Nuevas figurinas descubiertas de un grupo humano que vivió hace 40 000 años en lo que hoy es Alemania. Foto R. Ehmann, University por Túbingen
Desde hace tres décadas, cada verano arqueólogos su sumergen la caverna Hohle Fels, en el suroeste de Alemania, en la cual ha encontrado una riqueza de manifestaciones artísticas de Homo sapiens que vivieron allí hace 40 000 años, incluida la Venus de Hohle Fels. y los instrumentos musicales más antiguos conocidos.
Ahora, los arqueólogos han anunciado los últimos tesoros descubiertos: un par de figurinas de pájaros talladas en marfil de mamut y fragmentos de flauta de hueso de buitre, descubiertos en la temporada de excavaciones de 2025.
Estas piezas de arte proveen una ventana a las mentes de algunos de los más antiguos Homo sapiens. Asociadas al periodo llamado Augrinaciano y revela cómo veían el ambiente a su alrededor.
Pieza dental de Neandertal en la que se sugiere un tratamiento por caries, dados los hallazgos colaterales en esa pieza. Foto Plos One
Lógico que la odontología no es de ahora, pero que comenzara hace tanto demuestra la capacidad de los Neandertales. Sí, de los neandertales. Es que investigadores encontraron trabajos dentales en dientes hallados en una caverna rusa, que datan de hace unos 59 000 años.
Pasados descubrimientos arqueológicos han mostrado que los Neandertales usaban palillos para remover comida de los dientes y que usaban plantas medicinales, aunque no se sabe bien hasta dónde llegaban sus capacidades médicas.
En el estudio, a partir de un molar de la caverna Chagyrskaya en Rusia, se muestra la intervención dental. En el molar se aprecia un agujero grande hasta la cavidad pulpar. Los investigadores condujeron experimentos en tres dientes de humanos actuales para demostrar que un agujero del mismo tamaño y los mismos patrones se pueden crear en el diente con una punta de piedra similar a las herramientas encontradas en esa cueva.
Ese agujero así como las ranuras para palillos a lo largo del lateral del diente, son un ejemplo de lesión por caries en la misma población, lo cual es raro entre Neandertales.
El procedimiento debió causar dolor, pero en últimas habría aliviado el dolor por la infección dental al remover la parte dañada del diente.
Esas modificaciones sugieren que estos individuos tenían la capacidad de identificar la fuente del dolor, para determinar cómo tratarla, para aplicar la destreza manual necesaria para una operación eficiente y soportar tratamientos dolorosos para aliviar futuras molestias.
Esta es la primera vez que tal comportamiento ha sido demostrado por fuera del Homo sapiens, y es el ejemplo más antiguo del mismo por más de 40 000 años.
La Doctora Alisa Zubova, de la Academia Rusa de Ciencias, explicó que "Nos intrigó la forma inusual de la concavidad en la superficie masticatoria del diente. Se diferenciaba de la morfología normal de la cámara pulpar y no coincidía con el patrón típico de lesiones cariosas observadas en el Homo sapiens. Además, unos arañazos claramente visibles sugerían que la concavidad no era el resultado de un daño natural, sino de acciones intencionadas".
Dos de los objetos con marcas que parecen una forma de protoescritura de hace más de 35 000 años. Unas secuencias arregladas con el fin de transmitir información. Imagen Public Domain
Un nuevo estudio sugiere que hace 40 000 años ya había quienes escribían, dejaban mensajes para comunicarse o almacenar información.
Eso sostienen el lingüista Christian Bentz, de la Universidad del Sarre, y la arqueóloga Ewa Dutkiewicz, del Museo de Prehistoria e Historia Temprana de Berlín, quienes analizaron figurillas, herramientas y otros objetos con esa antigüedad.
Sostienen que no las secuencias de signos no eran decoraciones aleatorias, sino que presentan niveles de complejidad y densidad de información similares a los del protocuneiforme, el sistema de escritura más antiguo conocido, que apareció alrededor del 3000 antes de nuestra era.
Los investigadores analizaron, con técnicas computacionales, más de 3000 signos grabados en 260 artefactos paleolíticos para comprender mejor cómo pudo haber evolucionado la escritura. Los resultados, publicados en PNAS, fueron claros e incluso no esperaban una comparación tan estrecha con el sistema de escritura primitivo.
Estos artefactos datan de hace 34 000 a 45 000 años y presentan patrones recurrentes de líneas, puntos, muescas y cruces. No pocos fueron encontrados en cuevas de la región del Jura de Suabia, en el suroeste de Alemania. En la cueva de Vogelherd, en el valle de Lone, por ejemplo, los arqueólogos encontraron una figurilla pequeña de mamut tallada en marfil de mamut. Su superficie está marcada con filas de cruces y puntos.
Otros objetos de la misma región también contienen grabados similares. El 'Adorant', una placa de marfil de mamut descubierta en la cueva de GeiBenkösterle, en el valle de Ach, muestra una figura híbrida de un león y humano y está cubierta con filas de puntos y muescas. Otra escultura muy conocida, el León Humano de la cueva Hohlenstein-Stadel en el valle Solitario, presenta muescas uniformemente espaciadas a lo largo del brazo.
Concluyen entonces los investigadores que estas marcas tenían un propósito. Los pueblos de la Edad de Piedra probablemente las utilizaban para comunicarse o almacenar información. El profesor Bentz afirma que "Nuestra investigación nos ayuda a descubrir las propiedades estadísticas únicas-o huella estadística- de estos sistemas de signos, que constituyen un antecesor temprano de la escritura".
La Doctora Dutkiewicz explicó que "El Jura de Suabia es una de las regiones donde se han encontrado con mayor frecuencia objetos con este tipo de signos, pero, por supuesto, existen otras regiones importantes. Innumerables herramientas y esculturas del Paleolítico, o la Edad de Piedra Antigua, presentan señales de signos intencionales".
