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miércoles, 18 de febrero de 2026

Esto vale la lluvia que genera la Amazonia

Las selvas tropicales regulan las lluvias regionales, un servicio ecosistémico poco considerado en las cuentas ambientales. Foto Public Domain


Parece una pregunta extraña, pero no lo es. ¿Cuánto vale la lluvia que proporcionan los bosques tropicales? Estas selvas proporcionan una enorme cantidad de lluvia cada año, una razón más de peso para su protección.

Un estudio de la University of Leeds le puso precio a uno de los servicios menos reconocidos de los bosques, la lluvia que generan para las regiones a su alrededor. Encontró que cada hectárea genera 2.4 millones de litros de lluvia al año, suficientes para llenar una piscina olímpica

El estudio se hizo con observaciones satelitales, complementadas con simulaciones con modelos climáticos de última generación y así reducir la incertidumbre sobre la magnitud de las lluvias generadas por los bosques.

Las conclusiones son sorprendentes. Con esa metodología, calcularon que la generación de lluvia de la Amazonia brasileña vale 20 000 millones de dólares anuales para la agricultura regional. En comparación, el dinero destinado para proteger esa cuenta es de solo una pequeña fracción de esa cantidad.

Las selvas tropicales ayudan a sostener los sistemas de lluvias regional y continental para la agricultura, el suministro de agua y la producción de energía vía la evotranspiración donde la energía del Sol es usada para transferir humedad de las hojas a la atmósfera.

Así, el estudio estima que, en los trópicos, cada metro cuadrado de selva contribuye con 240 litros de lluvia anual, cantidad que sube a 300 en la Amazonia.

Jess Baker, científico de aquella institución, dijo que "La deforestación tropical aumenta, a pesar de los esfuerzos internacionales para detener la pérdida de selva. Nuestro trabajo resalta el rol vital de los bosques tropicales en la producción de lluvia. Estimamos que solo la Amazonia produce lluvia por un valor de 20 000 millones de dólares. Al demostrar los beneficios financieros que las selvas tropicales proveen destrabará la inversión y fortalece los argumentos para su protección".

El estudio determinó que producir suficiente lluvia para soportar los grandes cultivos requiere humedad generada por más área selvática de la que ocupan los cultivos. Por ejemplo, el algodón usa 607 litros de humedad por metro cuadrado, el cual es equivalente a la cantidad de agua producida por dos metros cuadrados de selva intacta. Los cultivos de soya requieren 501 litros de humedad, que proporcionan 1.7 metros cuadrados de selva.

lunes, 9 de febrero de 2026

Así pierden biodiversidad las selvas

Las selvas están perdiendo biodiversidad y las especies se hacen menos resilientes ante factores como el cambio climático. Foto Pexels


Absorben CO2, son soporte de animales, hongos e insectos y mantienen el suelo firme, además influyen en el ciclo del agua, fuera de proveer bienes a los humanos. Son los árboles. Pero las selvas donde está buena parte de ellos están teniendo cambios importantes.

Un estudio global reveló que muchos ecosistemas boscosos se están haciendo más uniformes, pierden biodiversidad y crecen con menor resiliencia. El estudio fue publicado en Nature Plants.

Los investigadores analizaron más de 31 000 especies arbóreas en todo el globo y pudieron determinar cómo cambiarán en las próximas décadas. Se centraron en cambios en la composición de especies, la estabilidad a largo plazo y cómo los bosques funcionan como ecosistemas.

Así fue que encontraron que las especies de árboles que crecen más rápido se están convirtiendo en las dominantes. Al mismo tiempo, especies de crecimiento más lento con características especializadas enfrentan riesgos de declive y extinción.

Una tendencia preocupante, de acuerdo con Jens Christian Svenning, de Aarhus University, y señala el peligro para especies que existen solo en regiones aisladas del mundo.

Svenning explicó que "Estamos hablando de especies únicas, concentradas en especial en regiones tropicales y subtropicales, donde la biodiversidad es alta y los ecosistemas están muy interconectados. Cuando especies nativas especializadas desaparecen, dejan vacíos en los ecosistemas que las especies invasoras rara vez llenan, incluso si estas especies son de crecimiento rápido y de alta dispersión".

Si el cambio climático y la explotación de las selvas continúan en los niveles actuales, probablemente los bosques favorecerá las especies de crecimiento rápido, con hojas más ligeras y menor densidad de madera. Estos rasgos permiten un crecimiento rápido en periodos breves. Ejemplos son la acacia, el eucalipto, el pino y el álamo.

El científico dijo que "Aunque estas especies crecen y se es tablecen bien, son más vulnerables a las sequías, las tormentas, las pestes y los choques climáticos. Esto hace las selvas menos estables y menos efectivas para almacenar carbono a largo plazo".

El estudio también resaltó el rol de crecimiento de especies naturalizadas,, árboles que se originaron en cualquier sitio pero no crecen en nuevas regiones silvestres. Cerca de 41 % de estas especies crecen rápido y tienen hojas pequeñas, hecho que les ayuda a sobrevivir en ambientes alterados. Pero, dijo el profesor, estos árboles raramente los roles ecológicos de las especies nativas.

viernes, 7 de noviembre de 2025

Así se está secando la Amazonia colombiana

Mapa que muestra dónde se ha concentrado la pérdida de agua en la región amazónica de Colombia. Imagen Instituto Sinchi


Aunque para muchos pueda parecer algo lejano y sin importancia, los datos que reveló el Instituto Sinchi generan inquietud: la región amazónica colombiana pierde cada año 716.6 millones de metros cúbicos de agua, situación que afecta la seguridad hídrica del país. 

