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lunes, 27 de noviembre de 2023

Minería de metales afecta a 23 millones de personas

Enorme mina de cobre. Los desperdicios de este tipo de minas pueden contaminar ríos, llanuras y a humanos, cultivos y ganado. Foto Wikipedia Commons


Hay minería que hace mucho daño y de eso da cuenta un nuevo estudio publicado en Science con datos preocupantes: los residuos de la minería de metales contaminan ríos y terrenos afectando hoy al menos a 23 millones de personas en todo el mundo.

La investigación conducida por Marck Macklin y Chris Thomas, del Centro para el Agua y la Salud planetaria en la University of  Lincoln en el Reino Unido, junto a Amogh Mudbhatkal revela los retos ambientales de este tipo de minería.

Con datos globales georreferenciados analizaron 185 000 minas de metal y con modelación y pruebas empíricas evaluaron la escala global de la contaminación de las minas de metales en los sistemas de los ríos y sus repercusiones en poblaciones humanas y el ganado.

Modelaron la contaminación de minas activas e inactivas, incluyendo los sitios de almacenaje de los desperdicios y miraron los potenciales contaminantes como plomo, zinc, cobre y arsénico, que son transportados corriente abajo de las operaciones mineras y a menudo son depositados por largos períodos en los canales de los ríos y las llanuras.

"Nuestro método para predecir la dispersión de los desperdicios mineros en sistemas de ríos en todo el mundo da a gobiernos, reguladores ambientales, la industria minera y las comunidades con una herramienta, que por primera vez, les permitirá evaluar los impactos más allá de la mina en los ríos y la salud del ecosistema y humana", dijo Macklin.

Los resultados mostraron una afectación de 479 200 kilómetros de canales de ríos abarcando164 000 kilómetros cuadrados de llanuras a escala global.

Así, resultan afectados cerca de 23.5 millones de personas en esas llanuras en las que hay 5.7 millones de cabezas de ganado y más de 65 000 kilómetros cuadrados de tierra irrigada.

Las cifras son conservadoras, pues no hubo datos disponibles de varios países.

Las personas resultan afectadas por exposición directa a través de contacto con la piel, ingestión accidental, inhalación de polvo contaminado, y a través del consumo de agua contaminada y alimentos cultivados en los suelos contaminados.


lunes, 9 de mayo de 2022

Un día sin comer carne sí ayudaría mucho al planeta

Buena parte de la deforestación se debe a la ganadería. Una presión que se debe reducir. Foto Wikipedia Commons


Hace varios años distintos estudios ambientales han apuntado a la necesidad de variar la dieta humana, reducir la ingestión de carne y darles más importancia en la alimentación a las verduras, hortalizas y otros productos como medio de reducir la presión sobre el calentamiento global.

Un nuevo estudio, publicado en Nature, sugiere que reducir 20 % el consumo de carne de res y remplazarlo por un sustituto puede salvar la pérdida de bosques.

El cultivo de carne es uno de los principales detonadores de la deforestación y el ganado para consumo como carne es una gran fuente de metano también, un gas de invernadero más potente que el dióxido de carbono (CO2).

Dejar de comer carne un solo día y optar por otras opciones no remediará la crisis ambiental, pero sí se reduciría mucho la huella ambiental negativa de la producción de alimentos.

Por ejemplo, en vez de carne comerla micoproteína, que surgió en el Reino Unido y se consigue hoy en varios países. Esta se produce en tanques de acero fermentando un hongo del suelo con glucosa y otros nutrientes y es un buen sustituto. Pero opciones hay más.

Los investigadores analizaron los efectos de un día sin carne remplazándola con la micoproteína y hallaron que a 2050 se reducirían las emisiones de metano en 11 % y se cortaría a la mitad la deforestación.

Si se remplazara el 50 % de la carne, mermaría la deforestación en un 80 % así como la emisión de gases. Cambiando 80 % del consumo de carne, la tala de bosques caería 90 %.

En todos esos casos no habría cambios en la utilización del agua para la agricultura, porque el agua usada para cultivos que van a alimentar el ganado se destinaría a otros cultivos, incluyendo los de consumo humano.

¿Estaríamos cerca de lograr ese cambio en el consumo de carne sabiendo que la humanidad no está cerca de limitar el aumento de la temperatura a 1,5° C?

Parece que no, pero millones de personas sí podrían hacer el cambio. De nuevo, en temas ambientales, queda en evidencia que los cambios individuales importan.


lunes, 14 de febrero de 2022

Emisiones de metano crecen de manera peligrosa


La extracción de gas y petróleo, segunda fuente de emisiones de metano. Foto Piqsels.


El dato no es poca cosa: el año pasado la concentración de metano en la atmósfera alcanzó las 1900 partes por 1000 millones, tres veces la concentración que existía al inicio de la era preindustrial.

El metano es 28 veces más potente gas de invernadero que el dióxido de carbono, aunque su vida es menor.

