Mostrando entradas con la etiqueta comida chatarra. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta comida chatarra. Mostrar todas las entradas

miércoles, 4 de septiembre de 2019

Este joven solo comía comida chatarra y... quedó ciego


Este adolescente no comía sino papas fritas, chips y todo lo que se denomina comida chatarra. Era su dieta.

Papas fritas eran la base de la alimentación. Foto Pexels

Tenía anemia, bajos niveles de vitamina B12, entre otros padecimientos.
Pero el más severo fue este: su dieta pobre en nutrientes… lo volvió ciego.
El caso fue presentado esta semana en el journal Annals of Internal Medicine.
Los problemas comenzaron cuando tenía 14 años y debió acudir al médico, donde le detectaron la anemia y las deficiencias. Se sentía muy cansado.
A la edad de 15 había perdido parte del oído y tenía problemas de visión y no se sabía por qué si los exámenes con MRI mostraban un ojo normal.
En los dos años siguientes su visión empeoró. A los 17 era de 20/200 en ambos ojos, lo que legalmente, hay que decirlo, se denomina ceguera.
Más exámenes detectaron daños en el nervio óptico, el manojo de fibras nerciosas que conectan el ojo con el cerebro, Todavía tenía niveles bajos de la B12, junto a reducidos niveles de cobre, selenio y vitamina D.
Esto hizo que se le preguntara qué era lo que comía. Pues desde la escuela elemental no comía sino papas fritas, chips, pan, jamón procesado y salsas.
El joven fue diagnosticado con neuropatía nutricional óptica, o daño del nervio óptico que se deriva de las deficiencias nutricionales, una condición que puede ser provocada por drogas, mala absorción de alimentos, dieta pobre o abuso de alcohol.
La falta de vitamina B12, por ejemplo afecta las células nerviosas.
La pérdida de visión por la dieta es reversible si se detecta pronto. En el caso de este joven no había nada qué hacer: quedó ciego. No le sirven ni los lentes.
Aparte de suplementos nutricionales que le prescribieron, fue referido a los servicios de salud mental por el trastorno en su dieta: padecía el trastorno por evitación/restriccción de la ingesta de alimentos, una condición que supone falta de interés en alimentos con ciertas texturas y colores y que no se nota siempre en el cuerpo, pues la persona puede tener índice de masa corporal normal como sucedía en este caso.
Un final lamentable.

viernes, 26 de julio de 2019

Somos los primates más grasientos


Los humanos somos más gordos, tendemos a acumular más grasa que los demás primates. Somos, en palabras de Devi Swain-Lenz “los primates grasosos”.

La grasa blanca se acumula en la cintura y es difícil de eliminar. Foto Wikipedia

¿La culpa? La comida chatarra, la falta de ejercicio son solo una parte de la respuesta.
De fondo hay mucho más. Swain-Lenz y colegas parecen haber hallado la razón tras nuestra composición corporal que acumula más grasa.
Y es extraño, porque compartimos más del 99 % con otros primates, como los chimpancés. Sin embargo en nuestra evolución hubo algo que nos hizo proclives a aquella acumulación tan indeseada.
Chimpancés y humanos son diferentes en cómo el ADN se empaqueta dentro de las células de grasa. Como consecuencia, la menor capacidad de nuestro cuerpo de convertir esa mala grasa alta en calorías en una que se pueda quemar.
El hallazgo fue publicado en el journal Genome Biology and Evolution.
Comparados con nuestros primos primates, incluso los más delgados acumulan grasa. Mientras otros primates tienen menos de 9 % de grasa corporal, nosotros tenemos entre 14 % y 31 %.
Los investigadores compararon muestras de humanos, chimpancés y Rhesus macacos para ver las diferencias de almacenamiento del ADN en las células.
Encontraron 780 regiones de ADN accesibles en chimpancés y macacos, pero que están más agrupadas en humanos. Al examinar esas regiones con detalle, encontraron pedazos recurrentes de ADN que ayudan a convertir grasa de un tipo en otro.

El Tiranosaurio rex no era nada frío