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miércoles, 30 de septiembre de 2026

Olvídense de extraterrestres vecinos

Al menos en el vecindario no parece haber civilizaciones extraterrestres avanzadas; si mucho, solo vida incipiente. Imagen Easy-Peasy AI


Incluso los planetas miles de millones de años más antiguos que la Tierra podrían albergar únicamente microbios si la fotosíntesis proporciona muy poca energía.

La ciencia ficción suele imaginar el vecindario galáctico de la Tierra repleto de civilizaciones extraterrestres hiperavanzadas, pero el cosmos real que nos rodea podría ser mucho más silencioso.

Un estudio publicado en el International Journal of Astrobiology, dirigido por Chris Doughty —profesor de ecoinformática en la Universidad del Norte de Arizona—, plantea que la evolución de vida compleja en exoplanetas depende en gran medida de la energía vegetal acumulada, y no solo del paso del tiempo. Aunque muchos de los planetas que orbitan a las estrellas vecinas de la Tierra son miles de millones de años más antiguos que nuestro mundo, unas condiciones menos favorables para la fotosíntesis acumulada implican que la vida en ellos probablemente evolucionó con mucha mayor lentitud.

De entre 29 exoplanetas cercanos —mundos fuera de nuestro sistema solar que podrían albergar agua líquida—, el equipo identificó solo dos donde la vida podría haber avanzado más allá de la etapa evolutiva de la Tierra. Dichos planetas, GJ 1061c y K2-3d, son más grandes, cálidos, brillantes y antiguos que la mayoría de los planetas similares a la Tierra en nuestro entorno estelar. Otros tres podrían haber alcanzado una etapa aproximadamente comparable a la Era Mesozoica terrestre, la época de los dinosaurios.

En la Tierra, las regiones cálidas y húmedas suelen favorecer un mayor crecimiento vegetal y una mayor diversidad de especies que las regiones frías y secas. Los científicos consideran que un mayor crecimiento de las plantas proporciona más energía y espacio ecológico para los animales, vinculando así las condiciones que favorecen la fotosíntesis con las oportunidades para que la vida se diversifique. La fotosíntesis transforma la luz en energía química, y los investigadores plantean la hipótesis de que la cantidad captada a lo largo de toda la historia de un planeta podría influir en su desarrollo evolutivo. Bajo esta premisa, un planeta más joven, cálido y húmedo podría sustentar un mayor desarrollo evolutivo que uno más antiguo, frío y seco.

Durante los 3200 millones de años previos a la evolución de plantas vasculares más eficientes en la Tierra, la fotosíntesis fijó aproximadamente 2,4 × 10²⁵ gramos de carbono, incorporándolo a la materia orgánica. Tras la aparición de esas plantas, que poseen tejidos especializados para el transporte de agua y nutrientes, se fijaron otros 7 × 10²⁵ gramos antes de la evolución humana. Estas cantidades permitieron a los investigadores comparar la historia evolutiva de la Tierra con la cantidad de fotosíntesis que otros planetas podrían haber mantenido.

miércoles, 23 de septiembre de 2026

El enorme saurio prehistórico que vomitaba

El enorme plesiosaurio no podía digerir ciertas partes de los animales que comía en el fondo marino. Foto Public Domain


Parece una conducta extraña para un enorme animal marino, pero hoy se observa lo mismo en algunos cocodrilos y lobos marinos. Es que un estudio publicado por Cambridge University sugiere que los enormes plesiosaurios se acercaban a la orilla para... vomitar. Sí, vomitar.

Estudios previos sobre este gran saurio, su anatomía y movimientos, sugerían que este reptil movía su cabeza hacia abajo para coger animales con conchas del fondo. Él no podía digerir las conchas, y por eso se cree que su estómago las compactaba para vomitarlas, tal como hacen otros animales en la actualidad, como los búhos.

El estudio fue publicado en Geological Magazine. El paleontólogo. Doctor Dirk Knaust, presenta nuevos hechos sobre el comportamiento de los plesiosaurios. Él identificó bolas de regurgitación en aguas pocas profundas en deltas fluviales a 50 kilómetros de la costa noruega.

Los plesiosaurios llegaban a tener hasta 15 metros de longitud. Tenían cuello largo y cola corta. Aparecieorn al comienzo del Jurásico, periodo que comenzó hace unos 201 millones de años.


martes, 22 de septiembre de 2026

Hallan uno de los primeros habitantes de la Tierra

En esta antigua formación que quedóe l descubierto al ceder elt erreno se encontró el espécimen de Charnia, uno de los primeros habitantes del planeta Tierra. Foto Varick Veenma


Uno de los fósiles animales más antiguos que se conocen conservados en tres dimensiones ha sido descubierto en un campo de ovejas en el Ártico noruego, lo que supone el primer yacimiento fósil importante de este tipo hallado en Europa en décadas.

Unas rocas que se desprendieron de un acantilado y se partieron en un campo de ovejas del Ártico noruego revelaron una criatura con forma de helecho que vivió hace 560 millones de años. Conocida como Charnia, se cree que es uno de los primeros animales. Este espécimen conservó su forma en tres dimensiones, lo que lo convierte en uno de los fósiles animales de su clase más antiguos que se conocen.

El hallazgo en Finnmark es el primero confirmado de Charnia en Escandinavia y representa el primer yacimiento fósil importante de este tipo descubierto en Europa en décadas. En rocas cercanas se habían encontrado anteriormente rastros de organismos que se anclaban al antiguo lecho marino, pero no fósiles de los organismos en sí. Las rocas fracturadas en el campo de ovejas dejaron al descubierto un registro fósil mucho más rico.

