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domingo, 27 de julio de 2025

Este es el aire que nos vuelve locos

Como la contaminación del aire es peor en ciudades en países en desarrollo o pobres allí deben ser más los casos de demencia. Imagen Stockvault


Estamos expuestos casi todos en las ciudades. Aunque parezca un estudio más, solo sugiere la necesidad de protección extra. Les cuento de qué se trata.

Es que una investigación que analizó estudios que cobijaban casi 30 millones de personas encontró que es clara la relación entre el aire contaminado que respiramos -incluido el de los exostos de los autos- y un mayor riesgo de desarrollar demencia.

No son pocos los estudios que han encontrado esa relación, pero no han determinado con claridad la causa-efecto. El nuevo estudio fue publicado en The Lancet Planetary Health, liderado por científicos de la University of Cambridge. Una exhaustiva revisión, un metaanálisis de investigaciones sobre el tema que se han publicado.

Se analizaron 51 estudios, que tenían datos de más más de 29 millones de personas, en su mayoría de países de altos ingresos: 15 de Norteamérica, 10 de Europa, 7 de Asia y 2 de Australia.

Se encontró una asociación positiva y estadísticamente significativa entre tres tipos de contaminantes del aire y demencia. Son:

Material particulado de tamaño de 2.5 micras: tan pequeño que va hasta lo profundo de los pulmones al inhalar. Se originan en emisiones de vehículos, procesos industriales, hornos a madera y chimeneas, entre otras fuentes.

Dióxido de nitrógeno: NO2. Surge de la combustión de combustibles fósiles, se halla en las emisiones de los exostos de los vehículos, en particular los de diésel, también en estufas a gas y calentadores. En concentración alta irrita los pulmones.

Hollín: proviene de fuentes como  los exostos de los autos y la quema de madera. Puede penetrar profundo en los pulmones, agravando condiciones respiratorias.

Pero miren:

Se encontró que por cada 10 microgramos por metro cúbico de PM 2.5 el riesgo relativo de demencia puede aumentar 17 %.

Por cada 10 microgramos del NO2 el riesgo relativo aumenta 3 %.

Por cada microgramo de hollín ese riesgo es del 13 %.

Estos contaminantes no solo elevan el riesgo de desarrollar demencia, sino también demencia vascular, un tipo de demencia causado por un reducido flujo de sangre en el cerebro. 

domingo, 26 de enero de 2025

Las hormigas son ejemplo para el tráfico vehicular

Las hormigas solucionan de manera sencilla y eficiente el flujo en grupo. Foto de referencia

Tal vez en las hormigas podría encontrarse una ayuda valiosa para organizar el tráfico vehicular. Esto de acuerdo con una investigación de profesores de la Universidad de Trento en Italia, que estudiaron una especie para entender cómo se desplazan de manera eficiente sin interrupciones por paradas y arranques, incluso en grupos grandes. 

El estudio fue publicado en Transportation Research Interdisciplinary Perspectives.

No es el primer estudio que analiza el comportamiento de estos sorprendentes insectos. Ahora, vieron que a medida que se desplazan crean redes de rastros que comparten similitudes con el tráfico vehicular en carreteras.

Para ello analizaron 30 centímetros de 'carretera' de hormiga, 100 veces el tamaño de la especie estudiada. y usaron algoritmos de aprendizaje profundo para rastrear los movimientos en secuencia de video, y así mapearon sus trayectorias, velocidades, flujos y densidades de las hormigas. Los resultados mostraron que ellas emplean estrategias como la formación de pelotones, velocidad constante y no adelantar para evitar atascos, incluso en altas densidades.

De acuerdo con el profesor Marco Guerrieri, las hormigas son una de las pocas especies capaces de gestionar flujos de tráfico bidireccionales, similares a nuestras carreteras, pero que se desplazan sin problemas y sin congestiones. Además, dice que siguen los rastros de feromonas marcados por una hormiga líder, moviéndose en pelotones con pequeños huecos y sin adelantarse.

Los investigadores indican que "Desde las hormigas que caminan sobre un rastro de feromonas hasta los vehículos que circulan por un  carril de la autopista, el principal desafío de todos los sistemas colectivos es evitar la congestión a altas velocidades en entornos abarrotados".

El estudio de caso demuestra además que las hormigas resuelven problemas de tráfico complejo utilizando reglas simples y autoorganizadas que no se imponen externamente, como en el tráfico tradicional. Estas reglas surgen del contacto directo o de señales químicas entre ellas, lo que hace que su comportamiento sea más cooperativo que el de los vehículos en las carreteras convencionales, dice el estudio.

Si todo esto logra aplicarse algún día, está por verse. El estudio tiene limitaciones como el trabajo con una sola especie y en un tramo corto recto.

