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jueves, 29 de agosto de 2019

Esta mujer tuvo dos partos en 11 semanas


Por lo general los mellizos nacen con minutos de diferencia. Unas pocas horas máximo. Pero este caso es diferente.

La mujer llevaba 25 semanas de preñez del segundo hijo cuando tuvo la hija. Foto Wikipedia Commons

Sí, los mellizos de Lilliya Konovalova, habitante del norte de Kazajistán, nacieron con una diferencia de 11 semanas. Sí. Once semanas. ¿Cómo puede ser eso posible?
La mujer, de 29 años, esperaba ir solo una vez al hospital a tener sus hijos, no dos como tuvo que hacer: una en mayo, cuando nació su hija, y la otra a comienzos de agosto, cuando nació su hijo.
Este no tenía afán en nacer, dijo la madre al Daily Mail, pero el caso tenía algo más de extraño.
Que mellizos nazcan con tanta diferencia es raro, pero sucede. De hecho el récord está en 87 días de diferencia entre un parto y el otro.
Se debe a que la madre los gestó en úteros separados. Konovalova tiene una condición llamada útero didelfo, es decir en realidad tiene dos úteros.
Esta condición no es demasiado extraña, pues una en 2000 mujeres la posee y surge muy temprano en el desarrollo del feto.
Lo que sí es muy escaso, 1 en 50 millones, es que cada bebé se desarrolle en su propio útero, de acuerdo con un informe en Scientific American. Para una mujer con útero didelfo la posibilidad de concebir un mellizo en cada uno es de 1 en 25 000.
Ha habido otros casos no muy lejanos. En 2009 una mujer en Michigan, Estados Unidos, con útero didelfo, tuvo dos niñas, una en cada lado. En 2014 otra en el Reino Unido tuvo trillizos, dos de ellos compartieron un útero, el otro bebé en el segundo útero.
Pero en ninguno de estos casos nacieron en momentos separados. En el caso de Knovalova, cuando nació su hija Liya, tenía solo 25 semanas de embarazo del segundo y los médicos esperaron que tuviera más semanas.
Cuando al final nació Maxim, se había desarrollado mucho más.
Todos están sanos.


viernes, 24 de mayo de 2019

Querer los perros está en los genes


Parte de la afinidad con los perros está en los genes. Foto Nancy Wong/Wikipedia

¿Por qué nos gustan los perros? Esa unión que lleva miles de años tiene una explicación: los genes. Sí, está en los genes, de acuerdo con un estudio publicado en Scientific Reports.
Eso explica en parte ese amor por estos animales de compañía.
Según el estudio, quienes aman los perros lo llevan en su ADN.
Se sabe por estudios anteriores que cuando en la niñez hay contacto con estos caninos ese lazo puede durar toda la vida. Pero la idea de los investigadores era ver si existía también alguna influencia de nuestros genes en la relación con los llamados mejores amigos del hombre.
Para ello analizaron información del registro de gemelos y mellizos de Suecia, 85 000, el registro más grande del planeta.
Los estudios con gemelos permiten comparar datos genéticos y de comportamiento en dos individuos que tienen el mismo genoma o la mitad del mismo.
Con ellos disciernen si ciertas conductas se deben a factores ambientales o tienen raíces en el ADN.
De aquella cantidad, 8503 tenían perros. Quienes los poseen en ese país deben registrarlos.
Con modelos de computador hallaron que la genética predecía un poco más la tenencia de perros en la adultez que las causas ambientales. La contribución genética era de un 51 % en hombres y un 57 % en mujeres.
Es decir la genética tiene la mitad de la influencia en la tenencia de canes.
“Estos hallazgos son importantes al sugerir que los supuestos beneficios en la salud de tener un perro que muestran algunos estudios se pueden explicar parcialmente por la distinta genética de las personas”, explicó el coautor Carri Westgarth, de University of Liverpool en el Reino Unido.
Esta investigación no detectó los genes que pueden estar involucrados en esa afinidad con los perros, ese no era el objeto.
Para Patrik Magnusson, del Departmento de Epidemiología Médica y Bioestadísticas en el Karolinska Institutet en Suecia el próximo paso debe ser intentar identificar cuáles variantes genéticas afectan esa elección (por los perros) y cómo se relacionan con los rasgos de la personalidad y otros factores, como las alergias”.