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lunes, 7 de julio de 2025

Todos sufren ansiedad, ¡hasta los caracoles!

El estudio demostró cómo se muestran ansiosos los caracoles de estanque ante la señal de un posible depredador. Foto Wikipedia Commons


Se caracteriza la ansiedad, ese estado psicológico y fisiológico, por la anticipación de posibles amenazas y un estado alterado de vigilancia y es experimentada hoy por humanos en todas partes.

Cuando es excesiva y por ella se tratan de evitar situaciones, pueden aparecer los llamados trastornos por ansiedad. Estudios han demostrado que también la padecen otros vertebrados, desde ratones a primates, pero poco se ha estudiado si la sufren animales invertebrados.

Eso quisieron analizar científicos de la Universidad de Módena y Reggio Emilia, en Italia, que estudiaron el caso de los caracoles Lymnaea stagnalis, los caracoles de estanque.

¿Qué hallaron? Encontraron que sí muestran estados de ansiedad, que pueden ser regulados mediante drogas farmacéuticas. Los hallazgos los publicaron en Translational Psychiatry.

Veronica Rivi, Pierfrancesco Sarti y colegas escribieron en el artículo que "Demostramos que luego de ser expuestos a agua de pez que simula la presencia de depredadores, los caracoles de estanque exhiben una serie de respuestas sostenidas de miedo". Explicaron que "Estas incluyen una respiración aérea aumentada, cambios en el comportamiento de enderezamiento, y reducidas respuestas de escape. Notablemente, estos comportamientos persisten incluso hasta después de que el estresor ha sido removido, indicando que es probable que represente un tipo de estado de ansiedad y no un simple reflejo condicionado".

Explico: cuando eran sometidos al agua de pez (agua en la que previamente estuvieron peces depredadores)salían más a la superficie a respirar y les tomaba más tiempo enderezarse. Esto sugiere que estaban anticipando la amenaza asociada con el pez, aunque en el agua este no estuviera.

Pero hay otro hecho bien interesante. Luego de observar la conducta ansiosa de los caracoles, los investigadores intentaron mitigarla usando una medicina ansiolítica conocida, alprazolam. Esta parecía eliminar ese comportamiento ansioso, con mayores efectos a dosis más altas.

sábado, 11 de enero de 2025

Conozca el macho que se aparea 19 veces en el día

El macho medaka pasa casi todo el día en función de aparearse y tener el mayor éxito reproductivo. Continúan apareándose pese a haber gastado toda la provisión de esperma. Científicos midieron la tasa de éxito. Foto Osaka Metropolitan U.


Aunque muchos machos humanos alardean de lo que no son capaces, un pez los deja en ridículo y muestra un caso asombroso en la vida silvestre: se aparea 19 veces al día.

Eso revelaron científicos de Osaka Metropolitan University en Japón y lo publicaron en Royal Society Open Science.

El profesor Yuki Kondo explicó que "Los medaka son peces que desovan y la fertilización se produce después de que los óvulos y el esperma se liberan en el agua. Como estos gametos son difíciles de recolectar, la cantidad de esperma liberado y la tasa de fecundación durante los apareamientos sucesivos siguen siendo un misterio".

El grupo de investigación, por eso, desarrolló un método preciso para medir el conteo de esperma de los medaka (Oryzias latipes) y por eso se hizo el experimento.

Se encontró que este pez se puede aparear en promedio 19 veces en un día. Durante las tres primera sesiones de apareamiento, el medaka libera más del 50 % de su esperma diario. Mientras la fertilizaciones casi del 100 %en esas primeras veces, decrece mucho tras el décimo apareamiento, con algunos casos finales en los que no se pudo confirmar si hubo fertilización.

Por su parte la hembra medaka solo produce óvulos una vez por día, pero los libera todos cuando se aparea. Esto significa que muchos se desperdician cuando se aparean con machos que han gastado casi todo su esperma.

Para el profesor Satoshi Awata, otro de los investigadores, "Este es el primer estudio que cuantitativamente muestra la clara capacidad diaria de apareamiento del medaka macho, así como el volumen de esperma liberado durante cada apareamiento, la tasa de fertilización y el comportamiento de machos y hembras durante este proceso.

Así que ya se sabe qué ejemplo ponerles a esos machos humanos que alardean tanto de su capacidad sexual.


lunes, 30 de septiembre de 2024

El pez más extraño que pueda conocer

Uno de los peces Triglidae, el sea robin leopardo, con su forma corporal nada común para un pez. Foto Kevin Bryant/Flickr

No es nada común. No es un pez de los que estamos acostumbrados a ver en mares y ríos. Sí que es extraño. Este pez tiene el cuerpo de un pez, alas como un ave y patas como de cangrejo. Sí. Así como lo lee. 'Por qué tan extraña estructura?