Un informe en Nature reveló que las emisiones se habían reducido hacia comienzos del milenio, pero comenzaron a subir misteriosamente rápido desde 2007. Un pico que ha llevado a que científicos se planteen una escabrosa respuesta: el calentamiento global estaría creando un mecanismo de retroalimentación que hace que se libere más metano.

Este incremento tan notorio pone más en riesgo las metas de evitar que la temperatura suba más de 1,5 o 2 grados Celsius con respecto a aquella época.

En 1985 la concentración era de poco menos de 1650 partes, en 2010 de 1800 y en solo una década pasó de 1900.

Pese a que científicos han estudiado el aumento con misiones en avión, datos de satélite y desarrollando modelos, no se sabe a ciencia cierta qué origina el gran aumento. Entre las causas podría estar la explotación en expansión de gas natural y petróleo, el aumento desde los rellenos sanitarios, el aumento del ganado vacuno y una mayor actividad microbiana en los pantanos y humedales.

Se cree que la actividad de los microbios ha tenido un aporte importante, mas uno de los grupos investigadores reveló que el ganado, los desperdicios de la agricultura, los rellenos y la extracción de combustibles fósiles responde por el 62 % de las emisiones de metano de 2007 a 2016.

Los estudios han revelado que las mayores emisiones tienen origen biológico y no por la extracción de combustibles.

La distribución sería:

Pantanos y humedales: 161,6 millones de toneladas año.

Extracción de fósiles:  129,5 millones de toneladas.

Ganado:                       103 millones de toneladas.

Rellenos y desperdicios agrícolas: 72,9 millones de toneladas año.

Filtraciones naturales:  37,5 millones de toneladas.

Cultivo de arroz:          34,2.

Incineración de material vegetal: 27,7.

Terminas y otros animales silvestres: 24,2 millones de toneladas año.

A mayor concentración, mayor calentamiento y más incidencias del cambio climático.


lunes, 30 de agosto de 2021

¿Podrá 'desmetanizarse' el mundo?


El ganado es la principal fuente emisora del nocivo metano. Foto pxfuel


El malo del paseo siempre ha sido el dióxido de carbono (CO2), pero hay otro miembro de la banda que si se controlara generaría un gran beneficio inmediato: metano (CH4).

No es sencillo, pero se puede. Este gas ha contribuido con 0,5° C con el aumento de la temperatura de la tierra desde época preindustrial, segundo en el listado tras el CO2, pero reducir sus emisiones es crucial. Por lo siguiente.

Este gas es solo una pequeñísima parte de nuestra atmósfera (el dióxido de carbono tiene una presencia 200 veces mayor), mas en los primeros 20 años tras su emisión es unas 80 veces más potente que el CO2 como gas de invernadero. A la vez se descompone más fácil, en unos 10 años en comparación con siglos de aquel dióxido.

Es decir que cortar la curva ascendente del metano se traduciría en un alivio pronto para reducir la velocidad del calentamiento y permitir a gobiernos y organizaciones negocian la transición a una energía limpia, sin combustibles fósiles.

La fuente más grande emisora de metano es el ganado, con 31 % del total global; segundo, la extracción de gas y petróleo libera 26 % del total. Otras fuentes son los rellenos sanitarios, minas de carbón, cultivos de arroz y las plantas de tratamiento de agua.

Reducir lo que produce el metano se podría si se consume menos carne, mas no es sencillo: su consumo va en aumento, en particular en países de ingresos medios y bajos. Por eso hay quienes consideran que es mejor reducir desde otros sectores.

Con tecnologías existentes se podrían cortar las emisiones un 57 %. Y casi un cuarto del metano global se podría eliminar sin costo. A las empresas extractoras de gas y petróleo reducir pérdidas sería un incentivo porque tendrían más rendimientos. Y los operadores de rellenos, plantas y minas podrían capturar el gas que emiten. Y con un manejo de los campos de arroz también se podría contribuir más.

Con esas reducciones se podría reducir 0,25° C a 2050 el proyectado aumento en la temperatura del planeta y 0,5 a 2100.

Hoy se intensifica el monitoreo desde satélites para conocer con precisión dónde están las grandes fuentes de metano. Pero como todo lo relacionado con las emisiones de gases de invernadero, el calentamiento global y el cambio climático, no es fácil lograr acuerdos ni sumar voluntades para frenar las emisiones.

Contener el metano sería muy útil. ¿Se logará? O, al menos, ¿se intentará?

