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sábado, 12 de septiembre de 2026

Salud: ojo con las extensiones de pestañas

El uso frecuente de extensiones de pestañas puede afectar los ojos y por ello se requiere una buena higiene. Foto Internet


Hay modas que al final incomodan, o generan problemas para quienes las siguen. En este caso se trata de un estudio con mujeres jóvenes que de manera regular usan extensiones de pestañas.

Parece algo seguro, pero puede no serlo. Una investigación presentada en la versión 44 del Congreso de la Sociedad Europea de Cirujanos de Cataratas y Refractivos, encontró que la mayoría de quienes usan esas extensiones con mucha frecuencia tiene unos ácaros diminutos, los Demodex folliculorum, que viven en sus pestañas.

Estos ácaros pueden provocar una reacción cutánea dolorosa conocida como demodicosis. Pero no es solo esto. También se encontró que muchas presentan síntomas de irritación ocular y la mayoría tiene problemas con las pequeñas glándulas cerca de las pestañas, las glándulas de meibomio, que producen la sustancia aceitosa que previene la resequedad de los ojos.

La Doctora Tetiana Zhmud, de la Universidad Nacional Pirogov en Ucrania, junto a sus colegas, realizaron una encuesta a 345 mujeres de entre16 y 28 años. Descubrieron que casi una cuarta parte, se había puesto extensiones de pestañas en algún momento. Más de la mitad (58%) se colocaba extensiones cada tres o cuatro semanas y casi la mitad de ellas (47.6 %) manifestaron haber sentido molestias, enrojecimiento, lagrimeo o picor tras el procedimiento.

Para los investigadores, algunas simples prácticas de higiene podrían evitar esos inconvenientes: limpiar las pestañas y tratar la infestación de ácaros cuando sea necesario. Para ello se puede usar un gel hipoalergénico diseñado par higiene de los párpados. Y para los ácaros podría considerarse un tratamiento antiparasitario.

No es que no las usen, es tener cuidado y saber que exigen prácticas de aseo continuas. 

Primerísimo plano de las pestañas con extensiones. Foto Doctora Tetiana Zhmud


miércoles, 15 de marzo de 2023

Hay una nueva enfermedad: plasticosis

El estudio se hizo en pardelas paticlaras, Ardenna carneipes,  en Australia. Foto NOAA


Sí, hay una nueva enfermedad. Afecta el tracto digestivo, una inflamación que afecta la digestión, el crecimiento y la supervivencia. Es la plasticosis y ahora científicos saben que afecta a variedad de aves, en particular en ambientes marinos.

Los investigadores han encontrado aves como las pardelas que la padecen. Se nota en los polluelos, que la desarrollan al recibir alimento de sus padres con contenido de plásticos.

Es tan prevalente que análisis en individuos ha revelado cicatrices en el tracto digestivo. Al estudiar pardelas en la isla Lord Howe en Australia miraron la relación entre niveles de plástico ingerido y el órgano proventrículus, primera parte del estómago del ave. Hallaron que a más plástico consumido más cicatrices. La enfermedad puede derivar en el rompimiento gradual de unas glándulas tubulares en esa zona. Esto hace que sean más susceptibles a infecciones y parásitos e incide en la capacidad para digerir alimentos y absorber vitaminas.

Esta enfermedad fibrosa recibió el nombre plasticosis para que quede claro que es causada por la ingestión de plástico en el ambiente.

El estudio fue publicado en el Journal of Hazardous Materials.

Cuando las aves ingieren las pequeñas piezas de plástico se inflama el tracto digestivo. Con el tiempo el tejido cicatriza y se desfigura, afectando la digestión, el crecimiento y hasta la supervivencia.

Los investigadores infieren que aunque solo estudiaron una especie en un lugar determinado, el problema puede ser común a muchas otras en ambientes donde abunda el plástico, como los marinos.

El plástico, como recordaron los autores, encabezados por Hayley S. Charlton-Howard, es uno de lso marcadores de esta neuva era geológica: el Antropoceno.