En dos artículos en Current Biology científicos descifraron uno de los secretos de este animal marino  de la familia Triglidae, conocidos como vacas, rubios o escarchos.

"Este es un pez que desarrolló patas usando los mismos genes que contribuyen al desarrollo de nuestras extremidades y luego las reprogramaron para encontrar presas usando los mismos genes que nuestra lengua utiliza para probar la comida, muy silvestre", dijo Nicholas Bellono, de Harvard University.

Es decir, con sus extremidades sondea el fondo marino y detecta otros animales que están enterrados. Porque, vale decir, estos son peces bentónicos, que viven en el fondo marino.


martes, 10 de septiembre de 2024

Le dije que no me comiera

Uno de los videos que muestra el escape de la anguila. Hasegawa et al/Current Biology


Parece una película de terror, que genera gritos entre la audiencia. Pero no, es de la vida real. E involucra dos animales de agua: un pez común en Japón y Corea, y una anguila.

¿De qué se trata? El pez, un durmiente oscuro (Odontobutis obscura), se come la anguila. Lo que para muchos individuos significa la muerte, no para la anguila: se escapa a través de las agallas del pez y sale viva y coleando.

No es solo un caso, científicos ilustraron varios en video y presentaron el hallazgo en Current Biology.

Los investigadores pensaron en un comienzo que la anguila escapaba por la misma boca por donde fue tragada, pero no. Entonces, ¿cómo escapa? Retrocede desde el tracto digestivo hacia el esófago del pez, luego mete la cola entre las agallas, hasta que sale por completo.

Para Yuha Hasegawa, primer autor, de Nagasaki University, "Sin embargo, contrario a nuestras expectativas, viendo el desesperado escape de la anguila a través de las agallas fue sorprendente para nosotros".

El estudio comenzó con 104 anguilas japonesas, que metían de a una en un tanque con un pez durmiente oscuro de una colección de 11.

El equipo grabó32 anguilas siendo capturadas y tragadas por el pez. Aquellas habían sido inyectadas con sulfato de bario para seguirlas con rayos X. Algunas entraron al estómago del pez y se les observó girarse en un intento por escapar.

Nueve anguilas escaparon  con la cola saliendo primero, cuatro sacaron la cola pero no pudieron salir del todo y dos fallaron porque pusieron la cola en sentido equivocado.

Este parece el primer estudio que revela el éxito en el escape de las anguilas. Ha habido estudios con las anguilas, pero en esos no salieron vivas.

Hasegawa aclaró un aspecto muy importante, indicando que "El pez depredador no resultó herido, aunque algunas anguilas que escaparon sí presentaron abrasiones".

lunes, 24 de junio de 2024

Este animal castiga a sus crías para que colaboren

Individuo N, savoryi, una especie que castiga las crías para que colaboren con el cuidado de la crianza. Foto CCO


Aunque hoy crece el consenso acerca de que el castigo físico a los niños hace más mal que bien, hay quienes disienten: los peces de la especie Neolamprologus savoryi. Científicos acaban de reportar que castigan a sus descendientes para que colaboren con el cuidado.

Es la primera vez que se demuestra tal conducta por fuera de los vertebrados grandes y que el castigo para promover la cooperación existe por fuera de las sociedades humanas, resaltando la inteligencia de los animales.

Los resultados del estudio fueron publicados en Animal Behaviour. En él un equipo de investigadores de la Escuela de Ciencias en Osaka Metropolitan University se centraron en esa especie, un pez cíclido, pez que se reproduce en cooperación. Hasta ahora había poca evidencia de que usaba el castigo para promover cooperación en las crías, explicó Satoshi Awata, profesor y cabeza de la investigación.

Al observar la conducta de N. savoryi en ambiente controlado en laboratorio, pudieron manipular y medir los efectos del castigo en una conducta de cooperación.

Los resultados mostraron que los criadores dominantes atacaban físicamente a los ayudantes inactivos, incluidos sus propios descendientes, para promover la participación de estos últimos en actividades cooperativas. De hecho, quienes experimentaron tal agresión aumentaron posteriormente sus esfuerzos por adoptar conductas de ayuda.

En contraste, los ayudantes que se involucraban proactivamente en conductas de ayuda evitaban la agresión por parte de los dominantes.

