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lunes, 17 de junio de 2024

Núcleo de la Tierra está mermando velocidad

Con respecto a la superficie del planeta, el núcleo interno está disminuyendo velocidad. Imagen Argonne National Laboratory


Confirmado: el núcleo de la Tierra está disminuyendo su velocidad con respecto a la superficie terrestre, sugiere un nuevo estudio publicado en Nature. Las implicaciones no se conocen bien.

Durante dos décadas científicos han discutido sobre el movimiento del núcleo interno, con algunos estudios sugiriendo que se mueve más rápido que la superficie, pero el estudio de científicos de University of Southern California USC dice que el núcleo comenzó a mermar velocidad desde 2010.

"Cuando observé por primera vez los sismógrafos que sugerían ese cambio, quedé perplejo", dijo John Vidale, profesor de Ciencias de la Tierra. "Pero cuando encontramos dos docenas más de observaciones marcando el mismo patrón, el resultado fue ineludible. El núcleo va más lento por primera vez en varias décadas. Otros científicos han argumentado recientemente lo mismo con distintos modelos, peor nuestro estudio provee la resolución más convincente".

El núcleo interior es una esfera sólida de níquel-hierro rodeada por un líquido de hierro-níquel del núcleo exterior. Casi del tamaño de la Luna, está a más de 4500 kilómetros bajo nuestros pies y presenta todo un reto para los investigadores pues no se puede ver y menos visitar. Mediante las ondas sísmicas de los terremotos crean imágenes de su movimiento.

Las implicaciones para la superficie terrestre de ese cambio en el movimiento del núcleo interno solo se basan en especulaciones. Una puede ser la alteración en la duración del día, pero solo en una milésima de segundo. 

Tampoco se sabe bien a qué se debe que su movimiento sea más lento hoy.

miércoles, 1 de septiembre de 2021

Piénselo: impacto ambiental del agua en botella es 3500 veces mayor


El agua de la llave tiene un impacto 3500 menor a la embotellada. Foto MaxPixel


Es una comodidad: ir a la tienda y comprar la botella con agua para tomar en la oficina, en el gimnasio o durante una buena trotada o caminada.

Una práctica nada buena. No desde lo ambiental. Un nuevo estudio mostró que el impacto del agua embotellada es 3500 veces mayor que el del agua tomada directamente de la llave o fuente. El artículo analizó el ciclo de vida de la producción de agua embotellada para revelar su verdadero impacto ambiental.

Una información interesante ahora que el consumo de agua embotellada se ha disparado en todos los continentes. Muchos la compran por comodidad, otros porque el agua que llega a sus casas no es lo suficientemente pura para su consumo.

El estuduio se centró en Barcelona (España) y fue publicado en Science of Total Environmental. En esa ciudad el agua embotellada es fuente del 60 % de la población según dato de 2016. Se debe en buena medida a altos niveles de un compuesto carcinógeno en parte del acueducto barcelonés, producto del proceso de desinfección del líquido que algunos análisis relacionaban con el cáncer de vejiga, aunque hoy en día la concentración ha disminuido de manera significativa.

Bajo cuatro escenarios modelados, los investigadores estudiaron los impactos del agua de la llave y de la que viene en botellas.

¿Qué hallaron? Que si bebieran solo agua embotellada el impacto en el ecosistema sería muchísimo mayor, 1400 veces más, causando una pérdida estimada de 1,43 especies/año. Si cada persona consumiera solo el agua en botella, el costo sería 3500 veces mayor que lo que cuesta la extracción del líquido para llevarlo hasta la llave en las casas.

Si se considera el impacto del citado carcinógeno, el número de años perdidos sería mínimo frente al total de la población. De otro lado, si toda la ciudad tomara agua embotellada el daño ambiental sería muy sentido en destrucción de recursos, contaminación química y emisiones de gases de invernadero.

Esto sin considerar otro detalle: la botella de plástico que contiene el agua también genera preocupación en cuanto a la salud por sus ingredientes.


martes, 27 de octubre de 2020

Hay agua en lado soleado de la Luna

Composición que muestra el jet de Sofía y el cráter donde se halló el mineral. Foto Nasa/Daniel Rutter


Que hay agua en la Luna no es cuento nuevo. Se sabe hace unos años, así las muestras que trajeron los astronautas de las misiones Apolo fueran rocas secas.

