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miércoles, 30 de septiembre de 2026

Olvídense de extraterrestres vecinos

Al menos en el vecindario no parece haber civilizaciones extraterrestres avanzadas; si mucho, solo vida incipiente. Imagen Easy-Peasy AI


Incluso los planetas miles de millones de años más antiguos que la Tierra podrían albergar únicamente microbios si la fotosíntesis proporciona muy poca energía.

La ciencia ficción suele imaginar el vecindario galáctico de la Tierra repleto de civilizaciones extraterrestres hiperavanzadas, pero el cosmos real que nos rodea podría ser mucho más silencioso.

Un estudio publicado en el International Journal of Astrobiology, dirigido por Chris Doughty —profesor de ecoinformática en la Universidad del Norte de Arizona—, plantea que la evolución de vida compleja en exoplanetas depende en gran medida de la energía vegetal acumulada, y no solo del paso del tiempo. Aunque muchos de los planetas que orbitan a las estrellas vecinas de la Tierra son miles de millones de años más antiguos que nuestro mundo, unas condiciones menos favorables para la fotosíntesis acumulada implican que la vida en ellos probablemente evolucionó con mucha mayor lentitud.

De entre 29 exoplanetas cercanos —mundos fuera de nuestro sistema solar que podrían albergar agua líquida—, el equipo identificó solo dos donde la vida podría haber avanzado más allá de la etapa evolutiva de la Tierra. Dichos planetas, GJ 1061c y K2-3d, son más grandes, cálidos, brillantes y antiguos que la mayoría de los planetas similares a la Tierra en nuestro entorno estelar. Otros tres podrían haber alcanzado una etapa aproximadamente comparable a la Era Mesozoica terrestre, la época de los dinosaurios.

En la Tierra, las regiones cálidas y húmedas suelen favorecer un mayor crecimiento vegetal y una mayor diversidad de especies que las regiones frías y secas. Los científicos consideran que un mayor crecimiento de las plantas proporciona más energía y espacio ecológico para los animales, vinculando así las condiciones que favorecen la fotosíntesis con las oportunidades para que la vida se diversifique. La fotosíntesis transforma la luz en energía química, y los investigadores plantean la hipótesis de que la cantidad captada a lo largo de toda la historia de un planeta podría influir en su desarrollo evolutivo. Bajo esta premisa, un planeta más joven, cálido y húmedo podría sustentar un mayor desarrollo evolutivo que uno más antiguo, frío y seco.

Durante los 3200 millones de años previos a la evolución de plantas vasculares más eficientes en la Tierra, la fotosíntesis fijó aproximadamente 2,4 × 10²⁵ gramos de carbono, incorporándolo a la materia orgánica. Tras la aparición de esas plantas, que poseen tejidos especializados para el transporte de agua y nutrientes, se fijaron otros 7 × 10²⁵ gramos antes de la evolución humana. Estas cantidades permitieron a los investigadores comparar la historia evolutiva de la Tierra con la cantidad de fotosíntesis que otros planetas podrían haber mantenido.

domingo, 1 de diciembre de 2024

Hallaron lo que parece el primer alfabeto de la humanidad

Uno de los cilindros con inscripciones. Sería el primer alfabeto desarrollado por los humanos


Unos cilindros de arcilla desenterrados en la región de Alepo, en Siria, están tallados con unos trazos que serían el alfabeto más antiguo conocido, pues data de hace 4400 años, según análisis.

Fueron descubiertos en una tumba en Tell Umm-el Marra cerca de Alepo, la segunda ciudad más importante de Siria, en 2004, tumba en la cual se hallaron restos de objetos de la Edad de Bronce temprana (2600-2150 antes de nuestra era). Los objetos incluyen cuatro cilindros, cada uno más o menos del tamaño de un dedo, grabados con ocho (8) símbolos distintos.

Este alfabeto precede a otras inscripciones alfabéticas en al menos 500 años, hecho que cambia lo que los arqueólogos saben sobre el origen de los alfabetos, cómo se comparten entre sociedades y lo que eso podría significar para las primeras civilizaciones urbanas, según los investigadores.