Estos organismos vivieron durante el periodo Ediacárico, cuando apareció por primera vez la vida compleja en la Tierra. Gran parte de lo que los científicos saben sobre ellos procede de un número reducido de lugares, en parte porque las rocas capaces de preservarlos son difíciles de encontrar.

El Doctor Yorick Veenma dijo que "Este periodo temporal tampoco cuenta con un registro rocoso extenso". Es él el  autor principal del estudio y miembro del Departamento de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Cambridge. Añadió que "Para ser encontrados, los fósiles deben estar incrustados en rocas sedimentarias; por tanto, si estas rocas son menos comunes, resulta más difícil hallar los fósiles. La mayoría de los fósiles del Ediacárico proceden de un puñado de lugares, lo que hace emocionante encontrarlos en una ubicación nueva".

Los cuerpos de estos organismos plantean otro desafío. A pesar de su aspecto similar al de un helecho, Charnia carecía de boca, órganos o medios visibles de locomoción. Era, en esencia, una «bolsa llena de sustancia gelatinosa» parecida a una medusa que permanecía inmóvil en un mismo lugar.

El coautor, profesor Neil Davies, explicó que "Como registro fósil, el Ediacárico se enfrenta a varios inconvenientes; principalmente, que la mayoría de los organismos tenían cuerpo blando y aún no habían evolucionado los esqueletos, por lo que su conservación es más difícil". Es él también del Departamento de Ciencias de la Tierra de Cambridge. Agregó que "Muchos fósiles de este periodo aparecen como improntas, resultado de haber quedado aplastados bajo capas de roca".

martes, 25 de agosto de 2026

La peculiar orina de los gatos

Por la orina los gatos pueden reconocerse unos a otros. Foto Flickr


La orina de los gatos es bien especial, con ella pueden identificar a los otros gatos y científicos acaban de decodificar los mensajes secretos que lo hacen posible.

Un grupo de compuestos químicos llamados ácidos grasos de cadena ramificada (AGCR) contribuyen a que los gatos tengan sus marcas olfativas únicas, según un nuevo estudio. Es probable que unas gotas de grasa inusuales en los riñones de los gatos les ayuden a mantener esa huella química en cada marca.

Los hallazgos fueron publicados en Current Biology.

Mientras la mayoría de animales usan una combinación de pistas visuales, auditivas y relacionadas con esencias para reconocerse unos a otros,algunos dependen de señales químicas específicas. Muchos insectos usan ciertos hidrocarburos para determinar si otros insectos hacen parte de la misma colonia, y los ratones excretan proteínas urinarias que proveen información sobre el individuo que las dejó. No se conoce mucho de otros mamíferos.

En el nuevo estudio, los investigadores analizaron la respuesta Flehmen en gatos domésticos: una peculiar expresión de boca abierta que muchos dueños de gatos reconocerán.La respuesta de Flehmen es un comportamiento innato que atrae ciertas sustancias químicas al órgano vomeronasal del gato cuando este investiga olores interesantes. El órgano vomeronasal les ayuda a detectar feromonas y otras sustancias químicas en su entorno.

Los investigadores descubrieron que los gatos mostraban la respuesta Flehmen con menos frecuencia, en promedio, cuanto más se encontraban con la misma muestra de orina de otro gato, pero la respuesta aumentaba cuando se les presentaba orina de un nuevo gato.

viernes, 7 de agosto de 2026

Así era el perro que trepaba en los árboles

Representación de Mesocyon coryphaeus, un ancestro en línea directa de los perros. Podía trepar y no era bueno para correr. Recreación de Kaori Chambers, University of Michigan


Los perros pudieron originarse en lo que hoy es Norteamérica hace unos 40 millones de años. El ancestro común fue un cánido denominado Hesperocyon. En ese entonces mucha parte del continente estaba cubierta por bosques densos y este animal era probablemente muy buen trepador.

En una colección escondida en Oregon, Estados Unidos, un fósil de hace cerca de 30 millones de años permanecía dentro de una roca en la colección. Los análisis revelaron que se trató de un perro, uno de los más completos fósiles de antes de la Edad de Hielo hallados en esa región, de acuerdo con la paleontóloga Anne Korte de la Universidad de Michigan.

El animal pertenece a la especie Mesocyon coryphaeus, nombrada en 1879 solo a partir de unos cráneos. En un artículo en el Journal of Paleontology, describió el fósil en una edición especial. El esqueleto está muy entero, solo faltan partes de la cola y porciones de manos y pies, pero tiene hasta el hueso del pene. 

Mesocyon apareció unos 10 millones de años después de Hesperocyon, cuando el clima global refrescó. Las densas selvas fueron remplazadas de manera gradual por llanuras abiertas y en otras partes por arbustos.

Los análisis revelaron que esa especie no corría como los perros modernos. La forma del codo sugiere que podría rotar sus antebrazos, una capacidad que le permitía trepar árboles. También se encontr´po que en tierra con frecuencia se apoyaba en talones y no en los dedos, como los perros de hoy.

miércoles, 10 de junio de 2026

Gracias al sexo, la vida es como es hoy

Fósil de Dickinsonia, animal que vivió en el Ediacárico hace 560 a 550 millones de años; era ancho y ovalado con rayas o segmentos en el cuerpo. Las formas vivas eran muy diferentes a las modernas y regía la reproducción asexual Foto Wikipedia


Era un mundo calmado en cuanto a las formas vivas se refiere. Eran muy primitivas. La evolución entonces pareció detenerse. Sí entre hace 635 millones de años y 539 poco ocurrió en términos de la vida que florecía en el planeta. Eran organismos que se reproducían asexualmente.

