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lunes, 11 de diciembre de 2023

Así queda una gran estrella cuando muere

La impresionante imagen de Cas A entregada por el Webb. Esa estructura se extiende por más de 10 años luz. Foto ESA/Nasa/CSA/Webb


Explotó como una supernova hace cerca de 340 años, está a 11 000 años luz de nosotros y se ha expandido por 10 años luz. Es lo que queda de lo que alguna vez fuera una estrella y hoy es un remanente que se ha extendido por el espacio generando una estructura que desde la mirada del telescopio espacial James Webb luce espectacular: como un arreglo navideño para poner en el árbol.

Fueron varias las imágenes captadas por el Webb de esta desaparecida estrella, Casiopea A (Cas A), hacia la constelación con ese nombre. Imágenes con diferentes cámaras, desde el infrarrojo medio hasta el infrarrojo cercano, cada una entregando a los astrónomos y astrofísicos distintos detalles, varios de los cuales no se entienden bien todavía.

El borde de la cubierta principal, que aparece en naranja fuerte y rojo, semeja el humo que emana de una fogata, dice el informe entregado por el grupo que maneja el Webb.

Si se situara en nuestro Sistema Solar, Cas A se habría expandido un poco más allá de donde está la estrella Sirio, la más brillante del cielo nocturno desde nuestra posición, estrella a 8.6 años de luz de la Tierra.

En los marcos aparecen algunos sitios de mucho interés para los científicos. Foto ESA/Nasa/CSA/Webb 



miércoles, 6 de septiembre de 2023

Contaminación del aire aumenta riesgo de demencia: estudio

La exposición continuada al material particulado fino aumenta el riesgo de desarrollar demencia en edad adulta. Foto en Anyang, China en 2013. Flickr/VT Polywoda


No se miente al afirmar que la población del mundo envejece y que muchas personas a medida que lo hacen desarrollan demencia, un mal que no ha podido descifrar la ciencia y al que contribuyen diferentes factores. 

Ahora un nuevo estudio vincula la contaminación del aire con un mayor número de casos de demencia. Y dentro de los contaminantes del aire hay uno en particular ligado a este padecimiento: el material particulado de tamaño 2.5microgramos. La razón de esa conexión no se entiende todavía. Científicos saben que ese material puede afectar los pulmones, circular en la sangre y moverse al cerebro, donde podría causar un daño directo.

Para ajustar, también hay varias fuentes del pm 2.5 y no se sabe cuál o si todas poseen el mismo riesgo para la salud mental. Puede provenir del tráfico, la agricultura, el humo, por ejemplo, y son física y químicamente diferentes.

Un estudio con fondo de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos N, conducido por Boya Zhang y Sara Adar, de University of Michigan, examinó los vínculos entre distintos tipos de pm 2.5 y la demencia. Analizaron datos de más de más de 27 000 adultos de más de 50 años de edad recogidos en una encuesta de salud entre1992 y 2016. Como parte del estudio los participantes se sometieron apruebas cognitivas cada dos años o tenían cuidadores que reportaron. El promedio de seguimiento fue de 10,2 años y la edad promedio 60 años.

Mediante modelos estimaron la polución a la que se expusieron participantes junto a datos de geografía, uso de la tierra y fuentes locales de emisiones, todo con respecto a su lugar de residencia.

El grupo encontró que 4015 de las personas estudiadas, 15 %, desarrollaron demencia durante el seguimiento y la mayoría vivía en áreas con alta concentración del pm2.5. En general, mientras mayor exposición a esas partículas finas, mayor riesgo de demencia.

Al examinar las fuentes hallaron que las partículas generadas por la agricultura y los incendios forestales estaban específicamente asociadas con un mayor riesgo.

Si el pm2.5 contribuye a la demencia, cada año debe haber decenas de miles de personas que desarrollan demencia por esta causa.

El estudio fue publicado en JAMA Internal Medicine.


viernes, 2 de agosto de 2019

Desarrollan láser que imita el habla humana y lo usarán para... la guerra


Dentro de poco habrá una nueva forma de enviar mensajes superando barreras y llegando al oído del destinatario. Un desarrollo que unos piensan como elemento de guerra, otro como… un uso más altruista.

Rayos de láser para transmitir mensajes. La imagen no es del proyecto. Foto Wikipedia


Este será un enorme salto tecnológico en la transmisión de información, nada parecido al camino seguido por la humanidad en su afán de comunicarse a través de las distancias: desde el cabalgante mensajero que llevaba las noticias o mensajes de un pueblo a otro, pasando por los tambores, señales de humo, el telégrafo, las cartas, las palomas mensajes y los medios modernos como la internet, el correo electrónico y las redes sociales.
El Pentágono, Estados Unidos, acabó una nueva prueba de un arma que hace que el láser hable. Sí, así como lo lee.
La iniciativa militar, parte del proyecto Joint Non-Lethal Weapons Directorate (JNLWP), apunta a crear armas con láser que puedan transmitir órdenes a través de grandes distancias.
El arma utiliza un principio que incluye activar un láser muy potente para crear una bola de plasma, luego se dispara otro rayo para hacer oscilar el plasma creando ondas de sonido. Con el número suficiente de disparos de láseres en la frecuencia correcta, las vibraciones del plasma pueden imitar ciertamente el habla humana.
Y no es ciencia ficción. Esa arma, según el sitio MilitaryTimes.com estará lista en unos cinco años y permitirá enviar mensajes a personas determinadas, entre otras para alertarlas de algún riesgo.
Ese mensaje puede ser enviado a cientos de kilómetros, incluso desde aviones.
El programa incluye, además, usar láseres de plasma que pasan la ropa e irritar la piel de las personas, en este caso enemigos.
Mas no es esta la única iniciativa. De acuerdo con un informe en el journal Optical Letters, científicos del MIT desarrollan una versión de ese laser que podría servir para que las personas se comunicaran, por ejemplo en un auditorio lleno o para advertir a alguien de una amenaza o riesgo.