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jueves, 1 de abril de 2021

Sí, es cierto: así se reduce la mortalidad

Consumir varias porciones de furtas y vegetales puede prolongar la vida. Foto Pixabay


El sermón de abuelas, madres, médicos y nutricionistas es constante: como frutas y vegetales. La mayoría no hace caso y la ingestión de estos productos es en general baja.

Cómalos que son buenos para la salud, insisten. Pero ¿si los como, cuál es su incidencia en tener a largo plazo una salud mejor=?

Pues eso lo acaba de resolver un grupo de investigadores liderado por Dong D. Wang, del Brigham and Women's Hospital y Harvard Medical School. Y el resultado es muy diciente.

En su estudio examinaron la relación entre consumo de frutas y verduras y mortalidad. Reunieron datos de un estudio con más de 66 000 mujeres de 1984 a 2014 y otro de 42 000 hombres de 1986-2014. Incluyeron participantes que no tenían diabetes, enfermedad cardiovascular y cáncer cuando comenzaron esas investigaciones. Todos debían responder preguntas sobre sus dietas cada 2 a 4 años.

Además, adelantaron un meta análisis de otros 24 estudios. Y las conclusiones, presentadas en el journal Circulation el 1 de marzo pasado, dicen:

La mortalidad se redujo a mayor consumo de frutas y vegetales. Comer un promedio de cinco a seis porciones por día se asoció con un riesgo 13 % menor de morir que comienzo solo dos porciones. Más allá de las cinco porciones no había una reducción significativa del riesgo.

El consumo de frutas y el consumo de vegetales (verduras-legumbres) mostraron una relación similar con la mortalidad. El menor riesgo se tenía con el consumo de dos porciones diarias de fruta y tres de vegetales.

El meta análisis, que cobijó una población de más de 1,8 millones de personas, mostró similar comportamiento.

Al analizar las causas de muerte, encontraron que comer más frutas y vegetales se asociaba con una menor mortalidad por enfermedades del corazón y respiratorias. Ingerir más frutas, pero no vegetales, se asociaba con mayor reducción de mortalidad por cáncer. En contraste, la mortalidad por enfermedades neurodegenerativas no estaba asociada con el consumo n de frutas ni de vegetales.

También se precisaron algunas excepciones:

El consumo de vegetales con almidón como maíz y alverjas no estaba relacionado con menor mortalidad, tampoco el consumo de papas o jugos.

Vale anotar que el estudio fue observacional, no controló la dieta de las personas.

sábado, 25 de julio de 2020

Ejercitarse con aire contaminado es seguro hasta cierto límite

Ejercitarse en áreas con aire contaminado hasta 50 microgramos parece seguro. Foto Pikist

Hacer ejercicio, caminar o correr en las ciudades actuales no es fácil ante tanta contaminación del aire. Los consejos afloran: le puede hacer más daño que bien. 
Mientras el ejercicio ayuda a reducir la presión arterial y reducir el riesgo de derrame, instituciones médicas recomiendan no hacerlo en áreas con aire contaminado. Pero es que de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), 91 % de las personas vive en ciudades que no cumplen los lineamientos en cuanto a máxima polución permitida. ¿Es real el daño?
Un estudio publicado en el journal Circulation encontró que el ejercicio regular, aún en áreas con aire muy contaminado, ayuda a reducir la presión arterial alta.
En la investigación se analizaron datos de 140 000 personas en Taiwán sin problemas de presión arterial, que reportaron durante 5 años los datos de ejercicio medido en equivalente metabólico, o sea el costo de energía de una actividad
Encontraron que aquellas personas que eran más activas tenían menor riesgo de desarrollar presión alta.
El estudio determinó que cada incremento en el nivel de polución del aire se asociaba con un 38 % de mayor riesgo de hipertensión, mientra que un aumento del ejercicio llevaba a un 6 % de menor riesgo de desarrollar esa condición.
Aquellos con ejercicio moderado tenían un riesgo 4 % menor que quienes no se ejercitaban y los que lo hacían de forma intensa reducían el riesgo 13 %, sugiriendo que el ejercicio tenía todavía beneficios a pesar de los riesgos inherentes al aire contaminado.
"Con base en los resultados, podemos afirmar que si la gente en el grupo de inactivos aumentan su actividad física moderadamente, podemos tener un 6 % de menor riesgo de hipertensión", según el autor principal, Xiang Qian lao, PhD, profesor del Jockey Club of Public Health and Primere Care en The Chinese University of Hong Kong en Shatin, citado por Runner's World.
El estudio cubrió áreas con una contaminación entre 5,7 y 50,3 microgramos por metro cúbico.
El profesor explicó que no se conoce cómo será la situación en un nivel mayor de contaminación. Pero practicar ejercicio en áreas de hasta 50 microgramos no representa un problema de salud.