Glenn Schwartz, profesor de Arqueología en John Hopkins University, que descubrió los cilindros dijo que "Los alfabetos revolucionaron la escritura haciéndola asequible a personas por fuera de la realeza y la élite de la sociedad. El alfabeto escrito cambió la forma como la gente vivía, cómo pensaban y cómo se comunicaban". Y agregó que "Este nuevo descubrimiento muestra que la gente estaba experimentando con nuevas tecnologías de comunicación mucho antes y en un sitio diferente a lo que habíamos creído".

Schwartz, arqueólogo en el Oriente Cercano, estudia cómo se desarrollaron las áreas urbanas en Siria y cómo emergieron las ciudades pequeñas. Junto a colegas de la University of Amsterdam, codirigió las excavaciones en Tell Uhmm-el Marra, uno de los primeros centros urbanos de tamaño medio que floreció en el oeste de Siria.

Allí descubrieron tumbas de la Edad de Bronce temprana. Una de las mejor preservadas contenía seis esqueletos, joyas de oro y plata, objetos de cocina, una punta de lanza y vasijas de cerámica intactas. Junto a las cerámicas los arqueólogos encontraron  cilindros de arcilla calentados suavemente, con lo que parece un alfabeto en ellos.

Dijo que "Los cilindros estaban perforados, así que me imagino que estaban atados a otro objeto con una cuerda que actúa como etiqueta. Tal vez detallen el contenido de un recipiente, o tal vez de dónde proviene el recipiente o a quién pertenecía, pero aclaró que "Sin un medio para traducir la escritura, solo podemos especular".

Los caracteres no corresponden a ningún lenguaje conocido, pero los comparó con caracteres usados en lenguajes semíticos occidentales para decodificarlos.

sábado, 24 de junio de 2023

Hallan una ciudad maya

Se aprecian en la imagenaérea las construcciones de esta antigua y desconocida ciudad maya. Foto INAH 


Increíble que todavía hoy se encuentren ciudades perdidas de grandes civilizaciones. Y es lo que acaba de suceder en México, donde arqueólogos descubrieron los restos de una antigua ciudad maya en la profundidad de la selva en la península de Yucatán, en la reserva Balamkú, Campeche.

Encontraron varias estructuras tipo pirámides de 15 metros de altura. Las vasijas y utensilios hallados sugieren que estuvo habitada entre los años durante varios siglos hasta más o menos el año 1000 de nuestra era, el período clásico tardío.

El sitio fue denominado Ocomtún, columna de piedra en maya. La acrópolis fue descubierta a imágenes desde el cielo mediante escaneo láser, lo que permitió que luego los investigadores se adentraran en la selva para explorarla.

Los mayas fueron una de las civilizaciones antiguas más avanzadas del hemisferio occidental, construyendo grandes templos en pirámides y grandes edificios de piedra, siendo avanzados en campos como la agricultura, la arquitectura, la escritura, el comercio, las artes y la astronomía, abarcando lo que hoy es México, Guatemala y Belice.

Los antropólogos hallaron un terreno elevado rodeado de humedales. En el área elevada encontraron varios edificios grandes, incluyendo pirámides de 15 metros de altura. El núcleo monumental cubre más de 50 hectáreas.

De acuerdo con información oficial, Ocomtún está formada por edificios que rodean tres plazas y entre las dos plazas mayores hay un conjunto de estructuras bajas y alargadas, en círculos casi concéntricos.

"El sitio fungió como un centro importante a nivel regional, probablemente, durante el periodo Clásico (250 a 1000 d.C. Los tipos cerámicos más comunes que recolectamos en superficie y en algunos pozos de sondeo son del Clásico Tardío (600 a 800 d.C.; no obstante, los análisis de muestras de material nos ofrecerán más datos sobre las secuencias de ocupación", explicó Iván Sprajc, líder del equipo.

Esa ciudad debió sufrir cambios considerables entre los años 800 y 1000 antes de colapsar junto a la civilización maya de tierras bajas.

El Instituto Nacional de Antropología e Historia de México informó que el hallazgo se hizo dentro de la caracterización de la arqueología de Tierras Bajas Centrales Mayas, un área de unos 3000 kilómetros cuadrados de selva despoblada.

En los alrededores de Ocomtúnse encontraron escalinatas, columnas monolíticas y ausencia de monumentos con inscripciones, tal vez fueron mercados o espacios para rituales comunitarios.

 

martes, 23 de junio de 2020

¿Hay más de 30 civilizaciones inteligentes en nuestra galaxia?

