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viernes, 16 de enero de 2026

Parece que hace 7 millones de años ya andaban en dos patas

Cráneo, ulna y fémur de chimpancé, S. tchadensis y Australopithecus. Con el análisis puede derivarse la postura que tenía el individuo Imagen Scott Williams/Jason Heaton   


En 2002 se anunció un gran descubrimiento que aportaba al conocimiento de la evolución de los primates y los homínidos: fue denominado Sahelanthropus tchadensis, hallado en lo que es Chad, una especie que vivió hace unos 7 millones de años.

Desde el comienzo hubo disc usiones sobre si er un primate más relacionado con los grandes simios o un homínino, de los que derivaron los Homo sapiens millones de años después.

La discusión puede mantenerse, pero hay nuevos hallazgos: un estudio publicado en Science Advances, en el cual se reexaminaron huesos del individuo, sugiere que era bípedo, así pasara, seguramente, buena parte del tiempo en los árboles.

Scott Williams, profesor en New York University y su Departamento de Antropología, expresó que "A pesar de su apariencia superficial, Sahelanthropus estaba adaptado para usar una postura bípeda y un movimiento sobre el piso".

Tres rasgos en la estructura ósea sugieren que era apto para caminar en dos patas. El profesor Williams concluyó que "Nuestro análisis de esos fósiles ofrece evidencia directa de que Sahelanthropus tchadensis podía caminar end s patas, demostrando que el bipedalismo´evolucionó temprano en nuestro linaje y de un ancestro que era más parecido a los chimpancés y bonobos actuales".

La discusión,, sin embargo, continuará acerca de si el S. tchadensis era un homínino ancestro real de los Homos y si más un homínido del lado de los grandes simios. Lo que parece cierto es que la postura bípeda es más antigua de lo que se creía.

domingo, 27 de octubre de 2024

Descifran cuánto tarda el cerebro en leer una frase

Podemos leer varias palabras a la misma velocidad que tarda un parpadeo. Foto Negative Space


Por todas partes leemos cosas. Desde los periódicos, los libros y documentos, hasta lo que cada segundo nos llega por redes sociales, mensajería instantánea o correos electrónicos. Y científicos se han preguntado cómo logra el cerebro reconocer los mensajes y con cuánta rapidez.

Ahora hay una respuesta, de acuerdo con una investigación publicada en Science Adavances. Lina Pylkkanen, profesora en New York University y coautora cuenta que la mayoría de teorías sobre el procesamiento del lenguaje suponen que las palabras se entienden una por una, en secuencia, antes de combinarlas para obtener un significado.

Pero agrega que "Desde esta perspectiva, el procesamiento del lenguaje a simple vista realmente no debería funcionar, ya que simplemente no hay tiempo para el procesamiento secuencial de palabras y su combinación en una representación más grande".

Pero la investigación en curso demostró que podemos detectar ciertas estructuras de frases en tan poco como 125 milisegundos, lo mismo que tarda un parpadeo.

Pero explica que "No sabemos exactamente cómo esta ultrarrápida detección de estructuras es posible, pero la hipótesis general es que cuando usted percibe algo que se acomoda muy bien con lo que usted conoce -en este caso hablamos del conocimiento de la gramática-ese conocimiento puede ayudarle a identificar el estímulo muy rápido".

Para su hallazgo los investigadores trabajaron con 36 participantes a los que se les midió la actividad del cerebro. A cada uno se le presentó una frase comenzando por tres palabras que aparecieron durante 300 milisegundos, seguida por una segunda frase que podía ser idéntica o diferente en una palabra. Y se les pidió que indicaran si las frases eran las mismas, con el experimento siendo repetido con distintos principios de frases.

Los resultados revelaron que los participantes hacían juicios más rápido y precisos si las frases que veían iguales contenían un sujeto, un verbo y un objeto -como: las enfermeras limpian las heridas- unos 50 milisegundos más rápido que con una lista de nombres.

lunes, 19 de septiembre de 2022

Así se puede reducir el riesgo de alzheimer

La demencia en la edad adulta es una carga muy alta para la familia y quien la padece. Foto PxHere


Tener cerca un caso de alzheimer es devastador. Y por eso a veces nos inquieta llegar a ese estado ya de adultos. En los últimos meses han aparecido varios estudios que sugieren que hay una manera de reducir el riesgo de desarrollar esa condición: hacer ejercicio. Si es vigoroso, mejor; pero cualquier clase ayudaría.

Entre otras es que no es fácil determinar qué es actividad física, recordó Joel Salinas, profesor de neurología en la escuela de Medicina de New York University, citado por The New York Times.

Pero varios estudios, citó el periódico, han intentado caracterizarlos tipos, intensidades y duración de la actividad física que protege mejor contra la demencia.

El ejercicio fuerte parece ser el mejor, pero incluso otros ejercicio no tradicionales como las tareas hogareñas pueden ser benéficas. Tanto, que reducen el riesgo en personas con familias con historial de demencia.

