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jueves, 24 de septiembre de 2026

Ya conocen dónde 'nacieron' los murciélagos

Un murciélago volando en la oscuridad. Un mamífero que lleva 65 millones de años poblando el planeta. Foto Wikipedia


No, no fue en Asia, tampoco en África ni en Norteamérica. Los murciélagos surgieron en Europa y fue hace 65 millones de años. 

Eso reveló un amplio estudio que involucró a 137 investigadores de 64 países, quienes analizaron 103 especies de las 21 familias de murciélagos reconocidas.

También encontraron que la ecolocalización, así como el vuelo, evolucionaron muy temprano en la historia evolutiva de estos mamíferos voladores.

Los investigadores combinaron moderna secuenciación de ADN con métodos computacionales para generar y comparar los genomas.

Los investigadores también combinaron los genomas con 44 fósiles de murciélagos para reconstruir la historia evolutiva de los únicos mamíferos voladores.

El trabajo, publicado en Nature, tomó varias décadas de recolección de la información.

Los murciélagos son uno de los más extraordinarios mamíferos de la Tierra. La mayoría se orienta y caza en completa oscuridad usando solo sonido. Con más de 1500 especies conocidas y distribuidas por los distintos continentes, responden por un quinto de todos los mamíferos vivos y son esenciales para la conservación de ecosistemas.

martes, 22 de septiembre de 2026

Hallan uno de los primeros habitantes de la Tierra

En esta antigua formación que quedóe l descubierto al ceder elt erreno se encontró el espécimen de Charnia, uno de los primeros habitantes del planeta Tierra. Foto Varick Veenma


Uno de los fósiles animales más antiguos que se conocen conservados en tres dimensiones ha sido descubierto en un campo de ovejas en el Ártico noruego, lo que supone el primer yacimiento fósil importante de este tipo hallado en Europa en décadas.

Unas rocas que se desprendieron de un acantilado y se partieron en un campo de ovejas del Ártico noruego revelaron una criatura con forma de helecho que vivió hace 560 millones de años. Conocida como Charnia, se cree que es uno de los primeros animales. Este espécimen conservó su forma en tres dimensiones, lo que lo convierte en uno de los fósiles animales de su clase más antiguos que se conocen.

El hallazgo en Finnmark es el primero confirmado de Charnia en Escandinavia y representa el primer yacimiento fósil importante de este tipo descubierto en Europa en décadas. En rocas cercanas se habían encontrado anteriormente rastros de organismos que se anclaban al antiguo lecho marino, pero no fósiles de los organismos en sí. Las rocas fracturadas en el campo de ovejas dejaron al descubierto un registro fósil mucho más rico.

Estos organismos vivieron durante el periodo Ediacárico, cuando apareció por primera vez la vida compleja en la Tierra. Gran parte de lo que los científicos saben sobre ellos procede de un número reducido de lugares, en parte porque las rocas capaces de preservarlos son difíciles de encontrar.

El Doctor Yorick Veenma dijo que "Este periodo temporal tampoco cuenta con un registro rocoso extenso". Es él el  autor principal del estudio y miembro del Departamento de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Cambridge. Añadió que "Para ser encontrados, los fósiles deben estar incrustados en rocas sedimentarias; por tanto, si estas rocas son menos comunes, resulta más difícil hallar los fósiles. La mayoría de los fósiles del Ediacárico proceden de un puñado de lugares, lo que hace emocionante encontrarlos en una ubicación nueva".

Los cuerpos de estos organismos plantean otro desafío. A pesar de su aspecto similar al de un helecho, Charnia carecía de boca, órganos o medios visibles de locomoción. Era, en esencia, una «bolsa llena de sustancia gelatinosa» parecida a una medusa que permanecía inmóvil en un mismo lugar.

