero un asteroide de solo un metro explotó sobre Alemania y nadie lo detectó a tiempo. ¿Y si fuera uno más grande? No hay ninguno de los detectados en curso de colisión. El problema: de los detectados.

Hasta ahora se han encontrado 34 396 asteroides cercanos a la Tierra. No todos son peligrosos, muchos sí merecen seguimiento más detallado.

Mayores de 140 metros se han encontrado 10 796 y acá viene un gran pero. Esos podrían causar un daño local severo y se estima que en total deben ser unos 14 000. Más de 3 000 sin saberse dónde andarán.

Asteroides mayores de 1 kilómetro se han encontrado 860 y se cree que restan unos 50 por ser encontrados. Si chocara uno con nuestro planeta provocaría una verdadera catástrofe en una extensa región.

El asteroide que en 2013 explotó sobre la ciudad rusa de Chelyabinski medía menos 15 a 20 metros, una explosión como una bomba 30 veces la de Hiroshima.

La Nasa, además de otras agencias como la Agencia Espacial Europea (ESA) mantienen programas de identificación y rastreo de todo ese enjambre de rocas que nos podrían amargar la vida. 

viernes, 24 de septiembre de 2021

¿Fue un asteroide el que destruyó a Sodoma?

Ilustración de la gran explosión, más potente que 1000 bopmbas de Hiroshima. Nadie sobrevivió. Cortesía Allen West y Jennifer Rice.


Cuenta el relato bíblico que piedras del fuego cayeron del cielo y destruyeron la pecaminosa ciudad de Sodoma. ¿La ira de Dios?

Hace unos 3600 años una enorme roca caía desde el cielo sobre la ciudad de Tall el-Hammam a una velocidad de 61 000 kilómetros por hora. No lo podían sospechar sus habitantes. A esa velocidad, la roca explotó a unos 4 kilómetros de altura sobre la ciudad, con una detonación 1000 veces más potente que la bomba de Hiroshima. Los habitantes quedaron ciegos de inmediato, pero no fue lo peor: la temepratura dle aire subió a 2000 grados Celsius, se quemó todo lo de mader, y las ropas. La espadas, ladrillos y artefactos se derritieron.

Casi de inmediato, toda la ciudad estaba bajo el fuego. Unos segundos después la gran ola de choque golpeó la ciudad, a unos 1200 kilómetros por hora, más potente que el tornado más potente registrado.

Los vientos se expandieron, destruyeron las construcciones incluyendo el palacio de cuatro pisos y los pedazos cayeron al cercano valle.

¿Sobrevivientes? Imposible. Los cerca de 8000 habitantes y los animales fallecieron todos, desmembrados, quemados.

Un minuto después, los vientos golpearon la bíblica ciudad de Jericó, a unos 22 kilómetros, donde los muros temblaron y el suelo ardió.

No hay otra explicación posible que una roca, un asteroide llegado del espacio. No fueron ni un volcán ni un terremoto ni una guerra.

Las evidencias halladas en la zona fueron usadas en el Online Impact Calculator, para modelar escenarios que cuadren con esas muestras recogidas.

Parece que se trató de un pequeño asteroide, como el que impactó Tunguska, en la Siberia de Rusia en 1908, mucho más pequeño que el que provocó la extinción de los dinosaurios hace 65 millones de años.

Dentro de la evidencia hallada figuran cuarzos de choque que solo se forman a una presión de725 000 libras por pulgada cuadrada (una pulgada 2,54 centímetros). También diamantoides, duros como el diamante pero más pequeños que un virus, provenientes de las plantas y madera que sufrieron el gran golpe.

Y pequeñas bolas de material derretido, más pequeñas que el material particulado en el aire. Además las superficies de las cerámicas y vidrio derretido contienen pequeños granos metálicos derretidos, incluyendo iridio, cuyo punto de derretimiento es de 2466 grados Celsius, y platino que se derrite a 1768.

Los investigadores especulan que el desastre quedó en la tradición oral de generación en generación hasta que se convirtió en la Sodoma de la Biblia, un evento en el que varias ciudades fueron destruidas y sus habitantes muertos.

La segunda más antigua destrucción de un asentamiento humano por un impacto cósmico, después de Abu Hureyra, Siria, hace 12 800 años.

Seguramente no será la última.

Fuentes: Live Science, The Conversation