Estos artefactos provienen de una época muy anterior a la escritura formal, cuando el Homo sapiens había migrado recientemente de África y se encontró con los neandertales. Con apoyo financiero del Conejo Europeo de Investigación, el equipod e investigación averigua cómo los primeros humanos codificabanla información a través de símbolos visuales.
Pedazos de cerámica con dibujos de flores y pétalos pintados en progresión geométrica por halafianos, según los investigadores. Foto Y. Garfinkel
Una cultura que vivió entre los años 6200 a 5500 antes de nuestra era, la halafiana en el norte de Mesopotamia podría haber dejado la primera evidencia del uso de matemáticas en sus actividades.
Se trata de decoraciones de flores en cerámicas, que exhiben un patrón regular de número de pétalos determinado por una progresión matemática, según par de arqueólogos de Hebrew University, quienes sugieren además que esas personas empleaban un entendimiento similar para la división de la tierra y de los productos agrícolas.
Las plantas están ausentes en muestras rupestres dejadas por Homo sapiens en cavernas hace más de 46 000 años, son comunes en las decoraciones del pueblo mesopotámico en el Neolítico Tardío.
El estudio fue publicado en el Journal of World Prehistory y cataloga todos los motivos de plantas en esas cerámicas, pero, dijo el investigador Yosef Garfinkel las flores son las que "Nos dan una indicación del conocimiento matemático".
Él y Sarah Krulwich examinaron miles de fragmentos de cerámicas hallados en sitios arqueológicos desde lo años 1930 e identificaron 375 diseños con flores. En casi cada caso, las flores estaban ilustradas con 4, 8, 16, 32 o 64 pétalos, una progresión geométrica que implica que los diseños estaban inspirados en potencias de dos.
Los patrones grandes en algunos de los fragmentos también sugieren un conocimiento matemático. Los autores sugieren que esos números no son accidentales, sino que indican que los halafianos poseían un conocimiento avanzado de este tipo de matemáticas.
Búsqueda de más fósiles en Ledi-Geraru, Etiopía. A la derecha, el profesor Vimoare. Etiopía ha sido cuna de improtantes descubrimientos sobre nuestra evolución.
Nuestra evolución fue algo más complicada de lo que a veces se estima, no fue lineal como se pensó en un principio. Se encontraron fósiles de una especie nueva de Australophitecus en un sito de Etiopía, restos que sugieren que entre hace 2.8 millones y 2.6 millones de años coexistió con los más antiguos especímenes del género Homo, en lo que hoy es Etiopía.
¿Cómo así? Los antropólogos encontraron 13 dientes en el sitio Ledi-Geraru y determinaron que aunque algunos pertenecían al Homo, un conjunto de dientes inferiores y superiores son de una nueva especie, diferente a la famosa Australopithecus afarensis, representada en la vieja conocida Lucy, que apareció hace unos 2.95 millones de años y fue encontrada en un sitio cercano, Hadar.
Brian Vilmoare, profesor de Antropología en la University of Nevada Las Vegas y director del nuevo estudio, explicó que "Acostumbramos a pensar la evolución humana como linear, con un transcurso directo de un ancestro tipo simio hasta el moderno Homo sapiens. En vez de eso, los humanos se han diversificado varias veces en diferentes nichos. Nuestro patrón de evolución no es particularmente inusual, y lo que les ha pasado a los humanos ha sucedido con las otras ramas del árbol de la vida".
Agregó que "Esto es lo que deberíamos estar encontrando en el registro fósil humano. La naturaleza experimentó de distintas maneras ser un humano mientras el clima en África se tornaba más seco y especies más tempranas tipo simios se extinguían".
El sitio Ledi-Geraru es el mismo donde un equipo de investigadores descubrió una mandíbula del Homo más temprano, de hace 2.8 millones de años.
Precisó que "El nuevo hallazgo de los dientes de Homo en sedimentos de hace 2.8 a 2.6 millones de años confirma la antigüedad de nuestro linaje".
La nueva especie de Australopithecus no ha sido nombrada todavía , pues se necesitan más estudios.
Nuestros orígenes como especie son más complicados de lo creía hasta ahora, según un nuevo estudio genético. Imagen de referencia, de un humano que vivió hace cerca de 160 000 años, fósil en el Smisthsonian Natural History Museum
Ahora resulta que los animales humanos no descendemos de una sola población de ancestros. No. Un nuevo estudio genético dice que descendemos de dos poblaciones. ¿Pero cómo es eso?
Explico. El estudio fue publicado en Nature Genetics y revela cómo contribuyó cada una de esas poblaciones o grupos a nuestra composición genética.
A hoy, el punto prevaleciente en genética humana es que el Homo sapiens apareció primero en África hace 200 000 a 300 000 años y desciende de un solo linaje. Peor lo reportado en aquel journal nos muestra una historia más compleja.
Prosigo. Resulta que los análisis genéticos sugieren que el humano moderno es el resultado de un evento con una mezcla genética entre dos poblaciones que divergieron hace unos 1 500 000 años. Esta es solo una parte de la historia.
La otra: hace unos 300 000 años esos grupos se volvieron a juntar. ¿Entonces? Pues parece que uno de ellos contribuyó con el 80 % de nuestro equipaje genético y el otro con solo 20 %, per material igual de importante.
Veamos. Trevor Cousins, de Cambridge, primer autor, explicó que "La pregunta de dónde venimos ha fascinado a los humanos por siglos". Así, "Por mucho tiempo se ha asumido que evolucionamos de un solo linaje ancestro continuo, pero los detalles exactos de nuestros orígenes son inciertos", precisó el doctor.