El coautor, profesor Neil Davies, explicó que "Como registro fósil, el Ediacárico se enfrenta a varios inconvenientes; principalmente, que la mayoría de los organismos tenían cuerpo blando y aún no habían evolucionado los esqueletos, por lo que su conservación es más difícil". Es él también del Departamento de Ciencias de la Tierra de Cambridge. Agregó que "Muchos fósiles de este periodo aparecen como improntas, resultado de haber quedado aplastados bajo capas de roca".

viernes, 7 de agosto de 2026

Así era el perro que trepaba en los árboles

Representación de Mesocyon coryphaeus, un ancestro en línea directa de los perros. Podía trepar y no era bueno para correr. Recreación de Kaori Chambers, University of Michigan


Los perros pudieron originarse en lo que hoy es Norteamérica hace unos 40 millones de años. El ancestro común fue un cánido denominado Hesperocyon. En ese entonces mucha parte del continente estaba cubierta por bosques densos y este animal era probablemente muy buen trepador.

En una colección escondida en Oregon, Estados Unidos, un fósil de hace cerca de 30 millones de años permanecía dentro de una roca en la colección. Los análisis revelaron que se trató de un perro, uno de los más completos fósiles de antes de la Edad de Hielo hallados en esa región, de acuerdo con la paleontóloga Anne Korte de la Universidad de Michigan.

El animal pertenece a la especie Mesocyon coryphaeus, nombrada en 1879 solo a partir de unos cráneos. En un artículo en el Journal of Paleontology, describió el fósil en una edición especial. El esqueleto está muy entero, solo faltan partes de la cola y porciones de manos y pies, pero tiene hasta el hueso del pene. 

Mesocyon apareció unos 10 millones de años después de Hesperocyon, cuando el clima global refrescó. Las densas selvas fueron remplazadas de manera gradual por llanuras abiertas y en otras partes por arbustos.

Los análisis revelaron que esa especie no corría como los perros modernos. La forma del codo sugiere que podría rotar sus antebrazos, una capacidad que le permitía trepar árboles. También se encontr´po que en tierra con frecuencia se apoyaba en talones y no en los dedos, como los perros de hoy.

lunes, 20 de abril de 2026

Otro dinosaurio especial en el sur de Argentina

Rescate de los restos del B. dionidei en un sitio paleontológico al sur de Argentina. Un individuo que pudo medir 20 metros. Foto SNSB


Un nuevo dinosaurio, tal vez el primero de cuello largo en el sur del planeta, fue encontrado en Argentina, y data del periodo Jurásico Superior, es decir vivió hace unos 155 millones de años. Se trata del Bicharracosaurus dionidei.

Valga decir que los fósiles de dinosaurios de cuello largo del Jurásico en el Hemisferio Sur son rarísimos, así que este hallazgo ayuda a una mejor comprensión de estos gigantes herbívoros.

Con sus cuerpos macizos, largos cuellos y colas, y cabezas diminutas, los dinosaurios de cuello largo (saurópodos) representan la imagen típica de un dinosaurio para muchas personas. Los saurópodos incluyen a los animales terrestres más grandes conocidos de todos los tiempos, con longitudes corporales de hasta 40 metros: los ejemplos más conocidos son el Diplodocus y el Brachiosaurus.

Pero el nuevo dinosaurio de cuello largo del sur de Argentina no era tan grande. Los investigadores estiman que medía unos 20 metros. De él, se recuperaron partes de su columna vertebral, incluyendo más de 30 vértebras cervicales, dorsales y caudales, varias costillas, un fragmento del hueso pélvico. La estructura de los huesos indica que los restos pertenecen a un animal adulto que vivió en el continente austral Gondwana hace unos 155 millones de años.

El fósil resulta interesante para los investigadores, por varios detalles: combina características tanto de braquiosáuridos como de diplodócidos. Por ejemplo, algunas partes del esqueleto de Bicharracosaurus presentan similitudes con el Giraffatitan africano, un braquiosáurido de Tanzania. Otras características, como las de las vértebras dorsales, se asemejan a las del Diplodocus y sus parientes más cercanos en Norteamérica.

La Doctora Alexandra Reutter, primera autora del estudio, dijo que "Nuestros análisis filogenéticos del esqueleto indican que Bicharracosaurus dionidei estaba emparentado con los Brachiosauridae, lo que lo convertiría en el primer Brachiosauridae de Sudamérica".