Investigadores de la UNiversidad de Cambridge estudiaron fósiles de los animales más antiguos de la Tierra, de hace 574 millones de años, y encontraron que la reproducción asexual enlenteció la evolución porque limitó la competición entre los diferentes grupos que había.

Es que luego de más de mil millones de años de vida microbiana, durante el período ediacárico, entre hace 635 y 539 millones de años, la vida explotó en tamaño y aparecieron los primeros animales. Algunos de estos, como los Fractofusus, podían crecer hasta dos metros, aunque la mayoría eran pequeños.

Estos animales se parecían más a helechos que a cualquier animal que se pudiera reconocer hoy: no parecían tener bocas, órganos o medios de movimiento, y se cree que absorbían los nutrientes del agua a su alrededor. Como la mayoría del periodo Ediacárico, desaparecieron del registro fósil al comienzo del Cámbrico, hace unos 540 millones de años, haciendo difícil poder vincularlos con formas vivas actuales.

Los científicos han determinado, antes, que esos animales tempranos se reproducían asexualmente, enviando clones a través de estolones o rastreros, como las plantas de fresa modernas. En las ricas aguas del Ediacárico prosperaron.

El Doctor Emily Mitchell, cabeza del estudio, dijo que "La vida era agradable durante el Ediacárico, así que la necesidad de sexo er limitada". Explicó que "Había relativamente poca competencia, de modo que no había presión para cambiar algo".

La competencia y el estrés han sido motores fundamentales de la evolución durante miles de millones de años, pero en las profundidades marinas del Ediacárico, la reproducción asexual limitaba la competencia. La también Doctora, Andres Mancia, aclaró que "Si estás conectado a tu vecino mediante estos corredores, compartes nutrientes y no necesitas competir con él".

Sin embargo, a medida que la vida en el Ediacárico se extendió lentamente desde las profundidades oceánicas a aguas menos profundas, los primeros animales se enfrentaron a mayores presiones: las mareas, las tormentas, los cambios de temperatura y los niveles de nutrientes hicieron la vida más precaria y esto provocó una mayor competencia por los recursos.

Mitchell afirmó que "Si de repente te encuentras en un entorno donde prácticamente muere un par de veces al año, eso cambia todo". Y agregó que "El estrés conduce a la reproducción sexual, y cuando esto ocurre, podemos observar un aumento masivo en las distancias de dispersión, ya que los animales intentan colonizar nuevas áreas debido al incremento de la competencia".

Cuando estos animales tempranos se adaptaron tanto al nuevo modo de reproducción como a los nuevos hábitats, hubo un aumento correspondiente en la diversificación, llevando al Ediacárico a una 'segunda ola' de evolución animal, a aproceso que se aceleró más en el Cámbrico, una vez los animales se tornaron móviles.

El estudio se publicó en Nature Ecology and Evolution.

martes, 9 de junio de 2026

Esta sustancia ayuda a romper hábitos

La red cerebral que modifica conductas es amplia y compleja. Ahora se conoce un elemento clave que incide en nuevos comportamientos o no. Imagen HU


¿Cómo actuar cuando ocurre algo inesperado? ¿Cuál es la capacidad de adaptar el comportamiento a las nuevas situaciones? Adaptarse es clave,más en situaciones que ponen en riesgo la supervivencia. Y existen personas con una gran respuesta, otras a las que les queda difícil adaptarse.

Además, ¿cómo sabe el cerebro cuándo es el momento de abandonar una estrategia antigua y probar algo nuevo?

Hay un descubrimiento interesante en este sentido, descubrimiento que a futuro podría ser benéfico para ciertas condiciones de las personas.

Un estudio, publicado en Nature Communications da luces sobre esa situación. Neurocientíficos del Instituto de Ciencia y Tecnología de Okinawa, Japón, identificaron un mecanismo cerebral clave que ayuda a los animales a adaptarse cuando las circunstancias cambian de repente. Un hallazgo que podría mejorar la comprensión de las afecciones que dificultan romper hábitos, como la adicción, el trastorno obsesivo-compulsivo y la enfermedad de Párkinson.

¿Qué fue lo que descubrieron? Estos investigadores, al observar a ratones navegar por un laberinto virtual, descubrieron que la decepción -cuando no aparecía la recompensa esperada-desencadenaba un aumento del neurotransmisor acetilcolina, que hacía que los animales fueran más propensos a probar una nueva estrategia.

Cuando se bloqueó la acetilcolina, los ratones se volvieron menos flexibles y tendieron a aferrarse a opciones obsoletas.

Cuando los ratones sentían la decepción por no obtener la recompensa, se liberaba acetilcolina y a más cantidad liberada era más probable que los ratones cambiaran sus opciones futuras. Escribieron los autores que "Nuestros resultados demostraron la importancia de la acetilcolina para romper los hábitos y permitir hacer nuevas elecciones".

Los investigadores destacaron que la flexibilidad conductual implica una red mucho más amplia que un solo neurotransmisor o tipo de célula cerebral. Múltiples regiones cerebrales y sistemas de señalización química trabajan en conjunto para ayudar a animales y humanos a adaptarse a situaciones cambiantes.