Eso no es todo, de acuerdo con sus palabras, pues "Nuestra investigación muestra señales claras de que nuestros orígenes evolutivos son más complejos, involucrando diferentes grupos que se desarrollaron por separado durante más de un millón de años, y luego se juntaron para formar la moderna especie de Homo". Estas son palabras de Richard Durbin, también del Departamento de Genética de Cambridge.
Diferentes investigaciones han mostrado que los humanos se mezclaron con los neandertales y con los denisovanos hace unos 50 000 años. Pero antes ocurrió la mezcla citada arriba. Los neandertales contribuyeron solo con el 2 %del genoma de los animales humanos modernos no africanos, mientras que la juntanza de hace unos 300 000 años contribuyó con al menos 10 veces esa cantidad al genoma nuestro actual.
Aylwyn Scally, co autor, explicó que "De inmediato tras que las poblaciones se separaron, vemos un cuello de botella en una de ellas-sugiriendo que se redujo a un tamaño muy pequeño antes de volver a crecer con lentitud en un periodo de un millón de años. Continuó indicando que "Esta población contribuiría después con cerca del 80 %del material genético de los humanos modernos, y también parece ser la población de la cual divergieron los neandertales y los denisovanos".
La investigación mostró que los genes heredados de la segunda población estaban a menudo situados lejos de regiones del genoma ligado a funciones de los genes, sugiriendo que pudieron haber sido menos compatibles con el trasfondo genético mayoritario. Esto sugiere un proceso conocido como selección purificadora, en el que la selección natural elimina las mutaciones dañinas con el tiempo.
Cousins comentó que "Sin embargo, algunos de los genes de la población que contribuyeron con una minoría de nuestro material genético, en particular aquellos relacionados con la función cerebral y el procesamiento neuronal, pueden haber jugado un papel crucial en la evolución humana".
Las expresiones simbólicas de diversos grupos sugieren que se usaba el lenguaje, además sugerido en marcas en objetos. Foto Public Domain
Lo que damos por sentado y lógico, no tiene una historia tan clara. ¿Cuándo comenzaron los humanos a hablar? ¿Cuándo fue ese origen del lenguaje? Pues un nuevo estudio sugiere que al menos hace 135 000 años teníamos esa capacidad y hace unos 100 000 años se usaba el habla socialmente.
Todo esto considerando que nuestra especie Homo sapiens se consolidó hace unos 300 000 años.
Para el estudio los investigadores analizaron 15 artículos científicos genéticos de distinto tipo, para determinar que hace 135 000 años los humanos se dividieron, grupos de humanos que tomaron diferentes caminos para poblar el mundo.
De hace 100 000 años hay evidencias de una amplia actividad simbólica de diferentes grupos, como el uso del fuego para producir un color decorativo, el ocre.
Tal como nuestro lenguaje complejo altamente generativo, esas actividades simbólicas involucran personas. El artículo dice que "Conductas compatibles con el lenguaje y el ejercicio consistente del pensamiento simbólico son detectables solo en el registro arqueológico del H. sapiens".
Shigeru Miyagawa, del MIT y uno de los coautores, expresó que "Nuestro enfoque tiene una base empírica, cimentado en los últimos conocimientos genéticos sobre el Homo sapiens primitivo. Creo que estamos en una buena línea de investigación, y espero que esto anime a la gente a profundizar en el lenguaje y la evolución humana".
Ese enfoque fue diferente a otros que han acometido el mismo tema: los autores razonaron que como todos los lenguajes tuvieron un origen común -como lo han mostrado diferentes investigaciones, la cuestión clave es cuándo comenzaron a dispersarse los humanos.
El estudio fue publicado en Frontiers in Psychology.
La inteligencia colectiva de las hormigas superó a los humanos en el experimento, moviendo un objeto a través de un laberinto. Foto Weizmann Institute
Son laboriosas, criaturas sociales que trabajan en armonía y tal como los humanos también cooperan entre sí parta transportar una carga. Entonces el profesor Ofer Feinerman, del Weizmann Institue of Science, quería ver quién era mejor para llevar una carga larga a través de un laberinto. Y en parte la respuesta fue toda una sorpresa.
Los investigadores crearon una versión en la vida real del rompecabezas de los que mueven el piano, un problema computacional clásico de los campos de planificación del movimiento y la robótica que trata de posibles formas de mover un objeto de forma inusual (por ejemplo un piano) del punto A al punto B en un entorno complejo.
No hubo piano, sí un objeto con forma de T que tenían que maniobrar a través de un espacio rectangular dividido en tres cámaras conectadas por dos pasadizos estrechos.
Los investigadores crearon dos conjuntos de laberintos que diferían únicamente en el tamaño, para que coincidieran con las dimensiones de las hormigas y los humanos, así como grupos de diferentes tamaños. Obvio, reclutar voluntarios fue más fácil entre los humanos, que accedieron al pedírseles y porque posiblemente les gustó la idea de la competencia. Las hormigas por su parte no son competitivas. Se unieron porque se les hizo creer erróneamente que la carga pesada era un pedazo de comestible jugoso que estaban transportando a su nido.
Las hormigas elegidas para competir contra el Homo sapiens fueron las Paratrechina longicornis, llamadas así por sus largas antenas, aunque a veces se les conoce como hormigas locas por su tendencia a correr de un lado a otro. Son hormigas negras de unos 3 milímetros, comunes en todo el mundo.
Las hormigas afrontaron el desafío del laberinto en tres combinaciones: una sola hormiga, un pequeño grupo de siete y un grupo grande de unas 80. Los humanos se encargaron de la tarea en tres combinaciones paralelas: una sola persona, un grupo de seis a nueve individuos y uno grande de 26.
Para que la comparación fuera lo más significativa posible, en algunos casos se pidió a los grupos de personas que evitaran comunicarse mediante el habla o gestos, e incluso que llevaran mascarillas quirúrgicas y gafas de sol para ocultar sus bocas y ojos.. Además se les pidió sujetar las cargas solo con las asas, que simulaban la forma como las sujetan las hormigas. Las asas contenían medidores que medían la fuerza de tracción aplicada por cada persona durante el intento.