El individuo fue hallado en la provincia argentina de Chubut y se conserva en el Museo Paleontológico Egidio Feruglio, en Trelew, Argentina. Y el estudio se publicó en Peer J.

jueves, 5 de febrero de 2026

Hallan un dinosaurio medio metro

Ilustración de cómo pudo lucir el pequeño dinosaurio F. pelendonum que vivió hace más de 100 millones de años. Imagen M. Charnell 


Se imagina uno los dinosaurios como enormes animales, voraces y feroces , que no dejaban  nada a su paso. Pues bien, en lo que hoy es España fue encontrada una nueva especie que comía plantas y medía... medio metro. 

El pequeño dino fue nombrado como Foskeia pelendonum, que vivió en el Cretácico temprano, entre hace 145 y 100 millones de años. Los fósiles fueron encontrados en Vegagete, Burgos, España.

Los análisis revelaron que tenía un cráneo sorpresivamente avanzado y parecía cercano a las ramas tempranas del grupo europeo de dinosaurio comeplantas Rhabdodontidae.

El cráneo, según el investigador principal Paul Emile Dieudonné, de la Universidad Nacional de Río Negro en Argentina, expresó que "Preserva un cráneo con innovaciones anatómicas inesperadas".

Fueron cinco los  individuos encontrados y el tamaño pequeño inusual de los huesos llamó de inmediato la atención de los investigadores. Que´do claro que miniaturización no significa simplicidad, pues su cráneo es bien interesante.

Dentro del grupo, se identificó un dinosaurio que era adulto "Con un régimen metabólico aproximado al de pequeños mamíferos o aves. Pese a su tamaño , mostraba señales claras de especialización. Tenía dientes distintivos que parecían cambiar de posición cuando crecía, tal vez dependiendo de rápidos estallidos de velocidad para moverse dentro de densos ambientes boscosos.

Para Dieu donné "Estos fósiles prueban que la evolución experimentó tanto cuerpos de tamaño pequeño como grandes".

El hallazgo fue publicado en Papers in Paleontology.

Trayectoria de crecimiento del F. pelendonum en comparación con un pollo adulto. Imagen Dieudonné et al


sábado, 11 de octubre de 2025

En región de Ecuador encuentran cápsula del tiempo

Uno de los insectos que quedó preservado para la posteridad en uno de los bosques del supercontinente Gondwana. Imagen M. Solórzano


Una verdadera cápsula del tiempo con 112 millones de antigüedad y no, no fue dejada por nadie, no había quién entonces, fue obra fortuita. La encontraron en la cuenca oriental de Ecuador. En aquel tiempo n existían los continentes como los conocemos, sino que esta región era parte del gran continente Gondwana.

 La cápsula en realidad son pedazos de ámbar cristalizado. ¿Qué hay en ellos? Una buena cantidad de insectos que vivieron entonces. Por alguna razón quedaron atrapados en esa sustancia pegajosa.

El ámbar, o resina fosilizada de árboles,. data de hace 320 millones de años el más antiguo, pero es más común entre hace 120 y 70 millones de años -Cretáceo-, resinas que con frecuencia tienen 'bioincrustaciones'.

Pues en este caso sí que la cápsula del tiempo hallada las tiene. Ese ámbar está en la Formación Hollín, en aquella región ecuatoriana. Los científicos encontraron dos tipos distintos de ámbar: uno subterráneo cerca de la raíz de plantas que producen resina y otra al aire libre. 

Entre 60 ejemplos en la última, se encontraron 21 incrustaciones biológicas que representan cinco órdenes de insectos, incluyendo dípteros, coleópteros (escarabajos) e himenópteros (un grupo que incluye hormigas y avispas), así como un fragmento de una telaraña. Además, la roca alrededor del ámbar contenía numerosos fósiles de plantas como esporas, polen y otras trazas botánicas.

Las características de los fósiles, dijeron los investigadores, indican que al ámbar se originó en un bosque cálido, húmedo, de densa vegetación y árboles productores de resina del sur de Gondwana.

Una cápsula del tiempo que revela, 112 millones de años después, cómo era la vida entonces.

