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viernes, 7 de noviembre de 2025

Así se está secando la Amazonia colombiana

Mapa que muestra dónde se ha concentrado la pérdida de agua en la región amazónica de Colombia. Imagen Instituto Sinchi


Aunque para muchos pueda parecer algo lejano y sin importancia, los datos que reveló el Instituto Sinchi generan inquietud: la región amazónica colombiana pierde cada año 716.6 millones de metros cúbicos de agua, situación que afecta la seguridad hídrica del país. 

Es que en 9 de los 12 meses del año está lloviendo mucho menos, en especial en febrero, junio, julio y septiembre, de acuerdo con un estudio que analizó el comportamiento de las lluvias entre 1981 y 2020.

Esa disminución ha sido fuerte en zonas donde la pérdida de bosques ha sido significativa. Municipios como Florencia, San Vicente del Caguán y Cartagena del Chairá (Caquetá); La Uribe y La Macarena (Meta); Cumaribo en Vichada; gran parte del Guaviare, el norte del Parque Nacional Chiribiquete y la cuenca media del río Caquetá (hasta La Pedrera, en Amazonas), son algunos de los más afectados con la reducción de lluvias.

Además se encuentra en riesgo la zona de transición entre la Orinoquia y la Amazonia.

La cifra es demasiado diciente: el agua que se deja re recibir en la región amazónica es un volumen que equivale al consumo de agua potable de Bogotá durante tres años, o llenar 2.4 veces el sistema Chingaza, que abastece a la capital.

Los investigadores del Instituto expresaron que el agua que deja de caer no es una estadística, sino que es una señal sobre el futuro del país. De continuar la tendencia, estarán en riesgo millones de personas que dependen de los ríos voladores, no solo en la Amazonia.

Afecta también la regeneración del bosque, la producción de alimentos y afecta servicios como la regulación de la temperatura, la humedad y el almacenamiento de carbono.

Frente a lo que sucede, los investigadores plantean tres acciones:

Detener la pérdida de bosque y asegurar la conservación a largo plazo;

Ampliar las áreas protegidas, priorizando su papel en la regulación climática e hídrica;

Impulsar programas de restauración ecológica, con enfoque en servicios ecosistémicos y participación comunitaria.

lunes, 5 de diciembre de 2022

Recuperan más de 28 000 animales traficados en Colombia

La hicotea es tal vez el reptil más traficado en Colombia. Foto Wikipedia Commons


¿Hay menor tráfico de animales silvestres en Colombia? Podría derivarse de las estadística de este año hasta septiembre, aunque solo los datos de 2022 lo confirman. En 2020 los Centros de Atención y Valoración de Fauna Silvestre de las Corporaciones Autónomas Regionales recibieron 31 477 animales, fueron 38 140 un año después y este van 28 748, un número todavía elevado.

En los registros predomina el rescate de animales, seguido por las entregas voluntarias y por último los rescates. 

Pero los datos dejan un sabor agridulce. Hay grupos de animales que son más traficados y regiones donde es más activo este comercio ilegal. De los individuos recibidos hasta septiembre, 49 % son reptiles, 28 % aves, 22 % mamíferos y 1 % anfibios.

Los reptiles son muy traficados en las costas Caribe y Pacífica, siendo muy alto el de tortugas hicoteas (Trachemys callirostris). En el departamento de Córdoba, de 6127 recibidos, 5530 fueron reptiles, mientras que Corpomag reportó 13 591 huevos de iguana recibidos y 357 individuos marinos.

Por regiones naturales, las Andina y Caribe concentra el mayor porcentaje de fauna que llega a aquellos Centros, con 39 %cada una; le sigue la Pacífica con 13 % y Orinoquia y Amazonia con 4 %. Por especies, el 59 % de los reptiles que se recuperan en el país llegan de la región Caribe, mientras que 62 % de los mamíferos y 57 % de las aves proceden de la región Andina.

De los recibidos, 14 496 individuos fueron liberados tras el proceso de adecuación requerido. Muchos no pueden regresar a un hábitat adecuado pues están demasiado humanizados y han perdido sus instintos naturales. Para ellos sigue una vida en cautiverio en diferentes entidades, como parques zoológicos.

Para recuperar los animales, las CAR trabajan con entes territoriales, Policía y Fuerzas Militares, entre otros.