Es que en 9 de los 12 meses del año está lloviendo mucho menos, en especial en febrero, junio, julio y septiembre, de acuerdo con un estudio que analizó el comportamiento de las lluvias entre 1981 y 2020.

Esa disminución ha sido fuerte en zonas donde la pérdida de bosques ha sido significativa. Municipios como Florencia, San Vicente del Caguán y Cartagena del Chairá (Caquetá); La Uribe y La Macarena (Meta); Cumaribo en Vichada; gran parte del Guaviare, el norte del Parque Nacional Chiribiquete y la cuenca media del río Caquetá (hasta La Pedrera, en Amazonas), son algunos de los más afectados con la reducción de lluvias.

Además se encuentra en riesgo la zona de transición entre la Orinoquia y la Amazonia.

La cifra es demasiado diciente: el agua que se deja re recibir en la región amazónica es un volumen que equivale al consumo de agua potable de Bogotá durante tres años, o llenar 2.4 veces el sistema Chingaza, que abastece a la capital.

Los investigadores del Instituto expresaron que el agua que deja de caer no es una estadística, sino que es una señal sobre el futuro del país. De continuar la tendencia, estarán en riesgo millones de personas que dependen de los ríos voladores, no solo en la Amazonia.

Afecta también la regeneración del bosque, la producción de alimentos y afecta servicios como la regulación de la temperatura, la humedad y el almacenamiento de carbono.

Frente a lo que sucede, los investigadores plantean tres acciones:

Detener la pérdida de bosque y asegurar la conservación a largo plazo;

Ampliar las áreas protegidas, priorizando su papel en la regulación climática e hídrica;

Impulsar programas de restauración ecológica, con enfoque en servicios ecosistémicos y participación comunitaria.

domingo, 2 de noviembre de 2025

Preocupa: selva amazónica en Guaviare liberó mucho carbono

Torre Eddy Covariance del Sinchi en El Retorno, Guaviare, para medir los flujos de CO2, vapor de agua y energía entre bosque y atmósfera. Foto Instituto Sinchi


La deforestación, el estrés hídrico y los fuegos están pasando factura a la selva amazónica de Colombia. El menos en el Guaviare así lo confirman los datos científicos.

El Instituto de Investigaciones Científicas identificó que la selva del Guaviare está liberando más carbono del que captura, una evidente pérdida de servicio ecosistémico que puede empeorar el calentamiento global.

El hallazgo concuerda con estudios internacionales sobre lo que sucede en la cuenca amazónica. En 2020 una investigación publicada en Nature había mostrado ese preocupante fenómeno, pues el Amazonas contiene carbono equivalente a 15-20 años de emisiones antropogénicas de CO2.

El estudio del Sinchi reveló los datos de la torre en El Retorno,, Guaviare, que mide en tiempo real los flujos de CO2, vapor de agua y energía entre el bosque y la atmósfera; registra los pequeños remolinos de aire sobre el bosque y permite saber si el ecosistema actúa como sumidero de carbono o como fuente (liberación).

El informe dice que en la temporada de lluvias de julio a septiembre de 2024 y 2025, el ecosistema mostró un incremento sostenido en la liberación de CO2. En 2024 se registraron 371 gramos de carbono por metro cuadrado por hora en julio, 439 en agosto y 318 en septiembre, mientras que este año las cifras aumentaron a 550, 630 y 576 gramos para esos meses respectivamente.

El grave problema es que el bosque puede dejar de funcionar como sistema de captura, una advertencia sobre su deterioro funcional. Si se mantiene la tendencia, se perdería una parte importante de su capacidad para regular el clima y almacenar carbono.

El investigador del Sinchi, Camilo Alvarado, expresó que "Este monitoreo nos permite ver cómo respira el bosque, cómo el flujo de CO2 -gas asociado a la quema de combustibles fósiles- pasa a la atmósfera o se retiene en los árboles. También nos muestra algo fundamental: el papel del bosque en el ciclo del agua. Sin estos bosques amazónicos no tendríamos agua en los Andes".

El comportamiento,, según analistas del Instituto, podría estar relacionado con factores como el estrés hídrico, la degradación o la exposición al fuego, que reducen la capacidad de los ecosistemas para absorber carbono.

El sistema mostro que la evapotranspiración disminuyo de manera notable de 2024 a 2025, algo que se explica por condiciones más húmedas del ambiente este año. Cuando el aire tiene mayor contenido de vapor y menor déficit de presión, las plantas transpiran menos y el suelo evapora menos agua.

domingo, 14 de septiembre de 2025

No es bueno: aumenta fragmentación de las selvas

Se aprecian los patrones globales del cambio en la fragmentación de los bosques de 2000 a 2020. Imagen Science


No solo es la deforestación el grave problema de los bosques, la retención de carbono y la vida en ellos, es la fragmentación, que crece. Eso dice un nuevo estudio en Science, que a diferencia de otros indica que con una nueva ,métrica se determinó que viene en aumento.

La fragmentación se presenta cuando grandes selvas se descomponen en partes más pequeñas, reduciendo por tanto la conectividad del hábitat y el tamaño.