El hallazgo fue publicado en Communications Earth & Environment.  

martes, 9 de septiembre de 2025

Esta historia comenzó hace 150 millones de años

Ilustración de un pterosaurio volando bajo condiciones tormentosas en aquellos años del hoy denominado Mesozoico. Ilustración Rudolph Hima 


No tuvieron la fortuna de vivir mucho tiempo, pero 150 millones de años después lograron contar la historia de lo que sucedió en ese entonces.

Dos jóvenes Pterodáctilos son los personajes de esta historia. Científicos de la University of Leicester en el Reino Unido, determinaron qué fue lo que no solo los mató, sino porqué quedaron tan bien preservados para la posteridad.

Primero, hay que desbaratar un mito. Se cree que en aquellos tiempos la vida animal era solo de grandes animales, pero no. Abundaban las especies pequeñas. Ejemplo, estos Pterodáctilos, miembros de la primera especie de dinosaurios nombrada. 

Los dos individuos quedaron muy bien preservados. No es común, porque es más fácil que sean los restos de animales grandes los que mejor se preserven. Las criaturas pequeñas son más escasas en el registro fósil de la Paleontología.

¿Qué sucedió entonces? La investigación descifró el misterio. Las calizas de Solnhofenen Alemania son un depósito lagunar, famoso por el excelente estado de conservación de fósiles allí, incluyendo numerosos individuos de pterosuarios, reptiles y otros del Mesozoico. Y porqué no se encuentran fósiles de animales grandes se debe a cierta razón.

Al estudiar los dos pequeños pterodáctilos, se encontró que uno tenía el ala izquierda quebrada, el otro la derecha, alas de por sí muy pequeñas (20 centímetros de envergadura).  Los esqueletos estaban completos, articulados y sin cambios desde que murieron hace tantos millones de años.

Las alas dieron la pista: alguna fuerza las quebró, muy posiblemente fuertes vientos en una tormenta. Heridos, los dos individuos cayeron a la laguna y quedaron enterrados allí en un proceso rápido.

Fue precisamente la rapidez en la que quedaron enterrados que permitió las condiciones para su preservación.

Los investigadores descartaron, por el tipo de fracturas solo en las alas, que hubieran tenido alguna colisión.

Así, 150 millones de años después de existir y morir jóvenes, Lucky I y Lucky II, como se les nombró, contaron la historia de esos tiempos tempestuosos, habitados por gran cantidad de especies de tamaño pequeño.

El estudio fue publicado en Current Biology.

martes, 10 de junio de 2025

Era un monstruo de animal y comía... florecitas

Ilustración de cómo debió lucir un saurópodo. Imagen Travis Tischler


Enormes animales que poblaron la Tierra hace más de 100 millones de años. Este saurópodo debió vivir entre hace 94 y 131 millones de años. Un gigantón, que ahora es noticia.

¿Por qué? Porque en su estómago hallaron rastros de lo que comía. Era un gigante que se alimentaba de plantas, herbívoro total según parece.

Conocer qué comían los dinosaurios es pregunta interesante para científicos para entender su biología y el papel que desempeñaron en esos antiguos ecosistemas. Hasta ahora muy pocos rastros de alimentación se habían hallado, pocos cololitos, o contenido fosilizado del estómago.

Esto cambió con el hallazgo en 2017, en la formación Winton en Queensland, Australia, de un esqueleto casi completo de un individuo subadulto, un saurópodo Diamantinasaurus matildae, de la mitad del Cretáceo. Su estudio permitió descubrir una capa de roca fracturada que parecía contener un cololito, consistente en varios fósiles de plantas bien preservados.

El análisis permitió descubrir que los saurópodos tenían mínimo procesamiento de su alimento, dependiendo de la fermentación de la microbiota estomacal para la digestión. El cololito incluía variedad de plantas, incluido follaje de coníferas (plantas con semillas que producen conos), cuerpos fructíferos de helechos con semillas (estructuras vegetales que contienen semillas) y hojas de angiospermas (plantas con flores), lo que indica que Diamantinasaurus era un consumidor indiscriminado y en altas cantidades.

Stephen Poropat, de Curtin University, líder del estudio publicado en Current Biology, expresó que "Las plantas en el interior muestran evidencia de haber sido cortadas, posiblemente mordidas, pero no masticadas, lo que apoya la hipótesis de la alimentación en masa de los saurópodos".

