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lunes, 10 de febrero de 2025

Seis datos de lo que pasa en el Ártico

Cada verano se derrite mayor cantidad de masa de hielo del Ártico. La región se calienta con gran rapidez. Foto Nasa


Aunque el mundo está más pendiente de otras cosas d ela vida diaria, de guerras y el auge de la extrema derecha y el fascismo, la Tierra sigue su camino inescrutable. Y el Ártico también.

Varios estudios e informes recientes no traen noticias buenas para una región importante no solo por su biodiversidad sino porque es termómetro del clima y porque si funciona mal la criosfera toda podría entrar en eventos negativos en cascada.

¿Pero cuáles son esos nuevos datos? Miremos:

1. Las temperaturas en la zona del Polo Norte han subido en las última semanas hasta 20 ° Celsisu más que el promedio de los últimos 35 años. Al norte de Svalbard, Noruega, subieron a 18° C más que ese promedio.

2. Estas temperaturas extremas se dan cuando el planeta ya pasó los 1.5° Celsius de más sobre la era preindustrial, límite que buscaban las conversaciones mundiales sobre el cambio climático.

3. A mayor temperatura, más rápido se derrite el hielo en el océano. En cada invierno, el Ártico se congela y en verano pierde parte de esa masa de hielo, pero hoy cada verano se está derritiendo un área más grande, eso hace que se refleje menos radiacion solar a la atmósfera y quede en la atmósfera y el océano, calentando más el planeta.

4. Nada indica que a largo plazo se contenga el aumento de la temperatura. Es más, así se dejara de emitir gases de invernadero, la trayectoria imparables es a que a finales de siglo haya aumentado al menos 2.7° con respecto a la era preindustrial. El Ártico estará totalmente descompuesto, libre de hielo varios meses al año. Hoy ya es irreconocible, según investigadores.

5. En el Ártico se forman crestas gruesas producto del hielo que se reacomoda, de resquebrajaduras y de los vientos. Esas zonas son ricas en vida, en pequeños organismos. Y la noticia es que cada vez se forman menos, sugiriendo amenazas para toda esa vida y para el grosor mismo del hielo.

6. Para confirmar todo esto: el Ártico se calienta hoy cuatro veces más rápido que el resto del planeta.


Nota: con datos de Nature Climate Change, Science, The Guardian.

martes, 16 de junio de 2020

Hacía 800 000 años la Tierra no vivía esta situación

El Sol desde el observatorio de Mauna Loa donde se mide la concentración de gases de invernadero. Foto NOAA

Hacía más de 800 000 años que la Tierra no estaba así. Muchísimo más, quizás. Y aunque es un cambio imperceptible para todos, traerá consecuencias en el mediano y largo plazo.
La concentración de dióxido de carbono en la atmósfera alcanzó 417,1 partes por millón en mayo, de acuerdo con las mediciones del laboratorio de Mauna Loa en Hawái. En mayo de 2019 había llegado a 414,7 y fue tan solo en 2014 cuando se pasó la barrera de las 400 ppm.
Así es como se mide el CO2 que queda en la atmósfera y actúa como gas de invernadero impidiendo que parte del calor que llega del Sol escape al espacio.
Este aumento continuo se da pese a los acuerdos internacionales para reducir las emisiones y evitar que la temperatura de la Tierra suma más de 2 ° Celsius con respecto a la era preindutrial (finales siglo XVIII).
"El progreso en la reducción de emisiones no es visible en el registro de CO2", dijo Pieter Tans, científico del Global Monitoring Laboratory de la oficina estadounidense del océano y la atmósfera (NOAA).
"Continuamos sometiendo nuestro planeta -durante siglos o más- a más calentamiento global, aumento del nivel del mar y eventos climáticos extremos cada año".
Es que si hoy se dejaran de emitir gases de invernadero (el CO2 es solo uno aunque el más incidente hoy) tomaría miles de años para que ese CO2 fuera absorbido por los océanos y la atmósfera para regresar a los niveles preindustriales.
Con motivo de la pandemia por el coronavirus SARS-CoV-2, las emisiones se redujeron al paralizarse la producción industrial, pero no se refleja en la concentración atmosférica.
¿Por qué? Porque la disminución tendría que ser tan grande para que se destacaran dentro de la variabilidad natural del CO2 provocado por la forma como las plantas y el suelo responden a las variaciones estacionales y anuales de temperatura, humedad ambiente y del suelo. Estas variaciones son grandes y hasta ahora las reducciones por Covid-19 no se notan.
Si las reducciones se mantuvieran de 6 a 12 meses, debería disminuir la concentración medida en Mauna Loa.
Aunque las plantas y los océanos absorben una cantidad de CO2 equivalente a cerca de la mitad de las 40 000 millones de toneladas que se emiten cada año por actividades humanas, la tasa del dióxido de carbono en la atmósfera se ha acelerado. En los años 1960 el crecimiento anual promedio era de 0,8 ppm. Se dobló a 1,6 ppm en los años 80 y permaneció fija en 1,5 en los 90. La tasa creció desde 2000 a 2 ppm anual en promedio y a 2,4 en la década pasada. "Hay evidencias abundantes y concluyentes de que la aceleración es causada por mayores emisiones", dijo Tans.
Un problema al que no se le está prestando suficiente atención. 
Algún día será tarde.