Pero que es interesante y ejemplar el comportamiento vial de estos insectos, lo es.




jueves, 28 de noviembre de 2024

A menor velocidad del tráfico, menos estrés en las ciudades

Una reducción en la velocidad disminuye el ruido del tráfico y tiene efectos positivos en las personas. Acá, tráfico en New York. Foto Flickr


Diversos estudios han mostrado que los sonidos naturales, como el canto de las aves, pueden disminuir la presión arterial, las tasas cardiaca y respiratoria, así como el estrés y la ansiedad. Y al contrario, los sonidos de origen antropogénico, como el ruido del tráfico de vehículos o de los aviones, pueden tener efectos negativos en la salud humana, según se ha sugerido.

Ahora, un estudio publicado en Plos One, atendió esa cuestión. Y les cuento que fue elaborado por Paul Lintott, de la University of West England, Reino Unido, y Lia Gilmour, del Bat Conservation Trust, también allí.

Pero pasemos al meollo de la investigación:

En ella 68 estudiantes voluntarios escucharon tres minutos sonidos naturales grabados al salir el Sol en West Sussex, Reino Unido, el mismo sonido junto con sonidos de tráfico a velocidad de 30 kilómetros por hora, y el mismo sonido natural junto al del tráfico a 65 kilómetros por hora. El estado de ánimo general y la ansiedad fueron evaluados antes y después de los sonidos, utilizando escalas autorreportadas.

¿Qué se halló?

Se encontró que escuchar el sonido natural reducía los niveles de estrés y ansiedad según el autorreporte y también alentaba la recuperación del ánimo luego de algo estresante. Sin embargo, los beneficios del ánimo mejorado asociado con los sonidos naturales eran limitados cuando se incluían los sonidos del tráfico vehicular.

Es más, el sonido natural solo se asociaba con los menores niveles de estrés y ansiedad, con los mayores niveles reportados para el sonido que incluía el tráfico a 65 kilómetros.

Para los autores "Nuestro estudio muestra que escuchar sonidos naturales puede reducir el estrés y la ansiedad, y que los sonidos antropogénicos como el ruido del tráfico pueden enmascarar los potenciales impactos positivos. Reducir las velocidades del tráfico en las ciudades es por lo tanto un paso importante hacia más personas que experimenten los efectos positivos de la naturaleza en su salud y bienestar".

miércoles, 19 de mayo de 2021

Queda poco margen para abandonar combustibles fósiles: AIE

Las emisiones de CO2 no se han controlado y este año subirán. Foto PublicDomainPictures


El mundo debe apresurarse. Para que a 2050 la temperatura del planeta no esté disparada, los países deben dejar de lado, cuando antes, los combustibles fósiles, del carbón al gas y el petróleo. Y no lo dice cualquiera: es conclusión del informe de la Agencia Internacional de Energía (AIE), que no es un órgano gubernamental sino una institución que aconseja a los capitales sobre políticas energéticas.

Algunos países, como Estados Unidos recientemente y antes Japón y la Unión europea, se comprometieron a ser carbono neutros a 2050. China a 2060.

Pero la Agencia no ve que en general los países se estén moviendo con la velocidad requerida para contener la amenaza del calentamiento global descontrolado, que empeorará el cambio climático con todas las consecuencias en marcha, que se agudizarán cada vez más.

Ser carbono neutro no significa dejar de emitir dióxido de carbono (CO2), sino reducir la inmensa cantidad que se generan en termoeléctricas, fábricas y vehículos. Lo que quede debe ser compensado por los bosques o tecnologías que secuestren carbono, por ejemplo.

El tiempo apremia. Para cumplir las metas el mundo debe cuadruplicar a 2030 el ritmo anual de instalaciones de paneles solares y turbinas de viento. Poniéndolo en contexto significa construir cada día de esta década el equivalente a la granja solar más grande del momento. No es tarea sencilla.

Tampoco está claro el mensaje. Esa organización considera que en 2021 las emisiones globales de CO2 crecerán a un ritmo no visto antes, a medida que los países se recuperen de los efectos de la pandemia del coronavirus y la Covid-19.

China, por ejemplo, planea construir docenas de nuevas plantas termoeléctricas a carbón, aunque la meta del gobierno es limitar el consumo de ese mineral en los próximos cinco años.

Y para cumplir las metas a 2050, la Agencia definió un derrotero que podrían seguir los países:

-Este mismo año se debe dejar de aprobar nuevas plantas a carbón a no ser que incluyan la captura de carbono, y no desarrollar nuevos campos petroleros y gasíferos.

-A 2025 se debe prohibir la venta de hornos de gas y otros combustibles para calentar edificaciones, cambiando a tecnologías eléctricas limpias.

-A 2030 la venta de vehículos eléctricos debería representar 60 5 de todas las ventas (hoy es 5 %). A 2035los fabricantes deben dejar de vender vehículos de pasajeros a gasolina o diésel. Y a 2050 todos los vehículos del mundo deben rodar con baterías o con hidrógeno.

