jueves, 30 de abril de 2026

¿Cuándo se achiquitó el cerebro de los perros?

Al tener un cerebro más pequeño, los perros cambiaron comportamiento y se volvieron más vigilantes, algo que era de más utilidad. Foto Flickr


Los perros no tienen el cerebro de antes, de hace varios miles de años, De hecho, es más pequeño que el de los lobos de los que evolucionaron. No es cuento nuevo, ya se sabía. Ahora, lo que sí es una novedad es que científicos parecen haber determinado cuándo ocurrió ese encogimiento, que produjo -lógico- cambios en su comportamiento.

El estudio, publicado en Royal Society Open Science, pone ese dato alrededor de hace 5000 años. Resulta que el perro ha estado al lado del humano desde hace unos 15 000 años, de acuerdo con la evidencia arqueológica. Esta domesticación se asocia como un motivador de la reducción de la materia gris en el perro.

El estudio incluyó el análisis mediante imágenes de tomografía de 22 lobos prehistóricos -de hace 35 000 a 5000 años-, y de104 perros y 59 lobos modernos. Se creó además modelos digitales de los espacios vacíos de cada cráneo, para determinar el volumen real cerebral.

El trabajo continuó con la comparación del volumen absoluto, qu corresponde casi exactamente al tamaño físico del cerebro, y el tamaño relativo. Esto quiere decir, volumen de la cavidad del cráneo relativo a longitud del cráneo, que se usa para determinar el tamaño del cuerpo. Esto asegura que un perro pequeño no parezca tener un cerebro menor solo por ser más pequeño.

El resultado reveló un giro potencial durante la transición a la agricultura sedentaria. 

El grupo escribió en su artículo que "Encontramos, sin embargo, una dramática reducción del tamaño del cerebro del 46 % hacia los años 5000 a 4500 antes de nuestra era en los perros del Neolítico Tardío en comparación con los lobos contemporáneos con un volumen cerebral similar al de las razas Toy recientes, lo que proporciona evidencia potencial de una selección conductual muy temprana".

El estudio sugiere que un tamaño cerebral más pequeño puede haber sido muy útil para los humanos del Neolítico Tardío. Está relacionado con la reorganización del tejido cerebral, con relativamente menos corteza involucrada en el procesamiento complejo y un mayor énfasis en las respuestas reactivas movidas por el instinto. Esto pudo hacer los perros más ansiosos, más sensibles a estímulos no familiares y más dados a ladrar. Estos son rasgos que los pudieron hacerlos grandes sistemas de alarma.

El artículo explica que "Esta drástica reducción del tamaño del cerebro en el Neolítico proporciona pistas importantes sobre su posible uso para alertar al asentamiento contra amenazas, entre otras funciones como el carroñeo, una fuente conveniente de carne o la caza". 

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