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jueves, 1 de octubre de 2026

Los males que producen los alimentos ultraprocesados

Los alimentos ultraprocesados de todo tipo son cada vez más un problema de salud pública serio e incide en mayor riesgo de enfermedades y muerte. Foto Easy-Peasy AI


Las comidas listas para consumir y los aperitivos que solo requieren calentarse se han vuelto cada vez más habituales en las dietas de todo el mundo en las últimas décadas. A medida que aumenta el consumo de estos productos altamente procesados, los investigadores han intentado determinar si existe una cantidad segura de ingesta y en qué punto comienzan los riesgos para la salud a largo plazo.

Un amplio análisis combinado, publicado en la revista de acceso abierto Family Medicine and Community Health, reveló que un mayor consumo estaba vinculado a un riesgo más elevado de padecer diversas enfermedades crónicas y de morir por cualquier causa. En un conjunto de 51 estudios que abarcaron a 8.819.894 adultos, se observó que los riesgos aumentaban, por lo general, en función de la cantidad consumida.

Los alimentos ultraprocesados ​​se someten a un intenso procesamiento industrial y suelen contener diversos aditivos. Asimismo, tienden a tener un alto contenido calórico, de azúcar y de sal, al tiempo que aportan cantidades relativamente bajas de fibra, proteínas, vitaminas o minerales. Sin embargo, comprender su relación con la salud requiere ir más allá de conocer su composición. Los investigadores se propusieron examinar cómo la cantidad consumida se relacionaba con la probabilidad de desarrollar enfermedades a lo largo del tiempo.

Abordaron esta cuestión de dos maneras: comparando a personas con una ingesta elevada frente a una baja, y analizando cómo variaba el riesgo con cada cantidad adicional consumida. En el caso de los eventos cardiovasculares, un mayor consumo se asoció a un riesgo un 24 % superior. Al analizar las cantidades diarias, se observó que cada 100 gramos adicionales (unas 3,5 onzas) se vinculaban a un aumento del 14 % en el riesgo. Los eventos cardiovasculares estudiados incluyeron infartos de miocardio, accidentes cerebrovasculares (ictus), ataques isquémicos transitorios —a veces denominados miniictus—, enfermedad de las arterias coronarias y muerte de origen cardiovascular.

Estos porcentajes reflejan diferencias relativas entre los riesgos; no significan que el 24 % o el 14 % de las personas que consumían estos alimentos sufrieran un evento cardiovascular.

En cuanto al cáncer, el análisis vinculó un mayor consumo a un riesgo un 12 % superior, mientras que cada 100 gramos adicionales diarios se asociaron a un incremento del 4 %. Los desenlaces oncológicos examinados incluyeron las muertes por cáncer. La mortalidad por cualquier causa también fue más probable entre las personas con una mayor ingesta, observándose un riesgo general un 18 % mayor y un aumento del 3 % asociado a cada incremento de 100 gramos en el consumo diario.

Los hallazgos también vincularon el consumo de alimentos ultraprocesados ​​con problemas relacionados con el azúcar en sangre, la presión arterial y el peso corporal. Un mayor consumo se asoció con un riesgo un 24 % mayor de síndrome metabólico o diabetes. El síndrome metabólico engloba un conjunto de afecciones —entre ellas, niveles elevados de presión arterial y de azúcar en sangre— que, en conjunto, aumentan el riesgo de padecer enfermedades cardíacas y diabetes. El análisis también reveló un riesgo un 11 % mayor de hipertensión arterial y un riesgo un 23 % mayor de sobrepeso u obesidad entre las personas con una mayor ingesta.

En el caso del síndrome metabólico o la diabetes, cada incremento de 100 gramos en el consumo diario se asoció a un aumento del 2 % en el riesgo. Los investigadores también analizaron el consumo medido por peso o por aporte energético, hallando un riesgo un 16 % mayor por cada aumento del 10 % en la ingesta de alimentos ultraprocesados ​​según estas mediciones.

Estas asociaciones se extendieron a la salud digestiva y mental: un mayor consumo se vinculó a un riesgo un 31 % mayor de enfermedades digestivas y a un riesgo un 27 % mayor de depresión o ansiedad. Varias de las enfermedades crónicas analizadas pueden coexistir en una misma persona —situación conocida como multimorbilidad—, un aspecto que los investigadores tuvieron en cuenta al abordar las estrategias de prevención y atención.

