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martes, 11 de agosto de 2026

Los perros distinguen el miedo de la tristeza

La relación humano-perro es una comunicación de doble vía, en la que este puede leer diversas emociones en la persona. Foto Brando/Flickr

Los perros poseen una gran habilidad para interpretar las emociones humanas, desde sonrisas y risas hasta ceños fruncidos y lágrimas. Científicos y dueños de perros han reconocido esta capacidad durante años, pero los mecanismos biológicos que la hacen posible han permanecido en gran medida desconocidos.

 Un estudio publicado en la revista iScience de Cell Press ofrece una visión más detallada de lo que sucede en el cerebro de un perro al percibir diferentes expresiones faciales humanas. Los investigadores descubrieron que las sonrisas desencadenan una actividad distintiva en partes específicas del cerebro canino. También hallaron la primera evidencia de que los perros pueden diferenciar varias expresiones negativas, como la ira, la tristeza y el miedo.

Un análisis cerebral completo reveló patrones de actividad neuronal distintos para el miedo en comparación con la ira y la tristeza. Según los investigadores, esta es la primera evidencia de que los perros pueden distinguir entre expresiones faciales humanas negativas específicas.

 Esto no significa necesariamente que los perros experimenten las emociones de la misma manera que las personas. Los investigadores también señalan que una imagen estática solo captura una pequeña parte de la comunicación en el mundo real. Los perros normalmente interpretan a las personas utilizando múltiples señales simultáneamente, incluyendo expresiones faciales, lenguaje corporal, tono de voz y olor.


viernes, 4 de octubre de 2024

Descubren cuándo sonríen los delfines

Un delfín nariz de botella sonriendo en el juego. Foto cortesía Palagi et al


¿Qué se puede esperar de un delfín que juega con un compañero? ¡Pues que sonría! y Sí, no es exageración ni una mentira: los delfines,, cuando están jugando, sonríen y su interlocutor también responde con mucha frecuencia.

El hallazgo, publicado en iScience, es uno más que va reconociendo características y sentimientos en animales no humanos que antes se creían exclusivos de los animales humanos.

La investigación nueva muestra que los delfines nariz de botella (Tursiops truncates), usan una expresión facial con la boca abierta, similar a una sonrisa, durante el juego social para comunicarse. Sonríe cuando lo están mirando y en un tercio de las veces sus compañeros responden.

Para ElizabethPalagi, de la Universidad de Pisa (Italia)"Hemos descubierto la presencia de una exhibición facial distinta, la boca abierta, en delfines nariz de botella, y demostramos que los delfines son también capaces de imitar la expresión facial en los otros". Palagi es bióloga evolutiva y autora senior del estudio.

Ella explicó que "Las señales de boca abierta y la imitación rápida aparecen repetidamente a través del árbol familiar de los mamíferos, algo que sugiere que la comunicación visual ha desempeñado un rol crucial en moldear interacciones sociales complejas, no solo en delfines sino en muchas especies a lo largo del tiempo".

El juego de los delfines puede incluir acrobacias, surfeo, juego con objetos, cacería y peleas como juego, y es importante que estas actividades no sean malinterpretadas como agresión. Otros mamíferos usan expresiones faciales para comunicar alegría, pero si los mamíferos marinos las empleaban para señalar juego no se había explorado antes.

Palagi dijo que "El gesto de la boca abierta probablemente evolucionó de la acción de morder, rompiendo la secuencia de morder para dejar solo la intención de ´morder´ sin contacto. Agregó que "La boca abierta relajada, vista en carnívoros sociales, en las caras de juego de los monos e incluso en la risa humana, es un signo universal de alegría, que ayuda a los animales (no humanos y a nosotros) a señalar diversión y a evitar conflictos".


lunes, 3 de junio de 2024

Increíble: este es el organismo con el genoma más grande conocido

Este pequeño helecho tiene el genoma más grande conocido. Parece increíble. Y no se sabe porqué. Foto P. Fernández


Es increíble y se pregunta uno ¿para qué todo eso? Pues de algo debe serle útil. Es que científicos publicaron en iScience el hallazgo del genoma más grande conocido hasta ahora, cuyo tamaño es 50 veces mayor que el humano. Y no, no se trata de un enorme animal ni de un gigante árbol. No.

Se trata de una pequeña planta, un helecho Tmesipteris oblanceolata. Contiene160 000 millones de pares de bases. Es11 000 millones más que la planta Paris japonica y 30 000 millones más que el pez Protopterus aethiopicus, que tiene el mayor genoma  entre los animales.

Es, además 50 veces mayor que el genoma humano. ¿Pero por qué y para qué?

Se trata de una planta de Nueva Caledonia y archipiélagos cercanos del Pacífico Sur, un helecho y un material genético tan grande hace preguntarse cómo lo maneja. Además,  ¿cómo y por qué un organismo evolucionó para tener tantos pares de bases?