Es que el agua está en los polos en lugares oscuros. Bueno, eso era lo que se tenía por cierto hasta hoy. Pero Sofía, un observatorio de la Nasa a bordo de un  jet 747 modificado que vuela a 45 000 pies, encontró señales de agua en la parte iluminada de nuestro satélite. Es más, la detectó en uno de los grandes cráteres que se ven desde la Tierra.

En ausencia de atmósfera gruesa, no debería haber agua en la Luna, pero la hay y de alguna parte aparece, en palabras de Casey Honniball, investigador de postdoctorado en el Centro Ames de la Nasa.

El Stratospheric Observatory for Infrarred Astronomy (Sofia) detectó la presencia del líquido en el cráter Clavius, del hemisferio sur selenita.

Está en una concentración de 100 a 142 partes por millón -equivalente a una botella con agua de 12 onzas- atrapasa en un metro cúbico de suelo sobre la superficie lunar. En comparación en el desierto del Sahara hay 100 veces más agua que la detectada por Sofía, pero este hallazgo plantea serias inquietudes científicas sobre cómo se crea y cómo está todavía allí.

Diferentes misiones como las naves Cassini (en paso hacia Saturno) y la Deep Space sugirieron la presencia de agua, así como la india Chandrayaan-1 y en tierra el Infrared Telescope Facility, pero con los datos de ninguna de ellas se pudo dar por cierto, hasta ahora.

En los polos se sabía de la presencia en cráteres con sombra permanente según mostró el Lunar Crater Observation and Sensing Satellite.

Aunque Sofía está destinada a mirar el espacio lejano, pero para comprobar si podía rastrear la Luna dirigieron su mirada allí en agosto de 2018.

Este observatorio viaja a bordo de un jet 747SP con un telescopio de 106 pulgadas de diámetro, escapando con esa altura al 99 % del vapor de agua de la atmósfera terrestre para tener una visión más nítida del universo en infrarrojo.

En próxima ocasión se enfocará en otras zonas de la superficie lunar y en distintas fases lunares para saber más de cómo se produce esa agua, se almacena y mueve por la Luna.

Esta misión es una asociación entre Nasa y el German Aerospace Center.

El sorprendente hallazgo fue publicado en Nature Astronomy.

jueves, 10 de octubre de 2019

Así era el oasis hallado en Marte



Como este paisaje de Quisquiro,  altiplano de Sudamérica, debió ser el cráter Galle de Marte. Foto M. Bocharov

Hace 3500 millones de años el agua corría por Marte. El robot Curiosity de la Nasa acaba de detectar lo que fue un oasis en el cráter Gale, donde se halla explorando.
Por las paredes del cráter, de 150 kilómetros de diámetro, rodaba el líquido hacia las profundidades.
Ese paisaje cambió y hoy es seco y desértico debido a la transición ambiental del planeta rojo.
Cómo se dio ese cambio intriga todavía a los científicos, que esperan que n una región cercana a donde está hoy, el explorador aporte indicios. Es una zona formada en condiciones aún más secas.
El Gale es un cráter de impacto. El sedimento arrastrado por el agua y el viento llenó el piso, capa por capa. Cuando se endureció, el viento cavó la roca en el monte Sharp, al que hoy está subiendo Curiosity, de acuerdo con un reporte de la Nasa.
Expuestas en la ladera, cada capa revela una era diferente de la historia marciana y revelan pistas sobre el ambiente que había en esa época.
“Fuimos al cráter Gale porque preserva este registro único del cambiante Marte”, dijo William Rapin, de Caltech, quien encabezó el estudio publicado en Nature Geoscience.
Él y sus coautores describieron sales en una sección de 150 metros de altura, rocas sedimentarias bautizadas como la isla Sutton, que Curiosity visitó en 2017. Y con base en datos de otra localidad,  se sabía que el área tenía periodos secos intermitentes.
La isla Sutton enriquecida en sales  es una de las piezas que el explorador ha estado aportando para ver cómo cambió el paisaje marciano.
En el cráter Gale no todo era seco. Había oasis, no como los conocidos en nuestros desiertos, sí zonas con agua que hablan del pasado líquido del planeta.
Si además de esto floreció la vida, todavía no se confirma. Ni se descarta.