Un panorama que todavía no es satisfactorio.

(El informe es el consoldiado de las CAR).

viernes, 31 de mayo de 2019

En peligro plantas prehistóricas de Colombia


Sí, varias de las apreciadas y especies de plantas prehistóricas de Colombia, las zamias, se encuentran en peligro crítico de extinción o con distinto grado de amenaza.
Esto reveló un análisis del Instituto Humboldt. Estas, explicó, son importantes por hacer parte de un grupo de plantas primitivas terrestres que vivieron entre dinosaurios y les sirvieron de alimento.

Zamia muricata está amenazada. Foto Humbolgt/Hernando García


También, siguió, porque aves y murciélagos las visitan para absorber múltiples semillas de gran tamaño, por lo general cubiertas de una capa carnosa en tonos rojizos y vistosos.
Pero cada vez quedan menos de estos fósiles vivientes en cuanto a su distribución y número. 
Las razones, de acuerdo con el Instituto, son:
Uno: La deforestación sin control que arrasa bosques y selvas con fines agrícolas, ganaderos, comerciales, de expansión vial y urbana, entre otros, destruye y diezma su hábitat.
Dos: el sello de “fósil viviente” que sumado a características morfológicas únicas (rareza y tamaño) cotizan la flor completa o sus semillas en mercados internacionales de vegetación exótica ornamental, donde aficionados pagan desde cientos hasta miles de dólares o euros por un ejemplar de colección que llega a compararse con una obra de arte. ( Por eso el Libro Rojo de Plantas de Colombia, volumen 2: palmas, frailejones y zamias sugiere que estas plantas podrían ser aprovechadas de forma sostenible, sin embargo, la actual sobreexplotación ilegal e indiscriminada a la que están sometidas compromete la supervivencia de varias especies).
Tres: un proceso lento en extremo, para la noción humana de tiempo, de polinización-fertilización, maduración de semillas y crecimiento. Muchas zamias, por ejemplo,  tardan entre uno y cinco siglos para desarrollar un tronco de tan solo un metro de alto.
Por todo esto, el Humboldt con sus plataforma BioModelos y el apoyo de un grupo de expertos botánicos y herbarios nacionales desarrollaron mapas de distribución de las 20 especies de zamias existentes en Colombia para incrementar su conocimiento, valoración y conservación.
Hoy, esta es la situación de las zamias:

Zamia pirophylla en peligro crítico. Foto Humboldt/Cristina López

Ocho especies en la categoría En Peligro Crítico (CR): Zamia amplifolia, Zamia dosidon, Zamia montana, Zamia Oligodonta, Zamia pirophylla, Zamia tolimensis, Zamia wallisii y la corocita (Zamia restrepoi).
En la categoría Amenazada (EN) se encuentran la chigua macho (Zamia chigua), cacao indio (Zamia encephalartoides), palma de monte (Zamia huilensis), Zamia hymenophyllidia, Zamia incognita, Zamia manicata, Zamia muricata, y Zamia melanorrhachis.
En la categoría de amenaza Vulnerable (VU), pero con serios riesgos a sus hábitats en algunos sectores, están la Yuca de monte (Zamia amazonum), la chigua (Zamia obliqua), Zamia roeslii y Zamia ulei.
Ante este alarmante panorama, y al considerar que las cycadas (linaje de plantas primitivas que persiste en la actualidad, con un registro fósil de más de 250 millones de años) son un grupo carismático para conservación de la biodiversidad a nivel internacional, las zamias han sido elegidas como uno de los grupos estratégicos para planificar e implementar acciones de conservación en la Estrategia nacional de conservación de plantas de Colombia.
En el país hay presencia de especies de zamias en el norte del Caribe (una compartida con Venezuela), en el piedemonte y algunas zonas de la Orinoquía (por lo menos una en descripción), pero la mayor parte de la diversidad del género está en las regiones Andina, Pacífica y Amazónica.
En términos de conservación, las especies que relativamente han sufrido la mayor pérdida de hábitat son Z. huilensis (90,3 %), Z. muricata (86,2 %) y Z. tolimensis (70,9 %). Dicha circunstancia comprometería su viabilidad poblacional dado que el rango geográfico no supera los 1000 km2.

El Tiranosaurio rex no era nada frío