Uno de los estudios apareció en Neurology, con información de más de 500 000 participantes que no tenían demencia, de una base de dato británica. Fueron seguidos durante 11 años y 5185 desarrollaron demencia, pero se encontró que quienes hacían ejercicio fuerte de manera regular, como participar en algún deporte, o entrenamiento en gimnasio u otro lugar, tenían un riesgo 35 % más reducido de desarrollar esa condición. Y quienes continuamente hacían los oficios de la casa, tenían 21 % de menor riesgo.

La norma es la misma: 150 minutos de actividad física a la semana fortalecen la salud cerebral.

El otro estudio también apareció en Neurology, una compilación de 38 investigaciones, que en total siguieron más de dos millones de personas durante res años, de los cuales 74 700 desarrollaron demencia. Luego de controlar edad, género, educación, se encontró que quienes se ejercitaban regularmente en actividades como caminar, trotar, nadar, bailar o trabajando en el gimnasio, tenían un 17 % de menos riesgo.

Los beneficios no se lograban con un determinado tipo de actividad, sino con cualquiera de ellos.

En la tercera investigación, siguieron a 1200 niños entre los 7 y 15 años durante más de 30 años y hallaron que aquellos que hacían más ejercicio tenían mejores niveles de funcionamiento cognitivo en la edad media. Es decir, nunca es tarde para comenzar. Además, el ejercicio durante toda la vida mejora la salud mental.


viernes, 3 de septiembre de 2021

Obsérvelas: las uñas pueden revelar enfermedades serias

Las uñas protegen dedos y hay que estar atentos a su coloración y forma. Foto MaxPixel


Las uñas pueden decir mucho de una persona, de su cuidado personal, en muchas ocasiones de lo que hace también y hasta de sus hábitos. Pero a una persona sus uñas le indican además su estado de salud y algunos problemas que no ha detectado.

Muchos cambios en las uñas son normales, pero otras veces revelan afectaciones en la salud que deben ser tenidas en cuenta.

Veamos un poco qué son y qué cambios pueden preocupar.

Mayumi Ito, de New York University, quien estudia cómo se regenera las células de la piel. 

Las uñas son células especializadas de la piel, hechas de queratina, una  proteína que también se encuentra en el cabello y la piel. No son solo una apariencia del cuerpo, protegen las puntas de los dedos de manos y pies. Ayudan también a asir objetos, pequeñas cosas.

Lo que se ve es la placa. La uña crece desde la base que está debajo de la piel, la matriz. Ahí nacen nuevas células y se juntan. Las más viejas son empujadas hacia la punta del dedo. Ito, por ejemplo, dice un informe de NIH, fue el primero en identificar células madre en la matriz que hace que las uñas crezcan.

Hay cosas que pueden afectar el crecimiento, como una enfermedad seria o una fiebre. Esa interrupción puede crear indentaciones, conocidas como líneas de Beau. Son líneas que corren horizontales, como en bajorrelieve. Pueden deberse a accidentes, quimioterapia o deficiencia vitamínica.

También se ´presentan unos pequeños hundimientos, común en personas con psoriasis. También se vincula con otra enfermedad autoinmune que causa la pérdida de cabello, la alopecia areata.

Si comienzan a doblarse hacia adentro como una cuchara, condición llamada koilonychia, puede ser indicativo de falta de hierro, anemia.

Cuando las uñas crecen y se doblan alrededor de la punta puede deberse a una situación genética no seria, pero también puede deberse a problemas en pulmones y corazón.

Si se tornan muy blancas, es señal de envejecimiento, pero en ocasiones se debe a condiciones serias como enfermedades renal o hepática y diabetes.

Unas líneas oscuras que se presentan a lo largo de la uña podrían ser señal de cáncer, por eso se requiere un análisis. Y ciertas infecciones, en especial del corazón pueden generar manchas rojas dentro de la uña.

Así que ya sabe: mírese las uñas no solo para cortarlas o decorarlas sino para ver si hay algún problema subyacente.


Nota: con datos de NIH

miércoles, 23 de junio de 2021

La Tierra vive ciclos de vulcanismo catastrófico

Una intensa actividad volcánica vive la Tierra cada 27,5 millones de años. Foto Pixabay


Cada tantos millones de años, la Tierra entra en un pulso geológico de inmensa actividad, comenzando con grandes eventos de vulcanismo. ¿La consecuencia? Masivas extinciones de especies en la superficie y en los océanos.

El análisis de científicos, publicado en Geoscience Frontiers se centró en lo sucedido en los últimos 260 millones de años, periodo en el cual hubo grandes eventos de esa clase.

El hallazgo es la confirmación con mayor exactitud de algo que se insinuaba: ciclos cada 26 a 36 millones de años con derivaciones serias para la vida al alterarse condiciones climáticas.

Esta investigación estableció que los pulsos se presentan cada 27,5 millones de años.

¿Cuándo se presentó el último? Fue hace 7 millones de años. Quiere decir que en 20 millones más o menos podría darse esa serie de alteraciones geológicas que trastornan la normalidad del planeta.