"Dado que las enfermedades crónicas relacionadas con los alimentos ultraprocesados ​​a menudo se presentan de forma conjunta (multimorbilidad), reducir su consumo y sustituirlos por alternativas mínimamente procesadas podría resultar relevante para la prevención de enfermedades crónicas y su manejo en la atención primaria", concluyen.

lunes, 28 de septiembre de 2026

Por la soledad, se pierden todos estos años de vida

No se puede probar que la soledad y el aislamiento generan X o Y enfermedad, pero sí inciden en el deterioro de la salud de la persona. Foto Wikipedia


Los hábitos saludables pueden reducir parte de la carga sanitaria asociada al aislamiento social, pero la soledad parece ser más resistente a los cambios en el estilo de vida.

Vivir más tiempo es solo una parte de la ecuación de la salud. Otra cuestión es cuántos de esos años se viven libres de enfermedades físicas y mentales graves. Nuevas investigaciones sugieren que la calidad de nuestra vida social podría influir en esa cifra más de lo que se pensaba.

La soledad y el aislamiento social ya están muy extendidos en muchos países e investigadores llevan tiempo relacionando la soledad y el aislamiento social con un peor estado de salud y una muerte prematura, pero su efecto sobre el número de años de vida saludable que una persona puede esperar vivir no estaba tan claro.

Un nuevo estudio observacional de la Escuela de Salud Pública y Medicina Tropical Celia Scott Weatherhead de la Universidad de Tulane ofrece una de las estimaciones más claras hasta la fecha. La investigación, publicada en Nature Communications, reveló que las personas que experimentan soledad y aislamiento social podrían perder varios años de vida libres de enfermedades graves. La mayor diferencia se observó en la salud mental, llegando a casi seis años en algunos participantes.

El autor principal, el Doctor Lu Qi, explicó que "En general, el estudio concluyó que el aislamiento social y la soledad pueden tener un impacto significativo en la esperanza de vida libre de enfermedades". Y agregó que "Esto incluye tanto enfermedades físicas como mentales".

La soledad y el aislamiento social describen experiencias relacionadas pero distintas. El aislamiento social puede medirse mediante factores como la frecuencia y el alcance de las conexiones sociales de una persona. La soledad es algo más personal; refleja el grado de satisfacción de una persona con la calidad de dichas relaciones, lo que significa que alguien puede mantener contactos sociales frecuentes y, aun así, sentirse solo.

Ambas experiencias pueden afectar a la salud de formas diferentes. Los investigadores han propuesto varias vías posibles que vinculan una conexión social débil con un peor estado de salud, incluyendo cambios en los niveles de estrés, el sueño y los hábitos saludables. Sin embargo, estos mecanismos son complejos y un estudio observacional no puede determinar que la soledad o el aislamiento causen directamente una enfermedad concreta.

Qi comentó que "Los resultados no me sorprendieron". Explicó que "Estudios previos han determinado que el aislamiento social y la soledad están relacionados con la mortalidad, especialmente la prematura, y este estudio aporta pruebas adicionales".

Para examinar el posible efecto sobre la esperanza de vida saludable, los investigadores analizaron datos de 277.489 adultos de entre 40 y 69 años. Al inicio del estudio, los participantes no padecían ninguna de las siete enfermedades principales consideradas: diabetes, cardiopatías, enfermedades pulmonares, demencia, cáncer, depresión y ansiedad.

Tomando como referencia los 50 años de edad, el equipo estimó la esperanza de vida libre de enfermedades, que representa el número de años que se espera que una persona viva sin desarrollar las afecciones incluidas en el análisis.

Las mayores pérdidas se registraron entre las personas que experimentaban tanto soledad como aislamiento social.

En cuanto a la salud física, las mujeres de este grupo vivieron 2,4 años menos sin enfermedades en comparación con aquellas que no sufrían ninguna de las dos condiciones. En el caso de los hombres, la diferencia fue de 1,7 años.

La brecha en salud mental fue considerablemente mayor. Las mujeres que experimentaban soledad y aislamiento social vivieron unos 3,7 años menos sin trastornos mentales, mientras que los hombres vivieron aproximadamente 5,8 años menos.

Para el Doctor Qi "Esto se debe a las diferencias de género entre hombres y mujeres. Nuestra investigación reveló que los hombres son más propensos a verse afectados por la soledad. También sabemos que las mujeres tienden a vivir más que los hombres; existen ventajas de género frente a determinadas enfermedades".

viernes, 24 de julio de 2026

Hoy se vive más años, pero... con mala salud

Hoy las personas adultas viven con más enfermedades y discapacidades que hace 30 años, aunque la esperanza de vida aumentó. Foto Rawpixel


No quedan dudas: hoy las personas viven más años que hace solo unas décadas. Más años, pero con una advertencia: viven también más años con enfermedades.