También se hallaron biomarcadores químicos tanto de angiospermas como de gimnospermas, un grupo de plantas leñosas productoras de semillas que incluye las coníferas. Para Poropat, "esto implica que al menos algunos saurópodos no se alimentaban selectivamente, sino que comían cualquier planta que pudieran alcanzar y procesar de forma segura. Por eso, "Estos hallazgos corroboran en gran medida las ideas previas sobre la enorme influencia que los saurópodos debieron tener en los ecosistemas de todo el mundo Durante la Era Mesozoica".

Estos animales vivieron desde hace unos 210 millones de años hasta hace 66 millones y se distinguían por su gran cuello largo y cabeza pequeña, patas gruesas y cola robusta.

miércoles, 18 de diciembre de 2024

Conozca otro de nuestros lejanos ancestros

Ilustración de cómo debía lucir el ancestro de los mamíferos, que vivió hace más de 250 millones de años en lo que hoy es Mallorca. Crédito Henry Sutherland


Una pieza más de nuestro álbum familiar por científicos del Institut Catalá de Paleontologia Miguel Crusafont y el Museu Balear de Ciéncies Naturals, porque en verdad ha sido difícil completarlo y con seguridad siguen faltando fichas.

El caso es este:

Describieron un fósil de animal que vivió entre hace 280 y 270 millones de años en lo que hoy es Mallorca (España). Es un hallazgo excepcional, no solo por el número de fósiles descubiertos, sino porque se trata del más antiguo gorgonopsiano del planeta, del linaje de los grandes depredadores dientes-de-sable de los cuales evolucionaron los mamíferos.

Los gorgonopsianos son un grupo extinto de sinápsidos que vivieron durante el Pérmico, entre hace 270 y 250 millones de años. Pertenecen al linaje evolutivo que daría paso a los primeros mamíferos 50 millones de años después.

Pero los cuento cómo eran estos animales: tenían sangre caliente, como los modernos mamíferos, pero ponían huevos a diferencia de la mayoría de mamíferos actuales. Eran carnívoros y fueron los primeros en desarrollar esos dientes-de-sable. Llegaron a ser los superdepredadores de los ecosistemas en los cuales vivieron y su apariencia similar a la de un perro pero... sin orejas ni pelaje.

Los restos en Mallorca pertenecieron a un individuo de tamaño pequeño a medio, de un metro de longitud más o menos y se hallaron en el municipio de Banyalbufar. De hecho, el hallazgo en esta localidad balear es algo extraño: los restos conocidos de gorgonopsianos se descubrieron antes en Rusia y Sudáfrica. 

Pero vale que recordemos que durante el Pérmico Mallorca no era una isla sino que formaba parte del supercontinente Pangea. Estaba localizado en zona ecuatorial donde están hoy países como Congo y Guinea.

Entre los fósiles se encontró una parte muy completa de una pata, que permitió descifrar cómo se movía. A diferencia de los reptiles, que tienen una locomoción más ancestral con sus patas más abiertas, los gorgonopsianos tenían sus patas más posicionadas de forma vertical, moviéndose en una forma intermedia entre reptiles y mamíferos, un sistema eficiente para caminar y correr.

También se recuperó un diente de sable, que permitió establecer la base de su dieta.

Y les cuento que este interesante hallazgo se publicó en Nature Communications.

El diente de sable del individuo recuperado en las excavaciones en Serra de Tramuntana. Indudablemente era un individuo de hábitos carnívoros. Imagen Anna Solé



