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miércoles, 10 de junio de 2026

Gracias al sexo, la vida es como es hoy

Fósil de Dickinsonia, animal que vivió en el Ediacárico hace 560 a 550 millones de años; era ancho y ovalado con rayas o segmentos en el cuerpo. Las formas vivas eran muy diferentes a las modernas y regía la reproducción asexual Foto Wikipedia


Era un mundo calmado en cuanto a las formas vivas se refiere. Eran muy primitivas. La evolución entonces pareció detenerse. Sí entre hace 635 millones de años y 539 poco ocurrió en términos de la vida que florecía en el planeta. Eran organismos que se reproducían asexualmente.

Investigadores de la UNiversidad de Cambridge estudiaron fósiles de los animales más antiguos de la Tierra, de hace 574 millones de años, y encontraron que la reproducción asexual enlenteció la evolución porque limitó la competición entre los diferentes grupos que había.

Es que luego de más de mil millones de años de vida microbiana, durante el período ediacárico, entre hace 635 y 539 millones de años, la vida explotó en tamaño y aparecieron los primeros animales. Algunos de estos, como los Fractofusus, podían crecer hasta dos metros, aunque la mayoría eran pequeños.

Estos animales se parecían más a helechos que a cualquier animal que se pudiera reconocer hoy: no parecían tener bocas, órganos o medios de movimiento, y se cree que absorbían los nutrientes del agua a su alrededor. Como la mayoría del periodo Ediacárico, desaparecieron del registro fósil al comienzo del Cámbrico, hace unos 540 millones de años, haciendo difícil poder vincularlos con formas vivas actuales.

Los científicos han determinado, antes, que esos animales tempranos se reproducían asexualmente, enviando clones a través de estolones o rastreros, como las plantas de fresa modernas. En las ricas aguas del Ediacárico prosperaron.

El Doctor Emily Mitchell, cabeza del estudio, dijo que "La vida era agradable durante el Ediacárico, así que la necesidad de sexo er limitada". Explicó que "Había relativamente poca competencia, de modo que no había presión para cambiar algo".

La competencia y el estrés han sido motores fundamentales de la evolución durante miles de millones de años, pero en las profundidades marinas del Ediacárico, la reproducción asexual limitaba la competencia. La también Doctora, Andres Mancia, aclaró que "Si estás conectado a tu vecino mediante estos corredores, compartes nutrientes y no necesitas competir con él".

Sin embargo, a medida que la vida en el Ediacárico se extendió lentamente desde las profundidades oceánicas a aguas menos profundas, los primeros animales se enfrentaron a mayores presiones: las mareas, las tormentas, los cambios de temperatura y los niveles de nutrientes hicieron la vida más precaria y esto provocó una mayor competencia por los recursos.

Mitchell afirmó que "Si de repente te encuentras en un entorno donde prácticamente muere un par de veces al año, eso cambia todo". Y agregó que "El estrés conduce a la reproducción sexual, y cuando esto ocurre, podemos observar un aumento masivo en las distancias de dispersión, ya que los animales intentan colonizar nuevas áreas debido al incremento de la competencia".

Cuando estos animales tempranos se adaptaron tanto al nuevo modo de reproducción como a los nuevos hábitats, hubo un aumento correspondiente en la diversificación, llevando al Ediacárico a una 'segunda ola' de evolución animal, a aproceso que se aceleró más en el Cámbrico, una vez los animales se tornaron móviles.

El estudio se publicó en Nature Ecology and Evolution.

sábado, 20 de mayo de 2023

Hasta nosotros descendemos de este animal marino

Un ctenóforo, animales que habitan los distintos mares del mundo y cuyo origen se remonta a hace más de 600 millones de años. Foto Wikipedia Commons


Está claro que los humanos descendemos de homínidos como el Australopithecus, pero ¿cuál fue el origen más antiguo? ¿Cuál ese animal del cual se desprendieron todos los demás que han poblado la Tierra en distintos momentos?

Científicos parecen tener la respuesta y así fue publicado en un artículo en Nature. Descendemos de los ctenóforos o tenóforos, el portado de peine, como se le conoce también: un animal marino que a veces confunden con las medusas pero son distintos.

Hasta ahora entre científicos que estudian el origen de la vida animal existían dos posibilidades. Unos afirmaban que descendemos de las esponjas, otros de los ctenóforos (su nombre proviene del griego para portador de peine).

En el nuevo estudio los investigadores usaron una novedosa técnica basada en la estructura de los cromosomas para obtener una respuesta que parece definitiva. Primero fueron ellos, después aparecieron las esponjas y de ahí se desprendieron de a poco todos los demás animales, incluidos el linaje que derivó en los humanos.