Esa es una de las conclusiones del nuevo estudio sobre la Carga Global de Enfermedad (CGE), publicado en The Lancet health. Se demostró que una alta proporción de los años que se están viviendo más se viven con mala salud.

Los investigadores descubrieron que la brecha global de morbilidad se amplió en casi todos los países y territorios analizados entre 1990 y 2023. En el plano mundial, si bien aumentó el porcentaje de años de vida vividos con mala salud, las tendencias variaron según el país, y un número mayor de países tuvo una disminución en este porcentaje.

Veamos.

El estudio muestra que en una generación, la brecha global de morbilidad se amplió en casi dos años, pasando de 8.8 años en 1990 a 10.7 años en 2023. En el plano mundial, las personas pasaron un promedio de 14,5 % de sus vidas con mala salud en 2023, frente a 13.6 % en 1990. Además, en lugar de darse solo en los últimos años de vida, la ampliación de la brecha de morbilidad se observó a lo largo de toda la vida adulta, hecho que sugiere que las personas pasan más años viviendo con enfermedades y discapacidades durante la edad adulta.

El análisis, basado en las estimaciones del GBD 2023, examinó las tendencias  del envejecimiento saludable entre 1990 y 2023 y evaluó los cambios en la esperanza de vida, la esperanza de vida saludable y la brecha de morbilidad en diferentes países, regiones, sexos y niveles de desarrollo sociodemográfico, identificando además las principales afecciones y factores de riesgo que contribuyen a los años vividos con mala salud.

Una mayor longevidad no se traduce en una mejor salud. Entre 1990 y 2023, la esperanza de vida de 64.6 a 73.8 años, mientras que la esperanza de vida saludable pasó de 55.9 a 63.1 años. Como los avances en supervivencia superaron sistemáticamente los avances en los años de vida saludables, las personas pasan más años viviendo con enfermedades crónicas y discapacidades.

El Doctor Christopher Murray, director del Instituto de Métricas y Evaluación de la Salud (IHME) de la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington, explicó que "Nuestros hallazgos sugieren que los avances futuros en la salud pública provendrán no solo de ayudar a las personas a vivir más tiempo,, sino también de ayudarlas a vivir de forma más saludable".

El Doctor agregó que "El progreso en el envejecimiento saludable debe medirse no solo por la esperanza de vida, sino por la calidad de vida, con una mayor inversión en prevención, manejo de enfermedad a largo plazo y cuidado crónico para reducir los años vividos con mala salud".

martes, 21 de julio de 2026

Este es el daño que la televisión le hace al cerebro

Ver televisión con mucha frecuencia durante la edad adulta puede tener consecuencias serias para la salud cerebral. Foto HH


Siempre se ha dicho que ver demasiada televisión afecta a la persona. Noe es mentira, porque ahora una nueva investigación sugiere que ver mucha televisión tiene consecuencias negativas para el cerebro.
Son las conclusiones de un estudio publicado en el Alzheimer and Dementia: Journal of Alzheimer Association. Indican que ver mucha televisión en la edad media del individuo lleva a que el cerebro tenga un volumen menor en regiones relacionadas con la memoria.
También esas personas tienen un volumen frontal y del lóbulo occipital reducido y más daños en la materia blanca, cambios que han sido asociados con envejecimiento, riesgo de derrame, declive cognitivo y demencia.
David Raichlen, profesor de ciencias biológicas y antropología en USC Dornsife College of Letters, Arts and Sciences, autor senior, expresó que "Por años nos hemos enfocado en cómo se sienta mucha gente. Nuestros hallazgos sugieren que también deberíamos poner atención a qué están haciendo mientras están sentados".
Importante, los resultados no parecen ser explicados por solo la inactividad. Otras conductas sedentarias no se relacionaron con los mismos patrones cerebrales, sugiriendo que el tipo de actividad que una persona hace mientras permanece sentada puede ser más importante de lo que los investigadores pensaban.
Los investigadores analizaron información de unos 1700 adultos con un promedio de edad de 53 años. Los participantes hicieron parte d eun programa de salud entre 1987 y 1989, en el que reportaban cuánta televisión veían, si nunca, rara vez o a menudo. Estos tenían diferencias estructurales en el cerebro.
Y más de 20 años después, se sometieron a imágenes de resonancia. Comparados con quienes dijeron que nunca o rara vez veían televisión, quienes la veían muy a menudo presentaron amplias diferencias estructurales a través del cerebro.
Los que veían la televisión con frecuencia tenían volúmenes más pequeños en áreas conectadas con signos tempranos de la enfermedad de Alzheimer. También mostraban mayores volúmenes de hipertensiones en la materia blanca, las cuales son señales de enfermedad de pequeños vasos sanguíneos cerebrales y han sido vinculados a declive cognitivo y demencia.
También tenían lóbulos frontal y occipital más pequeños. Los lóbulos frontales tienen un papel importante la planeación, la toma de decisiones y otras funciones ejecutivas, mientras que los occipitales son centrales al procesamiento visual.