En la vastedad de nuestra galaxia debe haber 36 civilizaciones inteligentes. Foto Nottingham University

Con frecuencia se pregunta uno si hay civilizaciones inteligentes en nuestra galaxia y si las hay, ¿cuántas?
Investigadores de Nottingham University en el Reino Unido llegaron a una conclusión tras analizar distinta clase de datos: debe haber unas 36 civilizaciones avanzadas en la Vía Láctea.
En el estudio publicado en The Astrophysical Journal los investigadores asumieron que la vida inteligente en otras partes se forma de modo similar a la Tierra y concluyeron que son más de 30 las que debe haber en otros sitios de la galaxia.
La Vía Láctea tiene al menos 200 000 millones de estrellas y, como se sabe hoy, la mayoría tiene planetas a su alrededor.
Para Christopher Conselice, quien dirigió la investigación, "debería haber al menos unas pocas docenas de civilizaciones activas en nuestra galaxia bajo la asunción de que toma 5000 millones de años para que se forme la vida inteligente en otros planetas, como en la Tierra".
Hay dos límites astrobiológicos, denominados copernicanos, de que la vida inteligente se forma luego de 5000 millones de años y no antes (límite débil), o entre 4500 y 5500 millones como la Tierra (límite fuerte). 
En un criterio fuerte, con un contenido de metales como el del Sol, debería haber 36 civilizaciones inteligentes.
El número de civilizaciones depende de por cuánto tiempo han estado enviando señales de su existencia al espacio, como transmisiones de satélites, televisión y otras. Si otras civilizaciones lo hacen como la nuestra que lleva unos 100 años, se deduce que debe haber unas 36.
¿Por qué no nos hemos comunicado? Los investigadores determinaron que la distancia promedio a alguna de esas civilizaciones avanzadas es de unos 17 000 años luz, siendo difícil la detección de señales con nuestra tecnología actual.
La Vía Láctea mide al menos 200 000 años luz según medición publicada hace dos años en Astronomy & Astrophysics.

jueves, 28 de noviembre de 2019

Hallan la edad del mítico río Nilo



Cataratas del Nilo Azul cerca a donde confluye para formar elNillo. Foto Wikipedia

Desde la antigüedad, varios miles de años antes de nuestra era se ha escuchado del río Nilo y su influencia en el desarrollo  de varias civilizaciones como la egipcia. Hoy es una ruta de transporte e irrigación.
Pero ¿cuándo surgió este gran río de historia milenaria que se extiende por cerca de 6800 kilómetros?
Un nuevo estudio se encargó de dar una respuesta. Investigaciones anteriores sugerían que el Nilo nació hace unos 6 millones de años cuando un sistema de drenaje cambió de curso. Pero la nueva investigación va mucho más allá en el pasado.
De acuerdo con este estudio, el Nilo tiene al menos 30 millones de años, habiendo surgido por el movimiento del manto terrestre, esa gruesa capa de roca entre el núcleo y la corteza.
La nueva edad fue estimada por científicos que publicaron su artículo en Nature Geoscience.
Se cree que se formó al tiempo que las tierras altas etíopes, según Claudio Faccenna, autor principal, profesor de Jackson School of Geosciences, University of Texas.
En esas tierras es donde uno de los mayores brazos tributarios del Nilo, nace, el llamado Nilo Azul. Este es el que aporta la mayor cantidad de agua y la mayor parte de los sedimentos juntándose con el otro tributario, el Nilo Blanco, en Sudán, antes de descargar en el Mediterráneo.
Faccenna y su grupo había analizado previamente sedimentos del delta del Nilo y compararon su composición y edad con roca volcánica antigua de la meseta etíope. Encontraron que eran similares y tenían de 20 a 30 millones de edad, sugiriendo que el río y la meseta se formaron al mismo tiempo.
Luego analizaron cómo el río se podía conectar con el manto terrestre y mediante simulaciones que recrearon 40 millones de años de placas tectónicas, determinaron que el elevamiento de roca extremadamente caliente del manto empujaron hacia arriba la superficie, creando las zonas altas de Etiopía y activaron un cinturón que empuja la tierra arriba en las zonas altas del sur y hunde el terreno en el norte, creando una ladera hacia el norte, por la que corre el Nilo.