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jueves, 20 de febrero de 2025

Descubren porqué estresados tomamos malas decisiones

Los ratones estresados se repetían en un comportamiento automático. Los hallazgos deberán replicarse en personas. Foto Wikipedia Commons


Una persona estresada puede tomar malas decisiones. Y en un novedoso estudio en ratones, científicos descubrieron dos 'diales' en el cerebro que ayudan a explicar cómo el estrés crónico secuestra la toma de decisiones.

Aunque se hizo con ratones y ahora deberá ser probado en humanos, el experimento demuestra que el estrés prolongado frena la toma de decisiones deliberada mientras que potencia un tipo de 'piloto automático' en el cerebro que conduce a comportamientos rígidos y habituales.

No es ningún descubrimiento nuevo decir que los humanos que se enfrentan al estrés crónico son propensos a recurrir a un hábito, como fumar un cigarrillo o comer comida chatarra, en lugar de tomar una decisión bien pensada.

La investigación, publicada en Nature, descubrió un mecanismo biológico por el que el estrés pone el dedo en la balanza a favor de la rutina, explicaron los científicos.

Para Kyle Smith, neurocientífico de la Universidad Dartmouth en Hanover, New Hampshire, que no participó en el estudio, pero citado en un artículo de Nature, "Es realmente un logro importante". Y agregó que el proceso descrito "Probablemente no sea la única forma en que el estrés aumenta la formación de hábitos, pero realmente define una de ellas".

Jacqueline Giovanniello, autora principal, se interesó en el tema del estrés a raíz de su experiencia como estudiante, cuando  hacía verdaderos malabarismos para cumplir con tres trabajos diferentes a la vez y una carga completa de cursos en la universidad. Ella dijo que "Algo que realmente me interesó fue cómo estas experiencias estresantes cambian el cerebro". Ella trabaja ahora en la Universidad de Temple, en Filadelfia, Pensilvania.

Para estudiar esos cambios, el grupo expuso ratones a una variedad de estresantes leves, como ropa de cama húmeda y ruido blanco. Junto a un grupo de control de ratones hambrientos pero no estresados, los que tenían hambre y estrés aprendieron a presionar una palanca para recibir un premio de sabrosas bolitas. 

Luego probaron la capacidad de todos los animales para tomar decisiones flexibles, lo que para los humanos significa que uno "piensa en las consecuencias de su comportamiento y usa esa información para decidir qué hacer", según Kate Wassum, coautora, neurocientífica de la Universidad de California en Los Ángeles. La alternativa es recurrir al hábito, "un reflejo automático, casi inconsciente, de seguir haciendo lo que había antes".

Para comprobar si los animales se comportaban de manera habitual, los científicos les dieron una buena ración de bolitas. Después, se les dio la oportunidad de volver a pulsar la palanca. Los ratones no estresados que se habían llenado con las bolitas no se preocuparon mucho en pulsar la palanca, un ejemplo de capacidad para tomar decisiones con un propósito, según los autores. Pero los ratones estresados que estaban llenos siguieron pulsando la palanca muchas veces por minuto, un comportamiento que es más automático que impulsado por un objetivo.

Hay más: el grupo rastreó las raíces de las acciones de los ratones hasta dos vías, o autopistas de células nerviosas, en el cerebro. Ambas comienzan en la amígdala, que procesa el estrés, y conducen a una zona cerebral llamada estriado dorsomedial. Esta zona, se sabe, es clave para establecer el equilibro entre confiaren el hábito y la toma de decisiones impulsada por un objetivo.

miércoles, 12 de febrero de 2025

La meditación puede mejorar el control de emociones y la memoria: estudio

Meditar incide en áreas del cerebro relacionadas con las emociones y la memoria. Foto Pexels


Para regular las emociones y mejorar la memoria la meditación puede ser una opción. Es que un estudio, en el que se usó electroencefalografía intracraneal encontró que esa actividad conduce a cambios en la amígdala y el hipocampo, regiones del cerebro relacionadas con la regulación emocional y la memoria.