-A 2035 las economías más avanzadas deben tener cero emisiones de plantas eléctricas sucias y a 2040 todas las plantas que queden con carbón deben ser cerradas o funcionar con tecnologías que capturen carbono.

-A 2035 más de la mitad de los camiones deben ser eléctricos y a 2040 la mitad de la aviación debe operar con alternativas limpias.

¿Se logrará?

lunes, 14 de septiembre de 2020

Sorpresa: el segundo contaminante del mundo son los camperos

Los utilitarios son apetecidos y contaminantes. Foto Royalty


No, no es la aviación, tampoco la industria pesada y menos los camiones. No. En la escena de los grandes contaminantes hay hoy un actor inesperado que ocupa el segundo lugar: los camperos y camionetas, los sallados SUV (por sus siglas en inglés) o vehículos utilitarios deportivos.

Un hecho que obligará a autoridades en ciudades a replantear o considerar estos vehículos cuando de tomar medidas de control de la contaminación se trate. 

De acuerdo con datos de la Agencia Internacional de Energía, la principal fuente de emisión de CO2 es el sector de la generación de energía, con 1405 millones de toneladas y los SUV ocupan el segundo puesto con 544 millones, seguidos de lejos por la industria pesada con 365, los camiones con 311, la aviación con 33, los barcos con 80 y luego los demás automóviles con menos de 75 millones de toneladas de dióxido de carbono.

El vertiginoso ascenso de los utilitarios como fuente contaminante incide en patrones de la vida urbana, la polución del aire citadino, la seguridad de los peatones y el espacio para estacionamiento, porque en general son grandes.

Indica a la vez que ahora son actores de peso en el calentamiento global y el cambio climático. Cada año todas las SUV del mundo emiten más CO2 que el Reino Unido y Países Bajos en conjunto. Y si fueran de un solo país todos, sería el séptimo más contaminante, dice un informe en The Guardian.

En 2019, los SUV fueron 40 % de todas las ventas de vehículos del mundo. Hoy hay más de 200 millones rodando o estacionados, ocho veces más que hace solo 10 años. En Alemania, por ejemplo, el año pasado, 1 de cada 3 vehículos vendidos fue un SUV.

El auge también ha estado influenciado por los compradores chinos.

Durante un periodo de vida de 15 años, solo los vendidos en Estados Unidos en 2018 emitirán 429,5 millones de toneladas de CO2, 482 millones en China.

Es tanta la preferencia de los compradores por esta clase de vehículos, que en poco tiempo habrá verdaderas ciudades SUV con todo lo que ello implica.


lunes, 24 de febrero de 2020

Elija bien dónde vivir: podría enfermar


Una avenida de alto tráfico afecta la salud. Puente en Envigado, Colombia. Foto Wikipedia 


Si va a rentar una vivienda o a comprarla, tenga en cuenta: la polución del aire y el vivir cerca a grandes avenidas representa un riesgo más alto de desarrollar Párkinson y demencia.
Eso sugiere un estudio de Univertisy of British Columbia (Canadá) publicado en el journal médico Environmental Health, que también encontró un interesante efecto protector.
“Queríamos entender quiénes desarrollan esas enfermedades neurológicas y quiénes no”, explicó Michael Brauer, profesor en la escuela de salud pública, citado por The Narwhal.
Deseaban averiguar si quienes residían cerca a grandes avenidas eran más datos a desarrollar aquellos males que quienes vivían en otros lugares.
Analizaron datos de 678 000 individuos de 45 a 84 años que vivían en Metro Vancouver entre 1994 y 2003. Estudiaron datos de la proximidad a una gran avenida, la exposición al aire contaminado y al ruido del tráfico, y la vecindad a un espacio verde.
Se enfocaron en Parkinson, esclerosis múltiple, Alzheimer y demencia diferente a alzheimer.
Los resultados mostraron que vivir a menos de 5º metros de una gran calle o a menos de 150 de una autopista se asociaba con un 14 % de mayor riesgo para una demencia no Alzheimer y 7 % de mayor riesgo de Parkinson.
Para las otras condiciones, la asociación fue baja.
La hipótesis es que el mayor riesgo de trastornos cognitivos con base en la proximidad a una gran vía tiene que ver al menos en parte con el material particulado fino, el dióxido de nitrógeno y el óxido nítrico en el aire.
Pero los resultados mostraron también que la proximidad a áreas verdes –árboles en las calles y parques- tiene un efecto protector, aún si hay contaminación del aire y si la persona vive cerca de una avenida muy transitada.
Los hallazgos, explicó Brauer, muestran que se debería pensar en incorporar verdor y parques en vecindarios residenciales, así como depender menos de vehículos a motor y alejarlos de donde la gente pasa el tiempo.
Elija bien dónde vivir.