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lunes, 27 de marzo de 2023

Los gatos no consideran más especiales que los perros: estudio

Gatos y perros reaccionan distinto a la voz humana. Foto Wikipedia Commons


¿Quién nos presta más atención, los perros o los gatos? Muchas veces parece que los gatos ignoran a su humano y solo acuden a él por comida, mientras los perros mantienen ojos brillantes para sus amos, recuerda Bence Nanay, Ph. D., en un artículo en Psychology Today.

Pero un estudio reciente sugiere que los gatos son más exigentes con sus humanos que los perros, al menos en cuanto a su voz. El trasfondo del estudio, dice, es que los humanos hablamos de manera diferente cuando hablamos con las mascotas. Con ellas, también con frecuencia con los bebés, el habla suele tener un tono más alto, vocales más extendidas y muchas repeticiones, lo que los investigadores llaman discurso dirigido a gatos y discurso dirigido a perros.

Entonces, ¿cómo reaccionan los gatos al habla dirigida a gatos y en qué se diferencia de la forma en que los perros reaccionan al habla dirigida a los perros? Los perros reaccionan de maneta notoria, saltando, por ejemplo. Los gatos son más sutiles: giran las orejas o la cabeza en dirección a la voz y pueden dejar de acicalarse. Pero, se pregunta, ¿en qué se diferencia  de reaccionar al habla normal?

La respuesta es que los gatos  tienen una reacción mucho más fuerte al habla dirigida a gatos que al habla normal (dirigida a humanos), pero solo si su humano es quien habla. Si es alguien distinto, no tienen esa reacción. Los perros son menos exigentes: reaccionan a cualquier discurso dirigido a un perro, independiente de quién habla.

Los hallazgos descartan que sean las simples características acústicas del habla las que despiertan el interés de los gatos, como el tono alto y la repetición. Se comprueba porque esas mismas características acústicas no hacen nada cuando es un extraño quien las pronuncia. Así, el habla dirigida al gato solo es especial si proviene del dueño.

 Esto, concluye, claramente no muestra que los gatos estén más interesados en sus humanos que los perros y menos que los amen más. Pero en un aspecto importante, son más perspicaces. Tienen un vínculo especial con él en ese sentido.


jueves, 20 de mayo de 2021

¿Castigo físico a niños deja huella en su cerebro?

El castigo físico puede dejar huellas en el cerebro. Foto Wikipedia


El castigo corporal a un niño puede tener efectos duraderos en el cerebro, asociándose con el abuso físico o sexual, de acuerdo con un estudio publicado online, en adelanto a la impresión.

Ese tipo de castigo, prohibido hoy en algunos países, ha sido usado por no pocos padres para educar a sus hijos. Pero la práctica tiene serios problemas.

En un artículo en Psychology Today, el especialista David Rettew, describió el citado estudio, elaborado por Weissman Cuartas.

La investigación contó con 147 participantes de alrededor de 12 años de edad, de los cuales 40 reportaban haber sido castigados físicamente (nalgadas) pero que no habían experimentado otro abuso físico ni sexual. Este grupo fue comparado con 107 que no tenían historia de castigos físicos ni abuso. Y había 27 niños que habían sido golpeados y sufrido además alguna clase de abuso.

Todos fueron sometidos a imágenes por resonancia magnética, lo que permitió a los investigadores mirar la actividad cerebral en regiones específicas. En el escáner, se les mostraron imágenes faciales, unas neutras, otras respondiendo a amenaza.

Como se esperaba, más regiones se activaban cuando veían imágenes emocionalmente más expresivas. Las diferencias fueron mayores en el grupo que había sido castigado físicamente que en el que no. Algunas de las áreas donde se vio actividad corresponden a las mismas que se encienden en individuos con una historia de abuso y maltrato.

Esto incluye regiones relacionadas con la alerta y la orientación a potenciales amenazas y en el procesamiento de información social.

Tras analizar otras diferencias y similitudes, los investigadores concluyeron que sus datos respaldan la hipótesis de que el castigo físico altera las respuestas neurales a la amenaza, aunque advirtieron que no pueden sacar conclusiones causales dada la naturaleza de los datos.

La investigación, advirtió Rettew, tiene limitaciones y por eso se requerirán más investigaciones que refuercen o no los resultados.


El Tiranosaurio rex no era nada frío