Incluso los planetas miles de millones de años más antiguos que la Tierra podrían albergar únicamente microbios si la fotosíntesis proporciona muy poca energía.
La ciencia ficción suele imaginar el vecindario galáctico de la Tierra repleto de civilizaciones extraterrestres hiperavanzadas, pero el cosmos real que nos rodea podría ser mucho más silencioso.
Un estudio publicado en el International Journal of Astrobiology, dirigido por Chris Doughty —profesor de ecoinformática en la Universidad del Norte de Arizona—, plantea que la evolución de vida compleja en exoplanetas depende en gran medida de la energía vegetal acumulada, y no solo del paso del tiempo. Aunque muchos de los planetas que orbitan a las estrellas vecinas de la Tierra son miles de millones de años más antiguos que nuestro mundo, unas condiciones menos favorables para la fotosíntesis acumulada implican que la vida en ellos probablemente evolucionó con mucha mayor lentitud.
De entre 29 exoplanetas cercanos —mundos fuera de nuestro sistema solar que podrían albergar agua líquida—, el equipo identificó solo dos donde la vida podría haber avanzado más allá de la etapa evolutiva de la Tierra. Dichos planetas, GJ 1061c y K2-3d, son más grandes, cálidos, brillantes y antiguos que la mayoría de los planetas similares a la Tierra en nuestro entorno estelar. Otros tres podrían haber alcanzado una etapa aproximadamente comparable a la Era Mesozoica terrestre, la época de los dinosaurios.
En la Tierra, las regiones cálidas y húmedas suelen favorecer un mayor crecimiento vegetal y una mayor diversidad de especies que las regiones frías y secas. Los científicos consideran que un mayor crecimiento de las plantas proporciona más energía y espacio ecológico para los animales, vinculando así las condiciones que favorecen la fotosíntesis con las oportunidades para que la vida se diversifique. La fotosíntesis transforma la luz en energía química, y los investigadores plantean la hipótesis de que la cantidad captada a lo largo de toda la historia de un planeta podría influir en su desarrollo evolutivo. Bajo esta premisa, un planeta más joven, cálido y húmedo podría sustentar un mayor desarrollo evolutivo que uno más antiguo, frío y seco.
Durante los 3200 millones de años previos a la evolución de plantas vasculares más eficientes en la Tierra, la fotosíntesis fijó aproximadamente 2,4 × 10²⁵ gramos de carbono, incorporándolo a la materia orgánica. Tras la aparición de esas plantas, que poseen tejidos especializados para el transporte de agua y nutrientes, se fijaron otros 7 × 10²⁵ gramos antes de la evolución humana. Estas cantidades permitieron a los investigadores comparar la historia evolutiva de la Tierra con la cantidad de fotosíntesis que otros planetas podrían haber mantenido.

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