El estudio fue conducido por investigadores en la Icahn Schoolof Medicine en Mount Sinai y publicada en Proceedings of the National Academy of Sciences (PBAS), y podría ayudar a explicar los impactos positivos de esas prácticas y podría contribuir también al desarrollo de acercamientos basados en la meditación para mejorar la memoria y regular las emociones.

Vale mencionar que estudios anteriores habían demostrado que la meditación .un conjunto de técnicas mentales para enfocar la atención y la conciencia- podían mejor el bienestar mental y potencialmente ayudar a mejorar enfermedades psiquiátricas como la ansiedad y la depresión. En combinación con sus efectos clínicos benéficos, investigaciones previas  del cerebro mostraron una conexión entre la práctica meditativa y la actividad cerebral, aunque no se entiende bien la actividad neural específica que tiene esa práctica, y tampoco cómo se dan los efectos positivos.

Los investigadores tuvieron la fortuna de poder trabajar con pacientes con epilepsia, que tenían implantes cerebrales en la amígdala y el hipocampo que permitían la toma de los electroencefalogramas. 

"Fue tan sorprendente descubrir cambios en la actividad de ondas cerebrales en esas regiones clave, incluso siendo la primera vez que se meditaba", según Christina Maher, estudiante de doctorado en neurociencias.

La población objeto fueron ocho personas con aquella condición y esos implantes. Todos informaron que eran novatos en la meditación y completaron una instrucción audio guiada de cinco minutos, seguida por 10 minutos de una meditación de bondad amorosa audio guiada.

Esta es un tipo específico de práctica meditativa que implica centrar la atención en pensamientos de bienestarpara uno mismo y para los demás. Todos, dijeron, tuvieron una meditación profunda.

Ignacio Saez, profesor de Neurociencias, Neurocirugía y Neurología en esa Escuela, dijo que "Encontramos quela meditación de bondad amorosa está asociada con cambios en la fortaleza y duración de ciertos tipos de ondas cerebrales, beta y gamma. Aclaró que "Estas clases de ondas cerebrales se afectan en trastornos del estado de ánimo como la depresión y la ansiedad, así que la posibilidad de controlar a voluntad estos pensamientos a través de la meditación es sorprendente y puede ayudar a explicar el impacto positivo de esas prácticas sobre los individuos".

Una limitación es la muestra pequeña utilizada. También la evaluación a través de solo una práctica de meditación.

sábado, 10 de agosto de 2024

Música clásica ayuda en casos de depresión: estudio

La música clásica puede ayudar en tratamientos contra la depresión. Acá la Filarmónica de New York en una interpretación en 2020. Foto Wikipedia Commons


No es un invento: la música clásica puede afectar el humor de una persona. Es lo que hacen Bach, Mozart, Beethoven y todos los compositores de esta música y sus intérpretes.

Científicos en China utilizaron mediciones de las ondas cerebrales y técnicas de imágenes neurales para mostrar cómo la música clásica genera efectos positivos en el cerebro.

La meta de este estudio, publicado en Cell Reports, es encontrar maneras más efectivas de usar la música para activar el cerebro en personas que de otro modo no responden, como aquellos individuos resistentes a tratamientos para la depresión.

Sigo contando:

"Nuestra investigación integra los campos de neurociencia, psiquiatría y neurocirugía, sentando las bases para cualquier investigación en busca de la interacción entre música y emoción", en palabras de Bomin Sun, autor senior y profesor del Centro para Neurocirugía Funcional en Shanghai JiaoTong University, quien agregó que "Finalmente, esperamos trasladar nuestros hallazgos en la investigación a la práctica clínica, desarrollando herramientas terapéuticas musicales convenientes y efectivas y aplicaciones".

El estudio se centró en 13 pacientes con resistencia a tratamientos para la depresión, con electrodos implantados en sus cerebros para una estimulación profunda. Con estos implantes, los investigadores encontraron  que la música genera sus efectos antidepresivos al sincronizarlas oscilaciones neurales entre la corteza auditiva, que es responsable de procesar información sensorial, y los circuitos de recompensa, que son responsables de procesar la información emocional.