El estudio utilizó modernas técnicas de datación radio isotópica para establecer con mayor precisión cuándo se presentaron los pulsos geológicos en estos 260 millones de años. En ese periodo se hallaron 10 pulsos, que se pueden originar en ciclos de actividad en el interior de la Tierra, procesos geológicos relacionados con la dinámica de la tectónica de placas y el clima.

Pero también puede deberse a ciclos similares en la órbita del planeta en el espacio.

"Cualquiera que sea el origen de estos episodios cíclicos, nuestros hallazgos respaldan el caso de un registro geológico catastrófico periódico, coordinado e intermitente lo cual es una desviación de lo que sostienen muchos geólogos", explicó Michael Rampino, , investigador del Departamento de Biología en New York University, cabeza de la investigación.

A salvo, por ahora.

sábado, 21 de diciembre de 2019

Parece que hubo otra extinción masiva en la historia de la Tierra

Flujo antiguo de lava, como los que ayudaron a las extinciones masivas. Foto Nasa

¿Cuántas extinciones masivas ha habido en la Tierra? Cinco.  No es nada nuevo. Y se afirma que estamos en la sexta, provocada por los humanos y su inclemente transformación de paisajes y ecosistema.
Pero eso podría cambiar según nuevos datos que indican que antes de la más grande de todas, la del Pérmico, hace 252 millones de años, cuando desaparecieron hasta el 95 % de las especies marinas, hubo otra.
Habría sido al final de la época Guadalupiana, 8 millones de años antes de la del Pérmico y que para algunos científicos fue solo una crisis.
Pero otro grupo sostiene que fue lo suficientemente grande para entrar al top de las extinciones más grandes.
Los estudios sugieren que la extinción de esa época está relacionada con el agotamiento de oxígeno en los océanos, una señal del calentamiento global.
Para Richard Bambach, citado por National Geographic, paleoecólogo de Virgina Tech, la Guadalupiana fue una época muy mala para la bidoviersidad.
“Si usted mira los números, la pérdida de taxones en el Guadalupiano es en verdad mayor que en el pérmico”.
El final de aquella época estuvo marcado por las trampas  de Emeishan, al suroeste de China. Un enorme flujo de lava que erupcionó en el océano hace 260 millones de años y cubrió más de un millón de kilómetros cuadrados.
Ese evento levantó nubes de metano y dióxido de carbono que causó estragos en el clima, matando al menos 60 % de las especies marinas, la mayoría en las aguas tropicales alrededor del supercontinente Pangea.
Un estudio de Michael Rampino, geólogo de New York University y Shu-Zhong Shen de Nanjing University, publicado en Historical Biology, que analizó aquellas trampas y la severidad ecológica al final de la época Guadalupiana favorece la conclusión de seis grandes extinciones en la historia de la Tierra.
Séptima con la actual.
Las otras grandes extinciones han sido:
Ordovícico-Silúrico: hace 439 millones de años; 85 % de las especies extinguidas.
Devónico-Carbonífero: hace 367 millones de años; 82 % de las especies desaparecidas.
Pérmico-Triásico: hace 251 millones de años; 96 % de las especies se perdieron.
Triásico-Jurásico: hace 210 millones de años; 76 % de las especies afectadas.
Cretácico-Terciario: 65 millones de años; 76 % de las especies afectadas

lunes, 29 de julio de 2019

Energía que gasta el cerebro, clave para no engordar


No es poca cosa: en un niño de 5 años el cerebro consume casi la mitad de la energía de su cuerpo. La variación de ese gasto en las distintas edades de los niños, puede influir en los patrones de gasto de energía y ganancia de peso.

Cerebro de niños pequeños consume mucha energía. Foto US Air Force

Es decir, se debe conocer ese gasto para lograr que el menor no adquiera sobrepeso.
En un artículo en el journal Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), los coautores Christopher Kuzawa de Northwestern University y Clancy Blair de New York University School of Medicine, proponen que la variación en las necesidades de energía para el desarrollo del cerebro en los niños, en cuanto a tiempo, intensidad y duración del uso de energía, podría influir en ese gasto de energía y ganancia de peso.
“Todos sabemos que cuánta energía quemen nuestros cuerpos es un factor importante para la ganancia de peso”, dijo Kuzawa.
Aunque se sabe que en un niño de 5 años el cerebro consume casi 50 % de la energía, no se sabe cómo varía ese consumo en distintas edades.
Si se mide ese gasto, se podría prevenir mejor el riesgo de ganar peso y tener obesidad.
Tampoco se sabe cómo los programas enriquecidos para estimular el cerebro de los niños, puede influenciar el patrón cerebral de uso energético.
“Vemos plausible que un mayor gasto de energía por el cerebro podría ser un beneficio anticipado para los programas de desarrollo en edad temprana, que también tienen lógicamente otros beneficios”, agregó Kuzawa.
El hallazgo ayudó a confirmar una hipótesis largamente sostenida en antropología de que los niños evolucionaron a una tasa mucho menor de crecimiento en comparación con otros mamíferos y primates, en parte porque requieren más energía para su desarrollo.