Cada experimento se repitió numerosas veces. En el individual, la ventaja fue clara para los humanos. Pero en el caso grupal, el resultado fue diferente, en especial para los grupos grandes. No solo los grupos de hormigas lo hicieron mejor que las individuales, sino que en algunos casos lo hicieron mejor que las personas. Los grupos de hormigas actuaban juntas en una manera calculada y estratégica, exhibiendo una memoria colectiva que les ayudó a persistir en una dirección particular de movimiento para evitar errores repetidos.
Los humanos, al contrario, fallaron en mejorar su desempeño significativamente cuando actuaban en grupos. Cuando la comunicación entre miembros del grupo era restringida para semejar la de las hormigas, su desempeño incluso estuvo por debajo de la prueba individual. Tendieron a optar por soluciones 'codiciosas' que parecían atractivas a corto plazo pero no eran beneficiosas a largo plazo y, según los investigadores, optaron por el mínimo común denominador.
Feinerman dijo que "Una colonia de hormigas es en realidad una familia. Todas las hormigas del hormiguero son hermanas y tienen intereses comunes. Es una sociedad muy unida en la que la cooperación supera con creces a la competencia. Por eso a veces se dice que una colonia de hormigas es un superorganismo, una especie de cuerpo vivo compuesto de múltiples 'células' que cooperan entre sí.
Agregó que "Nuestros hallazgos validan esa visión. Hemos demostrado que las hormigas actuando como grupo son más inteligentes, que para ellas el todo es mayor que la suma de sus partes. En cambio, la formación de grupos no amplió las capacidades cognitivas de los humanos. La famosa 'sabiduría de la multitud' que se ha vuelto tan popular en la era de las redes sociales no se puso de manifiesto en nuestros experimentos".
El estudio fue publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).
Caverna de Denisova donde se encontraron los restos de antiguos homíninos, que persistieron en la zona desde hace unos 287 000 años a hace 55 000 años. Foto Worldhistory
Esa historia de que descendemos de un solo grupo de homíninos que salió de África y pobló la Tierra, es bonita pero no hay tal. Sí, hace varios años encontraron que el Homo sapiens se apareó con neandertales y que tenemos muchos genes de esa relación que duró algunos miles de años. Al cuento llegó un tercer actor: los denisovanos.
Este grupo también se apareó con humanos, pues coexistieron en el lugar donde los denisovanos permanecieron la mayor parte del tiempo: en las montañas de Altái, lo que hoy es Rusia, en Siberia.
En 2010el primer borrador del genoma de los neandertales las comparaciones con el de los humanos reveló que se habían mezclado.
Luego un análisis del genoma de un hueso de dedo hallado en la caverna de Denisova reveló que era de una especie de homínino nuevo, que fue denominado denisovanos, que también se apareó con los humanos modernos.
Linda Ongaro, investigadora de postdoctorado en el la Escuela de Genética y Microbiología en el Trinity College en Dublín y primera autora del artículo aparecido en Nature Genetics sobre los denisovanos indicó que "Este fue uno de los descubrimientos sobre la evolución humana en la última década". Y aclaró que "Es un error común que los humanos evolucionaron de repente de un ancestro común, pero mientras más aprendemos más entendemos que el apareamiento con diferentes homíninos se produjo y ayudó a moldear la gente que somos hoy".
Precisó además que "A diferencia de los restos de neandertales, el récord fósil denisovano consiste solo de ese hueso de dedo, una quijada, un diente y fragmentos de cráneo. Pero comparando los fragmentos Denisovanos sobrevivientes con genomas de humanos modernos , los científicos han encontrado evidencia de al menos tres eventos pasados donde los genes de diferentes poblaciones de Denisovanos hicieron su camino dentro de la firma genética de humanos modernos".
Cada una de esos presenta diferentes niveles de relación al denisovano de Altái secuenciado, indicando una relación compleja entre estos linajes hermanos.
Ejemplos de especímenes de fauna modificados en la caverna tibetana. Foto Nature
Tal vez pocos han escuchado hablar de los denisovanos, pero estos fueron un grupo de Homos que seguramente cohabitaron con el Homo sapiens y los Neandertales. Y aunque pocos fósiles de conocen y su historia está llena de vacíos, un nuevo estudio aporta luces, como por ejemplo, ¿cómo diablos lograron vivir en las alturas de la planicie tibetana?
Este grupo fue descubierto por fósiles en una cueva en Denisova, Rusia. Ahora en aquella planicie también se encontró una costilla que proviene de alguno de los que vivió en ese lugar hace 200 00 a 40 00 años.
Cómo se extinguieron es un misterio que quizás nunca se responda, pero en el estudio publicado en Nature se entregan datos sobre cómo vivieron en esas alturas. Allí los denisovanos soportaron una Edad de Hielo y otro periodo frío, así como una era interglacial.
Hay datos bien interesantes, mas primero contemos que la costilla perteneció a un ser que vivió entre hace 48 000 y 32 000 años, dato que sugiere que se mezclaron con humanos y Neandertales que cruzaron por la región asiática.
Y de los datos interesantes: sobrevivieron en tan difíciles condiciones gracias a una rica dieta animal. En la caverna Baishiya Karst, en la altura del Tibet, se encontraron más de 2500 huesos de distintos animales.
Los denisovanos se alimentaban de ovejas azules, yaks, équidos, el rino lanudo, , la hiena manchada, así como de aves y pequeños mamíferos.
Jian Wang, de Lanzhou University, explicó que "la evidencia actual sugiere que fueron los denisovanos, no otros grupos humanos, los que ocuparon la caverna e hicieron un uso eficiente de los recursos animales disponibles durante su ocupación".