Pero, aún así, estos nuevos hallazgos aportan una pieza clave del rompecabezas.

lunes, 25 de mayo de 2026

Así descubrieron al amo de los mares

Ilustración de cómo pudo lucir el T. rex de los mares, con base en los fósiles descubiertos. Un gigante de los mares. Imagen de internet tomada de videojuego


Era el rey de los tilosaurios, el amo de los mares. Sí, Tylosaurus rex, T. rex, pero no el otro Tiranosaurio rex. Y sí que tenía características para ser el amo en su hábitat.

Era un mosasaurio, que vivió en la misma época d elos dinosaurios durante el Cretácico entre hace 145 millones de años y 66 millones de años. Un reptil marino que medía hasta 13 metros, tenía dientes de sierra, poderosas mandíbulas y evidencia -en sus restos- de violentos combates entre individuos de la misma especie..

Se trata de una nueva especie, descrita con base en fósiles de hace 80 millones de años, publicada en el Bulletin of the American Museum of Natural History.

La especie fue descubierta por ingenio científico. Fue la paleontóloga Amelia Zietlow, investigadora asociada al American Museum of Natural History en Nueva York, quien notó algo llamativo en un espécimen nombrado como Tylosaurus proriger, una especie descrita en 1869, espécimen hallado en 1979.

El examen minucioso reveló que no tenía las características de otros de la especie. Ella y sus colegas lograron determinar que se trataba de un individuo mal nombrado y que enr ealidad era una nueva especie, el Tylosaurus rex.

Las diferencias eran la dentadura en forma de sierra, era unos 4 metros más grande y vivió varios millones de años más tarde que el T. proriger.

martes, 19 de mayo de 2026

Así cambian las ciudades a los animales

Las aves de los ambientes urbanos son más atrevidas, exploradoras y más activas que sus contrapartes rurales. Foto Wikipedia


Un análisis global reveló que los animales urbanos son más audaces, agresivos, exploradores y activos que sus congéneres rurales, hallazgos que se publicaron en el Journal of Animal Ecology.

Investigadores del Lewis & Clark College (Portland), el CEFE-CNRS en Montpellier y la Universidad Estatal de Dakota del Norte hicieron un metaanálisis global, pionero en su tipo, sobre cómo varía el comportamiento animal entre poblaciones urbanas y no urbanas de aves, mamíferos, anfibios, reptiles e insectos.

Así, descubrieron que las poblaciones urbanas exhibían mayor audacia, agresividad, exploración y actividad en comparación con las rurales. Estos hallazgos fueron más pronunciados en las aves, pero los investigadores advirtieron que la información disponible sobre los demás grupos de animales era mucho más limitada.

La Doctora Tracy Burkhard, profesora asistente de Biología en el Lewis & Clark College y primera autora del estudio, afirmó que "Descubrimos que, independientemente de la ubicación geográfica, la urbanización está modificando el comportamiento de forma consistente y predecible. El resultado más significativo fue que los animales parecían tener una mayor propensión al riesgo. Son más audaces".

Los investigadores advirtieron que un cambio hacia estos rasgos podría aumentar el riesgo de conflictos entre humanos y vida silvestre, así como la transmisión de enfermedades zoonóticas.

lunes, 20 de abril de 2026

Otro dinosaurio especial en el sur de Argentina

Rescate de los restos del B. dionidei en un sitio paleontológico al sur de Argentina. Un individuo que pudo medir 20 metros. Foto SNSB


Un nuevo dinosaurio, tal vez el primero de cuello largo en el sur del planeta, fue encontrado en Argentina, y data del periodo Jurásico Superior, es decir vivió hace unos 155 millones de años. Se trata del Bicharracosaurus dionidei.

Valga decir que los fósiles de dinosaurios de cuello largo del Jurásico en el Hemisferio Sur son rarísimos, así que este hallazgo ayuda a una mejor comprensión de estos gigantes herbívoros.

Con sus cuerpos macizos, largos cuellos y colas, y cabezas diminutas, los dinosaurios de cuello largo (saurópodos) representan la imagen típica de un dinosaurio para muchas personas. Los saurópodos incluyen a los animales terrestres más grandes conocidos de todos los tiempos, con longitudes corporales de hasta 40 metros: los ejemplos más conocidos son el Diplodocus y el Brachiosaurus.

Pero el nuevo dinosaurio de cuello largo del sur de Argentina no era tan grande. Los investigadores estiman que medía unos 20 metros. De él, se recuperaron partes de su columna vertebral, incluyendo más de 30 vértebras cervicales, dorsales y caudales, varias costillas, un fragmento del hueso pélvico. La estructura de los huesos indica que los restos pertenecen a un animal adulto que vivió en el continente austral Gondwana hace unos 155 millones de años.

El fósil resulta interesante para los investigadores, por varios detalles: combina características tanto de braquiosáuridos como de diplodócidos. Por ejemplo, algunas partes del esqueleto de Bicharracosaurus presentan similitudes con el Giraffatitan africano, un braquiosáurido de Tanzania. Otras características, como las de las vértebras dorsales, se asemejan a las del Diplodocus y sus parientes más cercanos en Norteamérica.

La Doctora Alexandra Reutter, primera autora del estudio, dijo que "Nuestros análisis filogenéticos del esqueleto indican que Bicharracosaurus dionidei estaba emparentado con los Brachiosauridae, lo que lo convertiría en el primer Brachiosauridae de Sudamérica".