Los datos obtenidos son de interés. Los científicos usaron nueve métricas de fragmentación, agrupadas en estructura, agregación y conectividad y desarrollaron índices para cada grupo. Emplearon imágenes satelitales de alta resolución para analizar la cobertura global de bosques de 2020 a 2022.

Encontraron:

La conectividad mostró un incremento en 51%-67 % de las selvas globales y  57 %-83 % en las selvas tropicales y la métrica de agregación mostró 57 %-83 % de selvas que se tornaron más fragmentadas.

Esta fragmentación se debe a:

Cambio en la agricultura, 37 % global y 61 % en el trópico; la silvicultura, 34 % en el plano global, y en menor medida los incendios forestales y la deforestación impulsada por la venta de materias primas.

Hay un dato bien llamativo: se observó que las áreas protegidas experimentaron un 82 % menos de fragmentación que las áreas no protegidas, principalmente por la reducción en la actividad agrícola, hecho que sugiere que gran parte del aumento de la fragmentación es reversible, porque a menudo se debe a usos reversibles del suelo, como la agricultura, la tala de árboles o causas naturales como los incendios. Si se protegen esas áreas podrían restaurarse con el tiempo.

jueves, 15 de mayo de 2025

Comprueban triple beneficio de los árboles urbanos

Espacios verdes con mayor diversidad de árboles son más llamativos para las personas. Aportan además reducción del calor y la escorrentía. Parque La Bailarina en Medellín, Colombia.. Foto Wikipedia Commons


Las personas no solo se sienten mejor y son más sanas en lugares de la ciudad donde hay variedad de especies de árboles, sino que estos contribuyen de manera sustancial a reducir el calor urbano y la escorrentía cuando llueve.

Estas son conclusiones de dos estudios recientes, publicados en Sustainable Cities y en Scientific Reports.

En el proyecto FutureBioCity, investigadores consultaron qué tan cómodas se sienten las personas en los parques. "Queríamos entender cómo las personas eligen los parques públicos, y qué papel juegan la estructura y la composición de los bosques urbanos y periurbanos en su elección", comentó Somidh Saha, quien lideró el estudio.

La mayoría de las personas encuestadas dijo que se sentía más confortable en lugares donde, según su sentir, la diversidad era mayor. Saha explicó que "Esto muestra que los futuros parques deberían ser diseñados tan diversos y naturales como se pueda".

Como las ciudades están siendo muy impactadas por el cambio climático, los parques tienen un rol en el clima urbano. En las áreas con muchas edificaciones se forman islas de calor y el agua no puede correr cuando llueve, generando inundaciones. Así que Saha y su grupo estudiaron el aporte de los árboles para frenar la escorrentía y la mitigación del calor.

¿Qué hallaron? Las cifras son llamativas. Saha reveló que "Podemos mostrar que aumentar el número de árboles al menos 30 % podía reducir el número de horas por año de calor extremo casi en un 64 % y la cantidad de escorrentía en un 58 %, así que los árboles pueden fortalecer la resistencia al calor y a las inundaciones, en especial en los distritos con alta densidad de edificaciones".

El estudio tomó como base la ciudad alemana de Karlsruhe, una de las más soleadas de Alemania, y hubo un seguimiento de cinco años.

domingo, 30 de marzo de 2025

Fotonoticia: el ave que ve con los ojos cerrados

El nictibio o bienparado, ave de las selvas de Centro y Sudamérica que posee una característica casi única. Foto Animalia.bio


Es una ave nocturna que vive en el Neotrópico y aunque no se le conoce muy bien, se cree que puede vivir de 12 a 14 años como cualquier otro pájaro en los bosques de Centro y Sudamérica. ¿Quién es? Es el nictibio grande (Nyctibius grandis), que además tiene una característica muy especial.

¿De qué se trata? Ya vamos.

Esta ave crece hasta60 centímetros y tiene una envergadura alarde hasta 70 centímetros. Es monógama y solo pone un huevo a la vez, cuya incubación tarda unos 30 días.

Al grano: estas aves poseen hendiduras en los párpados, que les permiten ver incluso con los ojos cerrados, as´´i que hasta en reposo pueden detectar depredadores y presas.

Su coloración, con un plumaje gris, café y blanco hace que se mimetice con facilidad con los troncos de los árboles. En el día permanece en silencio, pero en la noche su gran visión le permite salir a cazar mosquitos y murciélagos en pleno vuelo.

Tienen unos sonidos particulares, que para algunos habitantes de la selva y sus mitos se trata de llamados de niños perdidos que buscan a sus padres.

Otros nombres por los que se le conoce son el bienparado mayor o bienparado grande, pájaro estaca y urutaú grande.

Nota: con información de Live Science

sábado, 8 de febrero de 2025

Tenemos otro puercoespín en Colombia

El nuevo puercoespín tiene el cuerpo más pequeño que los otras que habitan el país, pero su cola es más larga. Está muy cubierto de púas. Foto Omar Daniel León/U. de New Jersey, USA
 

En el país había seis especies de puercoespines, llamados erizos por algunos. Hoy, 126 años después de que se descubriera la última especie, se encontró una nueva, endémica de Colombia, llamada por sus descubridores Coendou vossi.

