Mostrando entradas con la etiqueta UICN. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta UICN. Mostrar todas las entradas

miércoles, 25 de septiembre de 2024

No faltaba sino esto: aves cleptómanas

Las skuas son aves que roban el alimento a otras aves marinas más pequeñas. Una táctica cruel que afecta las poblaciones de algunas especies. Foto Wikipedia Commons


Las aves revolotean en el aire en busca de alimento. Suelen permanecer en rato escudriñando las aguas en busca de presas. La mayoría de las aves marinas capturan peces, calamares u otras presas en los primeros metros de agua salada. La carroña es común.

Pero hay otras formas de conseguirse el alimento. Y así, fragatas, págalos y gaviotas dependen del éxito de otras aves. Estas, que son más grandes y fuertes persiguen, acosan y atacan a las que cazaron su comida hasta que regurgitan o sueltan la presa. Son los piratas entre las aves marinas, que roban a otras especies la comida que se han ganado con mucho esfuerzo. Un comportamiento conocido como cleptoparasitismo.

Se trata de una estrategia brutal y eficaz. Pero una nueva investigación en Conservation Letters, sugiere que conlleva riesgos para los ladrones. La nueva cepa de gripe aviar está matando a millones de aves y con el cleptoparasitismo podría propagarse fácilmente.

Las fragatas, los págalos y las gaviotas puedan cazar y a veces lo hacen, pero es que cazar peces y calamares no es trabajo fácil. Sí es fácil usar tácticas de extorsión para obtener el alimento de otras aves.

Estas tácticas han hecho que estas aves sean exitosas como recolectoras. Así, se quedan cerca de los sitios de reproducción de otras aves como alcatraces y charranes a la espera de que un padre cansado regrese del mar con alimento.

Para estas aves, las cleptoparásitas son solo una amenaza más. Las 362 especies de aves marinas del mundo se pueden encontrar en todos los océanos y en muchas islas. En el mar, se alimentan de peces y calamares. Cuando anidan o descansan en islas, su guano rico en nutrientes da forma al suelo y a las comunidades vegetales, definiendo ecosistemas enteros.

Pero no les va bien. Casi la mitad de las especies de aves marinas (155) están clasificadas entre "casi amenazadas" y "en peligro crítico" en la lista mundial de especies amenazadas de la UICN. De aquellas con tendencias conocidas, el 56% tienen poblaciones en declive.

Las amenazas a las que se enfrentan son muchas y contundentes. Depredadores invasores, como los ratones y las ratas, se comen los huevos o los polluelos en las islas de cría. Muchos son capturados por barcos pesqueros como captura incidental y la sobrepesca agota sus presas. Además, están el cambio climático, la pérdida de hábitat y otras amenazas más, como las enfermedades.

Un problema es que estas aves marinas suelen vivir mucho tiempo, pero a menudo crían solo un polluelo cada uno o dos años. Muchas especies se reproducen en solo unos pocos lugares. Tardan muchos años en madurar. En conjunto, estos rasgos hacen que la recuperación de la disminución de la población sea lenta.

Nota: con información de The Conversation


domingo, 13 de agosto de 2023

Sobrevivieron a los dinosaurios, tal vez no a los humanos

Hongos del género Takakia, unos fósiles vivientes que viven malos momentos. Foto Xuedong Li/Capital Normal University, China


Conocieron a los dinosaurios y los vieron pasar de largo. Ninguno de los cataclismos que derivaron en grandes pérdidas de especies, los afectó. Tienen cerca de 400 millones de años y siguen acá, con nosotros, aunque no parece que resistirán a la especie que más daño ha hecho: el Homo sapiens. El cambio climático los tiene contra la espada y la pared y van perdiendo el duelo.

Se trata de los musgos del género Takakia y sus dos especies T. ceratophylla y T. lepidozioides, que crecían en la gran masa terrestre de India y cuando esta chocó con Asia dando origen a los Himalayas, poco a poco se adaptaron y comenzaron a ascender por estos.

"Todos hablan de los dinosaurios y se emocionan con ellos", dice Ralf Reski, biotecnólogo de plantas en University of Freiburg en Alemania. "Pero estos musgos han visto llegar a irse a los dinosaurios.

Aquellas dos especies crecen juntas en la meseta del Tíbet y cada una vive independiente en algunos otros lugares, como Alaska y British Columbia, dice una nota en Nature que analiza el reporte científico en el journal Cell.

Las briofitas son un grupo de plantas que cobija los musgos y otras y no se sabía dónde encajaban las Takakia spp. El análisis del genoma de T. lepidozioides confirmó que son musgos raros. Este, se encontró, tiene el mayor número de genes de rápida evolución registrados en una planta.

Reski y colegas analizaron fósiles de este hongo de hace 165 millones de años hallados en Mongolia. Vieron que Takakia es único porque en su exterior tiene características de las primeras plantas, que no han cambiado desde que se resultaron fosilizadas.

Pero en el interior identificaron 122 genes que han evolucionado muy rápido desde entonces, algunos de los cuales les permiten vivir en ambientes extremos. Las secuencias de genes contienen un elevado número de mutaciones que derivaron en nuevas variantes de proteínas, dos veces el número de genes de rápida evolución en comparación con otro musgo tibetano, Herbertus sendtenri.

Se encontró también que el género Takakia está en riesgo. En la década pasada en la meseta tibetana poblaciones de estos hongos decrecieron1.6 % cada año, más rápido que otros hongos. De hecho T. ceratophylla está clasificado como vulnerable por la lista roja de la Unión para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

Están afectados por el calentamiento global, aunque también por la calidad del aire y la humedad.

Se codearon con los dinosaurios, pero parece que no resistirán la mano humana.