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miércoles, 8 de julio de 2026

Así ayuda a perder peso el ayuno intermitente

La adhesión a una dieta no es nada fácil y por eso las personas pueden ganar peso de nuevo con facilidad. El ayuno intermitente les puede ayudar.Foto Public Domain Pictures


La dieta intermitente parece tener una ventaja clara como la restricción de calorías, pero sin tener que estar mirando siempre qué come y cuántas calorías.

Esa es la conclusión de un estudio de investigadores de la Universidad de Adelaida en Australia, publicado en Clinical Nutrition. En él se evaluó no solo cuanto peso pierden las personas, sino también cómo distintos aproximaciones dietarias afectan los hábitos de comida, el ánimo, el sueño y en general la calidad de vida.

Fue así como más de 200 adultos con obesidad tomaron parte en el estudio clínico durante 18 meses. Los participantes se asignaron al azar a uno de tres grupos: ayuno intermitente, restriccio´n continua de calorías y cuidado estándar.

Aquellos en el ayuno intermitente consumieron 30 % de sus necesidades energéticas entre 8 am y 12 pm en tres días no consecutivos cada semana. Luego de esa ventana de consumo, completaban 20 horas de ayuno. Los demás días consumían su dieta habitual.

Los asignados a la restricción calórica continua consumían cerca del 70 %de su ingesta normal de calorías cada día. El grupo estándar continuó su consumo regular, pero recibía guías para comer saludable.

Luego de seis meses, los participantes del grupo de ayuno intermitente y restricción calórica habían perdido un promedio de 7 kilos. Aquellos con la dieta normal solo perdieron2 kilos.

La Doctora y profesora Leonie Heilbronn expresó que "Los resultados de nuestro estudio indican que el ayuno intermitente podía ofrecer una vía alternativa para las personas que encuentran retadora la dieta convencional".

La Doctora agregó que "Los efectos psicológicos y comportamentales tienen una gran influencia en la capacidad de las personas de adherirse a dietas. El ayuno intermitente puede ayudar a la gente a perder peso a través de medios que dependen menos de la restricción consciente de la ingesta".

domingo, 30 de marzo de 2025

¿Aumenta el ayuno intermitente el deseo sexual?

El hallazgo puede conducir a más estudios sobre el ayuno como método para incrementar el deseo sexual. Foto Public Domain


Parecen temas poco relacionados y hasta extraños, pero un nuevo estudio sugiere una situación impensada: el ayuno prolongado (intermittent fasting) aumenta el deseo sexual en ratones macho al reducir la concentración cerebral del neurotransmisor serotonina. Y este efecto se relaciona con una deficiencia inducida por la dieta del triptófano, un aminoácido precursor que debe obtenerse a través de los alimentos.

¿Qué significa esto? Acá viene lo interesante, les cuento:

Investigadores del DZNE informaron del hallazgo en la revista Cell Metabolism, junto con un equipo chino de la Universidad de Qingdao y la Universidad de Ciencias de la Salud y Rehabilitación. Entonces esto sugiere que podría existir mecanismos similares en humanos y los investigadores consideran el ayuno como un posible enfoque para tratar la pérdida indeseada del deseo sexual.

Vale citar que el ayuno es tema de constante investigación debido a que la reducción de la ingesta de alimentos y, por ende, la reducción calórica tienen diversos efectos en el organismo, más allá de la evidente pérdida de peso.

El doctor DanEhninger, líder del grupo de DZNE y autor principal del estudio, dijo que "Nos interesan los efectos del ayuno en el envejecimiento. Utilizando ratones como modelo, investigamos los mecanismos biológicos subyacentes. Nuestro objetivo es obtener información que también puede ser relevante para los humanos".

El interés era evaluar cómo el ayuno incide en la descendencia de los ratones, pero los investigadores se toparon con un descubrimiento que no esperaban.

El hallazgo llevó la investigación en una nueva dirección: los ratones viejos, senior en estándar humano, que tenían ayunos más prolongados producían un número inusualmente grande de descendencia.

El caso es que contrario a la hipótesis inicial esto no se debía a efectos del ayuno en los órganos reproductivos o el estado endocrino de los animales no humanos.

