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martes, 25 de agosto de 2026

La peculiar orina de los gatos

Por la orina los gatos pueden reconocerse unos a otros. Foto Flickr


La orina de los gatos es bien especial, con ella pueden identificar a los otros gatos y científicos acaban de decodificar los mensajes secretos que lo hacen posible.

Un grupo de compuestos químicos llamados ácidos grasos de cadena ramificada (AGCR) contribuyen a que los gatos tengan sus marcas olfativas únicas, según un nuevo estudio. Es probable que unas gotas de grasa inusuales en los riñones de los gatos les ayuden a mantener esa huella química en cada marca.

Los hallazgos fueron publicados en Current Biology.

Mientras la mayoría de animales usan una combinación de pistas visuales, auditivas y relacionadas con esencias para reconocerse unos a otros,algunos dependen de señales químicas específicas. Muchos insectos usan ciertos hidrocarburos para determinar si otros insectos hacen parte de la misma colonia, y los ratones excretan proteínas urinarias que proveen información sobre el individuo que las dejó. No se conoce mucho de otros mamíferos.

En el nuevo estudio, los investigadores analizaron la respuesta Flehmen en gatos domésticos: una peculiar expresión de boca abierta que muchos dueños de gatos reconocerán.La respuesta de Flehmen es un comportamiento innato que atrae ciertas sustancias químicas al órgano vomeronasal del gato cuando este investiga olores interesantes. El órgano vomeronasal les ayuda a detectar feromonas y otras sustancias químicas en su entorno.

Los investigadores descubrieron que los gatos mostraban la respuesta Flehmen con menos frecuencia, en promedio, cuanto más se encontraban con la misma muestra de orina de otro gato, pero la respuesta aumentaba cuando se les presentaba orina de un nuevo gato.

domingo, 22 de marzo de 2026

Estos tiburones escogen muy bien a sus amigos

Los tiburones toro se relacionan con otros según ciertas afinidades. Foto N. Marosi


No crean que se revuelven con cualquiera. No. Tienen sus amistades preferidas para andar por los mares. Eso de que son solitarios son cuentos para desprestigiarlos. 

El cuento es este:

Un estudio publicado en Animal Behaviour demostró que los tiburones toro no son solitarios que tienen amigos, los cuales seleccionan muy bien. El estudio mostró que desarrollan relaciones sociales con amigos específicos. 

Vamos por partes.

El estudio se condujo en la Reserva Marina del Atolón de Tiburones en Fiji y en él se comprobó que estos tiburones no interactúan al azar juntándose con cualquiera. Bien selectivos que son. 

El caso es que exhiben preferencias sociales activas escogiendo ciertos individuos con los cuales asociarse mientras que evitan otros.

El grupo investigador incluyó científicos de University of Exeter, University of Lancaster, Fiji Shark Lab y Benga Adventures Divers.

El hallazgo viene luego de seis años de observaciones incluyendo 184 tiburones toro a través de tres etapas: sub-adultos no maduros sexualmente, adultos y adultos avanzados o en edad post-reproductiva.

El equipo analizó amplios patrones de  asociación -tiburones que estaban a un cuerpo de distancia del otro- y comportamientos más detallados como movimientos de 'sígame' y nado en paralelo.

El profesor Darren Croft, de Exeter, explicó que "Contrario a las percepciones comunes sobre tiburones, nuestro estudio mostró que tienen vidas sociales relativamente ricas y complejas". 

El estudio encontró que tanto hembras como machos toro se asocian con mayor frecuencia con hembras. Sin embargo, los machos tenían típicamente un mayor número de conexiones sociales en general.

El núcleo de la red social era formado por tiburones adultos, mientras que los adultos avanzados y los sub-adultos estaban generalmente menos conectados.

El grupo explicó que esas conexiones sociales les pueden ayudar a aprender, encontrar alimento y evitar conflictos.

El subgrupo que menos se relacionaba era el de los adultos avanzados, que tienen experiencia y más habilidades para cazar y aparearse, y para quienes la sociabilidad no es tan integral para su supervivencia como lo es para un individuo joven.

miércoles, 24 de septiembre de 2025

Otra prueba de la inteligencia de los perros

Los perros aprendieron a identificar el uso de los juguetes, incluso si eran juguetes nuevos con características físicas distintas. Foto Public Domain

Desde pequeños, los humanos aprenden de forma natural nuevas palabras y sus asociaciones, como que las cucharas se relacionan con los platos que se usan para comer. Bueno, los perros también.

En un estudio en Current Biology, un equipo de expertos en comportamiento animal demostró que igualmente los perros pueden categorizar objetos según su función. 

En unos juegos con sus dueños, un grupo de perros con habilidades excepcionales para aprender palabras, pudo distinguir entre juguetes para tirar y para recoger, incluso cuando los juguetes no tenían ninguna similitud física aparente y esas categorizaciones las pudieron recordar por largo tiempo.

Claudia Fugazza, de la Universidad Eötvös Loránd de Budapest, Hungría, explicó que "Descubrimos que esos perros HEA pueden extender las etiquetas a objetos que tienen la misma función o que se usan de la misma manera".

Y agregó una relación interesante al comentar que "La piedra y el martillo tienen aspecto diferente, pero se pueden usar para la misma función". Y, complementó, "Resulta que estos perros pueden hacer lo mismo".

Los estudios se hicieron en el entorno de los perros, con sus dueños. Al principio, se familiarizaron con las etiquetas verbales para dos grupos funcionales de objetos: tirar y recoger. Sus dueños usaban estas palabras con juguetes específicos y jugaban con ellos en consecuencia, aunque los juguetes no tenían características físicas similares.

Luego se hizo la prueba para ver si habían aprendido a asociar las etiquetas funcionales con el grupo correcto de juguetes, antes de jugar con juguetes nuevos de las dos categorías. Esta vez, los dueños no usaron las etiquetas tirar y recoger.

El equipo descubrió que los perros podían extender las etiquetas funcionales que habían aprendido a los nuevos juguetes, basándose en su experiencia jugando con ellos. En la prueba final, demostraron que podían aplicar correctamente las etiquetas verbales a los juguetes, tirando o recogiendo según correspondiera, incluso cuando sus dueños no les habían dado nombres.

Fugazza concluyó que "Para estos juguetes nuevos, no habían oído el nombre, pero sí habían jugado a tirar o recoger, y el perro tenía que elegir, por lo que tenían que elegir el juguete adecuado". La investigadora aclaró que "Esto se hizo en un entorno natural, sin entrenamiento previo. Los dueños jugaron con los juguetes durante una semana. Es una interacción completamente natural".

El Tiranosaurio rex no era nada frío