Mostrando entradas con la etiqueta moluscos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta moluscos. Mostrar todas las entradas

jueves, 26 de septiembre de 2024

Ahora el pulpo es el líder de la banda

Un pulpo golpea con un tentáculo a un pez oportunista que no contribuye con la caza. Castigo para que se saliera del grupo Imagen Eduardo Sampaio


Son solitarios, pero a veces trabajan con otros para lograr la comida. Pero no con otros pulpos sino con... peces. Imágenes tomadas por buzos mostró que hay pulpos que se unen a peces para cazar sus presas, como peces más pequeños y moluscos.

No solo eso sino que "El pulpo básicamente trabaja como el que decide en el grupo", en palabras de Eduardo Sampaio, investigador de comportamiento animal en el Max Planck Institute of Animal Behavior en Konstanz, Alemania. Para él, "Hay una señal de que alguna cognición está ocurriendo aquí, seguro".

No es la primera vez que se ven pulpos cazando con peces, pero la relación entre especies no era clara. Sampaio y colegas usaron varias cámaras sincronizadas para recoger 120 horas de imágenes mientras buceaban en el Mar Rojo. Ellos capturaron 13 momentos de caza inter-grupos, en el cual un gran pulpo azul Octopus cyanea trabajaba con diferentes especies de peces para encontrar y capturar peces más pequeños y moluscos.

En cada una de esas escenas se aprecia una dinámica compleja de grupos, con diferentes especies adoptando diferentes roles. Por ejemplo, el pez Parupeneus spp, tendía a mover peces de otras especies a moverse hacia adelante y explorar nuevos ambientes, y los pulpos podían 'convencer' al grupo para dejar de moverse y quedarse en un sitio. "El otro pez daba varias opciones, y luego el pulpo decidía cuál tomar", dijo Sampaio. Un liderazgo compartido.

Parecía también que los pulpos se adaptaban y respondían a distintas situaciones. En algunos grupos, ciertas especies de peces -en especial Epinephelus fasciatus, eran oportunistas, juntándose al grupo pero sin ayudar a encontrar comida. En algunos de esos casos, los pulpos usaban sus tentáculos para pegarles a esos oportunistas, un intento de castigo para que salieran del grupo.

Aclaro que el estudio apareció en Nature Ecology & Evolution.

Un pulpo en busca de presas. Imagen Eduardo Sampaio & Simon Gingins


viernes, 29 de julio de 2022

Estos son los pozos de la muerte en el mar

Una de las piscinas de salmuera donde no sobreviven los animales que caen allí. Foto Wikipedia


En el mar hay sitios donde nada que entre vivo sale con vida, sitios que semejan en parte la antigua química donde surgió la vida en la Tierra. Y solo se conoce de la existencia de esos sitios en tres mares: en el Golfo de México, en el Mediterráneo y en el Mar Rojo.

¿De qué se trata estas trampas mortales donde solo se encuentran microbios extremófilos? Son las piscinas de salmuera, de las cuales se han identificado una docena, que van desde unas pocas cientos de metros hasta 2,6 kilómetros.

Son piscinas o estanques que se forman en el suelo marino, extraordinariamente hipersalinos, uno de los ambientes más extremos en la Tierra con una química exótica y ausencia de oxígeno.

En el Mar Rojo se encuentran a unos 25 kilómetros de la costa, pero ahora científicos hallaron unos a solo dos kilómetros en el golfo de Aqaba a unos 1770 metros bajo la superficie. En la exploración hallaron pozos de 10 000 metros cuadrados hasta solo 10 metros.

En ese mar estas piscinas se formaron en el Mioceno, hace unos 23 millones de años a 5,3 millones.

A aquella profundidad no hay demasiada vida. En las piscinas hay mucho microbio, que soportan una diversidad de animales. Allí se acercan algunos a cazar. Se alimentan de los infortunados peces o crustáceos que llegaron hasta el pozo y murieron.

Dada la cercanía con la costa, debieron recibir escorrentía desde la superficie terrestre, incorporando minerales terrestres a su composición química. Así, pueden contener un archivo de pasados tsunamis, inundaciones y terremotos a lo largo de miles de años.

Pero muchos animales los evitan, de acuerdo con registros de huellas en el fondo marino, como moluscos, camarones y gusanos.

Misterios de las profundidades marinas.

El hallazgo fue publicado en el journal CommunicationsEarth and Environment.

Nota: con aportes del portal Live Science.


martes, 12 de enero de 2021

Estos animales marinos que comemos, los que más contienen microplásticos

Los animales marinos que consumimos contienen microplásticos. Foto Pixabay

Para la mayoría de personas, un plato marino es de lo más delicioso que hay. Y hoy pueden llegar con un ingrediente adicional a la mesa: microplásticos.

Más y más estudios revelan que los mejillones, ostras, escalopes y almejas están contaminados con ese material que se encuentra en todo los mares del mundo y en sus más variados ambientes.

¿Pero cuáles contienen más microplásticos? Eso fue lo que se propusieron averiguar, conocer los niveles de esas partículas en peces y demás animales marinos que son consumidos en todo el globo.