El investigador principal explicó que "Fue un poco de trabajo de detective para descubrir la causa real". Así fue que "Lo comprendimos. Es un asunto de comportamiento. Los machos que ayunaban tenían más encuentros sexuales que los ratones que no". Aclaró que "Estos animales tenían una frecuencia inusualmente alta de apareamiento, y como resultado un alto número de descendientes para su edad".

El profesor Yu Zhou contó que "Para que el ayuno intermitente aumentara el deseo sexual, tomaba algún tiempo". No fue inmediato. Explicó que "Basados en nuestros experimentos, la duración mínima parece estar algo así como entre seis semanas y seis meses".

El estudio encontró que todo se debía al neurotransmisor serotonina, que tiene efectos inhibidores y esto era así porque su síntesis depende del aminoácido triptófano, que se redujo por la restricción de alimentos.

jueves, 10 de octubre de 2024

Coma menos, viva más

La reducción calórica puede aumentar la expectativa de vida. Foto Wikipedia Commons


Reducir las calorías no solo conduce a tener un cuerpo más saludable sin o que podría aumentar la longevidad, de acuerdo con una nueva investigación publicada en Nature.

El estudio, con cerca de 1000 ratones alimentados con una dieta baja en calorías o con ayuno regular, encontró que tales regímenes reducían el peso corporal y los cambios metabólicos relacionados. Pero otros factores, como la salud inmunitaria, la genética e indicadores fisiológicos de resiliencia, parecen explicar mejor el vínculo entre la reducción de calorías y la mayor longevidad.

Los cambios metabólicos son importantes, según los investigadores, pero no aumentan la longevidad. Es que en los experimentos a los ratones que se les restringieron las calorías un 40 % aumentaron más su longevidad, también el ayuno intermitente.

Para sorpresa, el metabolismo n o tenía que ver tanto: los ratones que perdieron más peso en la dieta con calorías limitadas morían más jóvenes que aquellos que perdían poco peso.

Es decir, los procesos más allá de la regulación metabólica manejan cómo responde el cuerpo a la reducción calórica. Lo que más influyó en el estudio fue la salud inmunitaria y el funcionamiento de las células rojas sanguíneas. También la resiliencia general.



miércoles, 1 de febrero de 2023

Cuidado con el tamaño y la frecuencia de las comidas

Más que un ayuno intermitente, el peso se puede controlar con el tamaño y la frecuencia de las comidas. Foto Wikipedia Commons


Muchas personas siguen la dieta del ayuno intermitente para rebajar peso, pero hay una manera más efectiva, que es conocida desde hace mucho: la frecuencia y el tamaño de las comidas es el mayor determinante de la ganancia o pérdida de peso, de acuerdo con un artículo publicado en el Journal of the American Heart Association. Es decir, controlarse con los alimentos antes que privarse de ellos durante cierta cantidad de tiempo.

Para el autor principal, Wendy L. Bennett, profesor de medicina en John Hopkins University, aunque los patrones de restricción alimentaria por determinado tiempo, el ayuno intermitente, son populares, no ha habido estudios de si ayudan a controlar el peso.

Por eso este estudio analizó la asociación entre el tiempo de la primera y la última comida con el cambio de peso. Para eso se enrolaron 550 adultos de 18 y más años, negros y blancos profesionales.

Con una app se midieron algunos parámetros:

El tiempo de la primera comida a la última cada día; el lapso de tiempo entre despertarse y la primera comida; y el intervalo entre la última comida y la ida a dormir.

El estudio encontró:

El tiempo de las comidas no se asoció con cambio de peso en los seis años del estudio.

El número total de grandes comidas (de más de 1000 calorías) y comidas medianas (500 a 1000)se asociaron con un aumento de peso, mientras que comidas más pequeñas se relacionó con una pérdida de peso.

El tiempo promedio entre la primera y última comida fue de 11.5 horas; el tiempo entre despertarse y la primera comida fue de 1.6 horas; y 4 horas entre la última y la ida a dormir, con una duración promedio del sueño de 7.5 horas.

No se detectó una asociación entre el tiempo de las comidas y el cambio de peso, en una población que tenía un rango amplio de pesos.

Aunque se encontró que la frecuencia de comidas y la ingestión total de calorías eran factores fuertes para cambio de peso y no el tiempo de las comidas, los hallazgos no probaron una causa directa y efecto, entre otras por ser un estudio observacional.

El Tiranosaurio rex no era nada frío