miércoles, 15 de julio de 2026

Hay déficit de frutas y verduras en los niños

 

Por diversas razones, los niños y adolescentes de todo el mundo no comen la cantidad suficiente de frutas, verduras ni legumbres. Foto PxHere


En un nuevo análisis global de la dieta infantil a lo largo de casi 30 años, investigadores de la Universidad de Tufts descubrieron que los niños de todo el mundo siguen consumiendo cantidades bajas de alimentos esenciales de origen vegetal.

 “Los hábitos alimentarios establecidos durante la infancia pueden influir en la salud a lo largo de la vida; sin embargo, encontramos que el consumo de alimentos saludables de origen vegetal sigue siendo bajo entre los jóvenes de todo el mundo”, afirmó la primera autora, Sydney Yearley, estudiante del programa de Doctorado en Medicina y Doctorado en Ciencias Clínicas y Traslacionales de Tufts. “Estos hallazgos proporcionan un importante punto de referencia para evaluar el progreso e identificar oportunidades para mejorar el acceso a alimentos nutritivos para niños y adolescentes”.

En el estudio, publicado en BMJ Global Health, los investigadores analizaron datos dietéticos de la Base de Datos Dietética Global, una amplia recopilación de lo que comen y beben las personas en todo el mundo. Utilizando un amplio modelo estadístico que incorpora datos de más de 1200 encuestas dietéticas de 185 países, los investigadores analizaron las tendencias de consumo de cinco alimentos vegetales saludables entre 1990 y 2018. Se centraron en la cantidad de fruta, verduras sin almidón, verduras con almidón (excluyendo las papas), legumbres, frutos secos y semillas que consumían niños y adolescentes desde el nacimiento hasta los 19 años. El estudio proporcionó estimaciones de la ingesta a nivel mundial, regional y nacional, incluyendo diferencias por sexo, nivel educativo del hogar y residencia urbana o rural.

Se constató que, en el plano mundial, los niños y adolescentes consumen cantidades relativamente bajas de alimentos vegetales, desde 1,19 raciones al día en niños menores de un año hasta 3,55 raciones al día en jóvenes de 15 a 19 años, con poca variación según el sexo. Las tasas eran más bajas en el sur de Asia en todas las edades, mientras que los países del este y sureste de Asia presentaban algunas de las tasas más altas en muchos grupos de edad, principalmente porque los niños y adolescentes de estas regiones consumían más verduras sin almidón. También se observó que el consumo de estos alimentos importantes aumentaba con la edad en todas las regiones, excepto en los países de altos ingresos. A nivel de país, las tasas fueron más altas en Vietnam, Congo y México; y más bajas en España, Pakistán y el Reino Unido. Entre 1990 y 2018, el consumo total de alimentos saludables de origen vegetal aumentó a nivel mundial y en todas las regiones, excepto en el sur de Asia.

 También descubrieron que solo en los países de altos ingresos el consumo de alimentos vegetales saludables disminuía con la edad, lo que, según indican, podría sugerir que factores como la autonomía juvenil, el entorno alimentario o las normas culturales influyen en la dieta infantil en estas regiones.

 “Cuando los niños no consumen suficientes alimentos adecuados, su salud física y mental se ve afectada, limitando su energía, metabolismo, aprendizaje y estado de ánimo”, afirmó el autor principal, Dariush Mozaffarian, cardiólogo y director del Instituto Food is Medicine de la Universidad de Tufts. “Nuestros hallazgos respaldan la importancia de identificar las deficiencias y promover soluciones para fomentar el consumo de alimentos vegetales saludables y mínimamente procesados ​​entre los niños de todo el mundo”.

viernes, 15 de mayo de 2026

Aire sucio es igual a peor salud mental

Medellín, una de las ciudades más contaminadas de Sudamérica. El aire contaminado puede afectar la salud mental de muchos de sus pobladores. Foto Minambiente


No se extrañen si terminamos dementes. El aire contaminado que respiramos no solo afecta pulmones y corazón. Un estudio de McMaster University sugiere que las partículas del tráfico, la industria y los incendios se relacionan con una peor función cognitiva.