Un grupo de homíninos muy eficiente para proveerse comida. Al igual que sus congéneres de Denisova, no se sabe la causa de su desaparición.
Neanderthal y un esqueleto humano, creación en la Enciclopedia de Historia del Mundo
Casi toda persona no africana porta genes heredados de los Neandertales han mostrado diferentes investigaciones en los últimos años, al punto de atribuir ciertas características nuestras a esa especie, Homo neanderthalensis, que se extinguió.
Entonces surge la pregunta: ¿cuándo Neandertales y Homo sapiens se aparearon y produjeron descendencia? De eso se encargó un nuevo estudio, que aún no ha sido revisado por pares y fue puesto en el sitio bioRxiv.
Leonardo Iasi, genetista evolutivo en el Max Planck Institute for Evolutionary Anthropology en Alemania, y colegas analizaron 58 individuos que vivieron entre hace 2000 y 45 000 años y compararon su ADN con 231 personas de diferente ancestría menos africanos.
Encontraron que esa mezcla entre las dos especies que aportaron sus genes comenzó hace 47 000 años y se mantuvo durante unos 6800 años, terminando casi por los tiempos en los cuales los Neandertales comenzaban a extinguirse.
Ese cruce se produjo en Eurasia occidental cuando se encontraron poblaciones de H. neanderthalensis y de sapiens que migraba fuera de África para diseminarse por todo el planeta.
Los pobladores netamente africanos no fueron tenidos en cuenta en este análisis pues no fueron parte del éxodo fuera de África, al menos mientras vivían los Neandertales.
Mucho del genoma recibido de estos fue removido del genoma del H. sapiens de forma acelerada y se piensa que pudo ser porque eran secuencias nocivas para este y por ende fueron seleccionadas rápidamente en contra por la evolución, sugiere la bióloga evolutiva Emilia Huerta Sánchez, de Brown University en Rhode Island, citada en Nature.
Un capuchino con un palo escarba en busca de insectos que le sirven de alimento. Imagen en Scientific Reports
La supremacía de los humanos es con frecuencia rebatida por hallazgos en animales no humanos, que muestran capacidades o habilidades que se pensaban exclusivas del Homo sapiens.
Hoy se sabe que tienen emociones, juegan, sienten dolor, expresan vergüenza y venganza, además de que se las ingenian para obtener sus alimentos.
Se sabe que los chimpancés utilizan palos para extraer alimento del suelo, tales como raíces o bulbos y ahora científicos durante más de 20 meses de observación han mostrado que los monos capuchinos también emplean herramientas para proveerse comida, desde piedras para quebrar nueces hasta palos para escarbar y llegar hasta las guaridas de arañas y otros insectos que son alimento.
Bien interesante el hallazgo de los investigadores de la Universidad de Sao Paulo, el Capuchin Culture Project en Brasil y dos de los Institutos Max Planck de Alemania, que estudiaron a los capuchinos barbados Sapajus libinosus.
El estudio fue publicado en Scientific Reports.
En 2009 un estudio había mostrado que los capuchinos usaban piedras para quebrar nueces y frutas, además usaban palos para expulsar a abejas, escorpiones y lagartos de sus nidos. En el nuevo estudio, durante 21 meses observaron un grupo de micos y entre los 31 individuos adultos registraron 214 veces en las cuales usaron herramientas o sus manos para proveerse alimento como bulbos y raíces, y arañas Idiop sertania y Neodiplothele sp.
El 51 % de las veces utilizaron piedras para escarbar, teniendo éxito el 31.8 % de las veces, porcentaje que fue superior cuando usaban las manos 40.4 %. Empleaban más las piedras en las colinas que en las orillas de los ríos y los machos usaban más las herramientas que las hembras, aunque el éxito en los intentos no tuvo que ver con el género.
Así pudo lucir la hembra Neandertal que vivió en la región de lo que hoy es el Kurdistán iraquí. Un rostro muy distinto al de los humanos. Foto U. Cambridge
Arqueólogos encabezados por la University of Cambridge reconstruyeron el rostro de una mujer que vivió hace 75 000 años. Pertenecía a lo que hoy conocemos como Neandertales, un linaje que en diversos escenarios se mezcló con el Homo sapiens antes de extinguirse y que nos dejó genes como herencia.
Se trata de una hembra excavada en 2018 en una caverna en el Kurdistán iraquí, sitio famoso porque en los años 50 se encontraron varios cuerpos de Neandertales allí, que parecen haber sido enterrados en sucesión. Los grupos volvían al sitio para enterrar algunos de sus muertos.
La presentación del rostro de la mujer se hizo en un documental, Secretos de los Neandertales, producido por la BBC.
"Los cráneos delos Neandertales y los humanos lucen muy distintos", dijo Emma Pomeroy, Ph.D. paleoantropóloga del Departamento de Arqueología de Cambridge. "Los cráneos de los Neandertales tienen enormes arcos superciliares y carecen de mentón, con una parte media de la cara proyectada que resulta en narices más prominentes. Pero el rostro recreado sugiere que esas diferencias no eran tan marcadas en la vida".
Y agregó: "es quizás muy fácil ver cómo ocurrió la mezcla entre nuestras especies, hasta el punto que casi todos los vivos hoy todavía tienen ADN Neandertal".
Esta especie se extinguió hace entre 25 000 y 40 00 años y cada vez es más difícil hallar restos de sus individuos. Los investigadores creen que los huesos de esta hembra son la parte superior de un individuo excavados en los años 1960.
Su cabeza estaba aplastada, posiblemente por el impacto de una roca no mucho después de su entierro, después de que el cerebro se hubiera descompuesto pero antes de que se llenara de tierra. Luego quedó compactado por decenas de miles de años de sedimento. Cuando lo hallaron los arqueólogos solo tenía 2 centímetros de grosor.
Este fósil fue denominado Shanidar Z.
