Fue una enorme colisión que ayudó a configurar lo que es hoy el continente americano. Sucedió, además, antes de lo creído hasta ahora.
Es que un nuevo estudio
publicado en Earth and Planetary Physics parece transformar la comprensión
científica sobre cuándo tuvo lugar ese enorme choque tectónico que involucró a
América Central y América del Sur.
Esto se logró al analizar
las propiedades magnéticas de rocas volcánicas en los Andes del norte de
Colombia, los investigadores hallaron pruebas de que las fases principales de
la colisión ocurrieron antes de lo que se creía, hace más de 10 millones de
años.
Fue una investigación dirigida
por Victor Piedrahita (autor principal) y J. Li (autor de correspondencia), en
colaboración con un grupo internacional de geocientíficos. Su trabajo se centró
en rocas volcánicas del Mioceno tardío (con una antigüedad aproximada de entre
12 y 6 millones de años) procedentes de la Provincia Volcánica de Combia, en el
centro de Colombia. Estas rocas se formaron durante un periodo clave en el que
la placa Sudamericana interactuaba con la porción continental de América
Central.
Para reconstruir la
dinámica tectónica de aquella época, los investigadores emplearon el análisis
de la fábrica magnética. Esta técnica estudia la orientación de los minerales
magnéticos en el interior de las rocas y permite determinar si su estructura interna
refleja procesos volcánicos originales o una deformación posterior causada por
fuerzas tectónicas.
El Doctor Piedrahíta explicó
que "Las rocas volcánicas pueden conservar un registro extraordinariamente
detallado de los procesos geológicos". Y agregó que "Sus fábricas
magnéticas nos ayudan a determinar si la deformación se produjo antes, durante
o después de la formación y emplazamiento de las rocas".
El equipo descubrió que
muchas de las rocas volcánicas aún conservan fábricas magnéticas primarias,
generadas por el movimiento del magma o por flujos de escombros volcánicos.
Esto sugiere que dichas rocas experimentaron poca o ninguna deformación tectónica
significativa durante el Mioceno tardío. Si bien en algunos lugares se
observaron indicios de deformación, estos efectos fueron relativamente
limitados tanto en intensidad como en extensión geográfica.
Las pruebas indican que la
fase de mayor acortamiento cortical y deformación asociada a la colisión en los
Andes del norte había concluido en gran medida antes del Mioceno tardío. En
otras palabras, para cuando se formaron estas rocas volcánicas, la etapa más
intensa de compresión tectónica ya había pasado.
Piedrahíta y Li dijeron
que "Nuestros datos indican que los eventos de colisión más significativos
entre América Central y América del Sur ocurrieron antes de lo que pensábamos,
principalmente durante el intervalo entre el Oligoceno y el Mioceno medio".
Además, "Para cuando se formaron estas rocas volcánicas, la deformación
tectónica ya se había atenuado y localizado más".