Este gran roedor es más pequeño que las otras seis especies, pero su cola es más larga. "El trabajo de investigación arrancó en 2018 cuando un grupo de científicos nos encontrábamos haciendo un análisis de los puercoespines en Colombia, especialmente de la especie Coendou quichua, que se consideraba de amplia distribución en Ecuador, Panamá y Colombia. Sin embargo, comenzamos a notar diferencias de esta especie con algunas poblaciones de puercoespines que habitan en el bosque seco del Caribe y del valle interandino del río Magdalena en Colombia", explicaron Héctor Ramírez, profesor de la Universidad de Caldas, y Elkin Noguera, del Instituto Humboldt.

Así, para confirmar que algunos individuos vistos en Colombia presentaban diferencias con el C. quichua, se revisaron especímenes en colecciones en museos de Nueva York, Londres y Suecia, así como en el Instituto de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional en Bogotá y en otras instituciones, como el mismo Humboldt.

Se encontró que bajo el nombre C quichua se encontraba un complejo de especies que posee tres linajes: C. quichua de Ecuador, Coendou rothschildi de la ecorregión Chocó-Darién y la nueva especie C. vossi de los bosques húmedos y secos de los valles interandinos del Magdalena y la región Caribe.

También se estableció que esta última es endémica del país.

Entre las características de esta especie se tienen:

-Habita áreas secas de Caldas, Cesar, Cundinamarca, Santander, Sucre y Tolima.

-Mide entre 26 y 33 centímetros.

-Su cola abarca más del 70 % de su cuerpo.

-En su mayoría el cuerpo está cubierto por espina, a diferencia de otras especies.

-Sus púas son bi y tricolores.

-El dorso posee con pelaje escaso, de color marrón oscuro, oculto por púas largas de 27 a 55 milímetros.

-Su cara cuenta con púas cortas, de 3 a 10 milímetros, y de tres colores en las mejillas.

-Tiene el cráneo menos alargado que C.rothschildi.

miércoles, 5 de junio de 2024

25 % aumentaron incendios en Amazonia colombiana

Los incendios en la región de la Amazonia han afectado grandes porciones de selva. En la imagen, cerros de Mavicure en Guainía. Foto Flickr


Poco a poco la selva amazónica se quema. En los primeros cuatro meses del año se presentaron 7683 puntos de calor más que en igual periodo de 2023. Fueron 38 142, siendo febrero el mes donde hubo más, seguido por enero, según el reporte del Instituto Sinchi de Investigaciones Amazónicas, aunque abril en porcentaje tuvo más al pasar de 322 eventos a 2570 este año

En estos meses la mayor concentración de quemas se presentó en el sur del Meta, en los municipios de Mesetas, Vista Hermosa y La Macarena, mientras se presentó reducción en Puerto Guzmán (Putumayo), sur de Mapiripán, centro de San José del Guaviare y el oriente de Calamar.

En cuanto a las coberturas afectadas, los herbazales sufrieron un 66 % de aumento de las quemas con respecto al año pasado. En pastizales el aumento fue del 48 %, mientras que en bosques fue de 66 % también.

Los datos indican que el aumento en los incendios fue de 25 %.

El monitoreo de los puntos de calor de la Amazonia colombiana la hace el Sinchi con los datos generados por el Sistema de Información sobre Incendios para la Gestión de Recursos, de la Nasa.

El monitoreo de las coberturas de la tierra afectadas por quemas se realizó con un análisis espacial en el que se usaron los mapas del sistema de monitoreo SIMCOBA, y la interpretación de las cicatrices de quema registradas hecha por el Sinchi.

domingo, 5 de febrero de 2023

Otro gran beneficio de las zonas verdes en las ciudades

Las áreas verdes y azueles urbanas sí inciden en la salud de las personas. Foto Wikipedia Commons


Los espacios verdes, esos que en muchas urbes desaparecen a pasos agigantados, logran algo impensado hasta ahora: ayudan a rebajar el uso de ciertas medicinas de prescripción.

Un estudio en Finlandia encontró que la visita frecuente a los espacios verdes urbanos, tales como los parques comunitarios, no tanto la cantidad de ellos vista, por ejemplo, desde el hogar, hace que disminuya el uso de medicamentos para problemas como la depresión, la ansiedad, el insomnio, la presión arterial alta y asma.

Se ha sabido que la exposición a ambientes naturales es buena para la salud. En esta ocasión los investigadores querían saber si la cantidad de espacios verdes y azules (agua), la frecuencia de visitas a esos espacios y las vistas de tales espacios desde la casa podían estar separadamente asociados con el uso de de ciertas medicinas prescritas. Y eligieron las medicinas para las citadas condiciones de salud.

Recogieron una encuesta con 16 000 residentes de varias ciudades. Se reunió información de cómo esas personas, de 25 y más años, experimentaban los espacios verdes y azules en un radio de1 kilómetro de sus casas. También se les preguntó por las medicinas que tomaban, en un rango de un mes a más de un año-

Se les inquirió por cuánto tiempo pasaban fuera o ejercitándose en espacios verdes, en rangos de 1 a 5 veces por semana.

Los espacios verdes fueron definidos como bosques, jardines, cementerios, zoológicos, grama natural. Y los azules como el mar, ríos y lagos.

Al final, unos 6000 entregaron toda la información. Y la vista de tales espacios desde casa no se relacionó con un menor uso de las medicinas.

