Una lactancia materna exclusiva y larga puede tener otro beneficio para el bebé: menor riesgo de que desarrolle déficit de atención e hiperactividad, incluso hasta los ocho años de edad, que fue hasta que se midió el efecto.
El hallazgo se basa en análisis de investigadores de la Universidad de Bergen de datos de 37 600 familias de una cohorte noruega. La asociación se daba tanto en niñas como en niños y era muy sólida a la edad de tres y cinco años del niño, aunque permanecía detectable a los ocho años de edad.
En el estudio, se encontró que las mamás que alimentaban a sus hijos hasta los seis meses tenían ese menor riesgo. La evaluación incluyó amamantar exclusivamente, parcial y cuando se introdujeron otros alimentos líquidos o sólidos.
La lactancia de cualquier forma se asoció con un menor riesgo de DAHA, pero el patrón era mucho más sólido a mayor duración e intensidad.
Al considerar la genética, que tiene mucho peso en aquella condición, el efecto protector de la lactancia se mantenía, aunque no de manera tan sólida.
El estudio se publicó en Biological Psychiatry.

No hay comentarios:
Publicar un comentario