Por ahora no hay respuestas. Analizar genomas enormes podría llevar a saber cómo el tamaño del genoma influye dónde los organismos pueden crecer, cómo son capaces de florecer en su ambiente y su resiliencia frente al cambio climático, independiente de la secuencia específica de ADN.




viernes, 28 de octubre de 2022

Las abejas pueden alterar el clima

Un enjambre de abejas genera electricidad como una tormenta. Foto PxHere


Otra característica desconocida hasta ahora de estos sorprendentes insectos: un enjambre de abejas genera tan electricidad que puede afectar el clima local.

Eso descubrieron científicos midiendo los campos eléctricos alrededor de las colmenas de la Apis mellifera. Detectaron que producen tanta electricidad atmosférica como las tormentas. Así, pueden tener un papel importante en la dirección del polvo para generar patrones de clima imprevisibles y su impacto fue aún ser incluido en futuros modelos climáticos.

Los pequeños cuerpos de estos insectos pueden recoger una carga positiva mientras buscan alimento, bien por la fricción de las moléculas del aire contra sus alas de rápido movimiento (más de 230 veces por segundo) o por aterrizar en superficies cargadas eléctricamente. Los efectos de estas pequeñas cargas se creían despreciables.

Pero el estudio publicado en iScience muestra quelas abejas pueden generar una cantidad increíble de electricidad.

"Solo recientemente descubrimos que la biología y los campos eléctricos estáticos están íntimamente ligados y que hay varios vínculos insospechados que pueden existir sobre distintas escalas espaciales, desde microbios en el suelo e interacciones planta-polinizador hasta enjambres de insectos y el circuito eléctrico global", dijo Ellard Hunting, biólogo, citado por Live Science. Es biólogo de University of Bristol, Reino Unido.

La electricidad estática emerge cuando los resaltos microscópicos y huecos en dos superficies se rozan, causando fricción. Esto hace que los electrones, que están cargados negativamente, salten de una superficie a otra, dejando una cargada positivamente y la otra negativa. La transferencias a través de dos superficies ionizadas genera una diferencia de voltaje, o gradiente potencial, a través de las cuales las cargas pueden saltar.

Ese potencial electrostático pueden cargar los rayosa través de la fricción de pedazos de hielo dentro de las nubes. Los efectos electrostáticos se dan en el mundo de los insectos, permiten a las abejas tomar el polen y ayuda a las arañas a hilar telarañas negativamente cargadas que atraen los cuerpos positivamente cargados de sus presas.

En el estudio, los investigadores encontraron que en tres minutos que las abejas revoloteaban en el aire el potencial gradiente sobre las colmenas aumentaba a 1000 voltios por metro, tornando la densidad de la carga de un enjambre casi seis veces mayor que las tormentas electrificadas de polvo y ocho veces más que una nube de tormenta.


miércoles, 12 de octubre de 2022

Por primera vez observan chimpancés y gorilas jugando y comiendo juntos

Un chimpancé joven en el área donde interactúan las dos especies de simios. Foto Kyle de Nobrega


Aunque vivan en la misma selva, no se mezclan. Eso era lo que se tenía claro hasta ahora. Es que un estudio dirigido por la primatóloga Crickette Sanz, de Washington University en San Luis, Estados Unidos, reveló la primera evidencia de una duración duradera entre chimpancés y gorilas en su medio natural. Dos especies amenazadas.

Con más de 20 años de observaciones, los científicos documentaron lazos sociales entre individuos de gorilas y chimpancés que perduraron durante años en distintos contextos.

Sanz, profesora de antropología biológica en Arts & Science, explicó que desde hace tiempo se sabe que esos simios pueden reconocer individuos de la propia especie y formar relaciones duraderas, pero no se sabía que eso se extendía a otras especies.

"Un ejemplo de lo que encontramos puede ser el de un individuo yendo a través de un grupo de la otra especie en busca de un individuo en particular", agregó.

La Cuenca del Congo es una área de conservación para proteger no solo a estos grandes simios sino también al elefante de la selva, a leopardos y varias especies más.

En el estudio, publicado en iScience, con datos de 1999 a 2020 se documentaron a esas especies de simios involucradas en un amplio rango de interacciones, desde juego hasta agresión.

¿Qué beneficios obtienen chimpancés y gorilas de esta interacción? Podría ser desde protección frente a depredadores, mejoramiento de las opciones de búsqueda de alimentos y otros beneficios sociales por la información compartida.

La información reunida en el estudio descarta la primera opción, la protección frente a depredadores como leopardos, serpientes o raptores. "La depredación sí es un riesgo en esta región, pues tenemos casos de chimpancés muertos por leopardos. Sin embargo el número de chimpancés en subgrupos diarios permanece relativamente pequeña y los gorilas dentro de grupos se aventuran lejos de los lugares que les protegerían", dijo Sanz.