Ambos animales, ctenóforos y esponjas, han continuado evolucionando, aunque se cree que aún comparten características con aquellos primeros individuos. Fueron animales que surgieron hace más de 500 millones de años. "El más reciente común ancestro de todos los animales probablemente vivió hace 600 a 700 millones de años. Es difícil saber cómo eran porque tienen cuerpo blando y no dejan un registro fósil directo, pero podemos usar comparaciones entre animales vivos para aprender sobre nuestros ancestros comunes", expresó Daniel Rokhsar, de University of California en Berkeley, profesor de biología molecular y celular, y uno de los autores del estudio junto a Darrin Schultz y Oleg Simakov de la University of Vienna.

"Es emocionante, estamos mirando muy atrás en el tiempo donde no tenemos esperanza de obtener fósiles, pero comparando genomas estamos aprendiendo cosas sobre esos ancestros tempranos", agregó.

La mayoría de los animales más familiares, incluyendo gusanos, moscas, moluscos, estrellas de mar y vertebrados, incluyendo los humanos, tienen una cabeza con un cerebro centralizado, un intestino de la boca al ano, músculos y otros rasgos que evolucionaron en la gran explosión del Cámbrico hace unos 500 millones de años.

Pero otros animales, como las medusas, las anémonas de mar, los ctenóforos y las esponjas, tienen unos planes de cuerpo simples. Carecen de ciertos rasgos, por ejemplo un cerebro definido y pueden no tener sistema nervioso ni músculos, pero comparten otras señales de de la vida animal como el desarrollo de cuerpos multicelulares a partir de un huevo fertilizado.

 Las relaciones evolutivas entre estas criaturas tan diversas, específicamente el orden en el que los linajes se separaron del tronco principal del árbol de la vida animal, ha sido controversial.

Mediante secuenciación de ADN no se logró resolver el enigma, si fueron primero las esponjas o los ctenóforos. Varios estudios de este tipo definieron que las esponjas fueron los primeros animales, pero no hubo concordancia en todos.

En el nuevo estudio los científicos miraron los cromosomas y cómo están organizados los genes en ellos. Al analizar a las esponjas y animales por fuera del reino animal como una ameba y un coanoflagelados (eucariotas unicelulares) encontraron que los ctenóforos tenían una disposición similar a la de estos, mientras las esponjas tenían una organización como la de otros animales. 

Esto sugiere que los ctenóforos aparecieron primero. Sí, son nuestro ancestro más antiguo.

Estos se caracterizan por unas células especializadas, coloblastos, que son exclusivas y producen una sustancia pegajosa con la cual atrapan sus presas. Se han descrito 166 especies, según los datos enciclopédicos.

Tienen ocho hileras de cilios, llamados paletas natatorias o peines, que se mueven sincrónicamente al nadar. Su cuerpo es de aspecto gelatinoso. Casi todos son hermafroditas

miércoles, 10 de noviembre de 2021

Curioso hallazgo sobre el gusano pene

Ilustración de un gusano pene en la caparazón de un hiolito. Dibujo Z. Xiguang


¿Quién fue el primer ermitaño de la Tierra? Científicos acaban de encontrar la respuesta: el gusano pene. Sí, tal como suena.

La historia es la siguiente, para entender el tema: en el Cámbrico, hace 543 a 490 millones de años, se produjo la primera gran explosión de vida en la Tierra, apareciendo casi todos los ancestros de los animales modernos. Y uno de los más temidos era el... gusano pene.

Se conocen como priapúlidos, nombre por Priapo, el dios griego de los genitales masculinos y son una división de gusanos marinos que han sobrevivido en el mar por 500 millones de años.

Los descendientes viven en madrigueras pantanosas en el fondo del mar, aunque a veces causan molestias a pescadores. Los fósiles del Cámbrico revelan que los primeros gusanos pene florecían en los mares, en casi todo el globo, poseyendo una gran boca que devoraba la criatura que pasara cerca.

 Sembraban el pánico en su ambiente, claro que ellos también debían sentirlo.

En un artículo en Current Biology, científicos descubrieron fósiles de priapúlidos que estaban en conchas de hiolitos, un antiguo y desaparecido grupo de animales marinos.

Al esta todos en la misma posición y ubicación, sugiere que en ellas se escondían tal como hacen hoy los cangrejos ermitaños. Es decir, los gusanos pene fueron los 'inventores' del estilo de vida ermitaño, cientos de millones de años antes que los crustáceos.

Los investigadores hallaron cuatro fósiles de los penes ermitaños en los depósitos fósiles de Guanshan, sur de China, del periodo Cámbrico, famosos por los fósiles muy bien preservados, hasta con tejido blando como el de los priapúlidos.

Por la forma como estaban en las conchas, se deduce que estas eran habitáculos permanentes y no guaridas ocasionales.