El individuo fue hallado en la provincia argentina de Chubut y se conserva en el Museo Paleontológico Egidio Feruglio, en Trelew, Argentina. Y el estudio se publicó en Peer J.

viernes, 27 de marzo de 2026

Un increíble parto en aguas del Caribe


El cachalote bebé, en el centro, es sostenido por las ballenas para que no se hunda y muera. Un comportamiento complejo que muestra una red social en esta especie. Foto CETI


Estaban en el Caribe y rastreaban un cachalote, cuando de repente encontraron una reunión de 11 individuos cerca de la superficie, no estaban activos sino calmados y entonces los investigadores lanzaron dos drones para filmarlos, recuerda el biólogo marino Shane Gero.

Una hora más tarde, la calma se rompió. Las ballenas daban vueltas y, de repente, el mar se tiñó de rojo. ¿Un ataque mortal? ¿Depredadores en acción? Todos se asustaron, esperando encontrar lo peor. Pero no fue así.

Por casualidad estaban presenciando las labores de parto de una de las ballenas. Las demás asistían. El ballenato comenzó a nacer -primero sale la cola-. Pusieron micrófonos bajo el agua para grabar y analizar las vocalizaciones. Lo más llamativo estaba por venir.

Durante horas las hembras, incluso sin afinidad genética con la madre y el bebé ballenato, empezaron a turnarse para mantenerlo a flote en la superficie. 

Los cachalotes viven en grupos matrilineales: abuelas, madres e hijas. Las hembras permanecen juntas, mientras que los machos se independizan al llegar a la adolescencia. La hembra que parió era conocida, tenía un nombre, Rounder. El grupo que observaban tenía dos linajes matrilineales distintos que no suelen pasar mucho tiempo cerca. Cerca de la mitad de las ballenas presentes en el parto no estaban emparentadas directamente con la madre.

Eso no impidió que todas ayudaran. Las crías de ballena tienen flotabilidad negativa. No tienen el órgano oleoso completamente desarrollado en la nariz que ayuda a los adultos a subir a la superficie. Por lo tanto, las crías se hunden. Durante las primeras tres horas de la nueva cría, todas las ballenas se turnaron para mantenerla a flote.

Gero afirmó que "Los comportamientos que observamos reflejan una sociedad cooperativa compleja que no se puede explicar simplemente con un 'ah, están emparentados'". Aclaró que "Hay algo más profundo allí: una sociedad donde la expectativa es "Yo te ayudaré para que tú me ayudes".

Lo observado sugiere una serie de comportamientos culturales e innatos en estas ballenas.

Todo lo observado y su análisis apareció en dos artículos en Science y Scientific Reports.

viernes, 20 de febrero de 2026

La clave está en el rostro de los animales silvestres

Los rasgos faciales de los animales silvestres en imágenes pueden motivar a que las personas donen para causas de conservación. Foto Wikipedia Commons


Hay un tipo de fotos que puede mover la billetera: la de animales. Una nueva investigación, conducida en Stanford University sugiere que la actividad cerebral puede ayudar a predecir cuáles imágenes de animales silvestres inspirarán a las personas a involucrarse online y donar a causas de conservación.

Los hallazgos sugieren que los rasgos socioemocionales, como  rostros visibles o señales que alienten a las personas a inferir el estado mental del animal, tienen un rol esencial para mover a la acción.

Brian Knutson,, coautor, explicó que "Si usted quiere alentar a la gente a proteger un animal, puede mostrarlo en una forma que evoque una conexión social o emocional. Por ejemplo, enfatizando rasgos de la cara o la atención a quien ve".

En el estudio, los participantes veían imágenes de animales silvestres mientras se sometían a escanografía de resonancia y tomaban decisiones acerca de las imágenes que les gustaban y donar dinero para preservarlos.

La actividad en regiones del cerebro relacionadas con la anticipación y la integración de valores predecían el involucramiento individual y las mayores respuestas online.

Los investigadores dijeron que los hallazgos podrían informar trabajo futuro usando herramientas avanzadas -incluyendo inteligencia artificial generativa- para examinar si modificando rasgos de las imágenes se puede aumentar la participación y las donaciones caritativas.

El estudio fue publicado en PNAS Nexus.

jueves, 5 de febrero de 2026

Hallan un dinosaurio medio metro

Ilustración de cómo pudo lucir el pequeño dinosaurio F. pelendonum que vivió hace más de 100 millones de años. Imagen M. Charnell 


Se imagina uno los dinosaurios como enormes animales, voraces y feroces , que no dejaban  nada a su paso. Pues bien, en lo que hoy es España fue encontrada una nueva especie que comía plantas y medía... medio metro. 

El pequeño dino fue nombrado como Foskeia pelendonum, que vivió en el Cretácico temprano, entre hace 145 y 100 millones de años. Los fósiles fueron encontrados en Vegagete, Burgos, España.

Los análisis revelaron que tenía un cráneo sorpresivamente avanzado y parecía cercano a las ramas tempranas del grupo europeo de dinosaurio comeplantas Rhabdodontidae.

El cráneo, según el investigador principal Paul Emile Dieudonné, de la Universidad Nacional de Río Negro en Argentina, expresó que "Preserva un cráneo con innovaciones anatómicas inesperadas".

Fueron cinco los  individuos encontrados y el tamaño pequeño inusual de los huesos llamó de inmediato la atención de los investigadores. Que´do claro que miniaturización no significa simplicidad, pues su cráneo es bien interesante.

Dentro del grupo, se identificó un dinosaurio que era adulto "Con un régimen metabólico aproximado al de pequeños mamíferos o aves. Pese a su tamaño , mostraba señales claras de especialización. Tenía dientes distintivos que parecían cambiar de posición cuando crecía, tal vez dependiendo de rápidos estallidos de velocidad para moverse dentro de densos ambientes boscosos.

