Los bebés expuestos a más altos niveles de contaminación del aire en las primeras etapas del embarazo demoran más en hablar que aquellos expuestos a bajos niveles.
Esto sugiere un estudio de investigadores del King's College London. Encontraron que la exposición material particulado muy fino y al dióxido de nitrógeno durante el primer trimestre del embarazo pueden retrasarse hasta 18 meses para hablar.
Para los bebés prematuros el impacto puede ser peor, porque además del retraso para hablar pueden experimentar trastornos en sus capacidades motrices.
El estudio se hizo en el llamado Gran Londres y consideró las emisiones de contaminantes de fuentes como el tráfico vehicular.
La Doctora Alexandra Bonthrone, cabeza de la investigación, dijo que "Queríamos establecer si los niveles de aire contaminado se relacionaban con capacidades, cognitivas, del lenguaje y motrices en ese período crítico de la infancia muy temprana. Los primeros 1000 días desde la concepción a la edad de dos años moldean la salud del cerebro a largo plazo y el comportamiento".
El estudio trabajó con 498 niños, de ellos 125 nacidos de modo prematuro y dentro de estos 34 con menos de 32 semanas de embarazo. Todos fueron sometidos a pruebas de desarrollo. Aquellos expuestos a polución del aire en el primer trimestre de gestación tuvieron de 5 a 7 puntos menos en las pruebas de lenguaje en comparación con los menos expuestos. No hubo asociación en el segundo ni tercer trimestre.
Los prematuros expuestos a los más altos niveles de contaminación marcaron 11 puntos menos que los no expuestos en habilidades motrices.
La Doctora Bonthrone explicó que "Mientras que los bebés prematuros tienen mayor probabilidad de presentar dificultades con el desarrollo motor, ajustamos con distintos factores clínicos, como tiempo pasado y apoyo en respiración, para confirmar la relación entre aire contaminado y desarrollo motor".
Los polutantes analizados incluyeron material particulado y dióxido de nitrógeno, emitidos por los exostos de los autos. Las partículas más pequeñas de estas moléculas pueden ser inhaladas por los humanos. Respirar aire contaminado es el segundo mayor factor de riesgo de muerte para niños menos de 5 años en el mundo, solo superado por la desnutrición, de acuerdo con el Global Air Report.
La profesora Serena Counsell, autora senior, indicó que "Este trabajo se suma al creciente cuerpo de evidencias de que la exposición materna a altos niveles de polución del aire por el tráfico puede ser asociada con alteraciones en el desarrollo de sus hijos. Reducir la exposición maternal a la contaminación del aire por tráfico debería ser una prioridad en salud pública".
En el estudio también participaron investigadores del Imperial College London.

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