domingo, 25 de junio de 2023

Hallazgo fósil confronta hipótesis sobre dispersión del H. sapiens

Caverna Tam Pa Ling donde se realizan las excavaciones. Foto F. Demeter


A cuentagotas se reconstruye nuestra historia, la del Homo sapiens sobre la Tierra y si bien se ha avanzado mucho en descifrar el rompecabezas de nuestra evolución faltan piezas.
En una cueva en Laos encontraron fragmentos humanos que podrían reescribir el modo como los humanos salieron de África para poblar el mundo.
Durante más de una década de excavaciones en la caverna Tam Pa Ling se encontraron siete fragmentos de huesos entre las capas de arcilla. Tras excavar siete metros tocaron piedra y se pudo completar la cronología de la caverna. No es que vivieran allí esos ancestros, los huesos debieron llegar al sitio por medio de inundaciones.
El cuento es bien interesante.
Los sedimentos y huesos recuperados indican que en esa región montañosa de Laos, Asia, hubo humanos al menos hace 68 000 años y tal vez mucho antes. El nuevo hallazgo reportado en Nature Communications son un pedazo de cráneo y un fragmento de mentón. La datación indica que tienen al menos 70 000 años de antigüedad y el pedazo de mentón incluso podría ser de hace 86 000 años, mucho más antiguo que otros huesos hallados en la zona, de hace 46 000 años más o menos.
Resulta que algunas hipótesis de migración usan ADN para argumentar que el H. sapiens se dispersó en una rápida y sola oleada desde África luego de un periodo geológico llamado Isótopo Marino Etapa 5, que duró de hace 130 000 años hasta hace unos 80 000. Los fósiles de Tam Pa Ling no se alinean con ese modelo y sugieren que la dispersión se presentó antes de que terminara aquel periodo.
No significa que los modelos genéticos sean incorrectos, solo que no tienen la imagen completa de lo sucedido. El pedazo de cráneo no presenta una frente pronunciada que se asocia con humanos más arcaicos. Esto sugiere que no evolucionaron a partir de poblaciones locales sino que representan humanos modernos tempranos que migraron a través de la región.
Vale indicar que de Asia faltan muchas piezas para determinar mejor nuestra historia porque el clima tropical no es amigable con la preservación de fósiles. Los detalles  de cuándo llegaron los primeros humanos a esa zona no se conocen del todo. Laos está en la ruta potencial a Australia, donde los sitios arqueológicos más antiguos datan de hace unos 65 000 años.
La idea de Laura Shackelford, antropóloga de la University of Illinois Urbana - Champaign y colegas es continuar las excavaciones para allegar más información puesto que es una zona montañosa extensa.

miércoles, 10 de noviembre de 2021

Curioso hallazgo sobre el gusano pene

Ilustración de un gusano pene en la caparazón de un hiolito. Dibujo Z. Xiguang


¿Quién fue el primer ermitaño de la Tierra? Científicos acaban de encontrar la respuesta: el gusano pene. Sí, tal como suena.

La historia es la siguiente, para entender el tema: en el Cámbrico, hace 543 a 490 millones de años, se produjo la primera gran explosión de vida en la Tierra, apareciendo casi todos los ancestros de los animales modernos. Y uno de los más temidos era el... gusano pene.

Se conocen como priapúlidos, nombre por Priapo, el dios griego de los genitales masculinos y son una división de gusanos marinos que han sobrevivido en el mar por 500 millones de años.

Los descendientes viven en madrigueras pantanosas en el fondo del mar, aunque a veces causan molestias a pescadores. Los fósiles del Cámbrico revelan que los primeros gusanos pene florecían en los mares, en casi todo el globo, poseyendo una gran boca que devoraba la criatura que pasara cerca.

 Sembraban el pánico en su ambiente, claro que ellos también debían sentirlo.

En un artículo en Current Biology, científicos descubrieron fósiles de priapúlidos que estaban en conchas de hiolitos, un antiguo y desaparecido grupo de animales marinos.

Al esta todos en la misma posición y ubicación, sugiere que en ellas se escondían tal como hacen hoy los cangrejos ermitaños. Es decir, los gusanos pene fueron los 'inventores' del estilo de vida ermitaño, cientos de millones de años antes que los crustáceos.

Los investigadores hallaron cuatro fósiles de los penes ermitaños en los depósitos fósiles de Guanshan, sur de China, del periodo Cámbrico, famosos por los fósiles muy bien preservados, hasta con tejido blando como el de los priapúlidos.

Por la forma como estaban en las conchas, se deduce que estas eran habitáculos permanentes y no guaridas ocasionales.



martes, 9 de noviembre de 2021

¿Encontraron un ancestro nuestro?