Pero sí la frecuencia a esos espacios verdes. Visitarlos 3 a 4 veces por semana se asoció con un 33% de menor probabilidad de usar las medicinas para situaciones mentales, 36 % en medicamentos para la presión y 24 % para asma.

Las visitas 5 veces a la semana reducían su uso probable en 22 %, 41 % y 24 % respectivamente.

Las asociaciones eran menos según el índice de Masa Corporal, en particular para el asma, pues esa condición incide en ese problema respiratorio.

Se trató de un estudio observacional, es decir no se puede establecer una relación causa-efecto.

De todas formas refuerza lo que han dicho otros estudios sobre los beneficios de los espacios verdes tanto para las enfermedades mentales como físicas.

El estudio fue publicado en Occupational & Environemntal Medicine.


miércoles, 30 de marzo de 2022

Gracias a la selva, la Tierra es un 1° C menos caliente

La selva tropical contribuye a refrescar el planeta y las zonas en donde se encuentran. Foto Pixabay


No solo secuestran carbono de la atmósfera, el papel refrigerante de los bosques es inmenso. Así lo acaba de estimar, y recordar, un estudio que resalta la importancia de la selva tropical.

Estas enfrían el planeta en 1° C, que es muchísimo. "Las selvas no son solo esponjas. Su estructura biofísica interactúa con la atmósfera y refresca la superficie de la Tierra de otras maneras también", expresó Deborah Lawrence, investigadora de University of Virginia.

Entre estas otras maneras se encuentran la reflexión de una parte de una parte de la luz solar, devolviéndola al espacio; además la evotranspiración, cuando la humedad dentro del árbol es liberada como vapor de agua por las hojas, mecanismo que incluye tomar calor del ambiente, refrescando el espacio alrededor del bosque.

También juegan un papel las irregularidades en las superficies de las copas.

Para conocer los efectos locales y globales de las selvas en el enfriamiento del planeta, Lawrence y colegas recolectaron y analizaron información publicada sobre los efectos biofísicos y de absorción de carbono de los bosques alrededor del mundo.

Hallaron que entre los 50° al norte y al sur del ecuador, estos tienen un efecto refrescante de al menos 1 °C. Un tercio es atribuido a los solos efectos biofísicos.

En el campo local, encontraron que el bosque tiene un rol activo en la disminución del calor extremo, las sequías, las tormentas e inundaciones.

La investigación recuerda la importancia también de los bosques como adaptación. "En un mundo sin ellos, estaríamos mucho más calientes y mucho más miserables".

El planeta se ha calentado 1,1° Celsius en los últimos 250 años. Sin los bosques, sería el doble y la vida de miles de especies y cientos de millones de humanos estaría en serios aprietos.


Notas:

1. Mientras se muestra la importancia de los bosques tropicales para mantener fresco al planeta, en Colombia, solo en 2021, se deforestaron 171 685 hectáreas. Una tragedia silenciosa. 

2, Con información de New Scientist y Frontiers in Forests and Global Change.


sábado, 16 de octubre de 2021

¿Cómo nos afecta lo que está pasando en Siberia?

De café, áreas quemadas. Arriba a la izquierda, fuegos activos. Foto satelital Nasa


Almacena tanto carbono que cualquier incendio es un desastre que puede sentir el planeta. Este año en la República de Saja (Rusia, Siberia) han ardido más de 84 000 kilómetros cuadrados de los bosques de alerces, un tipo de coníferas que son capaces de tolerar los -70° Celsius del invierno y vivir sobre el permafrost. Un territorio como el de Antioquia y Córdoba juntos.

Pero ¿qué tiene de especial estos bosques poblados con Larix gmelinii? Estos bosques no son parecidos a ninguno otro de la Tierra. Cada invierno pierde sus agujas y el clima es tan frío que hay pocas bacterias, hongos o invertebrados para descomponerlas, una muestra de la enorme cantidad de carbono almacenada en la región.

"Es una enorme cantidad, casi cuatro veces el promedio" (de lo que arde cada año) dijo Amber Soja, investigador asociado del Instituto Nacional del Aeroespacio y la Nasa, quien ha conducido estudios en la región.

Saja es dos veces más grande que Alaska (el estado más grande de Estados Unidos) y cinco veces más que Madagascar. "Lo que suceda allí, y en los bosques boreales, importa tremendamente", dijo Soja. "Estos bosques almacenan más carbono que cualquier otro tipo de bosque en el mundo, aún más que las selvas húmedas tropicales".

Hay fuegos que duran semanas, otros meses,. Hay algunos ardiendo todavía. No solo arden los alerces, se derrite el permafrost liberando carbono y metano que han permanecido en el suelo durante milenios.

En otras ocasiones, los fuegos se han presentado más al norte del Círculo Ártico, en esta ocasión más al sur.

Pero la causa detrás de estos fuegos es la misma, independiente de la región: las sequías y el calor amplificado por el cambio climático. 

Más leña para el calentamiento global.  


jueves, 22 de abril de 2021

El planeta está muriendo con rapidez

Sequía en Argelia. La crisis climática alterará la sociedad humana. Foto Wikipedia


Sí, muere a grandes pasos sin que la mayoría lo perciba. Y puede, en algún momento, poner en riesgo la existencia de la especie que la destruye: el Homo sapiens.

