lunes, 1 de junio de 2026

Hace 1000 años, esmeraldas colombianas llegaron a Panamá

Una de las esmeraldas de origen colombiano encontradas hacia la costa pacífica de Panamá. Esta se encontraba montada en una figura de mujer de cobre. Foto C. M. Tomé


¿Qué hacían esmeraldas colombianas en Panamá hace 1000 años? Bueno, en ese entonces no estaban los países, pero si la distancia: esas piedras preciosas a más de 700 kilómetros de su origen en lo que es Muzo.

¿Cómo llegaron? Hay solo hipótesis, pero la historia es la siguiente.

Hace 1000 años las élites panameñas -hablemos así- eran enterradas con piedras verdes traslúcidas, que se sospechaba eran esmeraldas, aunque no se había hecho el análisis.

so fue lo que hicieron ahora científicos, confirmando que las piedras viajaron los 700 kilómetros, sugiriendo además redes complejas de comercio entre sociedades de Sudamérica y Centroamérica.

Los hallazgos fueron publicados en Latin American Antiquity y para su estudio los investigadores emplearon una variedad de técnicas no destructivas, incluyendo espectroscopía de infrarrojo y fotoluminiscencia.

Así fue como hallaron cinco piedras verdes recuperadas en dos sitios arqueológicos en el Pacífico de Panamá. El Caño y Sitio Conte eran dos lugares de entierro de las élites, que datan de entre los años 800 a 1000 de nuestra era y forman parte de la región Gran Coclé.

Fueron piedras recuperadas de las tumbas, ricas en artefactos de diversa clase, desde dientes de megalodonte hasta oro. Y a hoy se conocen 8 esmeraldas de Coclé, incluso piezas montadas sobre un pendiente de cobre, un felino dorado y un pendiente de cobre como con figura de mujer.

Para determinar su origen se compararon las esmeraldas con otras 22 de Ecuador y Colombia. El análisis mostró que eran consistentes con las colombianas, del Cinturón Occidental de Esmeraldas, hogar de las minas de Muzo, y del Cinturón de Esmeraldas Oriental en Chivor.

Esos objetos, se estima, no fueron intercambiados de manera directa, sino que debieron llegar tras pasar por múltiples manos a lo largo de la costa y las comunidades ribereñas. El análisis mostró que algunas llegaron termiandas, otras fueron cortadas por artesanos locales en Coclé.