La conservacionista Lucía López Polín juntó cerca de 200 pedazos del cráneo hasta darle su forma original.
Dibujo de un ancestro humano. Hace casi 1 millón de años estuvieron a punto de desaparecer todos y tal vez nunca habría habido humanos. Foto SPL
Estamos acá, contando el cuento, de puro milagro, pues otro pudo ser el destino de las especies de homos sobre la Tierra y tal vez nosotros nunca hubiéramos aparecido: un nuevo estudio indica que hace 900 000 años solo quedaron en el mundo 1280 de nuestros ancestros, esos que fueron otra piedra en el camino evolutivo que llevó al Homo sapiens.
Sí, solo un poco más de mil y así estuvieron durante unos 117 000 años. Lo dice un estudio publicado en Science. "Cerca del 98.7 %de los ancestros humanos se perdieron", dice Haipeng Li, genetista de poblaciones en la University of Chinese Academy of Sciences en Beijing (China) coautor del estudio.
Recuerda que el registro fósil en África y Eurasia es escaso entre hace950 000 y 650 000 años. "El descubrimiento de este cuello de botella es lo que explica ese vacío", dice, citado en Nature.
Para el hallazgo los investigadores utilizaron secuenciación de genomas y desarrollaron una metodología que les permitió completar el mapa de nuestros ancestros.
Al reconstruir familias complejos árboles de familias de genes, pudieron examinar detalles de ese árbol con suma precisión. La técnica señala al periodo de hace 800 000 a 1 000 000 de años. Se trata de lo que hoy se denomina la transición del Pleistoceno Medio Temprano, un periodo de intenso cambio climático, cuando los ciclos glaciales se hicieron más largos y más intensos.
Ese cambio climático pudo borrar gran parte de nuestros ancestros y luego permitir que surgieran varias especies de homíninos. Eventualmente estos evolucionaron en los ancestros comunes de los humanos modernos y nuestros parientes extinguidos, los Neandertales y los Denisovanos.
Y hace unos 813 000 años, la población de esos pre-humanos comenzó a repuntar de nuevo, aunque no es claro cómo cómo lograron sobrevivir y florecer una vez más, aunque Ziquian Hao, genetista de poblaciones en Shandong First Medical University en Jinan, coautor, explica que es posible que ese cuello de botella que vivieron nuestros ancestros y que casi los borró de la faz del planeta pudo tener un impacto crucial en la diversidad genética humana, otorgando muchos rasgos importantes a los humanos modernos, como el tamaño del cerebro.. Estima que se perdieron dos tercios de la diversidad genética que había entonces.
Hongos del género Takakia, unos fósiles vivientes que viven malos momentos. Foto Xuedong Li/Capital Normal University, China
Conocieron a los dinosaurios y los vieron pasar de largo. Ninguno de los cataclismos que derivaron en grandes pérdidas de especies, los afectó. Tienen cerca de 400 millones de años y siguen acá, con nosotros, aunque no parece que resistirán a la especie que más daño ha hecho: el Homo sapiens. El cambio climático los tiene contra la espada y la pared y van perdiendo el duelo.
Se trata de los musgos del género Takakia y sus dos especies T. ceratophylla y T. lepidozioides, que crecían en la gran masa terrestre de India y cuando esta chocó con Asia dando origen a los Himalayas, poco a poco se adaptaron y comenzaron a ascender por estos.
"Todos hablan de los dinosaurios y se emocionan con ellos", dice Ralf Reski, biotecnólogo de plantas en University of Freiburg en Alemania. "Pero estos musgos han visto llegar a irse a los dinosaurios.
Aquellas dos especies crecen juntas en la meseta del Tíbet y cada una vive independiente en algunos otros lugares, como Alaska y British Columbia, dice una nota en Nature que analiza el reporte científico en el journal Cell.
Las briofitas son un grupo de plantas que cobija los musgos y otras y no se sabía dónde encajaban las Takakia spp. El análisis del genoma de T. lepidozioides confirmó que son musgos raros. Este, se encontró, tiene el mayor número de genes de rápida evolución registrados en una planta.
Reski y colegas analizaron fósiles de este hongo de hace 165 millones de años hallados en Mongolia. Vieron que Takakia es único porque en su exterior tiene características de las primeras plantas, que no han cambiado desde que se resultaron fosilizadas.
Pero en el interior identificaron 122 genes que han evolucionado muy rápido desde entonces, algunos de los cuales les permiten vivir en ambientes extremos. Las secuencias de genes contienen un elevado número de mutaciones que derivaron en nuevas variantes de proteínas, dos veces el número de genes de rápida evolución en comparación con otro musgo tibetano, Herbertus sendtenri.
Se encontró también que el género Takakia está en riesgo. En la década pasada en la meseta tibetana poblaciones de estos hongos decrecieron1.6 % cada año, más rápido que otros hongos. De hecho T. ceratophylla está clasificado como vulnerable por la lista roja de la Unión para la Conservación de la Naturaleza (UICN).
Están afectados por el calentamiento global, aunque también por la calidad del aire y la humedad.
Se codearon con los dinosaurios, pero parece que no resistirán la mano humana.
El cráneo del nuevo homínino chino reconstruido. Foto Wu Liu et al, Proceedings of the National Academy of Sciences
No era nada de lo que se conoce hoy. Tal vez un híbrido, un homínino como ninguno hasta ahora. Es que paleontólogos publicaron en el Journal of Human Evolution el hallazgo de un humano que perteneció a un linaje no conocido.
Los fósiles fueron excavados en un sitio en Hualongdong, parte de China oriental. Encontraron una quijada, parte de un cráneo y algunos huesos de la pierna de alguien que vivió hace unos 300 000 años.
Fueron evaluados morfológica y geométricamente, con un foco inicial en la mandíbula, que presenta rasgos únicos, como un borde inferior triangular y una curva.
