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martes, 1 de septiembre de 2026

Amamantar tiene otro beneficio para el bebé

La alimentación materna exclusiva durante seis meses reduce el riesgo de déficit de atención e hiperactividad. Foto Unicef en la India


Una lactancia materna exclusiva y larga puede tener otro beneficio para el bebé: menor riesgo de que desarrolle déficit de atención e hiperactividad, incluso hasta los ocho años de edad, que fue hasta que se midió el efecto.

El hallazgo se basa en análisis de investigadores de la Universidad de Bergen de datos de 37 600 familias de una cohorte noruega. La asociación se daba tanto en niñas como en niños y era muy sólida a la edad de tres y cinco años del niño, aunque permanecía detectable a los ocho años de edad.

En el estudio, se encontró que las mamás que alimentaban a sus hijos hasta los seis meses tenían ese menor riesgo. La evaluación incluyó amamantar exclusivamente, parcial y cuando se introdujeron otros alimentos líquidos o sólidos.

La lactancia de cualquier forma se asoció con un menor riesgo de DAHA, pero el patrón era mucho más sólido a mayor duración e intensidad.

Al considerar la genética, que tiene mucho peso en aquella condición, el efecto protector de la lactancia se mantenía, aunque no de manera tan sólida.

El estudio se publicó en Biological Psychiatry.

miércoles, 24 de julio de 2024

En salud mental, cerebro de mujeres y hombres es diferente

El cerebro de mujeres y hombres presenta diferencias en aspectos relacionados con estructuras que inciden en la salud mental. Foto PxHere


Parece cada vez más claro: existen diferencias entre los cerebros de hombres y mujeres en lo referente a la salud mental. Ahora un grupo de neurocientíficos y especialistas del comportamiento de diferentes instituciones de Estados Unidos, más uno de Nueva Zelanda y otro de Canadá, encontró diferencias en la estructura cerebral en áreas asociadas con la toma de decisiones, el procesamiento de la memoria y el manejo de las emociones en machos y hembras humanos.

En el estudio, que fue publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences -PNAS-, el grupo comparó más de 1000 imágenes de escáner del cerebro en busca de entender porqué los hombres y las mujeres son más dados a diferentes tipos de enfermedades cerebrales.

Estudios previos han mostrado que los niños son más propensos a sufrir autismo cuando crecen que las niñas y también tienen el doble de probabilidad de ser diagnosticados con déficit de atención e hiperactividad; mientras que las niñas tienen el doble de probabilidad de ser diagnosticadas con ansiedad o trastornos del ánimo más tarde en su vida que lo que son los niños.

Los científicos se han preguntado a qué se deben esas diferencias. Se enfocaron más en regiones subcorticales de materia gris que otros estudios han asociado con salud mental, incluyendo la amígdala y el tálamo. Luego analizaron las resonancias de 1065 cerebros de machos y hembras humanos, mirando las diferenciasen microestructura cerebral, como el modo como están concentradas las células, su disposición e incluso sus características físicas.

El grupo encontró lo que describe como "Grandes diferencias relacionadas con el sexo en la microestructura".  Unos cambios que se notan incluso tras ajustar por edad y el tamaño relativo de los cerebros estudiados. También hallaron métricas de difusión en la amígdala y el tálamo que creen podrían estar asociadas con trastornos mentales como ansiedad, déficit de atención e hiperactividad, asuntos de habilidades sociales y depresión.

Esto indica que se requerirán más estudios con resonancia magnética para entender más los desórdenes cerebrales debido al género.

lunes, 4 de marzo de 2024

Tiempo de pantalla de niños menores afecta relación con sus padres

Pasar mucho tiempo con aparatos electrónicos con pantalla afecta el desarrollo de los niños más pequeños.


Esto puede traer serios problemas en el futuro: los niños pequeños que pasan más tiempo con  pantallas tienen menos interacciones con sus padres y cuidadores. Hablan menos, escuchan menos e intercambian menos con los mayores, dice un estudio publicado en Jama Pediatrics.

Estudios ya habían demostrado que esa situación incidía en la obesidad, depresión e hiperactividad entre los niños. Ahora se suma la reducción de las interacciones en la casa, asunto que inquieta con miras a cómo se desarrollarán.

Y en no pocas ocasiones son los papás, para que el niño se distraiga o deje de llorar, quienes les suministran los dispositivos y aparatos con pantalla sin importarles el tiempo que pasen con ellos.

El estudio conducido por Mary E. Brushe, investigadora del Telethon Kids Institute en University of Western Australia, hizo un seguimiento a niños nacidos en 2017. Cada seis meses usaban una camiseta que portaban pequeños procesadores digitales de lenguaje que rastreaban su exposición a ciertos tipos de ruido electrónico así como al lenguaje hablado por el niño, sus padres u otro adulto.

Hicieron énfasis en tres medidas: palabras habladas por un adulto, vocalizaciones de los niños y giros en la conversación. Encontraron que en todas las edades a mayor tiempo en las pantallas afectaba la conversación. Cuando los niños tenían 18 meses cada minuto adicional de pantalla se asociaba con 1,3 menos vocalizaciones y cuando tenían 2 años cada minuto se relacionaba con con 0.4 menos giros en la conversación.

Las peores asociaciones emergían cuando tenía 3 años y estaban expuestos a 2 horas 52 minutos de pantallas cada día. A esa edad, cada minuto adicional de pantalla se asociaba con 6.6 menos palabras de adultos, 4.9 menos vocalizaciones de los niños y 1.1 menos giros en la conversación.

Nada bueno puede surgir de esa exagerada interacción.