Para Dieu donné "Estos fósiles prueban que la evolución experimentó tanto cuerpos de tamaño pequeño como grandes".

El hallazgo fue publicado en Papers in Paleontology.

Trayectoria de crecimiento del F. pelendonum en comparación con un pollo adulto. Imagen Dieudonné et al


martes, 20 de enero de 2026

Tal como los buitres, humanos fuimos carroñeros

Buscar animales muertos para extraer su carne y otros productos pudo ser una actividad común a lo largo de la evolución humana. Foto Wikipedia Commons


No fue por azar, tampoco una actividad ocasional. No. Un nuevo estudio sugiere que hubo otro elemento clave para que los humanos evolucionaron: comer carroña. Sí, tal como los buitres (gallinazos y otros animales.

En el estudio, publicado en el Journal of Human Evolution, los autores argumentan que la carroña no fue un recurso ocasional, sino un estrategia fundamental de supervivencia que se repitió a lo largo de la evolución humana.

La carroña, plantearon, ofreció beneficios a los primeros humanos. Hay razones obvias. Encontrar y explotar cadáveres de animales requería mucha menos energía que cazarlos y brindaba alimentación en momentos de escasez. Es que durante las hambrunas, la carroña podía ser una de las fuentes de alimentación confiables y disponible.

Explicaron que "El pH ácido del estómago humano puede actuar como defensa contra patógenos y toxinas, y el riesgo de infección disminuyó considerablemente cuando comenzamos a utilizar fuego para cocinar. Además, nuestra capacidad para viajar largas distancias con bajo gasto energético fue clave para encontrar alimento".

Esto, más la tecnología temprana, entregaron a los humanos claras ventajas. El lenguaje y las herramientas de piedra, incluso las más simples, ayudaron a coordinar esfuerzos grupales, localizar cadáveres y extraer recursos valiosos como carne, grasa y médula ósea. Así, la actividad carroñera funcionó junto con la caza y la recolección de plantas como parte de una estrategia alimentaria flexible y eficiente.

Para los autores, la recolección de alimento de la carroña nunca fue solo un paso en el camino hacia la caza.. En cambio,, fue una parte constante y esencial de la supervivencia humana que complementó otros métodos de recolección de alimentos. De tal modo, comer carroña, lejos de una conducta marginal jugó un papel central en la configuración de la evolución humana y, en última instancia, ayudó a hacernos humanos.

El estudio lo desarrollaron investigadores de universidades españolas.

martes, 16 de diciembre de 2025

Desinformar no es exclusivo de los animales humanos

Arriba, transmisión de un mensaje falso de alama. Abajo, la transmisión social incluye la percepción y decodificación de un mensaje, actualizar las creencias y recodificar el mensaje mediante acciones press por otros  el grupo. Imagen Journal of the Royal Society Interface


Que los animales humanos son maestros en desinforman, no quedan duda. Hoy sí que se vive y se siente. Esto ha motivado estudios desde muchas disciplina, como la sociología, la política, la comunicación. Pero... parece que el espectro de los desinformantes crece: un nuevo estudio sugiere que también los animales no humanos son maestros en eso de desinformar.

Es que la comunicación social es  fundamental para la evolución social y el comportamiento colectivo. Es la forma en que un organismo aprende sobre su entorno inmediato sin recurrir al ensayo y error, o cómo una bacteria coordina su comportamiento con sus vecinos para lanzar una defensa colectiva. Estas conexiones sociales, sin embargo,  pueden actuar como canales para la desinformación. Y hasta ahora se ha estudiado poco el origen biológico de esta situación.

Por eso los investigadores se dieron a la tarea de ahondar en el tema. Su estudio fue publicado en Interface. Revisaron estudios empíricos y teóricos sobre la desinformación en sistemas biológicos para determinar dónde y cómo se produce en la naturaleza.

El trabajo lo hicieron con modelos matemáticos que permiten investigar cualquier especie. Encontraron numerosos ejemplos de animales no humanos que desinforman: desde un ave que emite una falsa alarma y provoca la huida de toda una bandada, una población animal que copia rutas migratorias obsoletas e incluso señales engañosas en bacterias.

Los autores explicaron que "Es probable que la desinformación transmitida socialmente sea una característica omnipresente en la comunicación biológica y, por lo tanto, debería considerarse una parte fundamental de los sistemas sociales, ecológicos y evolutivos, más que una patología que, de alguna manera, se encuentra al margen del funcionamiento normal de estos sistemas"

domingo, 14 de diciembre de 2025

Increíble: orcas y delfines se unen para cazar salmones

Orcas y delfines nadando junto para cazar salmones. ¿Comparten el alimento? Una pregunta sin respuesta clara. Foto Dalhousie University.


Con frecuencia, la unión hace la fuerza y, también, sirve para aprovechar las circunstancias. ¿A qué viene esto? A un hallazgo sorprendente, que puede tener al menos dos explicaciones.

Investigadores observaron que orcas que viven fuera de la costa de British Columbia en Canadá cazaban salmones junto a delfines y compartían parte del alimento. Se trata de orcas Orcinus orca, en equipo con delfines de costado blanco Aethalodelphis obliquidens, par cazar salmones Chinook Oncorhynchus tshawytscha.

Los investigadores usaron video submarino, datos de tags y drones para establecer cómo nueve orcas residentes en la región se movían y cazaban en agosto de 2020 y cómo interactuaban con los delfines alrededor de la isla Vancouver, Canadá.