La investigación, publicada en el journal Stroke, encontró que las personas que viven en áreas con elevada contaminación puntuaban peor en pruebas de memoria, entendimiento y velocidad mental. El hallazgo fue real también para lugares donde la polución del aire es considerada baja según estándares internacionales.

Niveles elevados de contaminación por el tráfico se relacionaron con pequeños pero visibles signos de daño cerebral visto con imágenes de resonancia, más sentidos en mujeres. Esas relaciones persistieron incluso tras considerar factores de riesgo cardiaco como presión alta, diabetes y adiposidad corporal, hecho que sugiere que la polución del aire puede estar afectando de forma directa al cerebro.

Rusell de Souza, profesor en McMaster dijo que "La demencia no aparece por la noche". El participante en el estudio agregó que "Se desarrolla por décadas. E identificar factores que pueden dañar el cerebro temprano, y que son potencialmente prevenibles, es crítico para proteger la salud cerebral más tarde en la vida".

Mientras el estudio no prueba que el aire contaminado causa demencia, se suma a la larga lista de evidencias de que el aire contaminado puede impactar cambios relacionados con la edad en la memoria o el pensamiento.

Mientras muchos estudios se hacen en regiones con contaminación muy alta, este se hizo en Canadá,m donde los niveles de polución del aire se consideran bajos. En él se estudiaron casi 7000 personas adultas en cinco provincias para ver si la exposición prolongada a contaminantes comunes del aire se relacionaba con cómo de bin la gente piensa y recuerda.

Sandi Azab, cabeza de la investigación, explicó que "El aire de Canada se describe a menudo como limpio, pero nuestros hallazgos sugieren que incluso niveles bajos de aire contaminado estánr elacionados con una peor salud cerebral".  El profesor del Departamento de Medicina agregó que "Estos son cambios que peuden suceder en silencio, años antes de que aparezcan los síntomas".

miércoles, 29 de abril de 2026

Bebés en el útero se afectan con el aire contaminado

Las mujeres embarazadas no deben recibir de modo continuo la contaminación que emite el tráfico vehicular, en particular durante el primer trimestre. Foto Pexels


Los bebés expuestos a más altos niveles de contaminación del aire en las primeras etapas del embarazo demoran más en hablar que aquellos expuestos a bajos niveles.

Esto sugiere un estudio de investigadores del King's College London. Encontraron que la exposición material particulado muy fino y al dióxido de nitrógeno durante el primer trimestre del embarazo pueden retrasarse hasta 18 meses para hablar.

Para los bebés prematuros el impacto puede ser peor, porque además del retraso para hablar pueden experimentar trastornos en sus capacidades motrices.

El estudio se hizo en el llamado Gran Londres y consideró las emisiones de contaminantes de fuentes como el tráfico vehicular. 

La Doctora Alexandra Bonthrone, cabeza de la investigación, dijo que "Queríamos establecer si los niveles de aire contaminado se relacionaban con capacidades, cognitivas, del lenguaje y motrices en ese período crítico de la infancia muy temprana. Los primeros 1000 días desde la concepción a la edad de dos años moldean la salud del cerebro a largo plazo y el comportamiento".

El estudio trabajó con 498 niños, de ellos 125 nacidos de modo prematuro y dentro de estos 34 con menos de 32 semanas de embarazo. Todos fueron sometidos a pruebas de desarrollo. Aquellos expuestos a polución del aire en el primer trimestre de gestación tuvieron de 5 a 7 puntos menos en las pruebas de lenguaje en comparación con los menos expuestos. No hubo asociación en el segundo ni tercer trimestre.

Los prematuros expuestos a los más altos niveles de contaminación marcaron 11 puntos menos que los no expuestos en habilidades motrices.

La Doctora Bonthrone explicó que "Mientras que los bebés prematuros tienen mayor probabilidad de presentar dificultades con el desarrollo motor, ajustamos con distintos factores clínicos, como tiempo pasado y apoyo en respiración, para confirmar la relación entre aire contaminado y desarrollo motor".

