miércoles, 2 de septiembre de 2026

Ser agradecido y positivo ayuda al corazón

Muchas veces una actitud positiva frente a la vida ayuda a mejorar la salud física y mental.

Prácticas sencillas como la atención plena, llevar un diario de gratitud y el entrenamiento en optimismo pueden mejorar varios indicadores de salud cardiovascular en cuestión de semanas. Un estudio reciente halló que estas intervenciones de psicología positiva se asociaron consistentemente con mejoras en la presión arterial, la inflamación y otros factores de riesgo de enfermedades cardíacas. Dado que algunos de los beneficios parecían estar relacionados con comportamientos más saludables, como mejores hábitos alimenticios y mayor actividad física, los investigadores señalaron que podría ser necesario un refuerzo continuo para mantener el progreso a lo largo del tiempo.

Rosalba (Rose) Hernández, profesora de trabajo social en la Universidad de Illinois Urbana-Champaign, dirigió el equipo de investigación. El grupo revisó los resultados de 18 ensayos controlados aleatorios que evaluaron intervenciones de psicología positiva y atención plena diseñadas para mejorar la salud mental o física.

Los programas variaban considerablemente en su metodología. Algunos se basaban en sesiones telefónicas estructuradas, diarios personales con breves seguimientos o herramientas digitales como aplicaciones y mensajes de texto. Otros incluían reuniones grupales interactivas presenciales o enfoques híbridos que combinaban actividades cara a cara con herramientas en línea y sesiones virtuales.

La mayoría de los programas incluían sesiones semanales, además de actividades que los participantes realizaban en casa para reforzar lo aprendido. La mayoría tenía una duración de entre seis y doce semanas.

Los estudios generalmente reclutaban grupos de entre 50 y 200 adultos con un riesgo cardiovascular elevado, como hipertensión no controlada, insuficiencia cardíaca u otras afecciones. Los participantes solían tener entre 50 y 60 años. En los estudios que informaron sobre el género, las mujeres representaban entre el 35 % y el 55 % de los participantes.

“En cohortes de hipertensión y síndrome coronario post agudo, los programas basados ​​en la atención plena, aplicados durante un período de ocho semanas, redujeron la presión arterial sistólica y disminuyeron los marcadores inflamatorios como la proteína C reactiva de alta sensibilidad y el fibrinógeno”, afirmó Hernández, miembro de la Asociación Americana del Corazón. “Una intervención digital de 12 semanas basada en la espiritualidad logró una de las mayores reducciones: disminuyó la presión arterial sistólica medida con un manguito estándar en 7,6 puntos y la presión sistólica central (que se mide en la aorta al salir del corazón) en 4,1 puntos”.

El estudio apareció en Cardiology Clinics.

martes, 1 de septiembre de 2026

Amamantar tiene otro beneficio para el bebé

La alimentación materna exclusiva durante seis meses reduce el riesgo de déficit de atención e hiperactividad. Foto Unicef en la India


Una lactancia materna exclusiva y larga puede tener otro beneficio para el bebé: menor riesgo de que desarrolle déficit de atención e hiperactividad, incluso hasta los ocho años de edad, que fue hasta que se midió el efecto.

El hallazgo se basa en análisis de investigadores de la Universidad de Bergen de datos de 37 600 familias de una cohorte noruega. La asociación se daba tanto en niñas como en niños y era muy sólida a la edad de tres y cinco años del niño, aunque permanecía detectable a los ocho años de edad.

En el estudio, se encontró que las mamás que alimentaban a sus hijos hasta los seis meses tenían ese menor riesgo. La evaluación incluyó amamantar exclusivamente, parcial y cuando se introdujeron otros alimentos líquidos o sólidos.

La lactancia de cualquier forma se asoció con un menor riesgo de DAHA, pero el patrón era mucho más sólido a mayor duración e intensidad.

Al considerar la genética, que tiene mucho peso en aquella condición, el efecto protector de la lactancia se mantenía, aunque no de manera tan sólida.

El estudio se publicó en Biological Psychiatry.