"Este estudio revela que la música induce un bloqueo triple de las oscilaciones en el circuito BNST-Nac a través de la sincronización auditiva". (Núcleo del lecho de la estría terminal-núcleo accumbens). Este circuito está relacionado con ola amígdala, que es responsable de procesar la información emocional.

Los pacientes se dividieron en dos grupos: baja y alta apreciación musical. Aquellos en el grupo de alta apreciación musical presentaron una mayor sincronización neural y mejores efectos antidepresivos, mientras los del otro grupo tuvieron resultados más pobres.

Se escogieron piezas de música clásica occidental porque la mayoría de participantes no estaban familiarizados con ella y se quería evitar alguna interferencia si hubiera un conocimiento previo.


martes, 27 de febrero de 2024

Al cerebro le ayuda más la música en vivo

La música en vivo genera muchas más emociones y actividad cerebral en las personas que la música grabada. Imagen de concierto en Medellín. Foto Alcaldía de Medellín


Qué buena es la música y qué efectos tan poderosos tiene en nosotros, pero ¿qué es más estimulante, escuchar música en algún aparato o asistir a un concierto? No crean, tiene sus diferencias en la respuesta que se genera en el cerebro y eso fue lo que investigaron científicos en la University of Zurich (Suiza), encabezados por Sascha Frühholz.

La música en general genera una respuesta positiva y desata emociones. La música en dispositivos (grabada) estimula esas respuestas así como procesos imaginativos en el cerebro. ¿Pero u la música en stream o aquella en vivo?

Mediante una serie de análisis con imágenes de resonancia magnética con 27 participantes se trabajó con escuchar un pianista en vivo y con música grabada. En vivo, el pianista hacía variaciones para intensificar las reacciones emocionales en la amígdala, el centro emocional del cerebro.

Para comparar las reacciones, las personas escuchaban luego la música grabada que tocó el pianista. "Nuestro estudio demostró que las emociones agradables y desagradables con la música en vivo generaba una actividad más alta y consistente en la amígdala que la música grabada. La actuación en vivo también estimulaba un intercambio más activo de información en todo el cerebro, que señala un procesamiento emocional fuerte en las partes afectiva y cognitiva del cerebro", dijo el investigador.

Se encontró además que solo la música en vivo mostraba un acoplamiento entre los rasgos de la actuación musical y la actividad cerebral de quienes escuchaban.

El estudio fue publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).


sábado, 17 de junio de 2023

Así afecta el ruido la salud, hasta que... estalla

Quienes soportan ruidos contantemente, como aquellos que viven cerca a calles muy transitadas por vehículos, tienen peor salud. Foto Wikipedia


Lo experimentan quienes viven cerca de aeropuertos, o donde reparan vías y abren huecos, quienes están cerca de discotecas o almacenes con música en volumen alto, o en lugares donde con megáfonos anuncian diversos productos.

Sí, cada vez más actividades de la vida diaria están cercadas por el ruido exagerado que miles de personas soportan día a día y esto tiene consecuencias para la salud, desde mayor riesgo de infarto cardiaco a derrames y aumento de la presión arterial.

No solo personas em ambientes citadinos ruidosos, sino en aquellos menos congestionados pero que de tanto en tanto se hacen ruidosos por instantes, como por el pasó de un camión.

¿Qué hace el ruido en el cuerpo? Entra por los oídos pero es retransmitido al centro de detección en el cerebro. Esa área, la amígdala, genera una cascada de reacciones. Si es sobreactivada crónicamente por ruidos, las reacciones producen efectos dañinos.