"Nuestro estudio demostró que animales no humanos también utilizan el castigo para generar un comportamiento cooperativo en miembros del grupo", dijo Awata.


viernes, 2 de febrero de 2024

Estudio sugiere que hay peces que saben contar

Un pez payaso A. ocellaris. Tienen una jerarquía rígida y son agresivos con intrusos que no pertenecen a su hogar. Foto Wikipedia Commons 


Hay un pececillo muy conocido en los arrecifes de coral en algunas regiones del mundo. El pez payaso por su coloración naranja con rayas blancas. De aspecto tierno tiene en verdad un carácter fuerte porque es muy agresivo al momento de defender su espacio y no permite que otros peces de la especie se acerquen si no pertenecen ala colonia.

Ahora bien, ¿cómo los distingue? Sencillo: cuenta las franjas blancas del otro pez. Sí, las cuenta. Eso sugieren los hallazgos de un estudio publicado en el Journal of Experimental Biology. 

Hay unas 28 especies de este pez (pez anémona). Viven en aguas tibias de los océanos Índico y Pacífico. Miden solo unos 10 centímetros y tienen entre cero y tres rayas blancas en sus cuerpos. Científicos han observado peces payaso visitar su casa en los arrecifes coralinos, pero si uno de la misma especie no es de la colonia e ingresa, el pez alfa lo perseguirá y morderá.

Para saber cómo permiten a unos y no a otros, un equipo del Okinawa Institute of Science and Technology en Japón condujo dos experimentos con peces payasos comunes de laboratorio (Amphiprion ocellaris), unos individuos inmaduros que nunca habían visto otras especies. Luego grabaron la reacción a los intrusos de su propia especie y de otras especies.

Colocaron peces que tenían distintas rayas y encontraron que se centraban en los de su propia especie, atacándolos. Con los de otras especies de distinto número de franjas no eran tan agresivos.

En el otro experimento les presentaron discos pintados con barras y de nuevo atacaban menos a los de distinto número de rayas al de su especie.

Para el coautor y ecólogo Kina Hayashi los resultados sugieren que "son capaces de contar el número de barras en orden para reconocer la especie del intruso".

Los investigadores también encontraron una jerarquía rígida dentro de la colonia que determina cuál pez ataca al intruso. Una colonia silvestre está compuesta por lo general de una hembra alfa, un macho beta y varios jóvenes gamma. La posición social es determinada por pequeñas diferencias en el tamaño.



miércoles, 29 de noviembre de 2023

Conozca al pez que nada al revés

La hembra del 'whipnose' nada con el cuerpo volteado. Una extraña manera de ser eficaz en la obtención de alimento. Foto Agencia Japonesa para la Ciencia Marina y Terrestre


Todos conocemos personas que andan por la vida como en contravía, al revés de todo y de casi todos. Pues no se extrañen que en los océanos también sucede. Hay un pez que pasa la vida nadando al revés, con la 'barriga' para arriba.

Sí, es un Gigantactindiae, denominado 'whipnose' anglerfish (pez del orden de los Lophiiformes), que tiene un largo apéndice bioluminiscente, un señuelo con el cual atrae a presas incluso mayores que él. Un apéndice retirado de su cuerpo por si las moscas: para evadir posibles mordidas de sus presas. Tiene un tamaño cuatro veces su cuerpo.

El señuelo está colmado con bacterias que son las que le aportan la bioluminiscencia. Así, nadan al revés, con este apéndice dirigido hacia el fondo.

Son peces que viven en los océanos Atlántico, Índico y Pacífico. Varias misiones los han observado desde que en 199 se reportara su extraño modo de andar por las profundidades marinas, en las cuales tiene su hábitat.

Vale aclarar que ese apéndice o larga protuberancia la poseen las hembras. Los machos son, si puede decirse, simples 'renacuajos' más pequeños que ellas y sin esa arma para atraer presas.

Tener ese señuelo largo y lejos de su cuerpo, mirando hacia el piso marino, les concede mayor letalidad, según expertos, posibilitándoles atrapar presas más grandes con suma rapidez.




 

Nota: con datos de The New York Times


jueves, 19 de octubre de 2023

Pez extinto está vivo y coleando

Individuos del pez de más de 250 años de antigüedad en los que se obtuvieron las muestras de ADN para la investigación. Foto Ymke Winkel


Los peces que vos matáis, gozan de cabal salud. Sí, el pez que se extinguió no se extinguió. Es el resumen de una investigación publicada en el BMC Ecology and Evolution.

Resulta que el corégano (Coregonus oxyrinchus) era, o es, una especie de pez del Mar del Norte, que vivía, o vive, en aguas dulces, como también en estuarios y aguas saladas. En 2008 se le dio sepultura oficial: se declaró especie extinta, para pesar de ambientalistas y científicos.