Así habría sido el rostro del Homo bodensis según los investigadores. Imagen Ettori Mazza


Que si Homo heildebergensis u Homo rhodesiensis, que este homo no es, que el otro sí. No es fácil al buscar nuestro origen, cuáles fueron nuestros ancestros, tener el mapa completo, porque incluso fósiles son interpretados de manera diferente por los científicos que se les acercan.

Ahora, un grupo liderado por Mirjana Roksandic, paleoantropólogo de la University of Winnipeg, presentó otro nuevo homop: el Homo bodensis, que vivió en una época donde hay un gran vacío en registros homos: el Pleistoceno Medio, hace unos 500 000 años, hoy denominado Chibaniense, que se extendió de hace unos 774 000 años hasta 129 000.

Llamado bodensis por un cráneo hallado en 1976 en Bodo D'ar (Etiopía), para los investigadores se trata de un ancestro directo del Homo sapiens, describiendo humanos de África y también del sur de Europa, habiendo permanecido durante cientos de miles de años.

Este hallazgo fue publicado en Evolutionary Anthropology: Issues, News, and Reviews.

En el Pleistoceno medio hubo otras especies en la Tierra. El Homo neaderthalensis en Europa, los denisovanos en Asia Oriental y el Homo naledi en Sudáfrica.

El problema ha estado en determinar qué fósiles pertenecen a tal especie. Se ha dicho que el H. heidelbergensis fue ancestro de los Neandertales, pero otros lo niegan.

¿Que si Homo bodensis es una especie y ancestro directo del H sapiens que apareció hace unos 300 000 años?

Queda planteado el debate y se requerirán más fósiles,, bien escasos que son. Para el grupo de Roksandic, sí es una nueva y antecesora especie.



martes, 7 de septiembre de 2021

Nos acercamos a niveles de CO2 no vividos en 15 millones de años

Las emisiones de gases de invernadero no cesan de aumentar, principalmente por la extracción y uso de combustibles fósiles. Foto Pixabay


Lo que no había vivido la Tierra en 15 millones de años, lo lograron los humanos en tan solo 200 años: la concentración de dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera alcanzará niveles no tenidos en todos esos millones de años y que no había experimentado homínido alguno.

A las tasas previas a la cuarentena, en 2025 la concentración pasará las 427 partes por millón, posiblemente sobrepasando el pico del Plioceno medio hace 3,3 millones de años, cuando la temperatura era 3 a 4° C más caliente que hoy y el nivel del mar 20 metros más elevado.

Mas parece que hay que ir al menos hasta hace al menos 15 millones de años, en el Óptimo Climático del Mioceno Medio, cuando nuestros ancestros apenas divergían de los orangutanes en la nueva rama de los hominoides, para encontrar una concentración tan alta al ritmo actual.

Eso sugiere un estudio publicado en Nature Scientific Reports, en el que científicos de la University of Southampton construyeron un nuevo registro de alta resolución del CO2 atmosférico, para lo cual analizaron fósiles del tamaño de una cabeza de alfiler recogidos del fondo marino en el mar Caribe. Se estudiaron los niveles de boro.

Así se confirmó lo observado antes en núcleos de hielo, pero lográndose una mayor precisión cronológica. 

Hallaron que la parte más caliente del Plioceno tuvo entre380 y 420 partes por millón de CO2 en la atmósfera, similar al valor de hoy de 415 ppm.

Los niveles actuales de CO2 aumentan 2,5 ppm por año, y así en 2025 se excederá el nivel de hace 3,3 millones de años. Con eso será difícil mantener la temperatura por debajo de, o máximo, 1,5° C sobre la era preindustrial para evitar mayores catástrofes climáticas.


lunes, 6 de abril de 2020

Encuentran una selva debajo de la Antártida


Así debió ser el paisaje en la Antártida. Foto Alfred Wegener Institut/Wikipedia Commons. 