El sistema endocrino puede sobrerreaccionar, haciendo que mucho cortisol, adrenalina y otros químicos vayan por todo el cuerpo. También se puede hiperactivar el sistema nervioso simpático, acelerando la frecuencia cardiaca, aumentando la presión arterial y dispara la producción de células inflamatorias. Pasa el tiempo y esos cambios derivan en inflamación, hipertensión y depósitos de placa en las arterias, aumentando el riesgo de enfermedad coronaria, ataques y derrame.

Para entender todo esto, científicos lo descompusieron: escanearon los cerebros de personas mientras escuchaban sonidos desagradables y en vivo vieron la reacción de sus amígdalas. También pusieron monitores de presión sanguínea y dosímetros para ruido en trabajadores de ensamblaje en una planta de autos.

Para simular una noche ruidosa, sonaba grabaciones de aviones y trenes en los cuartos de personas sanas y encontraron que en la mañana siguiente tenían niveles más elevados de adrenalina, arterias más tensas y picos en proteínas de plasma que sugieren inflamación.

Al analizar registros de escaneos de cerebros en el Massachusetts General Hospital, hallaron que quienes vivían en áreas más ruidosas eran más dados a tener la amígdala muy activada, inflamación arterial y, en el curso de cinco años, eventos cardiacos serios.

Estas asociaciones persistían incluso cuando se hizo un ajuste por otras condiciones ambientales y comportamentales que pueden contribuir a una mala salud cardiaca, como polución del aire, factores socioeconómicos y cigarrillo.

Vale recordar que de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud un tráfico vehicular promedio sobre 53 decibeles o una exposición promedio al ruido de aviones de 45 decibeles se asocia con una mala salud.

Nota: con información de The New York Times

martes, 27 de septiembre de 2022

La naturaleza sí mejora la salud mental: estudio

La naturaleza sí tiene un efecto positivo en la salud mental. Foto Pixabay


Cada vez más se comprueban los beneficios de los espacios verdes, del campo, de la naturaleza, en la salud mental de las personas. Un estudio del Grupo para las Neurociencias Ambientales del Max Planck Institute for Human Development, publicado en Molecular Psychiatry, halló que una caminata de 60 minutos en la naturaleza reduce los niveles de estrés.

Se sabe que las ciudades angustian y pueden generar problemas mentales, mientras que quienes viven cerca de la naturaleza obtienen beneficios mentales. Se conoce que una región central del cerebro, la amígdala, que está relacionada con el procesamiento del estrés, se activa menos durante situaciones de estrés en personas que viven en área rural en comparación con quienes viven en la urbana.

Los investigadores examinaron la actividad cerebral en regiones involucradas en el procesamiento del estrés en 63 voluntarios sanos antes  y después de una hora de caminata en un bosque o en una calle comercial con tráfico en Berlín, usando imágenes de resonancia magnética. Los resultados revelaron que la actividad en la amígdala decrecía luego de la caminata en el bosque, sugiriendo que es esta la que genera los efectos benéficos en las áreas cerebrales relacionadas con el estrés.

"El resultado respalda la relación positiva asumida previamente entre naturaleza y salud cerebral, pero este es el primer estudio en probar un vínculo causal. Interesantemente, la actividad del cerebro luego de la caminada urbana en esas regiones permanecía estable y no mostró aumento, lo que argumenta en contra de la creencia común de que la exposición urbana provoca estrés", dijo Simone Kühn, cabeza de ese Grupo.

Los autores demostraron que la naturaleza tiene un impacto positivo en las áreas cerebrales relacionadas con el procesamiento del estrés y que eso se observa con tan solo una hora de caminata. Contribuye a la comprensión de cómo el ambiente físico donde vivimos afecta el cerebro y la salud mental. Sugiere además que caminar en la naturaleza podría servir como medida preventiva contra el desarrollo de problemas en la salud mental y para amortiguar el impacto potencialmente desventajoso de la ciudad en el cerebro.

Un estudio publicado en julio de 2021, del Max Planck Institute for Human Development y el Medical Center Hamburg-Eppendorf había demostrado que caminar en exteriores mejoraba no solo el bienestar general sino que tambiénactuaba sobre la estructura cerebral.