Los polutantes analizados incluyeron material particulado y dióxido de nitrógeno, emitidos por los exostos de los autos. Las partículas más pequeñas de estas moléculas pueden ser inhaladas por los humanos. Respirar aire contaminado es el segundo mayor factor de riesgo de muerte para niños menos de 5 años en el mundo, solo superado por la desnutrición, de acuerdo con el Global Air Report.

La profesora Serena Counsell, autora senior, indicó que "Este trabajo se suma al creciente cuerpo de evidencias de que la exposición materna a altos niveles de polución del aire por el tráfico puede ser asociada con alteraciones en el desarrollo de sus hijos. Reducir la exposición maternal a la contaminación del aire por tráfico debería ser una prioridad en salud pública".

En el estudio también participaron investigadores del Imperial College London.

sábado, 21 de marzo de 2026

Esta vacuna es una maravilla

Una vacuna que tiene un triple efecto protector para las personas, efecto evidenciado en varias investigaciones. Foto NIH


Parece una vacuna más. En nuestro medio, es más, no es la más usada, aunque está disponible en el sistema de salud. Es, por demás, costosa. Pero parece que tiene sus grandes ventajas.

Además de proteger contra su objetivo principal, el herpes zóster que produce la dolorosa e incapacitante culebrilla, reduce otros riesgos.

Primer beneficio adicional: las personas que tienen enfermedad cardiaca que reciben la vacun contra el herpes zóster experimentan casi la mitad de eventos serios relacionados con el corazón en el año siguiente en comparación con quienes no la reciben, según estudio que se acaba de presentar en el congreso científico del American College of Cardiology. En el estudio se revisaron datos de más de 246 822 adultos diagnosticados con enfermedad aterosclerótica.

Segundo beneficio adicional: una investigación publicada en diciembre pasado en el journal Cell encontró que esa vacuna tiene menor r riesgo de desarrollar alzheimer y otras formas de demencia, investigación realizada con una muestra en Gales y Australia. La vacuna frena la progresión de la enfermedad.

Las personas que recibieron la vacuna después de un diagnóstico de demencia era menos probable que murieran de demencia en los siguientes nueve años, un efecto mucho más sentido entre mujeres.

En su momento, el Doctor Pascal Geldsetzer, de Stanford y autor senior, explicó que "La parte más emocionante es que esto sugiere en realidad que la vacuna contra el herpes no solo tiene beneficios preventivos, duraderos frente a la demencia, sino también potencial terapéutico para aquellos que ya sufren demencia".

En el primer caso, el médico Robert Nguyen, de la Universidad de California en Riverside y director del estudio, dijo que "Se ha encontrado una y otra vez que esta vacuna tiene efectos cardioprotectores     reduciendo ataques al corazón, derrames y muerte".

martes, 18 de noviembre de 2025

800 millones de personas no están tan bien



Cuando está en sus etapas tempranas no produce síntomas, pero ahí sigue. Y no es un mal menor. Las nuevas estimaciones sobre su incidencia generan inquietud: unas 788 millones de personas en todo el mundo padecen enfermedad renal, una disminución en el funcionamiento de los riñones. En 1990 eran 378 millones.

De tratarse a tiempo, las expectativas  son mejores., Hay exámenes para detectarlas y medicinas para tratar la condición, no siempre del acceso de todos. Por eso hoy la insuficiencia renal está entre las 10 principales causas de muerte en el planeta.

Que de algo hay que morir se escucha, pero no resulta nada agradable tener que someterse a diálisis, terapia de remplazo renal o a un trasplante.

El nuevo estudio, publicado en The Lancet, fue elaborado por NYU Langone Health, la University of Glasgow (Escocia) y el Institute for Health Metrics and Evaluation (HME) en la University of Washington.

Cerca del 14 % de los adultos la padecen y 1.5 millones de personas murieron por ella en 2023, 6 % más que n 1993.

Joseph Coresh, uno de los autores, del NYU Langone, dijo que "Nuestro trabajo muestra que la enfermedad renal crónica es común, mortal y está empeorando como problema de salud pública".

Esta enfermedad es un gran contribuyente a enfermedad cardiovascular, respondiendo por el 12 % de las muertes por esta causa.

¿Qué conduce a esta epidemia? Se identificaron tres grandes factores de riesgo: azúcar alta en la sangre, presión sanguínea elevada y un alto índice de masa corporal. Todos factores prevenibles. 