Nota: con datos de The Guardian.


lunes, 21 de noviembre de 2022

No es bueno: vida de las abejas se ha acortado 50 %

De confirmarse en otros países la disminución de la longevidad de las abejas, podría ser un serio problema ambiental. Foto Giles San Martín/Flickr


¿Será un fenómeno global? Lo cierto es que investigadores encontraron un hecho que no es positivo para la producción de alimentos: la vida de las abejas se ha reducido 50 % desde los años 70 del siglo pasado, como resultado de la pérdida de colonias, y así mismo ha disminuido la producción de miel.

El estudio apareció en el journal Scientific Reports.

La pérdida de colonias es una situación normal en cuanto envejecen y mueren, pero en las últimas décadas la tasa de pérdida ha sido mucho mayor, debido a factores ambientales, enfermedades, parásitos, exposición a pesticidas y nutrición.

(En muchos países de Europa y América también se ha reportado pérdida de colonias, atribuido principalmente al uso de pesticidas nocivos para las abejas, como en el caso de Colombia).

El estudio se hizo con abejas en ambiente controlado en laboratorio. ¿Qué sucederá en el medio silvestre?

"Estamos aislando abejas de la colonia justo antes de que emerjan como adultos, o sea que cualquier cosa que esté reduciendo su ciclo de vida ocurre antes de ese punto", expresó Anthony Neerman, del Departamento de Entomología de la University of Maryland y cabeza de la investigación.

A pesar de que tenían una dieta que imita las condiciones naturales, en promedio las abejas vivían 17.7 días, frente a 34.3 que vivían en los años 70.

Aunque el estudio se hizo en laboratorio, que es muy diferente frente a un panal en su medio ambiente, los registros históricos de abejas en laboratorio sugiere la misma longevidad y los científicos por lo general asumen que los factores aislados que reducen el ciclo de vida en un ambiente también lo reducirán en otro.

Los investigadores, en otra etapa, compararán las tendencias de longevidad en otros sitios de Estados Unidos y otros países.



jueves, 1 de julio de 2021

Éxito en fase I de vacuna contra la malaria

Los toldillos impregnados de veneno son comunes para combatir la malaria hoy. Foto USAID/Pixnio


Hasta ahora funciona. De seguir así, será un enorme logro para la humanidad, en particular para cientos de millones asentados en regiones tropicales.

En fase I, la candidata a vacuna contra la malaria funcionó a la perfección. Confirió alta protección durable a los voluntarios que participaron en el estudio y que fueron expuestos a los parásitos que causan la incapacitante y con frecuencia mortal enfermedad.

La vacuna combina parásitos vivos con una de dos medicinas usadas ampliamente para tratar la enfermedad, un desarrollo llamado vacunación por quimioprofilaxis.

Ahora se encuentra en evaluación en etapa II en Malí, país africano donde la malaria es endémica.

De seguir los buenos resultados, al fin habría una manera de prevenir la enfermedad, un mal de pobres principalmente que también afecta a quienes visitan las regiones donde está presente.

El parásito es transmitido por las hembras de varias especies de mosquitos del género Anopheles.

La vacuna, Sanaria, está compuesta de esporozoitos, la forma del parásito de la malaria transmitida a la persona cuando pica el mosquito. Estos viajan por la sangre al hígado y desencadenan la enfermedad.

En la etapa I los voluntarios recibieron la vacuna más pirimetamina, droga que mata los parásitos en el hígado, o cloroquina, que los mata en la sangre. A los tres meses, bajo condiciones muy controladas, fueron expuestos a un parásito de la cepa africana o a otro de la sudamericana. Fueron inoculados vía venosa, que es como ingresa el parásito.

Quienes recibieron alta dosis de la vacuna más cloroquina tuvieron una protección del 100 %, frente a 87,5 % de quienes recibieron la vacuna más la pirimetamina.

La protección duró al menos tres meses (tiempo de la evaluación).

Si en las otras fases se demuestra además que es segura, al fin se podrá controlar la malaria, tanto para quienes residen en zonas endémicas como para los viajeros.


Nota: con información de NIH (National Institutes of  Health, Estados Unidos).


viernes, 30 de abril de 2021

¿Al fin una vacuna contra la temible malaria?

Niño enfermo de paludismo en Etiopía, en 2014. Foto Rod Waddington


En 2019, dice la Organización Mundial de la Salud, hubo 229 millones de casos (*) y al menos 409 000 muertes por malaria o paludismo (67 % niños), esa enfermedad transmitida por hembras infectadas de los mosquitos Anopheles. Un mal de países o regiones pobres y hasta ahora la ciencia no ha atinado a producir una vacuna efectiva.