A investigadores de University of Amsterdam y el Natural History Museum de Londres les dio por extraer ADN de varios ejemplares conservados en el museo, de más de 250 años de antigüedad. Luego lo compararon con el ADN de especies hermanas vivas. 

¿Qué hallaron? Que no existía en la práctica ninguna diferencia entre el ADN del corégano y una especie denominada el pez blanco europeo, una especie muy común. Es decir, la especie que estaba extinga no lo está y el corégano goza de perfecta salud.

Pero ¿Cómo se declaró extinga a una especie que no lo estaba? El primer autor del artículo, Rob Kroes, de aquella universidad, dice que "El pez blanco europeo (European whitefish) está muy extendido en el oeste y norte de Europa, en agua dulce y en lagos, en estuarios y en el mar. Como no encontramos diferencias de especies entre el corégano del pasado y el pez blanco europeo, no consideramos que aquel esté extinguido".

Pero "A menudo sucede  que existe una confusión sobre si animales son una especie o no. Especialmente cuando hay peces involucrados. A menudo tienen tienen muchas variaciones en rasgos morfológicos dentro de una especie. En este caso, los biólogos durante mucho tiempo pensaron que el corégano es una especie distinta al pez blanco europeo por el tamaño del hocico y el número de branquias. Pero estos rasgos simplemente no encajan para afirmar que el corégano es una especie diferente. Nuestra investigación en el ADN muestra claramente que no lo es".

Una extinción menos.


martes, 15 de marzo de 2022

Detectan el pez que tiene los ojos dentro del cráneo

El extrañísimo pez barril y su visión peculiar. Video MBARI


 Allí estaba. No era la primera vez que se veía, pero son tan escasas que había que aprovecharla.

Científicos del Instituto de Investigaciones del Acuario de la Bahía de Monterrey (California, Estados Unidos) avistaron el extraño pez barril en las profundidades del cañón submarino de esa bahía. Solo la novena vez que lo han podido captar. Es el Macropinna microstoma y fue observado por un vehículo operado a remoto.

Pero ¿qué tiene de particular este pez? Que no tiene ojos pero ve. Dos puntos negros en la parte frontal parecen pero no son, comprenden el órgano del olfato. ¿Entonces cómo ve? Sus ojos están dentro del cráneo, que es translúcido. Son de un color verde resplandeciente y su movimiento fue observado cuando se dirigía a cazar. Tienen una increíble versatilidad, moviéndose hacia arriba, a la parte superior o hacia el frente del cráneo.

Las dos cápsulas que se sitúan al frente de los ojos tienen una función olfativa.

Este pez vive entre los 200 y 1000 metros de profundidad del mar de Bering a Japón y la Baja California, una profundidad cerca de donde comienza la oscuridad de las profundidades marinas.

Los científicos tienen muy poca información sobre cómo estos peces de cabeza gelatinosa nadan por las profundidades. Se sabe que no son tan comunes como otros peces que andan por la misma zona. Se cree que se mantienen muy quietos a la espera de zooplancton o de medusas, lo que logra con sus aletas delgadas que se extienden fuera del cuerpo. Colocando sus verdosos ojos hacia arriba pueden ver la silueta de su presa yel pigmento verde ocular probablemente ayuda a filtrar la luz.

Cuando detecta la presa, se dirige a ella y coloca sus ojos al frente, para seguirla.

Detalle del cráneo del pez barril. Los ojos, verdosos, están dentro del cráneo


miércoles, 15 de julio de 2020

Primera extinción de un pez en tiempos modernos

El pez rojo de manos era pequeño y vivía quieto en el fondo del mar. Foto U. of Tasmania-IMAS