Para acabar de ajustar, el acceso a los tratamientos es desigual. En países del sur de Asia, partes del Subsahara y Latinoamérica muchas personas no reciben diálisis ni trasplante, tampoco acceso a las nuevas medicinas introducidas en los últimos cinco años, que retrasan el progreso de la enfermedad y disninuyen la posibilidad de infarto, derrame o falla cardiaca.

viernes, 18 de abril de 2025

Contemplar una obra de arte genera bienestar: estudio

No importa si es en un museo o en otro ambiente, la contemplación de arte genera bienestar al observador. Foto Pexels


Contemplar cualquier obra de arte visual, visitar un museo, o tener alguna muestra de arte en una habitación del hospital puede mejorar el bienestar, en particular la interacción repetida, algo que puede aumentar el significado que damos a la vida. Es lo que sugiere un nuevo estudio internacional dirigido por investigadores de la Universidad de Viena (Austria). 

La revisión sistemática, publicada en The Journal of Positive Psychology, es la primera en evaluar de modo exhaustivo cómo, cuándo y por qué la contemplación de arte favorece la salud mental.

La idea de que las artes pueden favorecer la salud mental ha cobrado impulso. La creación artística se ha considerado durante mucho tiempo beneficiosa para el bienestar emocional y psicológico, pero los efectos de la simple contemplación del arte han permanecido poco explorados, con hallazgos inconsistentes.

Los investigadores hallaron la evidencia más sólida de beneficios para el bienestar eudaimónico: una sensación de significado, propósito y desarrollo personal. Mackenzie Trupp, autora principal indicó que "La gente suele pensar en el arte como un lujo, pero nuestros hallazgos sugieren que participar en actividades artísticas, ya sea como parte de un pasatiempo o mediante una intervención específica, puede contribuir de manera significativa al bienestar". La investigadora agregó que "Esto abre excitantes posibilidades para integrar el arte en los ambientes de cada día y en estrategias de salud pública".

La observación de arte para el bienestar puede darse en una amplia gama de contextos, desde museos y hospitales hasta salas de estar y plataformas en línea. Los estudios revisados incluyeron tanto exposiciones individuales como programas más largos con múltiples sesiones. Los participantes participaron en diversas actividades, como la observación individual, sesiones guiadas y tareas reflexivas como el registro diario, la evaluación emocional o el debate. Muchas intervenciones combinaron la observación de arte con las llamadas 'actividades complementarias', como la reflexión guiada o ejercicios creativos. Las estrategias reflexivas se encontraban entre las más utilizadas y podrían desempeñar un papel fundamental en el logro de efectos positivos.

miércoles, 2 de abril de 2025

Solo 7000 pasos pueden reducir riesgo de depresión

Para ciertos grupos poblacionales, caminar más de 7000 pasos diarios puede tener un beneficio en su salud mental. Foto PxHere


Es un problema serio, con frecuencia pasa inadvertido con posibles consecuencias fatales. Por eso la depresión es objeto continuo de investigación y siempre asunto de interés en salud pública.

Y hay noticias al respecto. Investigadores condujeron una revisión de 33 estudios observacionales que incluían más de 96 000 adultos entre los 18 y 91 años. Los datos fueron obtenidos de 27 estudios transversales y 6 longitudinales y de cinco bases de datos principales hasta mayo de 2024.

De modo objetivo midieron los conteos de pasos diarios y depresión, mediante diferentes herramientas. Es que la noticia es esa: hay una relación entre el número de pasos que la persona da cada día y la depresión. Son inversamente proporcionales.

Estos son los resultados:

Los participantes que lograban al menos 7000 pasos al día tenían menos riesgo de depresión que aquellos que daban menos. Una adición de 1000 pasos diarios se asociaba con otra reducción del riesgo, del 9 %.

Pero hay más:

El análisis transversal, mostró que, en comparación con caminar menos de 5000 pasos al día, caminar entre 5000 y 7499 pasos, entre 7500 y 9999 pasos y al menos 10 000 pasos diarios se asociaron de modo significativo con menos síntomas depresivos.

Los investigadores escribieron en su artículo que "La medición objetiva de los pasos diarios puede representar un enfoque inclusivo e integral de la salud pública con el potencial de prevenir la depresión. Pequeñas cantidades de AF (actividad física) pueden ser particularmente relevantes para poblaciones específicas, como los adultos mayores y las personas con las actividades de la vida diaria limitadas, para quienes los pasos diarios se convierten en una estrategia accesible de AF".

La investigación fue publicada en JAMA Network Open.

domingo, 15 de diciembre de 2024

Cuidado con el semen

El semen puede ser medio de transmisión de virus de importancia clínica. En la imagen, una muestra. Foto Wikipedia Commons
 

No solo son las conocidas enfermedades de transmisión sexual. Ojo con el semen.