La Tierra está muriendo rápido. No es exageración. La humanidad se dirige hacia un futuro de extinciones masivas, crisis de salud y alteraciones sociales inducidas por el clima.

Esto se desprende de un artículo elaborado pro 17 científicos que describen las tres más grandes crisis que enfrenta la vida en el planeta: alteración del clima, declive de la biodiversidad, y el exceso de consumo y la sobrepoblación humana.

Para esto se basaron en más de 150 investigaciones, concluyendo que las tres crisis -que tienden a empeorar en los próximos años y décadas- ponen a la Tierra en una situación más precaria de lo que muchos comprenden e incluso podrían amenazar la existencia humana.

No se trata de decir que todo está perdido, la intención de los autores (de Estados Unidos, México y Australia) es describir sin tapujos las amenazas que se enfrentan para ver si comienzan a ser tomadas con seriedad.

En el estudio publicado en Frontiers in Conservative Science, muestran cómo la naturaleza estará cada vez más sola. Desde el comienzo de la agricultura hace 11 000 años, la Tierra ha perdido un 50 % de sus plantas terrestres y un 20 % de la biodiversidad animal. Y al paso actual 1 millón de especies vegetales y animales se extinguirán y con ello vendrá un efecto en cadena que afectará insectos, la calidad del aire y la protección que brindan los bosques frente a inundaciones y otros desastres naturales.

Al tiempo, todo eso derivará en más desastres naturales, que serán más frecuentes y fuertes por el cambio climático. Estos, más las sequías y el aumento del nivel del mar, llevaría a que 1000 millones de personas sean refugiadas climáticas en 2050, generando migraciones que amenazarán muchas vidas y alterarán las sociedades.

Además la sobrepoblación, unos 9900 millones a 2050, exacerbará problemas sociales como la inseguridad alimentaria, la vivienda segura, el desempleo, el hacinamiento y la desigualdad. Y poblaciones más grandes aumentan el riesgo de pandemias al tocar nuevas áreas naturales.

Mientras hoy vemos a diario efectos del calentamiento global, como las olas de calor y las más nutridas temporadas de huracanes, los peores efectos de esas otras crisis podrían tomar décadas en notarse. La dilación entre causa-efecto puede ser responsable de los que los autores llaman un esfuerzo altamente inadecuado para atender esas amenazas ambientales.

"Si la mayoría de la población mundial entendiera de verdad y apreciara la magnitud de las crisis que resumimos aquí, y lo inevitable del empeoramiento de las condiciones, lógicamente uno podría esperar cambios positivos en los políticos y las políticas para tratar la gravedad de las amenazas existenciales", escribió el grupo. "Pero está sucediendo lo contrario".

Y es que como han mostrado otros análisis en medios como Nature Climate Change, los humanos han desestimado las metas de calentamiento fijadas en el Acuerdo de París de 2015 y el planeta se encamina a tener al menos 2,3° C más que en la era preindustrial, situándose en la mitad del peor de los escenarios posibles estimados por Naciones Unidas.

Para los autores, los líderes mundiales y tomadores de decisiones deben enfrentar seriamente cuanto antes estas amenazas y para ello el primer paso es la educación.

Se agota el tiempo.

lunes, 5 de abril de 2021

Espeluznante pérdida de selvas tropicales en 2020

Tala ilegal en tierra indígenas Pirititi en Amazonia de Brasil. Foto Quapan


La regiones tropicales, donde se encuentran las selvas húmedas que oxigenan el planeta, se convierten poco a poco e inexorablemente en un peladero: tierra pelada sin cobertura boscosa. Los nuevos datos de la Universidad de Maryland disponibles en el Global Forest Watch indican que se perdieron 12,2 millones de hectáreas en 2020.

De esa cantidad, 4,2 millones (como Países Bajos) se perdieron en las selvas primarias, aquellas que albergan gran biodiversidad y son reservorios significativos de carbono.

Las noticias no son buenas.

La pérdida de bosques primarios fue 12 % más alta en 2020 que el año precedente y es el segundo año consecutivo de un empeoramiento del daño a esos bosques.

Una devastación enorme, precisamente en un año en el cual empresas, países y organizaciones internacionales se habían comprometido a detener la pérdida de selvas.

Los 10 países donde más destrucción de selvas primarias hubo son:

Brasil (más de 1.6 millones de hectáreas);

República Democrática del Congo (cerca de 500 000);

Bolivia e Indonesia con algo menos de 300 000;

Perú con cerca de 190 000);

Colombia con alrededor de 166.485.

La lista la completan Camerún, Laos, Malasia y México.

Es la primera vez que Indonesia no está en los tres primeros lugares.

Colombia, que fue 7 en 2019, subió tristemente al puesto 6.

El informe indica que Colombia mantiene altas tasas de pérdida de bosque primario desde la firma del Acuerdo de Paz con las Farc, que dejó un vacío de poder en las zonas que controlaba y ahora son ocupadas por otros grupos violentos.

El nivel del año pasado igualó la tendencia de los años 2017 y 18.

La deforestación continúa alta en la Amazonia profunda y en varias áreas protegidas como los Parques Nacionales Chiribiquete, Tinigua y Sierra de la Macarena.

El reporte indica que además de las acciones humanas, las selvas soportaron en 2020 diversas afectaciones relacionadas con el clima, desde incendios por intensas sequías a ataques de insectos.