Hasta ahora, porque en el servidor SSRN se acaba de presentar un inmunológico que tuvo una efectividad de 77 %en una prueba con 470 niños de 5 a 17 meses, un poco por encima del mínimo establecido por la OMS, 75 %.

La vacuna, denominada R21, es una forma modificada de una vacuna que ha sido ensayada en miles de niños en Malawi, Kenya y Ghana y que solo logró una efectividad del 56 % al primer año y 36 % a los cuatro años.

R21 es más barata y fácil de producir, pero falta un estudio mucho más amplio para confirmar la efectividad. Aquel primer ensayo se hizo en Nanoro, Burkina Faso.

En los próximos días comenzará ese estudio más grande, con 4800 niños, dijo Halidou Tinto, cabeza de la investigación. Su grupo ha trabajado de la mano del Serum Institute de India, un fabricante de vacunas que se comprometería a producir al menos 200 millones de dosis cada año si se autoriza su uso.

El mundo lleva más de medio siglo buscando una vacuna contra la malaria, pero ha sido esquiva por el poco interés de las grandes farmacéuticas en producir algo que va hacia países y personas pobres, fuera de que el agente infeccioso, el parásito Plasmodium spp, tiene un complejo ciclo de vida y una increíble capacidad de mutar proteínas claves y con eso produce nuevas variantes.

R21, como Mosquirix (la que no tuvo gran efectividad) atacan los parásitos en la fase de esporozoíto, que es en la que entra al cuerpo humano. El inmunológico incluye una proteína secretada por el parásito en esa etapa, con la idea de estimular una respuesta de anticuerpos contra él.

Los científicos también estudian si la respuesta observada en los niños en Burkina Faso protege de manera prolongada o no.

Para los investigadores, no se puede cantar victoria hasta que la vacuna demuestre que funciona en una población más grande. Con frecuencia funcionan en pequeños ensayos pero no al escalarlos.

Hoy en el mundo se controla el paludismo con medidas sanitarias como uso de toldillos impregnados de insecticida, fumigación de viviendas y sectores adyacentes. No hay forma de evitar la enfermedad una vez el mosquito pica a la persona.


Notas: con aportes de Nature

(*): En Colombia en 2020 se presentaron 65 293 casos.

lunes, 10 de febrero de 2020

El caos climático está acabando con estos polinizadores

Un abejorro de la especie Bombus terrestris. Foto Jorge Barrios/Wikipedia

Si para las abejas no corren buenos tiempos, para los abejorros, otros eficientes polinizadores, tampoco.
En Norteamérica cuatro especies se han reducido 96 & y su rango de expansión disminuyó 87 %.
En Europa 46 % de las especies de abejorros están en claro declive.
¿Las razones? Varias. Desde reducción del hábitat a pérdida de la diversidad de plantas, pesticidas (culpables de gran parte de la reducción de individuos) y parásitos.
Ahora, científicos de la University of Ottawa establecieron en un nuevo estudio publicado en Science que el declive es más rápido en aquellas regiones que se han calentado más, situación que sugiere que el cambio climático continuará reduciendo el número de individuos y de especies posiblemente.
Estudiaron datos de 66 especies en Norteamérica y Europa de 1900 a 2015. Encontraron que en las pasadas décadas la probabilidad de los abejorros de estar en sitios que históricamente habitaban se redujo 46 % en la primera región y 17 % en la segunda.
También analizaron el cambio climático en esas regiones y en aquellos lugares donde las temperaturas han aumentado  hasta o cerca del límite superior que pueden tolerar estos insectos presentan las reducciones más drásticas.
No hay asociaciones fuertes con la precipitación, pero en las áreas que se volvieron más secas es más probable que haya una reducción.
El caos climático tiene que ver entonces con la extinción de los abejorros, precisó Peter Soroye, cabeza de la investigación.
Los abejorros son una de las cuatro tribus de la familia Apidae (las otras son las distintas abejas). Son más de 250 especies de 15 subgéneros (género Bombus) y se consideran grandes polinizadoes de flores silvestres y de plantas cultivadas.