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sábado, 12 de abril de 2025

Aclaran cómo fue en verdad la muerte de gran planeta

Secuencia de qué lo que le sucedió al malogrado planeta en un lugar de la galaxia no demasiado alejado de nosotros. Imagen NASA/ESA/CSA/R Crawford (STScl) 


Hay que ver para creer y aunque lo veas no lo creas, podría ser el resumen de esta historia sucedida a 12 000 años luz de nosotros.

Resulta que en el Observatorio Palomar en San Diego, California, se detectó un flash de luz proveniente de una estrella. Datos del explorador Neowise de la NASA reveló que la estrella brilló en el infrarrojo un año antes de que emitiera el destello en luz visible.

Una investigación inicial, de 2023, sugirió que se trataba de un evento que horroriza en la Tierra: la estrella se había tragado un planeta, tal como puede suceder a nuestro planeta con el Sol en unos miles de millones de años.

Entonces llegó el telescopio espacial Webb a aportar. ¿Qué descubrió? ¿Cambió la historia? Sí, y mucho.

Los investigadores hallaron que la estrella no brilló tanto como lo hubiera hecho si se tratara de una gigante roja en su fase final, tragándose al planeta cercano. Entonces, no se lo tragó.

Y ahí es donde cambia todo: durante millones de años el planeta se fue acercando de a poco hasta su estrella madre, hasta que al final cayó dentro de ella y ese fue el brillo observado.

En ese estrellón contra su sol, el planeta expulsó gas de las capas externas de este. Cuando este se enfrió, se condensó en una nube de polvo a lo largo de un año.

El planeta más o menos del tamaño de Júpiter y orbitaba cerca de su estrella, mucho más cerca de lo que orbita Mercurio alrededor del Sol. Poco a poco se fue acercando hasta que se metió en la estrella.

Esta nueva versión de la historia fue publicada en The Astrophysical Journal.

jueves, 4 de mayo de 2023

Pillan estrella tragándose un planeta

No quedó ni rastro de lo que fue. Fue consumido por su madre, por su estrella madre. Astrónomso observaron por primera vez un planeta que fue devorado por su estrella, una estrella en la fase final de su vida.

Es lo que, posiblemente, sucederá con la Tierra en unos 5 000 millones de años. La estrella, al final de la vida, creció en tamaño, como una gigante roja y se fue tragando el planeta, del tamaño de Júpiter, que cayó dentro de la estrella como lo hace asteroide. Un proceso en el cual fue tragándose su materia.

Los astrónomos percibieron cuando la estrella aumentó 100 veces su brillo durante una semana, el momento en el cual lo que quedaba del planeta cayó en ella.

Ilustración del planeta cayendo en espiral hacia su estrella, que aumenta de brillo. Imagen R. Hurt & K. Miller (Caltech/IPAC)  

Lo que sucedió fue plasmado en un artículo publicado en Nature. Cuando una estrella envejece, ya hacia el final de su vida, crece de tamaño y si hay planetas cerca los engulle. Sucederá con el Sol y seguramente los planetas Mercurio y Venus y tal vez con la Tierra, que desaparecerán.

Esa fase de estrella moribunda, de una gigante roja, puede durar unos 100 000 años. Cuando se expandió, su atmósfera externa seguramente cubrió al planeta, hizo que mermara su movimiento, se redujo su órbita y cayó debajo de la atmósfera visible.

La observación fue posible con la sonda espacial Neowise (Near Earth Object Wide Field Infrared Survey Explorer), de la Nasa. El estudio fue conducido por Kishalay De, astrónomo del Massachusetts Institute of Technology en Cambridge.

El desafortunado planeta, que dado su tamaño y órbita, no podría haber tenido vida, orbitaba de su sol más cerca de lo que lo hace Mercurio de nuestra estrella.

La detección se dio por casualidad. De buscaba eventos llamados novas, cuando una estrella muerta, una enana blanca canibaliza gas de otra estrella cercana, eventos que siempre están rodeados de flujos de gas caliente, pero observaciones siguientes de otros telescopios en la superficie terrestre mostraron mucho gas frío y polvo alrededor de la estrella, sugiriendo que no era una nova sino algo más.

Así que recurrieron al Neowise. Los datos revelaron que la estrella brilló un año antes de que se detectara el gran destello, brillo que revela la presencia de gas (que emite luz infrarroja) alrededor de la estrella. Para De y colegas, el planeta no cayó hacia su estrella 'sin dar la pelea' y también halando el gas caliente fuera de la superficie estelar cuando caía en espiral hacia ella. Cuando el gas salió al espacio se pudo enfriar y convertir en polvo, como el vapor de agua convertido en nieve.. Mucho más gas voló al espacio durante la colisión, produciendo más polvo visible a telescopios en tierra y a Neowise.

Pocos eventos en el universo brillan en infrarrojo y luego en luz visible, explicó De. El hecho de que Neowise hubiera observado la estrella un año antes fue clave para descifrar de qué se trataba.