Para eso revisaron cerca de 50 estudios, publicados entre 2014 y 2020. Y hallaron que los moluscos, como los citados, son los que más contaminados están. Y afuera de las cotas de Asia es peor la situación, aunque la investigación recogió información de muchas otras regiones.

La ciencia todavía no ha logrado entender las implicaciones para la salud de los humanos de consumir esas pequeñísimas partículas, aunque no se duda que provocan daños.

La investigación determinó que el contenido de microplásticos fue de 0 a 10,5 microplásticos por gramo en moluscos, de 0.1 a 8.6 por gramo de crustáceos y de 0 a 2,9 por gramo en peces.

El desperdicio de plásticos en el mundo es inmenso y una gran cantidad termina en los océanos cada año, así como en lagos y ríos, con gran probabilidad de ser ingeridos por toda clase de animales marinos y acuáticos. No obstante, no en todas las regiones se ha investigado suficientemente el tema.

El estudio fue publicado en Environmental Healths Perspectives.

Ya o sabe: un buen plato de comida marina y... microplásticos.

domingo, 15 de marzo de 2020

Hubo una época con un año de 372 días


El fósil que brindó información sobre esos días del Cretáceo tardío. Foto P and P

Ni el año fue siempre igual, ni el día tampoco. No en la Tierra. No han durado toda la vida lo que duran hoy, 365 días y 24 horas.
Hubo una época, cuando los dinosaurios rugían y dominaban el planeta, cuando el año era de 372 días y el día de 23,5 horas.
No es un invento. Eso sugiere un estudio publicado en el journal
Paleoceanography and Paleoclimatology que analizó fósiles de caparazones de moluscos del Cretáceo tardío.
Esos moluscos, de un linaje ya extinto, crecían rápido, sumando anillos cada día. El estudio con láseres miró pequeñas ‘tajadas’ de caparazones y contó el número de anillos con mayor precisión que si se usaran microscopios.
El crecimiento de anillos permitió determinar el número de días en un año y calcular con mayor precisión la duración del día hace 70 millones de años.
La investigación permitió conocer además evidencias de que los moluscos tenían simbiontes fotosintéticos que pueden haber fundado arrecifes coralinos tal como hoy.
La resolución obtenida junto a la tasa acelerada de crecimiento de estos bivalvos antiguos reveló detalles de cómo vivían y las condiciones del agua donde crecían.
“Básicamente podemos mirar un día de hace 70 millones de años. Es sorprendente”, según Niels de Winter, geoquímico analítico de Vrije Universiteit Brussel, cabeza de la investigación.
El análisis químico reveló que la temperatura del océano era más caliente en el Cretáceo tardío de lo que se pensaba, alcanzando 40° Celsius en verano y más de 30 en invierno.
En el estudio se analizó un individuo que vivió más de nueve años en aguas tropicales, en lo que hoy, 70 millones de años después, son las montañas áridas de Omán. Se cree que su especie desapareció tras el mismo evento que acabó con los dinosaurios.
Al contar las capas en el caparazón se encontraron 372, una por día. Se ha sabido que en el pasado lejano los días eran más cortos.
Hoy son más largos por la fricción de las mareas causadas por la gravedad de la Luna, haciendo más lenta la rotación de la Tierra.
La duración del año ha sido una constante en la historia de la Tierra, porque su órbita alrededor del Sol no cambia. Pero los días sí y en aquel entonces eran un poco más cortos.
El jalón de las mareas acelera un poco la Luna en su órbita, así que mientras la Tierra gira más lento, la Luna se aleja: 3,82 centímetros por año.
¡Cómo corre el tiempo!

martes, 21 de enero de 2020

Quién creyera: los escorpiones nos marcaron el camino


Uno de los escorpiones que marcó el camino hacia tierra firme. Foto Wendruff et al


Fue hace 500 millones de años. Los continentes andaban quietos. Primaban animales como moluscos con caparazones y artrópodos acorazados, también peces sin mandíbulas. Todos con agallas, sin pulmones todavía.  Cazaban en el mar.
Mas hace 443 a 4|16 millones de años, en el silúrico, una criatura se aventuró a pisar tierra firme, probablemente dotada de extremidades y unos tubos que le permitieron extraer oxígeno del aire.
Fue el animal que abrió el camino a otros hacia tierra firme.
Para los científicos, pudo haberse tratado de milípedos, ávidos de alimentarse en las plantas que había en la superficie terrestre, o escorpiones, uno de los arácnidos más antiguos.
Científicos reportaron en Scientific Reports el hallazgo de los escorpiones más antiguos conocidos, un par muy bien conservado que vivió hace 437 millones de años, fósiles muy completos, incluso con lo que parece ser el veneno en su cola.
Un dúo que luce peligroso, denominado Parioscorpio venator.
Parece que pasaban tiempo en el mar pero su anatomía sugiere que tenían estructuras internas que les permitían respirar y digerir el alimento, señal de que podían salir a tierra.
El par fue hallado en una formación en Wisconsin, Estados Unidos, encapsulado en una roca.
Tal vez fueron los que marcaron el camino para que otras especies poblaran la superficie terrestre y de esa amplia variedad un día apareciera el Homo sapiens.