lunes, 30 de diciembre de 2019

2019 marcado por alertas sobre el cambio climático (resumen del año)



Fuegos en extensa región de la Amazonia en febrero. Foto Nasa

Centrado en las amenazas que representan el calentamiento global y el cambio climático, atizado por informes poco optimistas de grupos de expertos y marcas de contaminación superadas estuvo este 2019, que vio también el surgimiento de movimientos masivos pidiendo acción a los gobernantes y conglomerados económicos, alentados por la presencia de una joven activista, la adolescente sueca Greta Grunberg.
Esto fue lo que sucedió en 2019 en el campo ambiental yu climático.

Ardió la Amazonia. Desde mediados de año hasta septiembre aumentaron los incendios provocados en la selva amazónica, principalmente en Brasil, aunque se extendió también a Bolivia. En solo agosto en tierra brasileña ardieron 1698 kilómetros cuadrados.
La situación generó una tormenta diplomática, con amenazas francesas al presidente Bolsonaro quien alentó los fuegos para limpiar la selva y dedicar el área al sector agropecuario, y llamados de organismos ambientales internacionales.

Vida amenazada. En mayo la Plataforma Intergubernamental de Ciencia y Política sobre Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos (IPBES) reveló un informe en el que se demostró que la pérdida de biodiversidad se ha venido acelerando y hoy más de un millón de especies están amenazadas de extinción, un declive del mundo natural sin precedentes y debido a las acciones humanas.

Subida del mar. El Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático, IPCC, advirtió en un informe sobre el estado de los océanos y la criosfera, en septiembre, que la nueva proyección sobre al aumento del nivel del mar a finales de este siglo indica que no subirá 10 centímetros sino 1,1 metros, amenazando a cerca de 630 millones de personas y cuantiosa infraestructura en zonas costeras.
Ese mismo Panel llamó la atención sobre los esfuerzos serios que deberán hacerse para reducir la presión sobre la tierra agrícola indicando que será necesario cambiar hábitos alimenticios hacia unos basados en plantas.
Si no se logra, será difícil evitar que la temperatura del planeta aumente más de 2° Celsius con respecto a la era preindustrial.

Carbono preocupante. El 11 de mayo la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera alcanzó las 415 partes por millón, el nivel más alto en 2,5 millones de años, en el Pleistoceno tardío, cuando la temperatura era 3° C más alta que hoy y el nivel del mar 20 metros más altos. Un indicador claro de las emisiones de gases de origen antropogénico.

Gran fracaso. La Conferencia de las Partes 25 de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático celebrada a comienzos de diciembre en Madrid (España) fue un rotundo fracaso. Se buscaba mayor compromiso para reducir emisiones por parte de los países signatarios del Acuerdo de París. Solo quedó la vaga idea de que cada uno hará lo mejor pero sin metas concretas, mientras las emisiones gases por uso de combustibles fósiles y transformación del suelo principalmente se mantienen al alza.

Incumplidos. El mundo debe reducir 76 % las emisiones anuales de gases en la próxima década si quiere que la temperatura no aumente más de 1,5 a 2° C sobre la era preindustrial, lo que sería catastrófico para muchas formas de vida y millones de humanos. Una advertencia del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente.

Llamado urgente. Más de 11 000 científicos de todo el mundo suscribieron en noviembre una declaración publicada en BioScience, en la que exteriorizaron su preocupación ante la actual tendencia de calentamiento, indicando que se necesitan acciones urgentes para evitar un desastre. Una real emergencia climática, expresaron.

Joven realidad. La adolescente Greta Grunberg se convirtió en el símbolo de la lucha contra el cambio climático. Llamó al mundo a marchar contra la inacción de gobernantes y grandes corporaciones económicas, generándose miles de marchas en todo el planeta. Habló ante Naciones Unidas y en la COP25 en Madrid. Fue la voz que despertó a los jóvenes para exigir medidas claras y contundentes que frenen el calentamiento global.

-El 21 de enero científicos advirtieron que el deshielo de Groenlandia ocurre hoy cuatro veces más rápido que en 2003.
-El 25 de septiembre se desprendió el iceberg más grande de la Antártida en 50 años, de 1636 kilómetros cuadrados y peso de 315 000 millones de toneladas.
-El 23 de noviembre se anunció la muerte del último rinoceronte de Sumatra, en Malasia.