En vez de eso, las oportunidades por alimentos parecen ser más importantes. La coalimentación en el mismo árbol representó 34 % de las interacciones, más 14 % de simios alimentándose en árboles cercanos.

Al menos 20 especies de plantas fueron el objetivo de estos simios en sus eventos de coalimentación, aumentando la comprensión científica sobre la cantidad de recursos que chimpancés y gorilas reúnen juntos para compartir.

En  ocasiones fueron observados jóvenes de esas especies que buscaban algún individuo en particular para jugar. Una relación que expande sus competencias individuales sociales, físicas y cognitivas.

Para los científicos, una posible preocupación es que compartan enfermedades afectando las poblaciones. El Ébola, por ejemplo, surgió en poblaciones silvestres de simios y se estima que el brote de hace 20 años en África Central acabó con un tercio de las poblaciones mundiales de chimpancés y gorilas.

En la investigación participaron además miembros de Wildlife Conservation Society, University of Johannesburg (Sudáfrica) y Lincoln Park Zoo en Chicago.

martes, 16 de noviembre de 2021

El sorprendente ratón que regenera sus órganos

Un ratón de espinas, que tiene la capacidad de regenerar órganos. Foto Wikipedia


Uno de los sueños de una rama de la ciencia y la medicina es el de lograr la regeneración de órganos y otras partes del cuerpo y para eso estudian diferentes animales que poseen esa asombrosa capacidad, como lagartijas, ajolotes, ciervos y el verdadero animal inmortal: la planaria, que se regenera a partir de células madre.

Ahora, en un artículo en iScience, científicos aportan el caso del primer mamífero que logra regenerar órganos internos. Es el ratón de espinas, del género Acomys, que se distribuyen por África, Oriente Cercano y Creta, dice Wikipedia.

Los investigadores, encabezados por Mark Majesky de la University of Washington, encontró que regeneran el riñón, cuya falla en los demás ratones conduce a la muerte.

Del ratón de espinas se sabía que tenía capacidad de sellar severas heridas de la piel, sin dejar cicatrices.

Los ratones fueron expuestos a condiciones en las que se afectaban sus riñones, regeneraron uno sin que quedaran huellas de alguna lesión, un proceso que desarrollaban en solo dos semanas.

Al indagar por los responsables genéticos de este inusual caso, los estudios sugieren que el genoma de este ratón lanza, al momento de una lesión, una rápida respuesta regenerativa en las células que sobrevivieron del riñón.

Al comparar con ratones del género Mus encontraron diferencias en 843 genes en seis grupos únicos.

También encontraron que lograban retrasar una la respuesta del sistema inmune y sus macrófagos, que tienen un papel en la fibrosis (cicatriz).

¿Se abre un campo de estudio para tratar la enfermedad renal crónica en personas? Eso estiman estos investigadores.


martes, 30 de marzo de 2021

Sí, los pulpos también sueñan

Vista cercana de un pulpo descansando. Foto S. Madeiros


Los humanos, claro. Otros mamíferos, también. Y las aves y algunos reptiles. Estudios han demostrado o sugerido que también sueñan. Tienen dos patrones del sueño vinculados en esa actividad, tal como sucede en nosotros.

Ahora un animal extraordinario se suma a la lista. Un estudio en iScience sugiere que los pulpos también sueñan. Sueñan y cambian de color mientras tanto.

La investigación fue liderada por Sidarta Ribeiro, de la Universidad Federal de Río Grande do Norte en Natal, Brsil. Ella y sus colegas encontraron que estos animales marinos pasan por distintas etapas del sueño: activo y pasivo. Y para conocerlo grabaron en laboratorio cuatro pulpos comunes Optopus vulgaris durante varios periodos de día y de noche, reuniendo más de 180 horas de registros.

En el día, duermen más de la mitad del tiempo. "En periodo de quietud permanecen en la misma posición por largos periodos, muy quietos, pálidos con pupilas cerradas y respiran de manera regular y calmada", dijo Ribeiro.

El sueño pasivo fue alterado cada 30 a 40 minutos por una fase activa que dura de 1 a 2 minutos. En esta fase presentan cambios corporales en el color y la textura, incluyendo la formación de protuberancias en su piel, las conocidas papilas. Los ojos y brazos también se movían y contraían sus ventosas. Un estado claramente activo.

Para saber que estaban en verdad dormidos, los estimulaban con estímulos visuales y vibratorios y no respondían, a diferencia de cuando estaban despiertos.

Esta fase se asimila a la REM en los mamíferos, que es cuando sueñan.

Parece que en los pulpos son sueños breves, no una narrativa extensa según Ribeiro.

Estos moluscos cealópodos tienen un sistema nervioso complejo y una gran vista. Son uno de los invertebrados más inteligentes. Y ahora se conoce otra cualidad de vida.

Silencio... pulpo soñando.