En esa región se ven muy pocos ataques de orcas a delfines y a veces se buscaban, conducta inusual porque en otras regiones sí los cazan. Se observaron 258 momentos de orcas marcadas nadando cerca a delfines y 25 momentos en los cuales cambiando de curso luego de encontrarse con delfines; ellas estaban en función de cazar salmones, que son muy grandes para que los delfines  se los puedan comer. Am,bos se sumergían, tal vez valiéndose de las ecolocalizaciones de los delfines, según Sarah Fortune, oceanógrafa en Dalhousie University en Nueva Escocia, Canadá.

Se registraron ocho momentos de orcas cogiendo salmones, partiéndolos y compartiendo los pedazos con otras orcas. Los delfines estuvieron presente en cuatro de ellas y comían las sobras.

Podría ser la primera vez que se reporta esa conducta cooperativista entre estas dos especies, publicada en un artículo en Scientific Reports.

No todo slos científicos están de acuerdo con esa interpretación. Par algunos podrá tratarse de que los delfines robaban los pedazos a las orcas o simplemente se beneficiaban al tener poco riesgo de ser cazados por las orcas. También, que nadan junto a ellos en busca de protección.

Para Fortune, las orcas brindan a los delfines el medio para comer salmones, mientras se benefician de la capacidad de estos para encontrar el preciado alimento.


Nota: con información de Live Science y Dalhousie University-Canadá


jueves, 4 de diciembre de 2025

Los gatos tienen claro a quién saludar más

La comunicación de los gatos es más expresiva con los cuidadores masculinos, de acuerdo con el nuevo estudio. Foto Publc Domain


Son independientes, astutos, misteriosos y distantes. Son los gatos. Y ahora un novedoso estudio sugiere que en asuntos de comunicación tienen sus favoritismos. La investigación, publicada en Ethology, dice que maúllan más cuando... son sus cuidadores masculinos quienes ingresan por la puerta.

Como mucho del conocimiento sobre los saludos entre humanos y gatos sed basaba en lo que contaban sus tenedores, científicos dirigidos por Yasemin Salgirli Demirbas, de la Universidad de Ankara, estudiaron a 31 gatos y a sus cuidadores domésticos en su entorno doméstico.

Estos, con cámara en el pecho, debían filmar los primeros minutos de su regreso a casa, comportándose con la mayor naturalidad. El equipo analizó solo los primeros 100 segundos de cada persona, registrando 22 comportamientos específicos. Estos incluían el número de maullidos, el roce de la cabeza contra la pata y comportamientos relacionados con el estrés, como el bostezo.

El análisis de cientos de videos mostró un patrón que sobresalía: los gatos vocalizaban con mayor frecuencia (maullidos,ronroneos, gorjeos) al saludar a sus cuidadores masculinos que al saludar a sus cuidadoras. Esa mayor frecuencia se mantuvo en todos los casos, independiente de la edad, raza, sexo o incluso el tamaño del hogar. En promedio emitían 4.5 maullidos en los primeros 100 segundos de saludo a los hombres, en comparación con tan solo 1.8 en el caso de las mujeres.

Los investigadores especularon una explicación: que como los cuidadores masculinos tienden a hablar menos con sus gatos y, en general, son menos atentos, estos adaptan su comunicación para captar su atención.

Se descubrió también que los gatos utilizan diversas formas de comunicación al saludar a sus dueños. Adoptan comportamientos sociales amistosos (postura con la cola hacia arriba, acercarse y frotarse contra la persona) y comportamientos de afrontamiento (bostezar, estirarse, arañar). Los investigadores interpretan esto como evidencia de que cuando un gato dice hola, se trata de una forma compleja de comunicación que incluye un deseo de conexión, así como una forma de gestionar el estrés, como el alivio ahora que el cuidador está en casa.

Como el estudio solo se hizo con participantes de Turquía y la muestra fue pequeña, se necesitarán estudios más amplios para confirmar los hallazgos.

    

miércoles, 3 de diciembre de 2025

¡Mátenme que estoy enferma!

Las obreras aplican a la pupa un veneno para controlar la infección, veneno que tambi´n mata a las crías. Foto Chistopher Pull/ISTA


Las hormigas son organismos muy organizados y en cuyas colonias los individuos trabajan juntos por el bienestar de todos y científicos en el Instituto de Ciencia y Tecnología de Austria hicieron un descubrimiento que muestra con claridad cómo funcionan ante situaciones de calamidad que amenaza el colectivo.

¿Qué encontraron? Las crías de hormigas que tienen una enfermedad terminal, así como las células infectadas, emiten un olor que indica su muerte inminente y el riesgo que representan. Un sistema de alerta temprana que facilita una rápida detección y eliminación de patógenos.

¿Cómo proceden entonces? En muchas especies animales, entre ellas los humanos, los individuos esconden enfermedades para no sentirse excluidos del grupo social. En las hormigas estudiadas es diferente.

Ante una infección incurable, las crías de hormigas emiten activamente esa señal de alarma que advierte a la colonia del riesgo de contagio que representan.

¿Entonces? Pues al recibir la señal, las hormigas obreras responden con celeridad desempacando del capullo las pupas enfermas, crean pequeñas aberturas en sus cuerpos y aplican un veneno antimicrobiano, el ácido fórmico, que funciona como un desinfectante de producción propia. Este tratamiento elimina de inmediato los patógenos que se multiplican dentro de la pupa, pero tiene un serio efecto secundario: también las mata.