Nota: con información de Nature.

domingo, 19 de abril de 2020

Este gas también amarga la vida en la Tierra

Plataformas de gas offshore, bahía de Merecambe, Inglaterra. Foto Geograph

Mientras el mundo vive pendiente de la pandemia por el coronavirus SARS-CoV-2, la vida sigue: la concentración de metano en la atmósfera es la más alta desde que se hacen mediciones.
Eso según un análisis preliminar de la oficina del clima y la atmósfera de Estados Unidos, NOAA.
El metano es un gas de invernadero 80 veces más potente que el mismo dióxido de carbono CO2, aunque dura menos tiempo en la atmósfera: 10 años frente a más de 100.
Si sigue aumentando, peligran más las metas del Acuerdo de París de evitar que la temperatura del planeta suba más de 1,5 a 2° C frente a la era preindustrial.
Y no solo no se están reduciendo esas emisiones, sino que tampoco se han nivelado.
Para analizar este gas, los científicos reúnen muestras de docenas de sitios alrededor del mundo y los analizan en el Global Monitoring Laboratory en Boulder, Colorado.
En 2019 la concentración alcanzó casi 1875 partes por billón, la más elevada desde 1983, cuando comenzó a medirse el nivel.
Las principales fuentes del metano son naturales, como los humedales, y las generadas por los humanos. En los primeros, los microbios excretan metano, sobre lo que poco se puede hacer.
En las segundas, las granjas ganaderas y la extracción de gas natural.
El ganado vacuno es fuente grande de ese gas.
¿La opción? Reducir el consumo de carne de estos animales sería de ayuda, pero la mejor manera de frenar estas emisiones sería limitar su liberación de los pozos donde se extraen petróleo y gas y se podría hacer de dos maneras: quemando el gas que sale, convirtiéndolo en CO2, o sellando los pozos.
 Algunas grandes empresas están instalando equipo recolector para evitar que el metano salga y vender luego ese gas, en parte para limpiar su imagen. Pero las firmas más pequeñas no lo hacen por costos.
La concentración de metano estuvo nivelada desde 1990 a 2006, cuando comenzó a subir por la mayor perforación de pozos. El aumento del año pasado fue más notorio y preocupa de caras a reducir las emisiones de gases de invernadero que producen el calentamiento del planeta y en consecuencia aparece el cambio climático.
Otro asunto pendiente.

lunes, 23 de septiembre de 2019

500 jaguares afectados por incendios en Amazonas


Al perder su hogar, el jaguar entra en conflicto en otros territorios. Foto Wikipedia


Los fuegos en la Amazonia no solo destruyen decenas de miles de árboles sino que mueren muchos individuos de diferentes especies animales y vegetales.
Hay uno de los grandes animales objeto de conservación en América que ha sufrido lo indecible:
De acuerdo con la Organización Panthera, cerca de 500 jaguares pudieron quedar sin un hogar a raíz de los incendios amazónicos en Brasil y Bolivia.
Rugidos silenciosos de una tragedia enorme.
Hacia agosto, esa Organización había estimado en 100 el número, pero ha ido aumentando.
Esteban Payán, director para Sudamérica de esa Organización, explicó que “los incendios son un duro golpe para vida silvestre preciosa, tierras silvestres y comunidades humanas que viven y son soportadas por las selvas sudamericanas. El último estimativo sugiere que pueden ser responsables de la pérdida del hábitat de al menos 500 jaguares adultos residentes en Brasil y Bolivia, dejando sin hogar o incluso muertas muchas más especies pequeñas y vulnerables. Tristemente, hasta que llegue la lluvia el número probablemente aumentará”.
Al visitar el área de Santa Cruz en Bolivia, los científicos de Panthera superpusieron mapas de hábitats quemados y del rango de los felinos, determinando que en Bolivia se han destruido más de 2 millones de hectáreas de selva en uno de los focos críticos para los felinos en Sudamérica.
El paisaje felino boliviano alberga 8 especies. Incluidos jaguar, puma, ocelote, margay, oncilla del sur y jaguarundí, el gato de Geoffrey y el de las pampas.
La hacienda modelo de conservación de Panthera en Bolivia, San Miguelito, se asienta en ese paisaje felino (catscape en inglés), cerca de donde se desenvuelven los incendios amazónicos.
“Los incendios provocados por los humanos, como hemos visto en esta semanas, son una amenaza devastadora para la vida silvestre por su intensidad, escala y velocidad. Esos tres factores combinados significan que enormes parches de selva y la vida en ellos se pueden perder en cuestión de días”.
Aunque la especie se mueve más que otras, los jaguares que sobrevivan enfrentan una serie de amenazas, incluyendo pérdida de presas que se mueven lentamente, son nocturnas y menos adaptadas para escapar (de los fuegos). Al moverse a nuevos territorios, los jaguares sobrevivientes pueden entrar en conflicto con otros jaguares y con personas cuyo ganado es blanco fácil para animales hambrientos.
El estimado de jaguares muertos o sin hogar se basa en la evaluación de julio del Instituto Nacional Brasileño de Investigaciones Espaciales de áreas quemadas equivalentes a 4281 kilómetros cuadrados, y datos de la oficina del Secretariado Ambiental de la Gobernación de Santa Cruz que reportó 2 440 000 hectáreas casi la mitad en áreas protegidas en el este de Bolivia, y una densidad estimada de 2,5 jaguares por 100 kilómetros cuadrados.