Hoy la Antártida se deshiela a pasos acelerados, claro no será asunto de un año o un siglo que pierda toda su masa glaciar.
Hace 90 millones de años la Antártida Occidental tenía una selva húmeda templada y no es invento. Científicos publicaron en Nature un sorprendente hallazgo: fósiles de raíces, polen y esporas que indican que allí había un bosque.
Era un mundo, una Tierra muy diferente a la actual. En el Cretáceo medio, entre hace 145 y 65 millones de años los dinosaurios rugían en la superficie y el nivel de los mares era uno 170 metros más alto que hoy. La temperatura superficial de los mares tropicales era de 35° Celsius.
El bosque era muy similar al que existe hoy en Nueva Zelanda.
La revelación la hicieron científicos del Reino Unido y Alemania, entre ellos del Departamento de Geografía y Ciencias Ambientales en Northumbria University.
Los fósiles fueron descubiertos bajo el hielo en un núcleo de sedimentos que el grupo recolectó del lecho marino cerca al glaciar de la Isla de Pino en 2017.
Pronto comprendieron que había algo inusual. Esa capa tan antigua era de un color diferente, explicó Johann Klages, geólogo del Alfred Wegener Institute Helmholtz Centre for Polar and Marine Research en Bremerhaven, Alemania.
Al analizar la muestra con escáner computarizado, se detectaron raíces densas a través de toda la capa y se vio el polen, las esporas y residuos de flores.
Tras estudiar el polen y las esporas, Ulrich Salzmann, coautor y paleoecólogo de Northumbria, reconstruyó la vegetación y el clima que regían allí hace 90 millones de años. “Los numerosos restos de plantas indican que la costa de la Antártida Occidental era una selva templada y densa similar a las de Nueva Zelanda hoy”.
El núcleo de sedimentos reveló que en esa época la temperatura allí era de 12° Celsius, como la de Seattle (Estados Unidos), llegando a 19 en verano. En los ríos y pantanos el agua debía alcanzar 20 grados.
Y llovía más o menos como en Gales (Reino Unido) hoy, según los autores.
Es además sorprendente por otro detalle: la Antártida tiene cuatro meses de noche polar, indicando que durante un tercio de cada año no había luz solar que aportara a la vida. Pero la Tierra era entonces más caliente, pues la concentración de CO2 en la atmósfera era elevada (1120 a 1680 partes por millón), más alta de lo que se estimaba hasta ahora (1000).
Con el calentamiento global en marcha, no sobra preguntarse: ¿volverá a florecer la Antártida?

lunes, 27 de mayo de 2019

La complicada historia de los hongos


Hongo moderno. Al comienzo eran organismos muy simples. Foto Pixabay

Las primeras señales de vida en el planeta se dieron hace 3700 millones de años más o menos. Vida unicelular.
Se creía que los hongos aparecieron hace 500 millones de años. Se creía, porque un estudio publicado en Nature reveló un hallazgo en el Ártico canadiense.
Allí se encontraron fósiles de hongos que vivieron hace 1.000 millones de años.
Tienen una estructura filamentosa intrincada y chitina, sustancia que se encuentra en las paredes celulares de los hongos actuales.
¿Qué importancia tiene el hallazgo? De confirmarse, reforma el entendimiento de cómo evolucionaron los hongos y si pudieron haber facilitado el movimiento de las plantas hacia la superficie terrestre.
Para algunos científicos, lo hallado no es un hongo. Por eso se requieren más análisis.
Los fósiles fueron encontrados por el paleobiólogo Corentin Loron de University of Liège, Bélgica, y colegas cuando exploraban la región de la formación Grassy Bay.
Las rocas no están expuestas a altas temperaturas, de ahí la buena conservación.
El análisis de los fósiles en microscopio electrónico reveló los filamentos como en ramas, rematando en esferas. Esos filamentos están divididos en segmentos por paredes que hoy se encuentran en hongos modernos.
Estos restos estaban en rocas de hace 1000 millones de años y la presencia de chitina convención más a los investigadores de que se trataba de hongos bien preservados que murieron en aquella época.
El hongo fue llamado Ourasphaira giraldae.
No todos los científicos están convencidos de que sea chitina sino moléculas orgánicas que dan ese resultado.
Loron cree que sí es chitina según sus análisis.
Futuros estudios dirán quién tiene la razón, pues queda otra pregunta sin resolver: hace 1000 millones existían organismos unicelulares y no con esas estructuras complejas con filamentos.