Erika Dawson, primera autora del artículo publicado en Nature Communications, explica que "A primera vista lo que parece un autosacrificio es, de hecho, benéfico para la señalizadora: protege a sus compañeras de nido, con quienes comparte muchos genes". La científica agrega que "Al advertir a la colonia de su infección mortal, las hormigas terminales ayudan a la colonia a mantenerse sana y a producir colonias hija, que transmiten indirectamente los genes de la señalizadora a la siguiente generación".

martes, 28 de octubre de 2025

Identifican a los conquistadores de la superficie terrestre

El reino de los hongos fue probablemente el primero en conquistar espacios terrestres más más de 1000 millones de años. En la imagen, se aprecian hongos dorados sobre superficie arbórea. Foto Public Domain Pictures


Aparecieron mucho, pero muchísimo antes de que las plantas irrumpieran y comenzaran a crecer en este planeta. Al examinar la historia evolutiva de los hongos, un grupo internacional de científicos concluyó que aparecieron cientos de millones antes que las plantas.

Estaban ya acá hace entre 900 y 1400 millones de años, dice el estudio publicado en Nature Ecology & Evolution, en el cual se emplearon métodos analíticos avanzados y nuevos modelos evolutivos que combinan varias técnicas de datación.

Eduard Ocaña, investigador en la Universitat Oberta de Catalunya (España), uno de los investigadores, dijo que "Como grupo, los hongos son mucho más antiguos de lo imaginado hasta ahora. Es altamente probable que estuvieran por acá hace 1000 millones de años, haciéndolos más antiguos que la mayoría de los grupos de eucariotas.

¿Qué significa? Que los hongos, un reino que incluye a los hongos, los mohos y los organismos unicelulares como las levaduras, son anteriores tanto a los animales (se cree que surgieron hace unos 600 millones de años) como a las plantas terrestres multicelulares (hace alrededor de 500 millones de años).

Y a diferencia de animales y de plantas, los hongos dejan pocos rastros por sus tejidos blandos y hay muy pocos restos preservados. Por eso utilizaron tres fuentes complementarias: el limitado número de fósiles, la secuenciación del genoma de más de 100 especies, y datos de la transferencia horizontal de genes.

 La transferencia horizontal se produce cuando un gen se mueve de una especie a otra. y eso indica que las dos existieron al mismo tiempo. Entonces Ocaña explicó que "Esto nos permite establecer líneas de tiempo, porque un pariente de un linaje donante debe necesariamente ser más viejo que cualquier descendiente del linaje que recibió el gen".

Con esta información y otras herramientas de datación más modelos computacionales de alta velocidad, se pudo generar la línea dell tiempo para más de 100 especies de hongos.

Así, se pudo establecer que los hongos son los pioneros de la vida terrestre. El científico indicó que "Nuestros hallazgos muestran que los hongos ya estaban presentes en entornos terrestres hace al menos 800 millones de años y mantuvieron interacciones ecológicas con los ancestros de las plantas terrestres multicelulares, aunque actualmente desconocemos el grado de complejidad de estas interacciones. Estos ancestros probablemente compartían similitudes con ls grupos de algas verdes, evolutivamente más cercanos a las plantas terrestres multicelulares, algunos de cuyos miembros presentan cierto grado de adaptabilidad a entornos no acuáticos".    

jueves, 3 de julio de 2025

Hallaron fábrica de hace 125 000 años

Los neandertales son parientes cercanos de los humanos y aparecieron hace unos 400 000 años, para desaparecer hace unos 30 000, dato sobre el cual sin embargo hay distintas estimaciones. Foto Wikipedia Commons


Hace 125 000 años hubo una fábrica, la primera conocida en la historia. Una cuya producción pudo salvar la vida de sus creadores y 'clientes'.

Es que un estudio publicado en Science reveló el hallazgo en Alemania de una factoría en la cual se procesaba o extraía grasa animal. Y no fueron los Homo sapiens los que la establecieron, sino unos parientes cercanos: los neandertales.

Esta fábrica, sugiere la investigación salvó a esa población de una condición letal de salud. Extraían la grasa de los huesos de animales para complementar la dieta y evitar así el llamado envenenamiento por proteínas, que se presenta cuando se ingieren estas y nada más.

El hallazgo sugiere que estos homíninos y tal vez los humanos sapiens practicaban la intensificación de recursos al obtener más utilidad de los materiales disponibles. Antes de este estudio el primer caso de esa intensificación databa de hacía 28 000 años, mucho después .según ciertos estudios- de la extinción de los neandertales.

Pero, ¿cómo se halló esa fábrica y en qué consistía? Esta factoría del Paleolítico se encontró al descubrir restos fragmentados de 172 grandes animales, incluyendo caballos, venados y ganado, así como yunques y martillos fabricados por ellos. Tras analizar los huesos, los investigadores descubrieron que estos eran machacados para obtener el tuétano, ese tejido blando dentro de estos, algo que hacían antes de hervirlos para sacar la grasa. Parece que comían tanto el tuétano como la grasa, con lo cual maximizaban la cantidad de alimentos y nutrientes que obtenían del cuerpo de los animales.

Se hallaron cerca de 2000 fragmentos de huesos en Neumark-Nord, un sitio arqueológico en Alemania central, huesos que habían sido machacados para extraerles la grasa.

Wil Roebroeks, coautor, de Laiden University en Países Bajos, explicó que "La fragmentación de los huesos de grandes mamíferos en tan grande cantidad de fragmentos es una tarea intensiva y demandante de tiempo", es decir que debía tener un propósito claro.

Esa grasa era consumida a necesidad, pues hubo hambrunas y debieron desesperarse por obtener calorías. La grasa suministra dos veces más calorías por gramo que los carbohidratos y las proteínas.