Puro hielo, sí hielo de agua. La misión SPHEREx de la NASA mapeó hielo interestelar en escala sin precedentes, cubriendo regiones de nuestra galaxia, la Vía Láctea, a lo largo de más de 600 años luz.
Ese rastreo detectó hielo dentro de gigantes nubes moleculares -vastas regiones de gas y de polvo donde densos grumos de materia colapsan bajo gravedad, para dar nacimiento a estrellas.
Los investigadores creen que esos reservorios de hielo, adheridos a las superficies de pequeños granos de polvo, son donde la mayoría del agua del Universo se forma y almacenada. El agua en los océanos de la Tierra -y los hielos en cometas y otros planetas y lunas en nuestra galaxia- se origina en esas regiones.
Phil Korngut, científico de SPHEREx en Caltech, en Pasadena, California, coautor del estudio, explicó que "Estos grandes complejos congelados son como 'glaciares interestelares' que pueden suministrar una gran cantidad de agua a nuevos sistemas solares que nacerán en esa región". Agregó que "Es una idea profunda que estamos mirando un mapa de material que podía llover en planetas nacientes y potencialmente soportar la vida".
Este hallazgo respalda la hipótesis de que el hielo interestelar se forma en la superficie de pequeñas partículas de polvo, que no son más grandes que las que se forman en el humo de una candela, y que las regiones densas regiones de polvo blindan los hielos de la intensa radiación ultravioleta emitida por estrellas nacientes. Sin embargo, no todos los hielos son tratados de igual manera en el medio interestelar.

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