Podría decir alguien que las olas del mar parecen llorar al tocar la playa. El océano está de luto. Por primera vez en los tiempos modernos se documentó la extinción de una especie de pez marino: el pez rojo de manos de los mares de Tasmania.
Eso afirma un artículo en Scientific American. La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN por sus siglas en inglés) declaró oficialmente extinto al pez Sympterichthys unipennis, que había sido descubierto para la ciencia en 1817 por G. Cuvier en los alrededores de Port Arthur.
Hacía varios años había sido catalogado como en peligro crítico de extinción. Por eso en Australia surgió una inicativa de financiación para tratar de salvarlo.
Un informe del Institute for Marine & Antarctic Studies de la Universidad de Tasmania (IMAS), indicaba que desde 2007 no se veía ninguno.
Australian Geopgraphic reportó por su parte hace seis años que en los años 1980 se halló una pequeña población en las islas Actaeon, pero la población más grande había sido vista en arrecifes alrededor de Hobart, 10 individuos solamente. Desde 2005 no se veía en estas áreas.
En 2010 se vieron tres individuos en Primrose Sands según esta organización.
Era un pez con dos variedades, una con puntas rojizas y otra con el rojo predominante en el cuerpo. Se llama pez de manos porque sus aletas semejan ese extremidad y las usaba para moverse en el fondo, a profundidades entre 5 y 10 metros donde se le hallaba. Medía entre 6 y 13,5 centímetros.
Los peces de mano comprenden unas 14 especies. No tienen fase larval y poco se mueven en su edad adulta.
"Pasan la mayor parte del tiempo asentados en el fondo, con ocasionales aleteos para moverse si son molestados", dijo a Scientific American Graham Edgar, de la Universidad de Tasmania.
Esa situación los hace vulnerables a cambios ambientales,a polución y la pesca de arrastre, siendo presas fáciles de coleccionistas.
Las guías de las Listas Rojas (que emite la IUCN para las distintas especies) definen 'extinguido "cuando no hay duda razonable de que el último individuo ha muerto", aunque en realidad es difícil  establecer cuándo se extingue una especie.



jueves, 9 de enero de 2020

Más de 2 docenas de especies se extinguieron en 2019


A un ritmo vertiginoso en 2019 continuó la extinción de especies por causas casi todas relacionadas con un actor: el ser humano.
Pero, ¿cuántas se declararon extintas el año pasado? Casi dos docenas, entre las que se saben y de las cuales se puede hablar aunque expertos consideran que cada año se extingue muchísimas más que no nota la ciencia.
Tiburón declarado extinto el año pasado. Foto Plos One


Se extinguieron realmente (un caso fue conocido directamente), o hace tiempo no se ven y fueron puestas en la lista de extinción, o también hubo algunas desplazadas de su principal hábitat siendo incierta su suerte.
Entre ellas figuran tres especies de aves, un tiburón, dos ranas, varias plantas y un caracol.
Los científicos esperan por lo general varias décadas antes de declarar la extinción de una especie.
Una lista en The Revelator incluye:
Achatinella apexfulva: caracol. El último individuo (endling), llamado George el solitario, murió el primer día del año.
Philydor novaesi: ave de Aalgoas, Brasil. El último individuo fue visto en 2011 tras la tala de su hábitat y la conversión en agricultura.
Oligosoma infrapunctatum: el último se vio hace 130 años, pero el año pasado se declaró extinguida esta especie de lagarto.
Melomys rubicola: el último se vio en 2009 y se considera el primer mamífero extinto por el cambio climático y el aumento del nivel del mar.
Megupsilon aporus: pez de agua dulce de México, conocido en un arroyo destruido por la extracción de agua. El último se vio en 1994 y la última población en cautiverio desapareció en 2012.
Psephurus gladius: uno de los peces de agua dulce más grande, del río Yangtzé, se cree que se acabó entre 2005 y 2010.
Craugastor anciano: rana vista por última vez en 1990 en Honduras. Pudo desaparecer por el hongo que las ataca y la pérdida de hábitat.
Cichlocolaptes mazarnarnetti: ave brasileña vista por última vez en 2007. La tala de su hábitat la extinguió.
Atherinella callida: pez de agua dulce de México no visto desde 1957.
Fissidens microstictus: planta portuguesa no vista desde 1982, extinguida por la expansión urbana.
Panthera trigris tigris: tigre de Laos, extirpado de su medio natural, es decir una extinción local.
Phrynobatrachus njiomock: rana de Camerún no vista desde 2010.
Carcharhinus obsolerus: tiburón descrito en 2019 con ejemplares de museo. No visto desde 1930, tal vez por la sobrepesca.
Piliocolobus waldronae: mono no visto hace cuatro décadas.
Nobregaeae latinervis: musgo visto en Portugal por última vez en 1946.
Melanprosops phaeosoma: pájaro hawaiano extinto por enfermedades, no visto desde 2004.
 Pycnandra micantha: planta de Nueva Caledonia colectada solo en 1901, de la isla Art.
Craugastor omoaensis: rana de Honduras no vista desde 1974.
Dicerorhinus sumatrensis: rinoceronte extirpado de Sumatra. Existen pocos en otros sitios de Indonesia.
Vachellia bolei: un extraño árbol, desaparecido por pérdida de hábitat.
Tympanocryptis pinguicolla: primer reptil extinto en Australia, no visto desde 1969.
Cyprinodon ceciliae: pez mexicano cuyo hábitat se reducía a un manantial de una hectárea que se secó en 1991.
Rafetus swuinhoei: tortuga china cuya única hembra murió en abril durante una inseminación artificial fallida.