El grupo de investigadores sugiere que esos rasgos exclusivos parecen de humanos modernos de homínidos del Pleistoceno tardío (hace126 000 a 11 700 años). Pero también encontraron que no tiene barbilla, lo que sugiere una relación con especies más viejas. También hallaron rasgos que parecen de homínidos del Pleistoceno Medio (hace 700 000 a 130 000 años), todo lo cual reunido sugiere que el individuo se parece más a un Homo erectus, indicando que se trataría de un híbrido de humano moderno con un homínido antiguo.
Los investigadores advierten quela combinación de esos rasgos nunca se ha observado en homínidos de Asia Oriental, sugiriendo que los rasgos que se encuentran en humanos modernos comenzaron a aparecer hace tanto como 300 000 años.
El grupo de paleontólogos que analizó los restos pertenecen a la Academia China de Ciencias, Xi'an Jiaotong University, University of York, la Universidad de la Academia China de ciencias y el National Research Center on Human Evolution.
En cuanto al cráneo, que otro grupo previamente había determinado que se trataba del primer cráneo humano del Pleistoceno Medio hallado en el Sureste de China, el nuevo grupo encontró que los huesos en su cara eran más similares a los de los humanos modernos de lo que era la mandíbula.
El grupo descartó que se tratara de un denisovano. Eso los dejó con la probabilidad de que los fósiles representen un tercer linaje, uno que no es denisovano ni Homo erectus y es más cercano al Homo sapiens. Y si este es el caso, la especie seguramente compartió algunas relaciones evolutivas con homíninos del Pleistoceno Medio o Tardío, derivando en características compartidas.
Caverna Tam Pa Ling donde se realizan las excavaciones. Foto F. Demeter
A cuentagotas se reconstruye nuestra historia, la del Homo sapiens sobre la Tierra y si bien se ha avanzado mucho en descifrar el rompecabezas de nuestra evolución faltan piezas.
En una cueva en Laos encontraron fragmentos humanos que podrían reescribir el modo como los humanos salieron de África para poblar el mundo.
Durante más de una década de excavaciones en la caverna Tam Pa Ling se encontraron siete fragmentos de huesos entre las capas de arcilla. Tras excavar siete metros tocaron piedra y se pudo completar la cronología de la caverna. No es que vivieran allí esos ancestros, los huesos debieron llegar al sitio por medio de inundaciones.
El cuento es bien interesante.
Los sedimentos y huesos recuperados indican que en esa región montañosa de Laos, Asia, hubo humanos al menos hace 68 000 años y tal vez mucho antes. El nuevo hallazgo reportado en Nature Communications son un pedazo de cráneo y un fragmento de mentón. La datación indica que tienen al menos 70 000 años de antigüedad y el pedazo de mentón incluso podría ser de hace 86 000 años, mucho más antiguo que otros huesos hallados en la zona, de hace 46 000 años más o menos.
Resulta que algunas hipótesis de migración usan ADN para argumentar que el H. sapiens se dispersó en una rápida y sola oleada desde África luego de un periodo geológico llamado Isótopo Marino Etapa 5, que duró de hace 130 000 años hasta hace unos 80 000. Los fósiles de Tam Pa Ling no se alinean con ese modelo y sugieren que la dispersión se presentó antes de que terminara aquel periodo.
No significa que los modelos genéticos sean incorrectos, solo que no tienen la imagen completa de lo sucedido. El pedazo de cráneo no presenta una frente pronunciada que se asocia con humanos más arcaicos. Esto sugiere que no evolucionaron a partir de poblaciones locales sino que representan humanos modernos tempranos que migraron a través de la región.
Vale indicar que de Asia faltan muchas piezas para determinar mejor nuestra historia porque el clima tropical no es amigable con la preservación de fósiles. Los detalles de cuándo llegaron los primeros humanos a esa zona no se conocen del todo. Laos está en la ruta potencial a Australia, donde los sitios arqueológicos más antiguos datan de hace unos 65 000 años.
La idea de Laura Shackelford, antropóloga de la University of Illinois Urbana - Champaign y colegas es continuar las excavaciones para allegar más información puesto que es una zona montañosa extensa.
Así habría sido el rostro del Homo bodensis según los investigadores. Imagen Ettori Mazza
Que si Homo heildebergensis u Homo rhodesiensis, que este homo no es, que el otro sí. No es fácil al buscar nuestro origen, cuáles fueron nuestros ancestros, tener el mapa completo, porque incluso fósiles son interpretados de manera diferente por los científicos que se les acercan.
Ahora, un grupo liderado por Mirjana Roksandic, paleoantropólogo de la University of Winnipeg, presentó otro nuevo homop: el Homo bodensis, que vivió en una época donde hay un gran vacío en registros homos: el Pleistoceno Medio, hace unos 500 000 años, hoy denominado Chibaniense, que se extendió de hace unos 774 000 años hasta 129 000.
Llamado bodensis por un cráneo hallado en 1976 en Bodo D'ar (Etiopía), para los investigadores se trata de un ancestro directo del Homo sapiens, describiendo humanos de África y también del sur de Europa, habiendo permanecido durante cientos de miles de años.
Este hallazgo fue publicado en Evolutionary Anthropology: Issues, News, and Reviews.
En el Pleistoceno medio hubo otras especies en la Tierra. El Homo neaderthalensis en Europa, los denisovanos en Asia Oriental y el Homo naledi en Sudáfrica.
El problema ha estado en determinar qué fósiles pertenecen a tal especie. Se ha dicho que el H. heidelbergensis fue ancestro de los Neandertales, pero otros lo niegan.
¿Que si Homo bodensis es una especie y ancestro directo del H sapiens que apareció hace unos 300 000 años?
Queda planteado el debate y se requerirán más fósiles,, bien escasos que son. Para el grupo de Roksandic, sí es una nueva y antecesora especie.