Esa posiblemente, será la suerte de la Tierra. Claro, ya para entonces la vida acá se habrá extinguido tras un proceso con distintas situaciones que tornarían el planeta inhabitable. 

jueves, 5 de noviembre de 2020

Asteroide acelera y ahora amenaza la Tierra


Imagen de radar de Apophis confirma que es elongado. Floto JPL/Nasa


No será una una ni dos, sino tres las veces que se acercará y la tercera puede ser la vencida para el asteroide 99942 Apophis.

Astrónomos mediante el telescopio Subaru en Mauna Kea, Hawái, detectaron algo llamativo en esa enorme roca, considerada un asterodie potencialmente peligroso.

La roca, con un diámetro cercano a 340 metros, se está acelerando por el pequeño impulso que recibe de la luz solar. Eso nos ería preocupante, pero...

Se estima que Apophis pase muy cerca de la Tierra en 2029, 2036 y luego en 2068. La detección indica que se está corriendo cada año unos 170 metros de su órbita.

David Tholen, quien encabezó el equipo, reveló que en el acercamiento de 2029 no hay posibilidad de choque con nuestro planeta. Mas el cambio en la órbita hace que aumente la probabilidad de que impacte la Tierra en 2068.

Apophis fue descubierto en 2004 por Tholen y colegas desde el observatorio Kitt Peak cerca a Tucson Arizona y desde entonces le han hecho seguimiento.

Para medir la órbita del asteroide hay que considerar diversos aspectos, desde su forma y los rasgos de la superficie hasta su composición.

En su acercamiento del 13 de abril de 2029, Apophis pasará a solo 37 725 kilómetros, 10 % de la distancia Tierra-Luna, demasiado cerca para una roca de ese tamaño. Será visible para el ojo desnudo durante unas horas y las mareas terrestres podrían cambiar su giro.

Ese año y en 2036 no existe peligro de choque. En 2016 se había calculado que para el acercamiento de 2068 la probabilidad de impacto era de 1 en 150 000. El nuevo hallazgo cambia esa proyección. Y aunque no se puede asegurar que se produzca la colisión sí aumenta, por ahora y mientras se hace un seguimiento mucho más detenido durante los dos primeros pasos, la probabilidad.

En diciembre próximo y en abril de 2021 será observado por Neowise, el observatorio espacial de infrarrojo de la Nasa.

El año solar de la roca es de 323,6 días y su próximo acercamiento será el 5 de marzo próximo, a 16,8 millones de kilometros. Otra oportunidad para seguir su comportamiento.


miércoles, 22 de julio de 2020

Datos sobre el cometa que podemos ver

Detalle del Neowise tomado por la sonda solar Parker de la Nasa. Foto Nasa/John Hopkins

Aunque cometas van y vienen todos los meses y todos los años, pocas veces se acercan tanto o brillan como para poder verlos, siendo uno de los espectáculos celestes más llamativos.
Es el caso del cometa Neowise que ha sido un espectáculo en los cielos del hemisferio norte.
Oficialmente es el C/2020 F3 Neowise, descubierto el 27 de marzo pasado por el Neowise, un programa de búsqueda de asteroides.
Se puede observar desde Colombia apenas oscurezca muy al norte, hacia el nor noroeste, a unos 350 grados, junto a la constelación de la Osa Mayor. Por su ubicación aparece muy bajo sobre el horizonte y por eso cada noche se puede ver poco tiempo.
Este 22 y 23 estará más cerca de la Tierra, a unos 103 millones de kilómetros, y se aprecia mucho mejor, pero los días siguientes también se verá, cada vez un poco más alto en el cielo. En algunas zonas, de acuerdo con la oscuridad, se requerirán binoculares, pero a ojo desnudo se aprecia en muchas partes.
Los cometas son rocas de hielo y polvo, vestigios de la formación del Sistema Solar. Residen muchos más allá de Neptuno, en el cinturón de Kuiper, son los denominados de periodo corto que tardan menos de 200 años en orbitar al Sol, mientras que los de periodo largo residen en los confines del sistema, proviniendo muchos de la nube de Oort, una región a más de 100 000 veces la distancia Tierra-Sol ( es de 150 millones de kilómetros) y pueden demorar hasta 30 000 años en dar una vuelta completa.
El Neowise tiene un periodo de 6800 años, cuando si no se desintegra antes podrán verlo los terrícolas de esa época.
Algunos reciben un impulso gravitacional y comienzan su viaje hacia las cercanías del Sol.
A medida que se acercan a la estrella se calientan y desarrollan una atmósfera o coma, dice un informe de la Nasa. El calor del Sol lleva a que el núcleo se convierta en gas para que la coma se agrande, continúa la agencia espacial.
El Neowise no es que sea el más gigante de todos, pero puede contener agua para llenar unos 13 millones de piscinas olímpicas, según Emily Kramer, co-investigador de la Nasa en el Jet Propulsion Laboratory (JPL).
Este visitante del lejano Sistema Solar tiene 5 kilómetros de diámetro, un tamaño promedio, y se está moviendo a 231 000 kilómetros por hora, casi dos veces la velocidad de la Tierra alrededor del Sol.
Si lo puede ver, será algo inolvidable porque pocos se asoman por acá con tanta claridad.

El Tiranosaurio rex no era nada frío