Es que un análisis de cientos de estudios identificó 22 virus capaces de persistir en el semen humano luego de la infección, con 9 de ellos mostrando que pueden ser transmitidos vía sexual.

Les explico:

Desde hace décadas los científicos saben que los virus que causan infecciones crónicas como el VIH y el herpes pueden persistir en el semen, con riesgo de transmisión vía sexo. Más reciente, virus como el del Ébola y el Zika se han hallado en el tracto reproductivo masculino, evadiendo el sistema inmunitario y algunas veces irrigándose mucho después de la fase de infección aguda.

Sigamos:

Pero los nuevos hallazgos expanden la lista de virus que pueden mantenerse en el semen tras infecciones agudas. La investigación también realza potenciales fuentes adicionales de complicaciones reproductivas y manifiesta nuevos retos para el desarrollo de vacunas y tratamientos contra esos patógenos.

Caitlin Pley, investigadora del Charité Center for Global Health en Berlín, Alemania explicó que "El establecimiento de infecciones latentes en el tracto reproductivo masculino y  el derramamiento de virus en el semen es probablemente más común de lo que se piensa hoy".

Y agregó que "Un mejoramiento en el entendimiento del rol del semen en la transmisión de virus es de gran valor para la salud pública, más notablemente en respuesta a brotes de patógenos virales con altas consecuencias".

Esto es clave:

Entre los virus detectados en el semen y conocidos o sospechados de ser transmitidos vía sexual están el Marburg, la viruela del simio Mpox y el del Nilo Occidental-West Nile. Y aunque hasta ahora no hay evidencias que respalden la presencia de la fiebre hemorrágica Crimea-Congo o hepatitis A, ambas pueden ser transmisibles sexualmente.

Y aclaro:

En otro caos, el del SARS-CoV-2, responsable del Covid-19, se ha encontrado en testículos y próstata pero  no se ha demostrado que se transmita vía sexo.

Por último:

El estudio fue publicado en The Lancet Microbe.

viernes, 18 de noviembre de 2022

Así salvan vidas los árboles urbanos

Arborización en un sector de Portland. Árboles que salvan vidas. Foto Oregon.gov


Sembrar árboles, salva vidas. Literal. Un factor más para considerar plantarlos en ambientes urbanos, de acuerdo con estudio publicado en Environment International, porque la historia es la siguiente.

En los últimos 30 años, la Ong Friends of Trees plantó árboles a lo largo de las calles de Portland, Oregon (Estados Unidos) y ahora esa investigación demostró que cada árbol sembrado se asoció con significativas reducciones en la mortalidad no accidental y cardiovascular (20 % y 6 % respectivamente) para los árboles sembrados en los 15 a 30 años precedentes.

Los investigadores también estimaron que los beneficios económicos anuales de plantarlos excedía por mucho los costos de mantenimiento. 

El estudio fue hecho por el Instituto para la Salud Global de Barcelona, junto al Usda Forest Service.

Friends of the Trees plantaron 49 246 árboles en las calles, llevando registro de dónde y cuándo se sembraron. Los investigadores miraron el número de árboles en un área dada en los 15 a 30 años anteriores, donde vivían unas 4000 personas. Luego asociaron esa información con mortalidad debido a causas cardiovasculares, no accidentales y respiratorias en la misma área.

Los resultados mostraron que en los vecindarios con más árboles, las tasas de mortalidad (muertes por 100 000 personas eran más bajas. Esta asociación negativa era muy significativa para causas cardiovasculares y mortalidad no accidental, en particular para hombres y personas de más de 65 años.

Es más, la asociación era mayor a medida que los árboles crecían y tenían más edad: la reducción en la tasa de mortalidad asociada con árboles de 11 a 15 años de edad era el doble que la observada en los árboles de 1 a 5 años. Significa que los árboles mayores se asocian con mayores reducciones en mortalidad y que preservar los árboles maduros puede ser importante para la salud pública.

El estudio no se enfocó en cómo los árboles mejoran la salud. Sin embargo, el hallazgo de que los árboles más grandes tienen un mayor impacto que los pequeños es diciente, porque son mejores absorbiendo la polución del aire, moderando la temperatura y reduciendo el ruido, tres factores ligados al aumento de la mortalidad.

Además son notorios los beneficios económicos: el costo anual de plantar un árbol y cuidarlo estaba entre 3000 y 13 000 dólares, mientras que generaba 14.2 millones de dólares anuales en vidas salvadas.