Sequía en Argelia. La crisis climática alterará la sociedad humana. Foto Wikipedia
Sí, muere a grandes pasos sin que la mayoría lo perciba. Y puede, en algún momento, poner en riesgo la existencia de la especie que la destruye: el Homo sapiens.
La Tierra está muriendo rápido. No es exageración. La humanidad se dirige hacia un futuro de extinciones masivas, crisis de salud y alteraciones sociales inducidas por el clima.
Esto se desprende de un artículo elaborado pro 17 científicos que describen las tres más grandes crisis que enfrenta la vida en el planeta: alteración del clima, declive de la biodiversidad, y el exceso de consumo y la sobrepoblación humana.
Para esto se basaron en más de 150 investigaciones, concluyendo que las tres crisis -que tienden a empeorar en los próximos años y décadas- ponen a la Tierra en una situación más precaria de lo que muchos comprenden e incluso podrían amenazar la existencia humana.
No se trata de decir que todo está perdido, la intención de los autores (de Estados Unidos, México y Australia) es describir sin tapujos las amenazas que se enfrentan para ver si comienzan a ser tomadas con seriedad.
En el estudio publicado en Frontiers in Conservative Science, muestran cómo la naturaleza estará cada vez más sola. Desde el comienzo de la agricultura hace 11 000 años, la Tierra ha perdido un 50 % de sus plantas terrestres y un 20 % de la biodiversidad animal. Y al paso actual 1 millón de especies vegetales y animales se extinguirán y con ello vendrá un efecto en cadena que afectará insectos, la calidad del aire y la protección que brindan los bosques frente a inundaciones y otros desastres naturales.
Al tiempo, todo eso derivará en más desastres naturales, que serán más frecuentes y fuertes por el cambio climático. Estos, más las sequías y el aumento del nivel del mar, llevaría a que 1000 millones de personas sean refugiadas climáticas en 2050, generando migraciones que amenazarán muchas vidas y alterarán las sociedades.
Además la sobrepoblación, unos 9900 millones a 2050, exacerbará problemas sociales como la inseguridad alimentaria, la vivienda segura, el desempleo, el hacinamiento y la desigualdad. Y poblaciones más grandes aumentan el riesgo de pandemias al tocar nuevas áreas naturales.
Mientras hoy vemos a diario efectos del calentamiento global, como las olas de calor y las más nutridas temporadas de huracanes, los peores efectos de esas otras crisis podrían tomar décadas en notarse. La dilación entre causa-efecto puede ser responsable de los que los autores llaman un esfuerzo altamente inadecuado para atender esas amenazas ambientales.
"Si la mayoría de la población mundial entendiera de verdad y apreciara la magnitud de las crisis que resumimos aquí, y lo inevitable del empeoramiento de las condiciones, lógicamente uno podría esperar cambios positivos en los políticos y las políticas para tratar la gravedad de las amenazas existenciales", escribió el grupo. "Pero está sucediendo lo contrario".
Y es que como han mostrado otros análisis en medios como Nature Climate Change, los humanos han desestimado las metas de calentamiento fijadas en el Acuerdo de París de 2015 y el planeta se encamina a tener al menos 2,3° C más que en la era preindustrial, situándose en la mitad del peor de los escenarios posibles estimados por Naciones Unidas.
Para los autores, los líderes mundiales y tomadores de decisiones deben enfrentar seriamente cuanto antes estas amenazas y para ello el primer paso es la educación.
Un oso polar nada cerca a un iceberg. Cada vez tienen menos espacio. Foto Pikrepo
Año a año la extensión de hielo del Ártico se encoge hasta alcanzar su mínimo a medios de septiembre. Esta vez la cobertura fue de solo 3.74 millones de kilómetros cuadrados, el segundo más bajo en 42 años de datos.
Hoy el hielo cubre solo 50 % del área que cubría en 1980 a finales del verano en el Hemisferio Norte.
¿Por que? La explicación es sencilla y contundente: los niveles de dióxido de carbono en la atmósfera están en 412 partes por millón y la última vez que estuvieron tan altos fue hace 3 millones de años, en el llamado Plioceno.
Nunca en la historia del Homo sapiens había estado tan elevada la concentración del CO2, un potente gas de invernadero.
En aquella época del Plioceno el Ártico era muy distinto al actual: había árboles de varias especies, como alerces, varios tipos de abetos y cicutas, de acuerdo con sedimentos analizados del lago El'gygytgyn en el nordeste de Rusia.
Hoy carece de árboles, solo alberga vegetación de tundra como hierbas y unas pocas plantas con flores.
Con un CO2 tan alto en aquellos tiempo,s no existía la masa de hielo de Groenlandia, solo unos pequeños glaciares. En el Plioceno la Tierra solo contenía una masa de hielo, la de la Antártida.
El nivel del mar entonces era entre 9 y 15 metros más alto que hoy, siendo demasiado diferente el mapa costero.
Si no había humanos quemando combustibles fósiles, ¿por qué era tan algo el nivel de carbono en la atmósfera? Por procesos naturales que han ocurrido en la historia de nuestro planeta, como las reacciones de ciertos materiales en las rocas que se descomponían, pero luego se daba el proceso de captura del CO2 por las rocas cuando aumentaban la temperatura y el dióxido de carbono y se aceleraba la decomposición de las mismas rocas. Se mantenía un equilibrio.
Este se rompió. De las 280 ppm de CO2 en la atmósfera al comienzo de la era industrial en 1750 por las actividades humanas se pasó la barrera de los 400 y sigue al alza. Por eso desde 1880 la temperatura ha aumentado 1° Celsius a una rapidez no vista en los pasados 65 millones de años.
Hoy el Ártico es la regio´n que más rápido se calienta.Desaparece el hielo y con él disminuyen las poblaciones de varias especies animales, como el icónico oso polar.