Notas: 

1. La pérdida de cobertura boscosa no es igual a deforestación. La cobertura boscosa se puede referir a plantaciones de árboles así como a selvas naturales, y la pérdida de cobertura boscosa es la remoción del dosel arbóreo por acciones humanas o naturales.

2. Un informe internacional mostró hace pocas semanas que Colombia había bajado la guardia en protección ambiental durante la pandemia por Covid-19.

3. Con base en informe del World Resources Institute - Global Forest Review.


miércoles, 24 de marzo de 2021

Las ciudades sí tienen cómo retener mucho carbono

Las ciudades pueden retener mucho carbono mediante el arbolado urbano. Foto Pixabay


Para capturar carbono, plantar árboles. Sí, pero ¿cómo y dónde? Mientras las áreas rurales parecen el sitio más obvio, hay otras zonas que no se pueden despreciar: las urbanas. Y precisamente científicos evaluaron cuánto carbono pueden retener estas zonas.

Las ciudades tienen un espacio más limitado para plantar árboles pero pueden aportar a la reducción del CO2 en la atmósfera, en un intercambio de emisiones-captura.

En un artículo en Environmental Research Letters, investigadores mostraron cuánto pueden retener las áreas urbanas. Para ello analizaron más de 7000 ciudades de todo el mundo, con base en datos de cobertura vegetal de 2017 y predicciones de recuperación de bosques. Establecieron la cantidad disponible de tierras que tienen las ciudades para reforestar y su impacto en las emisiones.

Determinaron que las urbes de más de 50 000 habitantes tienen un potencial de 82 toneladas métricas de carbono equivalente al año que representa el 1 % de las emisiones de las ciudades.

Claro, una cifra mucho menor que las áreas rurales que pueden retener unas 1600 toneladas métricas de carbono equivalente anuales pero no es despreciable en la sumatoria.

El potencial efecto, establecieron, es mucho mayor para 1189 ciudades pequeñas, que podrían reducir 25 % de emisiones mediante la reforestación.

Se encontró además que 77 % del potencial de reforestación se encuentra en el Hemisferio Sur, tal vez porque la mayoría de la masa de tierra urbana se encuentra allí.

Queda claro que el potencial de intercambio de carbono retención-emisiones es alto, pero depende de cada autoridad local fijar sus metas de reforestación con base en sus consideraciones culturales, socio-económicas y ecológicas.

Una solución natural para el cambio climático que debería encontrar eco en las agendas locales.

martes, 15 de septiembre de 2020

Los sistemas vivos de la Tierra están en peligro: ONU

Hay cerca de 1 millón de especies en riesgo. Si no se detiene la catástrofe, toda la vida en el planeta, incluida la humana, sufrirá. En la imagen, flores silvestres. Foto Pixabay


O se cumplen ocho pasos fundamentales para disminuir y luego revertir el deterioro de la naturaleza, o los futuros habitantes del planeta no la pasarán tan bien. Es una advertencia que se desprende del informe 5a Perspectiva Mundial sobre la Diversidad Biológica que entregó la ONU.

Tan delicada es la situación, que de las 20 metas sobre la diversidad biológica aprobadas en la reunión de Aichi hace una década, solo 6 se han cumplido de manera parcial. Era deber de los gobiernos, una obligación mejor dicho, que se cumplieran.

El informe es una visión actual sobre el estado de la naturaleza, cuya degradación es acelerada. "En el mundo están sucediendo muchas cosas buenas y estas se deben celebrar y fomentar. Sin embargo la tasa de pérdida de diversidad biológica no tiene precedentes en la historia de la humanidad y las presiones se están intensificando. Los sistema vivos de la Tierra en su conjunto están en peligro. Y cuanto más explota la humanidad la naturaleza de manera insostenible y socava las contribuciones de esta para las personas, más socavamos nuestro bienestar, seguridad y prosperidad", dijo la Secretaria Ejecutiva de la Convención para la Diversidad Biológica, Maruma Mrema.

"A medida que la naturaleza se degrada surgen nuevas oportunidades para la propagación de enfermedades devastadoras para los seres humanos y los animales, como el coronavirus este año. El margen de tiempo disponible es corto, pero la pandemia también ha demostrado que los cambios transformadores son posibles cuando deben hacerse", agregó.

La Convención identificó esas 8 acciones o transiciones urgentes con mira a asegurar la sostenibilidad de la naturaleza para las generaciones futuras y por ende su bienestar:

1. Transición en las tierras y los bosques: conservando ecosistemas intactos, restaurando otros, haciendo frente a la degradación y revirtiéndola.

2. Transición hacia una agricultura sostenible.

3. Transición hacia sistemas agroalimentarios sostenibles.

4. Transición hacia una pesca y unos océanos sostenibles.

5. Transición en las ciudades y la infraestructura, para que esta sea verde y haciendo espacio para la naturaleza.

6. Transición hacia el agua dulce sostenible.

7. Transición hacia la acción por el clima.

8. Transición hacia una salud que incluya la diversidad biológica.

La 5a Perspectiva, enumeró acciones positivas en favor de la sostenibilidad que se han logrado en los últimos años:

La tasa de deforestación se redujo casi un tercio globalmente en comparación con la década precedente; ha habido mejor manejo de las pesquerías en países donde se introdujeron políticas de manejo; se han dado casos exitosos de erradicación de especies invasivas.

Además, aumentaron las áreas protegidas de un 10 al 15 % en zona terrestre y de 3 al 7 % en los mares y las áreas de importancia particular para la biodiversidad también aumentó del 29 al 44 %.

Y medidas recientes de conservación redujeron el número de extinciones.

Si los países y la comunidad internacional no actúan, a 2050, dentro de solo tres décadas, los indicadores serían nefastos para la vida:

Si sigue el mundo tal cual va hoy, a 2050 se habrán usado otros 200 millones de hectáreas en áreas de cultivos, que junto a la expansión urbana y otras tendencias, haría que se perdieran 300 millones de hectáreas de bosques, convertidos en cultivos, infraestructura y ciudades.

La temperatura del planeta podría subir cuando menos 3° C con respecto a la era preindustrial, con las serias consecuencias de ese calentamiento para la vida, incluida la humana.

Se habrán agotado los stocks de peces alrededor del mundo.

Aumentará 20 veces la invasión de especies por el tráfico ilegal y el comercio mundial.

La polución de los océanos con plástico será 2,6 veces mayor a 2040 con base en lo observado en 2016, con el agravante de que si se redujera plenamente la contaminación solo se reduciría 6,6 % por debajo de esos niveles.

El informe es contundente al advertir: "Claramente las trayectorias de 'business as usual' son incompatibles con cualquier interpretación de un futuro en el cual las sociedades humanas vivan en armonía con la naturaleza en 2050".


viernes, 10 de enero de 2020

Talar bosques tiene un efecto peor de lo creído


El daño que se hace al talar la selva virgen es mayor a lo que se creía. Foto Wikipedia

Detrás de la selva que se quema en Brasil y en toda la Amazonia, de los árboles que se talan en los bosques colombianos y en cualquier lugar, hay un problema que no se conocía.
Hasta ahora se hablaba de regenerar, dejar que volvieran a crecer los árboles y la selva y almacenaran de nuevo el CO2 liberado en su destrucción.
Pero un estudio publicado en Ecology genera mayor preocupación: encontró que luego de 60 años de volver a crecer, la selva secundaria estudiada por los investigadores almacenaba solo 40 % del carbono que guardan los bosques vírgenes y contenían apenas la mitad de la biodiversidad que alguna vez tuvieron.
La investigación, de científicos de la Universidad Federal de Pará, la Corporación Brasileña para la Investigación Agrícola y Lancaster University en el Reino Unido, también demostró que la selva secundaria absorbe menos dióxido de carbono en las sequías que la que no ha sido tocada.
Los científicos dijeron que podría tomar más de un siglo para que la selva amazónica talada secuestre tanto CO2 como la que no ha sido afectada y que la capacidad de estos bosques talados para almacenar carbono ha sido sobrestimada. “Debemos ser cautos acerca de la capacidad de la selva secundaria para mitigar el cambio climático, dijo Fernado Elias, uno de los investigadores.
Estas conclusiones refuerzan la opinión general entre expertos forestales y científicos del clima: el rol clave que tienen las selvas intactas para reducir el calentamiento global.

martes, 17 de diciembre de 2019

4 datos dramáticos sobre el cambio climático que deja 2019



La huella de carbono sigue al alza y acrecienta los problemas para la humanidad. Foto Pixabay

Al fracasar las negociaciones para cumplir las metas del Acuerdo de París y reducir las emisiones de gases de invernadero, el panorama no es claro con respecto a lo que vendrá para el sistema Tierra y la vida en él.
Por eso es conveniente recordar cuatro indicadores que este año alcanzaron niveles críticos y que refuerzan la necesidad de actuar antes de que sea demasiado tarde. Es mucho lo que está en juego.

Emisiones de CO2: se estima que a finales de año se habrán emitido 36 800 millones de toneladas de CO2 a la atmósfera de la sola actividad industrial. Si se incluyen la agricultura y los usos del suelo, serán 43 100 millones, un registro sin precedentes, de acuerdo con el nuevo informe del Global Carbon Project.

Niveles de CO2 en la atmósfera: en mayo la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera llegó a 415,39 partes por millón según la estacio´n de medición en Mauna Loa. Esa concentración es la que incide en mayor retención de calor. Ese nivel no se tenía hacía al menos 3 millones de años, cuando no había aparecido siguiera el Homo sapiens. A noviembre era de 410,27 ppm, frente a 408,02 de un año antes, hecho que muestra que año a año viene subiendo. Al comienzo de la revolución industrial era de solo 250 partes por millón.

Aumento del nivel del mar: 3,6 milímetros por año ha venido subiendo el nivel del mar desde 2006 a 2015 según informe de la Nasa el mes pasado. Esto es 2,5 veces el nivel al que subió en promedio cada año en el siglo pasado. Así, desde 1800 ha aumentado de 21 a 24 centímetros, un tercio de este cifra en los últimos 25 años. Esta situación incide en mayor erosión costera, más fuerza de las aguas e inundaciones más constantes en ciudades sobre la línea de costa.

Deforestación: la tasa de pérdida de bosques en el planeta alcanzó las 26 millones de hectáreas este año, algo así como el área del Reino Unido reportó la organización Climate Focus. La irremplazable selva tropical se viene talando a un ritmo de 4,3 millones de hectáreas al año, sin considerar todavía la afectación por los incendios de los últimos meses en la Amazonia brasileña y boliviana.